martes, 17 de julio de 2012

Cabalgata


Te suelto la rienda, anda.
Confío donde me lleven tus pasos.
Nos hacemos uno en velocidad y dirección.
Pongo mi vida en ti y me dejo llevar.
De confianza, consideración, cuidado, y cariño es nuestra relación.


Cabalgar se parece tanto al amor.


Ana R.


Nublado atardecer


Ana R.

martes, 10 de julio de 2012

Ganadores del 12o Concurso #ConFábula

Les dimos esta imagen:


Y crearon un Tuit. Aquí están los ganadores.

Primer lugar:



Segundo lugar:



Tercer lugar:



¡Muchas felicidades! Acá pueden ver sus participaciones: Microcuentos de la madriguera

Abrazarte

Al mirar esta imagen solo pienso que debo abrazarte más. Más fuerte, más constante. Abrazarte toda la vida

Al sur

Una tarde desbordándose
entre mis manos,
una mirada habitando
dentro de la mía.

Una boca que me canta
cuando estoy dormida
unas manos que me tocan,
me inventan
a distancias que no reconozco.

Una palabra que se escribe
al sur,
al sur de mi cuerpo
al sur de mis ganas.

Un horizonte que se pinta
de cielo de Marzo,
y noches regándose
de azul mar profundo.

Es ahí donde te espero.

Y entonces te pude ver,
y entonces te pude inventar.

Moldearte con mis manos,
hacer de ti, un exquisito
capricho mío.

Así.

Dibujarte
como escultura con pies de
arena, que se desmorone en mi
piel
y una boca que me muerda las palabras.

Sabes, a todo lo que
quiero,
sabes a palabra
húmeda, que se escribe
mojándome de sed.

Me sabes a lluvia, mi cielo.


Alma E. Palma


Blanco y Negro

(I)
Tu forma de mirar tan directa
mi forma de querer tan sincera,
blanco y negro somos siempre
o hielo
o quema.

(II)
Vos tan blanco a veces, tan lineal.
Y tan negro mi suspiro, si te vas.
Tan opuestos siempre, tan normal
que el juego se nos vuelve literal.

Te muestro mi pureza, te asustás.
Te abrís de la coraza y tiemblo yo.
Sos blanco sin matices, tan formal,
¡no pintes tan oscura mi verdad!

y no se conocieron


se vieron fijamente. él vio sus labios queriendo entregar una sonrisa de alegría. ella vio sus ojos tímidos. el vinilo paseaba y paseaba y paseaba cadenciosamente con sus treinta y tres revoluciones. había química, ciento dieciocho elementos que se multiplicaban haciendo innumerables reacciones. (sus labios queriendo entregar una sonrisa. sus ojos tímidos.) a punto estaba de invitarla a sentarse junto a él. en aquel café —la puerta a otro mundo— él la iba a invitar, incluso le preguntaría su nombre y sus libros favoritos y sus anécdotas de infancia y su música y sería su todo que despierta sonriendo cada mañana. entonces la siguiente canción se reprodujo. y no se conocieron.

Aleluya

Parroquia de la Virgen de San Juan de los Lagos, Guadalupe, Nuevo León, México, 2012.

Te escribo

Hoy, después de dos años de ausencia; hoy, después de infinitas letras quemadas por el frío de tu indiferencia; de versos raquíticos que yacen en el cubo de los desperdicios, junto con las cenizas de tus fotografías.

Hoy, después de haber derramado hasta la última gota de agua salada del océano que dentro de mis ojos existía; después de rasgar con mis uñas el pecho, que aprisionado tenía tu recuerdo, dentro de mi corazón.

Hoy, después de haber vendido en rebaja toda la inspiración que por ti guardaba en esta decena de dedos enjutos y desgastados por el humo del tabaco; después de entregarme, como puta, a la mejor postora, pues ni los “ánimo, amigo” de mis allegados lograba mitigar el dolor producido por las llagas que dejaste en mi alma.

Hoy, después de haber jurado no mirar a otra mujer, no besar a otra mujer, no tocar, lamer, escuchar, pensar, imaginar, acariciar, amar… A nadie más que no fueras tú.

Te escribo, hoy, antes de comenzar a llorar tinta y derramarla sobre todas tus cartas, que aún conservo; antes de aprisionar, nuevamente, a mi corazón, dentro de un baúl de cristal, esperando a que alguien, sea quien sea, se apiade y lo tire a la basura, de donde nunca debió salir, pues yo soy incapaz y cobarde, ya que tu recuerdo sigue ahí, muy bien guardado; antes de arrancarme los ojos con la lengua, misma lengua que te hirió tantas veces, mismos ojos que no se opusieron; antes de joder lo que resta de mi miserable existencia, de mi efímero existir; antes de pedirte un último favor… No que vuelvas, no, pues nunca te fuiste; sino que me dejes volver.



K.

Joel Estrada Nava
@JenEnav
http://jenenav.tumblr.com/ y http://jenenav.blogspot.mx/

Hoy suena la ciudad

Hoy suena la ciudad y se espanta el silencioso amanecer con los acordes de un sol que nunca aprendió a escuchar; se resbalan los agujeros en las calles por la brisa y su soledad.

Se estremecen las semillas de la llovizna como muriendo de sed, pasaron otoños sin hojas secas, fue un otoño primaveral.
Llegó el frío vestido de noche, y entre el aguacero y el invierno están tus ojos, desafiando al sol.

Está lo vivido del universo, en tus ojos se respira el olor del mundo y su sabor agridulce, habitan los fantasmas de una canción sin ritmo, habitamos dentro de tus ojos todos los que amamos amar.

Y entonces pasó la vida, como película sin fin, dando hincapié en recuerdos gloriosos y pasaron finales como principios; a fin de cuentas si el principio acaba en final, el final siempre será final aunque no haya principio.

Y quedó la noche como desnuda, se fueron las estrellas, se miraba frente al mar como apenada con los peces y tan libre como ave que aprende a forjar su vuelo.

Todo eso paso, en el instante eterno donde se desvanecen tus ojos para volver a nacer, donde pestañeas como abriendo y cerrando las puertas del infierno, como si en tu silencio gritara el abismo.

Giu Pironi
@gpironi

Corazón

Me quedé en lo que se va, entonces el afuera de un pecho infinito; ni lo que se desborda ni lo que se contiene, sino la grieta misma.

Un marco vacío, una piedra abierta por donde pasa el viento. El bombeo constante de un adentro que se abisma. Las calles de un pecho por donde transita un gentío a diario y nadie se queda, sólo lo constante de lo pasajero permanece. El caminar del pasado: la ida llena de patios donde el futuro es el gran portero que no deja asomarse a lo que viene. En ese desierto entre el pecho y la espalda, una espada congénita que se desgrana.

Así el corazón lleva al muerto puertas adentro, pasando por un cementerio donde la llave cuelga y palpita, palpita con los pasos de lo que no se detiene incluso cuando no se está, incluso cuando el cuerpo se queda ido como la sombra de un árbol quieto y caudaloso, como la corriente en las urbes violentas del silencio cuando se calla.

Ese caminar entre reflejos, calles y voces que llevan a los cuartos que callan los espejos tras el pecho.

Alexander Gnomo
@Ggnolex

Extranjera

Decidí quedarme, aunque fuese extranjera, aunque esta ciudad no fuese mía. Nunca hubo oportunidad, no podía evitarlo: me enamoré. Me enamoré de una ciudad a la que llegué sin darme cuenta y de la que ya no quiero salir. Me enamoré de ti porque tú eres ciudad y yo soy extranjera en tu cuerpo. Aprendí tu lengua, visité tus calles y sentí tus besos. Me perdí en tus recovecos y me encontré a mí misma. Así, poco a poco, me entregué a una ciudad que no es la mía. Así, sin previo aviso, me hice tuya.


Carla Patiño
@intelectuaIoide

Dolor

El Cristal

Ella mira el cristal, no hay nada afuera de la ventana, nada que le llame la atención al menos; el mundo girando por leyes cósmicas que no comprende del todo; mala gente disfrazada de buena gente, y viceversa; alguien que acaba de romper una ilusión, y alguien más que acaba de ver nacer una; ¿a quién le importan esas cosas?, si mira el cristal y no puede ver más allá, porque más acá tampoco consigue verse.
Él también mira el cristal, la ventana es apenas una muestra y él ambiciona todo lo que haya afuera; el mundo es su plato preferido, y quiere comerlo a mordiscos grandes, saciarse entero y volver a empezar una y otra vez, como sino existiera ningún: basta; ¿a quién puede importarle otra cosa?, si la ventana invita, y él ya puede verse como su huésped favorito.
Ella piensa en él y enciende un cigarrillo; hace horas que lo piensa y no logra moverse del sillón, frente a la ventana, encerrada hacia afuera; sabe que debería cerrar los ojos y descansar, pero el insomnio es su aliado y la sabe llorar mejor que nadie.
Él piensa en ella y apaga la luz; hace horas que debió llamarla y no logra entender por qué promete lo que luego no sabe cumplir, pero sólo puede pensar en dormir un rato, hasta que se se inicie el juego que mejor sabe jugar: cabalgar la noche sin montura y sin caerse; la misma noche que es su aliada y lo entiende como nadie más.
Ella llora porque ya no quiere soñarlo.
Él sueña que ya no sabe hacerla reír.

Silencio

Disfrazo una pared
con tu silencio
¿Oyes? está gritando

Sube

El cielo también se cree verde
cuando mira hacia abajo
y se ve tan árbol, tan bosque, tan vivo.
@mariana_aran

Cerca y Lejos

Cerca, nadie nos mira
(Sé que lo sientes)
Lejos, alguien nos cuida

martes, 3 de julio de 2012


No make up today.




¡A tu puta!

En un poema

Lo recuerdo con bastante claridad. Fue en la nevería que está en la peatonal. Yo tenía en los brazos una niña. Teníamos en los labios el sabor de un helado de vainilla. Ella sonreía por la novedad del frío y el dulce. Caminaba hacia afuera, cuando me di la vuelta para buscarte, y te veía. Tú también, en tus brazos, tenías a otro par de tus ojazos. Dos niñas pequeñas probando, quizá por vez primera, el helado. Dos cabecitas llenas de rizos, con tus ojos y mis labios. Por un momento volteé hacia el frente. Me vi en la vitrina de una tienda: reflejaba aquel presente. Era yo, eras tú, esas dos pequeñas eran un nosotros en futuro perfecto. Entonces caí en la cuenta de que aquello era una visión. “Tengo que poner ese sueño en un poema”, me dije al despertar, “para no olvidarlo, para que no se pierda”.

Nadia L. Orozco

Una historia / Muere también de frío / Cuando recuerdas

Sube el humo 
Del cigarrillo negro 
Cielo abajo 


Baja la tarde 
El paisaje plegando 
Cerros sin tiempo 


Abro tus ojos 
Cierro así los míos 
Todo olvido 


Ya nada queda 
Más que cenizas frías 
Sin cenicero 

            Rubén Ochoa

Pregúntale y dime

Por si alguna vez has dudado...
Pregúntale a las mariposas que tengo en el estomago, si no están cansadas de hacerme cosquillas.
Pregúntale a mi almohada si aún tiene espacio para unos sueños más.
Pregúntale al insomnio que me acompaña si ya tiene ganas de dormir.
Por si alguna vez he dudado...
Dime si tu sonrisa no se ha cansado de decorar tu rostro.
Dime si tus suspiros quieren dejarte respirar más.
Dime si a tu realidad ya no le gustan mis sueños.

Por si alguna vez has dudado...
Las mariposas te contestan que aun quieren volar y hacerme cosquillas.
Mi almohada es muy grande y aun tiene espacio, y el insomnio no tiene hora para dormir.
Por si alguna vez he dudado...
Haré que tu sonrisa no se canse, que tus suspiros sean más constantes.
Que tu realidad complete a la mía y así soñar al mismo tiempo.

Por si alguna vez hemos dudado... espero que esto aún no nos haya cansado.

Alejandro.
@noandesconadie

Sin Red

Me disfracé de loco para seducirte

Me disfracé de loco para seducirte con el aire de la libertad, declaré día mundial de la sonrisa el día que te conocí y puse tu foto junto a la palabra infierno debajo de mis alas. Así de intenso ha sido encontrarte entre tantas gotas de lluvia. Ya no se trata solo de vivir, se trata de vivir en ti, porque la vida sin ti solo era vida, ahora contigo es droga convertida en prosa, letras emanadas de una piel blanca y alocada.

Te leo hablando de tu cigarro y tu café, me dan ganas de fumar y tomar café; te leo hablando de tu piel y mejor no digo de qué me dan ganas. Ante tus ojos pequeños y afilados, coquetear se me da hasta con silencios, entretejo mis redes de forma natural con bromas y coqueteos, acaricio tu mente por el simple placer de imaginarte sonriendo a dos metros del cielo.

Ahora me fijo, que escribo más bonito con tu nombre entre mis dedos. Me da por mentirte, solo para imaginar que te contento con flores, te llamo encanto, porque el encantado soy yo.

Me quedan cortos los 140 espacios en blanco para explorarte y vuelo a otros cielos, cielo que se convierte en infierno; infierno que sobrevuelo de tu mano, sin saber si acaso eso sea peor que el fuego que siento en la palma de nuestras manos. Soy solo un ángel caído con un fuego especial bajo las alas, soy un loco errante disfrazado de poeta, soy quien te visita en el manicomio y te pide que si te vas, me dejes tu locura y si me voy yo, te quedes con mis latidos dentro.

Te demando en mis letras y te condeno en mis pensamientos, porque tengo mil cosas por hacer en viernes y por arte de magia lo transmutas en sábado y nada hago, solo leer(te) o escribir(te), otra vez fracasé en no distraerme contigo, mis dedos solo obedecen a tu recuerdo. Sentir mariposas en el estómago es de principiantes, los profesionales sentimos colibríes en todo el cuerpo.

Ahí donde nace tu sonrisa, empieza mi vida, ahí donde haya día, es un buen momento para decirte: Me gustas.



Renko.
@ArkRenko
http://arkrenko.tumblr.com/

Visión Marina

Ballena poeta
cetáceo telepático
 mamífero espiritual.

 Marian Pipitone
@marpipitone 
http://lasletrasalcaldero.blogspot.mx

Dejarte ir

Tratando de hacer tributo a la esperanza había colgado tu recuerdo con un segurito en mi corazón. Por algún motivo el día de hoy se desprendió y se fue volando, pasando por lugares muy bellos hasta que una nube lo envolvió y se convirtió en lluvia. Esa lluvia de tu recuerdo era muy cálida, y pude observar como mojaba otros lugares, otros cuerpos, otras esperanzas, tocando terrenos fértiles y ayudando a crecer a las flores más bellas. Inevitablemente dentro de mí empezó a llover. Después de llover torrenciales por dentro de mi cuerpo, llegó un día la calma y fue entonces cuando me di cuenta que te dejé ir. Esa lluvia había formado en mi corazón un vacío cristalino que hizo tan bellamente intensa la melodía de su latido, una oda a su libertad.

 Veros Ruiz
@labios_humedos
http://angela-natalia.tumblr.com/

Amor Fértil

Intenté sembrar el amor en tu corazón, no pude; porque todo el que antes anduvo en él, lo hizo férreo como una roca. Pero yo seguiré sembrándole mis semillas de amor y cada ave que decida llegar hacia ti, la espantaré; para que no se lleven en su pico mis esperanzas. Con mis lágrimas a diario regaré tu alma; y poco a poco la haré dúctil. Día a día limpiaré tu entorno de piedras y espinas para que logres crecer, sin alarmarte por cosa alguna y puedas exiliar raíces; y des fruto en abundancia a ese sentimiento y cuando empiecen a nacer mis áridos alegre sonreiré, yo sonreiré. Te enseñaré a timonear en la embarcación del amor y mi esperanza te otorgaré, para que sirva como tu áncora en momentos de tempestad y no naufragues hasta el final del sentimiento. Y al comienzo de este amor, amándote y amándome; un paraíso surgirá y con él un manantial de amor; para que vuelvas a tener fe. Y creerás en mí, en el amor; en ti. Yo te amaré, te haré cambiar; y así vivamos nuestro amor fértil. Roberto Becerra @OscuroPesar

La Montaña

Sube a la montaña y se siente libre. Casi llegando a la cima, se aferra a la rugosidad de la piedra, se lastima los dedos y quiere llorar; le cuesta respirar; el precipicio está tan cerca que parece imposible no caer. Desde abajo todo parecía tan simple como enamorarse y abrir los brazos; dejar que la enamoren y aferrarse a sus brazos. Desde arriba el mareo es más fuerte, y todas las certezas se vuelven dudas. Las preguntas en su cabeza gritan y el ruido no la deja pensar; se queda inmóvil, como si pudiera evitar que el mundo siga su curso, como si aferrada a la pared de la montaña el amor siguiera estando vivo.
Oye un grito y se ve caer.
No sabe si estarán los brazos de él para sostenerla una vez más. Tampoco sabe que así, también se descubren las alas y se aprende a volar.

Que ni yo te detenga

Que nadie te saque tus ganas de ser.
Que no te roben el alma.
Que ese brillo en tus ojos siempre sea una llama viva.
Que ni yo te detenga.

@mariana_aran

Un Minuto

Dentro del tiempo
hay un minuto breve
donde estuvimos tan cerca,
donde nos fuimos perfectos.

Sólo un minuto tal vez
que pareció un parasiempre,
que se sintió como nunca,
que se metió en nuestra sangre.

Sólo un minuto tal vez
que pareció un calendario,
que se rió del destino
y hoy recordé en un silencio.

Dentro del tiempo
hay un minuto breve
donde estuvimos tan lejos,
donde nos fuimos perdiendo.

El cartero no tiene quién le escriba


Ahora




¿Qué hora es? Responde: Ahora
¿Qué día es hoy? Responde: Ahora
¿Qué vas a hacer mañana? Responde: ¿Qué es lo que estas haciendo ahora?

Ayer y mañana... tan pasados, tan inciertos, tan dependientes de Hoy. 

Despierta, vive ahora, desvívete viviendo hoy.

Ana R.

Camino a un mundo paralelo




Ana R.

martes, 26 de junio de 2012

Ganadores del 11er Concurso #ConFábula



¡Felicidades a los ganadores!


Primer lugar:
Segundo lugar:
Tercer lugar:
Aquí una probadita de los participantes: Microcuentos de amantes Con Fábula

(Cadáver Exquisito)




(Cadáver Exquisito)








El amanecer con un resplandor ocre cómo no lo había visto antes.

Creo en los astros, y tal parece que no podré saber...

Ahí aparecías, dormida a mi lado. Una hipóstasis manifiesta de todas esas las heroínas que nada más existen en los libros.

¿A dónde se dirigen los cometas que atraviesan el arcoiris de la imaginación?

Huelo a ti, no hay una pizca de realidad que parezca definitiva.

Porque estamos en el mismo lugar, sin coincidir.

Miras al alba por la ventana y disfrutas de mis remedos de zalamerías, mas no las correspondes,

para desterrar las sombras, para no dejalas enfriar.

Y cuando estás me fundes como explosión de antimateria,

para arrancar cuidadosamente cada capa de realidad.

Es sólo la comunión del instante y la falta de trascendencia,

es restregarnos al filo de una sonrisa espontánea.

Autónoma e irreal casi no cambias y enseñas a leer, enseñas a luchar y te defiendes y la luna y las estrellas te protegen.

Eres la voz del eco dentro de la boca del otro.

Representas amabilidad, aunque popularmente eres la mala suerte.

Eres ventana y espejo.

Empujas fuerte el amor, lo desquitas con respiros para hacerlo tangible, físico,

dentro de los ojos de quien te mira.

Y sigues ahí, con luz tenue reventado el corazón. Alma colmada.

Eres ese universo paralelo, perdido.




Merodeador Nocturno @choco_nocturno
Claudia Yenisey @Cy___

Regreso al cuarto

   La primera vez simplemente supe que estaba ahí. De rodillas y con los ojos cerrados, apoyé mis manos en el muro. El frío y la humedad invadieron mis dedos, subiendo por los brazos. Insistí. Pronuncié su nombre sin pronunciar palabra alguna. Canté para él, en silencio y con cuidado, una vieja y casi olvidada canción de cuna. Nos dormimos juntos, sólo separados por el imposible muro. 
   Desperté sabiéndolo en el cuarto. Abrí los ojos algo asustado por el cómo, el por qué y el cuándo. Decía que abrí los ojos y él ya me estaba mirando. Lo miré a los ojos, me miró otra vez, nos miramos. Quizás nos reconocimos. Quizás nos esperábamos. Dominamos el impulso de abrir la boca y el escozor del llanto. ¿Cuántos años habían pasado? ¿Cuántos kilómetros recorrimos por los caminos que ya olvidamos? ¿Cómo llegamos a estar otra vez frente a frente casi tocándonos? ¿Por qué el círculo nos seguía guiando? Llegó la noche y nos dormimos como habíamos despertado. 
   Desperté otra vez solo en el cuarto. El paño rojo que cubría el espejo, estaba en el suelo, sucio y gris, todo pisoteado. Miré más allá de su fría superficie. Ahí, al final del pasillo, parado al lado de la puerta del cuarto, él me esperaba. Me miró sonriendo y con la mano derecha me invito a regresar al lugar del que nunca me había marchado. 

   Rubén Ochoa

búhos

de noche salen
los búhos filósofos
a tejer lunas

su tiempo azul
al ritmo de la noche
abriga sueños

Nubes con forma de nubes

Nubes, Juárez, Nuevo León, 2012.
Tan difícil que es encontrar nubes con forma de nubes, y yo las hallé sembradas en un cielo, listas para ser cosechadas.


Secretos

Una taza de café de Sanborn's, 2012.

¿Qué secretos hay
en esos bordes blancos,
bordes callados?

Secretos, charlas,
y confesiones largas
llevas contigo.

Oscuro café,
brebaje infinito,
secretos míos.



Tres Voces

Era verano, pero llovía como en invierno; con esas gotas espesas y gruesas que no te dejan ver, ni pensar, ni respirar, y sólo caminás como un autómata, acelerando el paso, pensando que estás a punto de llegar, que sólo faltan metros. Llegué a casa empapada de pie a cabeza, y me abalancé sobre la cafetera para devolverme un poco de calor al cuerpo. Estaba el café como recién preparado. No vi la nota sobre la mesa, hasta que salí de la ducha una hora después. Era breve, con la típica letra de médico de Juan, que nadie entendía pero yo sí. “Tengo que irme, necesito respirar, así no doy más”. Ni un te quiero, ni un te llamo, nada que aliviara esa especie de adiós como tiro al pecho. Era verano, y lo recuerdo bien porque fue un verano de mareas altas. Lo recuerdan todos porque salió en las noticias cuando encontraron el cuerpo de Juan, después de que pasó la tormenta. Me dejó con un post-it, fue todo lo que yo pensé. Empecé a buscar como loca en el departamento sus cosas, y todo estaba igual. No entendía nada. Sólo faltaba una mochila y un par de zapatillas. ¡Me dejó con una puta nota y se fue con lo puesto!. Hasta que vi el noticiero y quedé muda. Dijeron que se tiró del muelle, que alguien lo vio y trató de detenerlo. Ni siquiera atiné a llorar. El llanto llegó después, y creo que nunca paró.

Era verano, pero llovía como en invierno; no hacía más que dar vueltas como gato encerrado en el departamento, viendo las gotas gruesas chocar contra el cristal, tanto que hacían ruido; tanto que la cabeza parecía que me iba a estallar. Preparé café para que Gaby lo encontrara hecho y no me tildara de egoísta como siempre. Gaby y sus celos de todo. Gaby y su forma de mirar el mundo en blanco y negro, y el blanco de sus enojos siempre era yo. Hacía dos horas que me habían despedido de la clínica con un triste: “Reestructuración de staff”, que me tragué como pude. Me tomé el café y me pareció áspero. También lo tragué como pude. No sabía qué hacer con tanta ira contenida y a pesar de la lluvia decidí ir a correr a la playa. El agua siempre me calmó, y por eso nos habíamos mudado a Pinamar en un principio, cuando el stress de la capital había hecho estragos primero con mi pelo, y después con mi matrimonio. Gaby no quería vivir cerca del mar, pero la convencí pronto. Garabateé una nota. No se me ocurría qué poner. La dejé sobre la mesa. Me calcé las zapatillas y una remera, puse una toalla y un par de medias en la mochila y apagué la luz. Llovía con ganas, y cuando me iba acercando a la playa la tormenta ya estaba desatada; me pareció más absurdo no correr que volver a casa. Corría casi sin aire y cuando llegué al muelle vi un tipo enfilando derecho, decidido. Le grité fuerte, pero creo que no me escuchó. Cuando se paró en el borde empecé a correr más fuerte. Llegué justo a agarrarlo, pero no vi la ola, y sentí un raspón fuerte en el brazo. No supe qué me golpeó. Sólo tropecé, y lo último que vi fue el mar furioso y la cara del tipo. Sonreí y pensé: Gaby se va a enojar si vuelvo con la remera rota.

Ya no daba más. Estaba harto de todo. De la vida miserable que llevaba, de la soledad, de la bendita playa que alguna vez me había parecido un paraíso, de las llamadas nocturnas de mi madre preguntándome cómo me iba y cuándo iba a volver. ¿Volver?, yo no quería volver a ningún lado. Volver era claudicar con mis sueños del negocio propio, de mandar la ciudad al carajo y empezar de nuevo en otro lugar. Me había ido mal desde el inicio, pero no lo quise aceptar. Después las deudas se empezaron a sumar y pedí un crédito, y después otro, y cuando ya no quisieron darme más pedí prestado, y después más. No podía pensar. La lluvia me pone tenso. No sentía que ninguna parte fuera mi lugar, y pese a que nunca creí que sería del tipo suicida lo único que hice fue ponerme un par de zapatillas, una remera, meter los pagarés y todos los papeles del negocio en una mochila y salir hacia el mar. Cuando estaba en el muelle todo pareció más simple, pero más cierto y empecé a llorar. Me acerqué al borde y ya no veía nada, no sé si por mis lágrimas o por la lluvia, pero no veía nada. Por eso tampoco vi que se acercara el tipo y me agarrara del brazo, sólo sentí un tirón fuerte e instintivamente me quise soltar. La ola. Fue culpa de la ola. Una rama me pegó cerca de la cara y creo que al tipo también. Fue un minuto. Como un baile. Lo vi sonreír en el aire y no lo pude agarrar.

Ajedrez al Corazón

Detrás de tus torres hay demasiado orgullo, y mi reina te desafía pero tiembla. Es tu turno rey, y tengo más miedo a perderte que a perder.

Ya no tengo estrategia ni paciencia para aprender a saltarte todos los casilleros. Te quiero de rey. Me quiero de reina. Pateá el tablero.

Yo salto tus alfiles, derribo tu torre, y vos seguís sin llamarme tu reina.

Muevo mi reina por tu ajedrez hasta chocar con tus torres. Rey cuidadoso que no sacrifica ni un peón ¿cuándo hacemos tablas?.

-.-

Mariana Aran
@mariana_aran

Penumbra

En la penumbra
se oye tu voz que calla
se oye tu sombra

Yo no te veo
sólo repito cosas
que alguien me cuenta

Yo no te siento
sólo cierro los ojos
y te imagino

Vos estás lejos
nunca sabrás que sigo
latiendo fuerte

Vos estás ciego
sólo mirás los ecos
de un sueño viejo

Cae la tarde
alguien dibuja espinas
entre mis letras

En la penumbra
todo parece quieto
todo se mueve

El Viaje de Dorita

Me envolvió el viento y me elevo, disfrute de la altura, vi mi casa hecha pedazos dando vueltas y la sección de tierra donde momentos antes estuve, sostengo a Totò con todas mis fuerzas el es muy importante para mí, nunca me separaré de él.
Todo el mundo sabe la versión que hice correr, y es que la culpa lo tuvo Totò al escapar y hacer que le persiguiera, a estas alturas no me importa la censura y he de confesar, que el ya rascaba para abrir la puerta del refugio antes de que estuviera cerca el huracán, fui yo quien lo tome en mis brazos con todas mis fuerzas y me metí al huracán, que por cierto no me dejo muy lejos de casa, un par de millas a lo más día y medio a pie, pero fui yo quien decidió darle la espalda a Kansas y tomar esa trocha de camino amarillo que me llevaría al otro lado del mundo.
Hoy me invade un recuerdo, muchas imágenes que cada día son borrosas, mi mente lerda las olvida, sé ahora mi vida es sórdida, quien soy, en donde estoy. Que puedo esperar de mí si me sentí reina con compañías deplorables, un espantapájaros que quiere un corazón, un león que quiere ser valiente, una hojalata que quiere ser hombre, todos ellos entes fuera de la realidad anhelando cosas con las que siempre nacieron, enredando las ideas y moldeándolo para poder dar rienda suelta a su autocompasión sin fin, esta fue mi compañía y hoy vivo una vida insulsa a causa de juicio zaino.
¿Totò donde estas? por qué te deje marchar si hoy recuerdo eras lo más importante, sé que solo es un chispazo de lucidez lo que tengo en este momento lucidez intermitente que casi nunca me visita y por lo mismo quise plasmarlo en este momento, porque de un momento a otro regresara como hasta ahora esa parte porfiada que me hace seguir adelante errando cada paso, aunque la muy maldita me abandona en las noches y me quedo sin esa parte porfiada y sin lucidez, entonces me doblo y me horadan los recuerdos de esa vida que tenía, el impacto de mis malas decisiones me aplasta y tiemblo de miedo sin voluntad para regresar, sé que aun hay familia y amigos pero mi volición me abandona apenas ronda en mi cabeza el regresar.
Creí en la bruja inocentemente, busque la contra parte, me invente unas zapatillas mágicas. Hoy sí que estoy lejos de casa. He perdido a Totò. No sé el camino de vuelta. ¿algún día volveré a Kansas?.

-.-

Víctor Basilio Hernandez
@_sietesoles

Mundos

Mon tout dans ce monde
Palabras de otro idioma, de otro siglo,
de otro amor: aceptarlas
para poder decir cómo te quiero,
lo que eres para mí.
Exactamente eso: mi todo en este mundo.
(Juan Antonio González)

-.-

Sé que tendremos días que no merecerán poemas,
y que a veces los sueños se nos caerán encima.
Pero intentamos, entre luces y sombras,
lograr que este acto de fe tenga plusvalía;
porque no hay historia que se escriba con las manos trémulas,
y el miedo es un pésimo narrador;
porque vivir añorando no incendiaba la cama,
y la paz de mis respuestas no tendría tu voz.

Cóncavo. Convexo. Un sueño y un presagio.
Tu furia en mis caderas.
Mi forma en tus pupilas.

Hombre y mujer.

Voy a calmarte la ausencia de dudas.
Vas a colmarme esta urgencia de vos.
Inventáme un silencio donde se esconda mi nombre.
Cantáme hasta que duerma confiada.
Y repetí sin cansarte eso que decís cuando me sentís sangrar:
todos hemos sentido miedo.
Para seguir construyendo esta fe impaciente.
Sin tabúes, ni banderas.
Sin alquimia, ni Dios.

Dos. Sin disfraz, ni destino.
Dos. Cualquier tarde de sol.
En todos los hombres y todas las mujeres:
un hombre, una mujer.
Vos y yo.

-.-

Silvana J.
@Evaysol

El ojo de la luna

Esta noche estás conmigo y te cuido.
No me importa lo que digan las distancias.

Tristeza

La tristeza deja su huella
en donde menos la miran.
Se mete detrás de las nostalgias,
se acuna en los mismos miedos.
Y después se va, como un aguacero.

Necesito

Necesito verte
Necesito tocarte
Necesito sentir tus manos
Y abrazarte.

Necesito que me quieras,
Necesito quererte
Y es porque te quiero tanto, amor,
Que no quiero verte.

-.-

Ceci Villasana
@Cevillasa

Calla



Un Avión de Papel

Me empezaba a enamorar de su voz en mi nombre, de su personaje en mi historia. Tomé una hoja de papel y empecé a escribir aquello que nos hacía envejecer ante el reloj, como una cenicienta. Le di forma de artilugios a esas pausas que el tiempo no sabe escribir, nos di el saber de un café que humea aunque no esté caliente.
Escribí tus mitos con mis huellas, perfumé todos tus regresos con mis interminables quizás, para todas estas odiseas no necesité mayor instrumento que un lápiz. Escribí como si solo estuviese hablando del mundo que no nos cabe en los ojos, del mundo que no conoce el corazón, del mundo que duerme en una voz que habla para perfumar el silencio, del mundo que escoge amanecer en nuestras ventanas.
Quise hablar de este lado del mundo que tú y yo conocemos de memoria, por tantas veces que quisimos tratar de dibujar la distancia en nuestros besos de aire, destinados a morir en el viento que trae las cenizas de un amor que envejece con la distancia.
Tomé el papel, y como no quería ser yo la que te indicara que entre nosotros no había nada más que escribir, hice un maravilloso avión. Lo eché a volar en un cielo desgastado y sin imaginación. Espero que cuando alguien nos encuentre, ya no seamos personas que se aman entre distancias, sino títeres de una estupenda imaginación ajena. Quiero que alguien nos haga renacer como personajes de papel que vivirán en el recuerdo de alguien que solo conocerá nuestroz nombres, no la leyenda de nuestra distancia, y que ese alguien se atreva a continuar la historia que nosotros hemos decidido olvidar en un punto final.
Espero que nos encuentre alguien que no arrugue el mundo que se escribe entre estas cenizas de árbol, que llamamos lápiz.
Espero que nos encuentre alguien que nos conserve en su imaginación como dos personajes que se han de encontrar en historias venideras, en miradas con tinta de futuro.
Espero que nos encuentre alguien que aprecie el sacrificio de dejarnos ser tan solo un nombre, pegado al papel que vuela sin destino en un cielo que sabe de direcciones pero que termina dejando todo en el mismo lugar.

-.-

Violeta Quintero
@ultravioleeta

Arcoiris al final de la vista

ya nadie busca el arcoiris al final de la nube,
ya nadie busca la nube al final del cielo,
ya nadie busca el cielo al final de la vista

Gritos

Nadie te va a susurrar porquerías como yo
ni te va a acariciar el pelo y el cielo
en un solo ademán de pétalo y flor.
Nadie te va a regalar su luna y su ternura
ni te va a robar tu risa de chico
ni te comprará mi dolor.
Nadie va a saber jamás de algunas noches
que hicimos el amor sin tocarnos
tomando algún café, mirándonos.
Nadie te va a jurar un te quiero
ni te va a acariciar sin los dedos
en silencio o a gritos, como lo hice yo
No te van a besar tan despacio
Ni a morderte la espalda
Ni a pedirte más.
Y es rabia, lo sé
Y te miento y lo sé
Pero prefiero pensar
que es tan cierto
que nadie va borrar esta hoja
ni contará otra vez la historia
si prefiero pensar que no fue.

Innato

Un sentir yace quiescente,
ofuscado entre la bruma
Es un fantasma durmiente,
escondido entre la pluma.

Fue engendrado en las cenizas
de un latir petrificado
Producto de las palizas
de una vida de pecado.

Es un palpitar innato,
sobreviviente de guerra
Cómplice de asesinato,
ahogado entre la tierra.

Quema chasquidos de pólvora,
arde entre lluvia de azufre
Rompe a su paso y devora
todo insensato que sufre.

Es innato si se intuye,
si hace eco entre las pisadas.
Si hace ruido y siempre fluye,
cicatriza en las cortadas.

-.-

Miguel Marcell Guzmán Cortés
@Mars_Galaxy

Mis manos

Con mis propias manos Descubrí mi rostro y mi cuerpo Dentro del vientre de mi madre. Con esas mismas manos Construyo formas hermosas, A veces no tanto. Con esas manos Ahora mas grandes Mas sabias y a veces mas tercas En fin… mas viejas Elaboro artefactos, Juego cartas con mis amigos, Dibujo soñando a Mexico Y hasta tejo figuras con mi madre, En la mañana mis manos preparan Unos deliciosos huevos con tomate En la tarde Encadenadas voluntariamente A un mouse Dibujan bellas flores Para alguna empresa Y en la noche, Estas mismas manos Acarician la piel temprana de mis hijos Antes de conquistar desnuda La de la mujer que amo. Todo sucede en una sola jornada Y hasta se toman tiempo Estas manos Para escribir tranquilas estas letras. Giovanny Cortés

martes, 19 de junio de 2012

Ganadores del concurso #RefránConFábula

Aquí los participantes del 10º concurso de Con Fábula: #RefránConFábula


Los ganadores son:

En primer puesto: @TuAjenaLocura


En segundo puesto: @Recienmentero


En tercer lugar: @TuAjenaLocura


Echando raíces

Nadia Lizette, 2011.

Yo mismo


Te sigo buscando. Me sigo perdiendo. 

Tango



Esos tangos dicen tantas cosas.

...

No hay peor tango que el que da un traspié.

...


Tango toda la vida.


...


Tú tan bandoneón y yo tan guitarra.


...


Si la vida te da tangos, baila.


...


Tango que tocarte.

...


Tango que no es visto, no es baila'o.




Eres

De todos mis males, eres el menos.
De todos mis nunca, eres el de siempre.
De todos mis suspiros, eres el aire.
De todos mis tropiezos, eres la piedra.
De toda mi piel, eres el dueño.
De todos mis pasos, eres la huella.
De todos mis anhelos, eres la inspiración.
De todas mis tintas, eres la indeleble.
De todas mis ganas, eres la más persistente.

Selenographia

En las notas perdidas que hiciera Johannes Hevelius para su Selenographia, sive Lunae descriptio, se dice que añadió marcas poéticas que ya prefiguraban la nomenclatura que se le da a la geografía lunar. Dichas marcas, hoy perdidas, pasaron de boca en boca en la familia de uno de sus alumnos, hasta que la familia tuvo que dejar Danzig (hoy Gdansk), donde el astrónomo nació y murió en el siglo XVII, cuando las tropas soviéticas destrozaron la ciudad tras la Segunda Guerra Mundial. La fidelidad de las notas, así como su origen, es cuestionable, dado que no quedan registros físicos de que Hevelius, efectivamente, las escribiera alguna vez. Además, el traqueteo del latín al alemán moderno, al inglés, al español, seguramente han lastimado su sentido originario, y puede que ni siquiera sean, de cierto, las ideas originales nacidas de la pluma del científico polaco.

Lacus Somniorum: imaginar un futuro posible, todavía invisible.
En el árbol muerto del invierno habita la esperanza: el sueño imposible de sus flores y sus frutos. Así, soñar despiertos es el ritmo creador de la vida.

Mare Frigoris: la muerte por la muerte misma.
La poesía del último aliento, el rapto de la agonía. La lucha del día y la noche; la incapacidad de dejar ir, de soltar(se).

Oceanus Procellarum: odio, desengaño, decepción.
Querer lo que se quiere y no lo que se puede. Condenar a toda la humanidad por lo que un solo hombre ha cometido.

Mare Serenitatis: las segundas oportunidades.
Cada día es una oportunidad de recomenzar, de reinventarse, de resurgir. Amanecer para reinventarse, no para repetirse.

Mare Imbrium: renovación.
Mudar de piel, cambiar de ser de tanto en tanto. La lluvia refrescante que se lleva lo viejo con ella y da paso a lo mejor.

Mare Tranquilitatis: el auto engaño, la mala fe.
La duda mata; la ignorancia deja vivir. Y siempre le vemos la misma cara a la Luna.

Sinus Aestum: cambio, vaivén, transformación.
Ninguna ola es igual a la anterior, y aun así, su monótono vaivén es un cambio estable. Sólo podemos estar seguros de que todo cambia.

Cordón de la Vereda

Caminaba cerca del cordón de la vereda, mirando hacia abajo, buscando nada, perdiendo el tiempo, buceando para dentro, calmando las ansias de cruzar la calle y volverse una cifra más en las estadísticas que recuentan los suicidios en las grandes ciudades. Cerca suyo, casi tocando sus zapatos, una vieja barría empecinada, quitándole el polvo a las baldosas lastimadas por el tiempo y el recuerdo; las viejas que barren nunca explican por qué esa cara de hastío, de otra vez sopa, de domingo nublado, sólo se calzan el vestido más triste y empuñan la escoba como un fusil, y sólo te miran como si estuvieras tan lejos que no pudieran ver claramente tus facciones.
Un poco más allá, dos perros jugaban a enamorarse, pero era una de esas relaciones free, sin compromisos, a tono con la época y la histeria citadina; se mordisqueaban un poco, se alejaban después, se tocaban de nuevo, se volvían a ir, y en sus ojos excitados ni un dejo de “te extraño” y en sus lenguas babeantes ni un poquito así de “nunca te olvidé”.
Augusto metió los pies en el charco sucio y sonrió de costado. El agua barrosa le salpicó hasta el dobladillo del prolijo pantalón pinzado negro, y la vieja barredora lo miró casi con asco, con esa pena ajena que uno siente por los gatos lastimados y los chicos de la calle: pena elemental para el dolor que no nos toca del todo. Él le devolvió la mirada desafiante, y la vieja sacudió la escoba y se metió para adentro. Había recuperado su mirada infantil, su poco miedo a los pruritos, su falta de vértigo, y pensaba disfrutarlo como se merecía: pateando tachos de basura y metiendo los lustrados zapatos de yuppie en ascenso, en el medio del agua podrida de las calles de su barrio.
Había que despertar del todo, y tal vez por eso se quitó la corbata y la tiró hacia donde jugaban los cachorros su touch n’ go canino, y se quedó mirando como el que parecía bulldog la hacía hilachas contra el cemento. Su corbata: símbolo y bastión del disfraz de ganador, se convertía lentamente en un trapo, en un pedacito de tela y le causó gracia pensar en los 1200 dólares que alguna vez había gastado en ella.
Eso era todo, la corbata siempre había sido un pedacito de tela; seda italiana, sí, pero un pedacito de tela al fin de cuentas; ¿cómo alguien puede pagar por algo así, más de lo que le pagan a un jubilado?. Miró a los perros hacerla mierda y se entretuvo imaginando qué pensaría su jefe, qué le diría su madre, qué preguntaría su novia, si supieran lo que estaba haciendo en ese instante. Perros touch n’ go y preguntas imaginarias.
–Definitivamente estás loco muchacho, tenés todo para llegar lejos y estás ahí, buscando la derrota como si te gustara–diría Samuel Jobs, el vicepresidente en jefe de la corporación de nombre conocido y protegido por las leyes de copyright más estrictas; se serviría un whisky con dos cubitos de hielo (only two, always), encendería un habano (cubano, of course) y se tiraría en el sillón masajeador que mandó traer de los States, porque un político amigo le recomendó tratar bien las cervicales. Augusto se imaginó también la sonrisa bonachona, de cura campestre, bamboleándose por el lento contoneo del sillón masturbativo exclusivo para altos ejecutivos.
–Tomáte vacaciones, si eso es lo que andás necesitando, pibe, pero volvé pronto ¿sabés?, porque una vez que te vas, y cerrás la puerta, no te la abren nunca más. ¿Cómo podría explicarle a Mr. Jobs que su teoría sobre los paraísos corporativos lo tenía muy sin cuidado?. Nada menos aceptable que cerrar la puerta para Mr. Jobs, pero qué si además uno le escupía la cara o le plantaba un puñetazo en pleno rostro?, qué entonces si uno le confesaba lo poco que le importaban esos relatos pormenorizados sobre partidos de tenis ganados y perdidos por poco?, y las fiestitas en el country de no sé quién cogiéndose a no sé quién.
Augusto pensaba y la sonrisa cada vez se le hacía más grande.
Los perros hacían ruidos de perros, y él se acordó de aquella canción de Páez “tango, sexo, sexo y amor, tanto tango, tanto dolor, mi vida gira en contradicción...” y la tarareó suave para no interrumpir la pasión canina de jugar a destrozarle su bastión yuppie. Le agradó la sensación del sol pegándole en la cara y se dejó acariciar un rato por la tibieza. Hacía tanto que nadie le acariciaba la espalda; tanto, que pensarlo dolía.
Caricias, eso había que recuperarlo también; manos con pasión adolescente, besos en la frente, de pelos revueltos después del amor, de te quiero mucho y no me cuesta decirlo. Pensó en Carol y en su afectada voz nasal, discutiendo a través del celular con navegador de Internet incorporado, cuántos invitados para la próxima party en The Barbarians (neón, más neón, más vidrios
esmerilados, más neón, art decó, art noveau, todo mezclado, muy de moda muy, lo más parecido a un descenso a los infiernos en 20 minutos y sin escalas), cuántas promotoras para el evento de la productora de cine, cuántos chicos para la publicidad de pañales; cuántas veces le hubiera pegado hasta dejarla sin sentido, para hacerla reaccionar, para decirle “hola, estoy acá, te extraño mucho”.
Pensó en ella y se imaginó la pregunta –¿Me querés decir que te pasa Agus? ¿me podés explicar que fuckin’ shit te pasa Agus?– mirada de no te entiendo y nunca podría entenderte, y mientras tanto con la mano derecha el celular contra la oreja, y cuántos sillones para el living del piso en Libertador, cuántos custodios para el barrio cerrado, cuántas modelos vip para el cóctel de mañana... Se pasó la mano por la frente y la notó sudada. El sol, supuso. Ya no estaba acostumbrado al sol en la cara, a esa caricia en la espalda, a mirar la tarde sin hacer nada.
Se sentó en el cordón de la vereda y la primer carcajada brotó como si nada, y después no pudo parar de reír, y para cuando las risas se habían transformado en lágrimas se dio cuenta que no había marcha atrás, y se asustó un poco.

Abre

se abre y grazna la tarde
el bronce tigre de la tarde
que nos traga

trepa
aprieta
y nos troncha la tripa
la tortura y la traga
nos traga

se está triste esta tarde
y en trozos se está

se está estorbo
y trapo

y es tanto el gris
tanto
y tan prisión tan
graso tan
tortuga

se está entonces
tan en una trampa
tan abrochados a la tierra
tan agrietados
que cómo quisiéramos
en un suspiro
la brisa
para tripularla
para irnos
y dejarnos de brotar
y de primaveras

nosotros nunca quisimos
llegar a flores
a jardín

nosotros
lo que queríamos
eran los peligros de la lombriz
de la golondrina
del perrito

queríamos el trabajo del granizo
la tormenta
y su negrura

que se acabe
de una vez
esta torpeza de gardenia
de trigo

que se acabe

eso nos urge


-.-

Diego Villaseñor
@boca_de_lobo

Coartada

Las horas no pasan.
Los domingos nunca se pasan,
se quedan agrietados en los pies
o se pegan como billetes falsos.
Tengo ganas de verte,
no sé por qué dije a las siete
te quiero desde las seis.
Ya hice un torniquete con las dudas
y ahora la vena sangra,
no tiene por qué doler.
Me estás jodiendo.
Estás haciendo que te extrañe más
y yo voy hacia tu abismo obnubilada
casi presa de la soledad que derramas
casi sin querer.
Soledad,
de altillo y de noches sin luna
de veredas repletas de charcos
y sapos y ranas
y trinos de ave.
Voy hacia vos como certeza de antaño
con una marca en la frente
con mi estigma de Caín
más fulgurante que nunca.
Voy hacia vos perdiéndome en mañana.
Te abro las piernas abriendo el alma
y en mi desnudez me cubro:
esa es mi coartada.

Me hacés bien

Nos separa sólo un cristal
que de tu lado es de prosa
y de este lado es poesía.
Estás sonriendo, lo sé,
tu risa también es mía.
@mariana_aran

Se riega o no crece


Francisco Dospasos

   Francisco Dospasos nació en la segunda mitad de la década del setenta. Hoy cumpliría treinta y tantos, pero murió una tarde de abril hace tres años. Lo sobrevive un señor de pelo largo y bigotes ralos, dueño de doce inviernos y ningún verano. 
   De las causas de su muerte poco se sabe. Las conjeturas son muchas y variadas. Según a quién le preguntes murió de muerte natural o de suicidio desinteresado. Yo creo que cortó sus venas con el filo de su pasado. Aunque a veces dudo, porque era de esas personas que se quieren tanto que pueden mirarse durante horas en el espejo. Quizás se ahogó con los paisajes que nunca había deseado. Quizás murió de soledad, rodeado de todas las personas que lo habían olvidado. 
   Sé que estaba escribiendo un cuento cuando murió, el mismo cuento que comenzó antes de su nacimiento y que nos sigue contando. También sé que no se fue, que esa es la historia que les cuentan a sus hijos cuando preguntan por el padre. Sé que un día dirá a esos niños ya convertidos en hombres “No me fui, miraba por la ventana los ojos de un poema. No me di cuenta y me quedé mucho tiempo callado”. También sé que los niños van a entenderlo, porque, me repito, no se fue. Es que nunca nos vamos, si somos las huellas azules que dejaron unos pies descalzos y cansados. 


Rubén Ochoa

Lobos y Corderos

Hay lobos que cazan por naturaleza y corderos que se dejan atrapar por hábito, pero también hay corderos que cazan lobos por deporte.

Te pienso en letras

He vuelto a caer en el vicio de las letras,
pero con tantas emociones, ¡cómo evitarlo!,
negarlo hace incluso mas daño,
tratar de no pensar solo enloquece más
así que por hoy estas palabras van para ti,
nacidas de las conversaciones que
lograron poner una sonrisa en mi
y de esas veces en las que
una muestra de cariño quise darte,
pero a fuerza de costumbre logré
detenerme a tiempo,
a tiempo de que no lo notaras
y a tiempo de que yo lo lamentara,
pero mas que nada regreso al papel
porque es la única manera de expresarme que sé.

Camille
@Proud_Hika

Huellas


Tan grandes como quieras, tan fuertes, tan tenues o imborrables, Tú decides cuales son las huellas que vas dejando. Como quieres que te vean tuas amigos, compañeros, hermanos, tus hijos, tus amores. Tus huellas que pueden ser seguidas o borradas. Tú decides.

Kerouac se emborracha de amor...

Te conocí en Durango, Tristessa, triste Teresa.
Una cantina en el desierto, una máquina de escribir
y mis bolsillos repletos de anfetaminas.
El color de tu piel no lo había visto nunca yo,
nacido en la Canadá francesa.
Se la chupabas a los gringos barrigudos y colorados
por un sol que no admitían sus genes europeos,
obligados al sombrío surco de una luz siempre oblicua.
Tenía tu boca el rictus de la muñeca hinchable sin aire,
tus dormilones ojos miraban hacia abajo en busca
de un lucero perdido entre basura y lodo, tus manos
eran líneas de ala de mosca volando sin rumbo,
picaduras de avispa tatuaban las venas de tus brazos.
Te conocí en Durango, Tristessa, dulce Teresa.
Y ahora es cuando Dylan hace la canción...


Susi Underground
@SusiUnderground
http://susi-underground.blogspot.com/

No eres tú

No es tu piel, no son tus besos, no es tu mirada la que cautivo me deja, ni tus gemidos, ni tus caricias, ni tu voz, ni tu aliento colisionando en mi cara, ni tus uñas rasgando mi espalda.

No son tus ganas, no son tus deseos, ni tus lágrimas, ni tus piernas abrazándome, ni tus labios humedeciendo mi entrepierna.

No es tu calor, ni tu sudor recorriendo mi piel; no es la química que nos unía, ni la pasión que nuestros cuerpos encendía.

No es nada parecido a lo nuestro, no se asemeja, ni se puede comparar, porque no somos tú y yo; no eres tú a quien abrazo, a quien beso; no te acaricio, ni estrujo en mis brazos, no te miro, no te siento, no te sé… No te amo.

No es tu piel, ni tu mirada… No son tus besos, ni tus gemidos.

No eres tú.

Joel Estrada Nava
@JenEnav
http://jenenav.tumblr.com/

Que dice la mirada?

Le asusta mi mirada triste, porque asume que algo esta haciendo mal. Se pregunta a que se debe esa mirada. Y no le gusta

Un Camino


Sé que a veces suelo pasarme de romántico y soñador.

Que escribo mucho sin llegar a decir nada.
Sé que se necesitan más acciones que simples sueños vagos.
Que quieres una realidad completa, en lugar de esta que está a medias o que ni siquiera está.
Que algunas veces puedes pensar que no pongo atención a algunas indirectas.
Sé que puede llegar a ser cansada y aburrida la espera, o quizás ya lo es.
Sé que a veces suelo preguntar mucho sin dar una respuesta.
Pero tienes saber que esto que siento supera cualquier cosa.
Cualquier tiempo en espera, cualquier duda, o cualquier distancia.
Sé que a veces suelo escribir mucho sin llegar a decir nada.
Que puede ser cansado el camino no teniendo un rumbo fijo y gastando los pasos.
Pero tenemos que saber que esto que sentimos supera cualquier cosa, y que al final, valdrá la pena tanto caminar.

Alejandro Ruiz
@noandesconadie

Vuelve

Deberías volver porque todo todo lo que construiste lo absorbió el cimiento.

Deberías volver ya que el silencio mudó su andar y calló al abismo.

Deberías volver con una interminable lujuria y saciar con tus labios mis voz.

Deberías volver porque el olvido reiterado no es más que una ilusión.

Deberías volver y escuchar mi corazón cuando calla la ausencia.

Deberías volver a construir lo que el viento soñó deshacer.

Deberías volver porque los años están perdiendo su virginidad.

Deberías volver y usar las hojas secas como páginas para nuestra historia.

Deberías volver para darle un adiós a un vil pesar.

Deberías volver y secar un manantial de llanto y humedecerlo con espumarajo.

Deberías volver y encender la luz que quedó dentro de la despedida.

Deberías volver porque la vida es una fiesta y mi corazón un velatorio.

Deberías volver hoy y deshojar el ayer para vivir el mañana.

Deberías volver porque contigo hay un conmigo, hay un nosotros; hay vida.

Regresa a mí.

Roberto Becerra
@OscuroPesar

Cielo de ramas y hojas


Ana R.

Él sabe



Quedarme guardada en el silencio de tu piel callada. 
Así dormida, solo despertando despacio entre tus poros al tacto.

Así en tus manos despertando lentamente entre tus dedos, los poros de una piel que te lleva mucho tiempo esperando.

Así aparte tu arte de llevarme al azul de las palabras que nos envuelven el alma.
así tus manos que acarician como suave terciopelo los ojos con la mirada de los tuyos.

Así te arraigo aunque no quiero, porque te cuelas hondo suspiro que me lleva a guardarte en silencio.

Así quedito llueves mis poros con escaleras de frases hermosas que me llevan de la mano a leerte el corazón de una luna.

Así poco y suficiente para llenar un pequeño espacio que tú vuelves enorme con tus ojos detallando nuestro paisaje.

Así entre café en una tarde de lluvía con la tonada de una guitarra que acompaña de coro el sonido del viento y el crujir de los árboles.

Así en el porche con el viejo sofá de la entrada que muestra lo ancho de la pintura que nos aguarda mirarla.

Y yo en tu pecho tararendo lo que sacan tus dedos de una vieja guitarra intentando llenar mis oidos de lo que escribe tu alma.

Amaneciendo mientras gotas de rocío llegan a llenarnos del olor de una mañana que se despierta a nuestros ojos con tintes de abrazo.

Sí, él sabe, porque el color que toman las letras, llevan el suyo. 
Minúsculas palabras que van abrazadas caminando en armonía.

Él me llevó a su color cuando no deseé mirar sol alguno, que me llovieran las lunas cuando no encontraba consuelo.

En azul me pintó las palabras, suave color de alma que me hizo tocar la suya encontrando la mía, guardada en luna llorando cascada.

En sepia me pinto un paisaje, mientras se enamoró del blanco y negro de los míos. 
No usamos los colores, los guardamos al silencio de las sonrisas y rubores,
en las palabras tan llenas de luz que iban armando escaleras hasta el cielo
donde una tarde cotidiana, el viento nos trajo y nunca más nos soltó.


Silvia Carbonell L.



martes, 12 de junio de 2012

Remar o no remar







Hay que prepararse para remar a contracorriente, pero también hay que aprender a disfrutar del cauce de las aguas.