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martes, 17 de julio de 2012

¿Cómo dijo?

Pucara, Jujuy, Argentina, 2011.

Sueños prestados

Rubén se quedó dormido y pude escuchar con toda claridad lo que estaba soñando. Era un sueño extraño: Rubén nunca había estado en él y yo no lo había soñado. Caminaba en una calle que conocía: algunas personas miraban al cielo, señalando algo. Rubén volteó y vio un edificio alto. Supo que esa ciudad era ninguna en la que hubiera estado. Las calles tenían nombres extraños, y sentía sus pasos muy livianos. La gente dejo de ver al cielo y volvió a caminar sin mirar a los lados. Rubén se sentó en un banco. Recordó a la niña que brincaba charcos y de pronto estaba de nuevo en esa calle de casas con techos bajos. Oyó un gruñido a su lado: era un gato negro que lo estaba buscando. Se sentó junto a él en el banco y sin decir nada charlaron. Despertó. Yo no debería hablar de sueños prestados.

martes, 10 de julio de 2012

Aleluya

Parroquia de la Virgen de San Juan de los Lagos, Guadalupe, Nuevo León, México, 2012.

martes, 3 de julio de 2012

En un poema

Lo recuerdo con bastante claridad. Fue en la nevería que está en la peatonal. Yo tenía en los brazos una niña. Teníamos en los labios el sabor de un helado de vainilla. Ella sonreía por la novedad del frío y el dulce. Caminaba hacia afuera, cuando me di la vuelta para buscarte, y te veía. Tú también, en tus brazos, tenías a otro par de tus ojazos. Dos niñas pequeñas probando, quizá por vez primera, el helado. Dos cabecitas llenas de rizos, con tus ojos y mis labios. Por un momento volteé hacia el frente. Me vi en la vitrina de una tienda: reflejaba aquel presente. Era yo, eras tú, esas dos pequeñas eran un nosotros en futuro perfecto. Entonces caí en la cuenta de que aquello era una visión. “Tengo que poner ese sueño en un poema”, me dije al despertar, “para no olvidarlo, para que no se pierda”.

Nadia L. Orozco

martes, 26 de junio de 2012

Nubes con forma de nubes

Nubes, Juárez, Nuevo León, 2012.
Tan difícil que es encontrar nubes con forma de nubes, y yo las hallé sembradas en un cielo, listas para ser cosechadas.


Secretos

Una taza de café de Sanborn's, 2012.

¿Qué secretos hay
en esos bordes blancos,
bordes callados?

Secretos, charlas,
y confesiones largas
llevas contigo.

Oscuro café,
brebaje infinito,
secretos míos.



martes, 19 de junio de 2012

Echando raíces

Nadia Lizette, 2011.

Tango



Esos tangos dicen tantas cosas.

...

No hay peor tango que el que da un traspié.

...


Tango toda la vida.


...


Tú tan bandoneón y yo tan guitarra.


...


Si la vida te da tangos, baila.


...


Tango que tocarte.

...


Tango que no es visto, no es baila'o.




Eres

De todos mis males, eres el menos.
De todos mis nunca, eres el de siempre.
De todos mis suspiros, eres el aire.
De todos mis tropiezos, eres la piedra.
De toda mi piel, eres el dueño.
De todos mis pasos, eres la huella.
De todos mis anhelos, eres la inspiración.
De todas mis tintas, eres la indeleble.
De todas mis ganas, eres la más persistente.

martes, 12 de junio de 2012

El amor es cruel

Braceros somos

Braceros, San Francisco, 1950.
El segundo de derecha a izquierda, mi abuelo Manuel.

Si pudiera

Si pudiera
dormiría sobre tu pecho,
al arrullo de tus latidos.
Cerraría los ojos
en la confianza de que
al abrirlos por la mañana,
encontraría los tuyos.
Dejaría que el sueño
llegara lentamente,
mientras saboreo
el aroma de tu piel.
Sentiría mi cuerpo
relajarse poco a poco,
sintiéndome segura
cerca de tu calidez.
Me entregaría al sueño
sabiendo que ahí
también nos encontraremos.
Descansaría mis manos aguerridas
sobre tu piel serena,
dejando aparte
las batallas perdidas.
Si pudiera dormiría.
Pero no puedo.

martes, 5 de junio de 2012

Un sueño

Un sueño, 2006. Técnica: pastel.


Abismos


Él tenía unos ojos de abismo en los que ella caía. Ella era el abismo
en el que él caía todos los días.

Ella sabía que él era un vicio que tenía prohibido. Él la tomaba por
sentir que sin ella nada tenía sentido.

Un día al final del verano, ella lo vio partir. No era la primera vez
que se iba, pero era la última que lo vería ir.

Su espalda ya cortaba la línea del horizonte. Sabía que no quería
partir, con todo su corazón de hombre.

Aferrada al picaporte, ella lo miraba alejarse. Más que irse con él,
quería que él se quedase.

No volvieron a mirarse. No hubo más caídas ni recuerdos de caídas.
Ella lo dejó marcharse y él no intentó regresarse.

La suma de dos abismos no hacen uno sólo más grande. Cuando es amor
imposible, es el mismo abismo de dos, sin una razón que mande.

martes, 29 de mayo de 2012

Tengo ganas


Tengo ganas de que me dejes ser tus ganas.
Que dejes que mis manos se abran camino sobre tus piernas, que llegue mi lengua a saborear tu entrepierna.
Que te dejes acariciar con todo el cuerpo, que me abras el corazón y los sentidos, que estés dentro de mí.
Que te vengas conmigo, que te vengas dentro, que me llenes de ti, que despacio me digas "te tengo", que no me dejes ir.
Matarte de amor y morirme en tus brazos, entre orgasmos intensos y gemidos y arrebatos.
Tengo ganas de que me ates a la cama y me quites las ganas.


Nadia L. Orozco

Una noche en Buenos Aires

Recuerdo esa noche y se me hiela sangre, siento el vacío en el estómago y no consigo respirar: me ahoga el llanto. Fue la única noche que pasé en Buenos Aires. Llovía, como si de eso se tratara la vida. Después de dejar las maletas en el hotelito, salí a caminar. Y es que esas cuatro paredes me asfixiaban, no sé si porque la habitación me parecía diminuta, o sencillamente era mi propia piel la que apresaba. Llovía tan fuerte. Las calles estrechas y los edificios altos parecían tragarme. Y yo caminaba, sin dejar que el aroma de esa ciudad me evocara a Borges, a Pizarnik, a Cortázar, sólo dejando que las lágrimas se confundieran con la lluvia pertinaz que me empapó entera. Me volví al hotel, a encerrarme en las cuatro paredes del abandono, de lo irremediable, de las ganas de salir corriendo y no parar. Y seguí llorando.

martes, 22 de mayo de 2012

martes, 15 de mayo de 2012

Máscara

Llegas a casa.
Cierras la puerta.
En soledad, cae la máscara.
Y te miras al espejo
en todo el esplendor de tu miseria.
Y a nadie le interesa.
Es tu soledad.
Tu patética existencia.
La certeza de que esa sonrisa
es prestada, es por mientras.
Mientras alguien se da cuenta
de tu farsa, de tu máscara y tu mueca.
De esa falsa sonrisa que alimentas.
Pero a nadie le interesa,
así que sigue sonriendo,
certera y dolorosa,
siempre falsa, siempre hermética.