martes, 3 de abril de 2012

Esta terrible situación


Me ahogo en pensamientos mientras el sol acecha por la ventana.
Siempre te siento aquí, más que a cualquiera que ha estado en la piel. Que es mi piel.
Que se ha vuelto tu piel.

Tienes tanto poder sobre mí. Lo sabes, y te aprovechas de ello. Lo sé.
No importa, así te quiero aquí.
No puedo dejarte ir. No voy a dejarte ir.

No puedo dormir pues estoy rodeado de tus letras, hablando de cuanto me quieres junto a ti.
No puedo dormir, sólo me la paso pensando en cuanto te necesito junto a mí.

Y qué desesperación. Qué terrible situación.
Huele a aeropuerto, huele a maletas. Huele a un café y a un beso que no se dio.
A canciones y recuerdos construidos de la imaginación.

En todas las miradas busco tus ojos.
Y lloro. Lloro porque te dije adiós. Sin partir, te dije adiós. Y no estás, ni eres.
¿No sabes? Tampoco estoy, porque sin ti no soy.

Y me sigues diciendo que nuestro tiempo llegará.
Pero lo único que veo es miseria aterrizar.
"Aterrizar para sentir que puedes volar", eso me lo repito sin cesar.

Te necesito.
Dame tu calor. Dámelo ya. Que no puedo más.
Tengo frío y necesito tu cuerpo rodeando mi andar.

Me cansé de buscar.
Me cansé de inventar pretextos para tratar de superar, esta ansiedad que me ahorca y no me deja respirar.
No quiero superarte. Me niego a olvidarte.

No voy a permitir que te vuelvas a equivocar. Que lo vuelvas a intentar.
Eso de ser feliz si no estás acá.

No es un poema, no es una oración a Dios.
Son mis sentimientos y una maldición.

Me miro a los ojos

Me miro a los ojos
Pero no me miento
Algo está cambiando
y no me arrepiento.

Aunque me dé miedo
No sé detenerlo
Algo está naciendo
y es ahora el tiempo.

Yo que no sabía
si me conocía
hoy me siento nueva
cambio cada día.

No siempre me entiendo
cuando dudo, siento
cuando siento, pienso
cuando pienso, intento.

Te miro a los ojos
y aunque cueste verlo
algo está cambiando
y ya no me miento.

Aunque te dé miedo
y me sientas fría
sigo siendo frágil
pero con espinas.

Yo que me creía
que te conocía
hoy te siento lejos
y estás en mi vida.

Cuadros dentro de cuadros

Somos historias tejidas entre otras tantas, en medio de tantas voces, mezcladas con otros ruidos.
Cuadros dentro de cuadros que no miramos, que no sabemos bien, pero que igual existimos.

I Like

Cambiamos de foto. Nos buscamos gustos en común. Nos hacemos amigos. Nos desamigamos. Nos gusta el sushi. Odiamos el sushi. Vemos películas románticas. Luego de terror. Escribimos status ingeniosos. Jugamos online. Todo dentro del mismo mundo de las redes sociales. En donde estar significa participar, y en donde participar significa estar viviendo, teniendo experiencias, mostrando lo tuyo, viendo lo de los demás, ¿interactuando?, y bla. Juntos, sin kilómetros ni geografía que detallen la distancia. Todo sentados desde nuestra cómoda silla virtual frente al monitor. Todo, también, desde el minúsculo corazón de un celular. En el trabajo, en el colectivo, en los feriados, en los cumpleaños... Estar ahí. Nos deja más tranquilos saber que
estamos en algún lugar. Porque en esa inmensa red que nos une y nos desata, nos deja conciliar mejor el sueño saber que hay otros como nosotros. Y lo sabemos cuando recibimos al menos un “I like”.

Ojos Cautivos

Te miro, mientras escucho tus palabras.
Tenue sonido; como de brisa.
Llegan a mi rostro, dibujando en él sonrisas
Te miro, y me atrapa tu mirada.
Llena de esplendor; lujuria,
Causando en mí… sensaciones profundas
Te miro, y es tu amor que impacta
Todo lo que soy… mi interior.
Y me lleva a traspasar el muro del amor.
Te miro, te escucho y me conmueves,
Al brindarme tu amor profundo.
Llenando mis ojos al verte, radiante.
Y te devuelvo la mirada; colmada
De tanto encenderme pasión
Y mi propuesta es causar en ti
Lo que tú, causas en mi corazón.

J. Gabriel Cattaneo
El Taxista Sentimental.-
@taxisentimental
http://eltaxistasentimental.blogspot.com

Las palabras se las lleva el viento


Ana R.

Entre luciérnagas



Empieza la tarde a morir, y muere el tiempo. Empieza a latir la noche, y viven las estrellas.

Empieza la obscuridad a mostrar destellos. Empieza tu luz a encenderse, es hora de vivir y morir juntos.

Seremos luciérnagas en el aire, y del aire, seremos los destellos.

Danzando suspendidos en el viento. Ese viento invisible que acaricia y nos eleva por los aires de la noche.

El viento danza; y es caricia. La noche brilla, y es delicia. Tú me escribes, y es codicia.

Acaríciame en tus letras. Delineame con tu vuelo. Escríbeme, que soy poesía.

Al saber que eres luz y poesía, te expropio toda, y te declaro mía,

Tuya cuando brillamos juntos, tuya de noche, tuya de estrellas, tuya de luna.

Si es por ser tuyo, tuya es mi vida. Si es por ser noche, tuyas son las estrellas. Si es por ser amor, lo mío es tuyo.

Abrazo tu vida y se quedan pequeñas mis alas. Tanto siempre es mucho, deja ciego a quien posee tanta luz en sus manos.

Abrázame, que falta poco para cubrir el frío. Apriétame, que falta poco para herir al desvarío.

Deténme que ya no siento el suelo. Deténte que estoy sintiendo el cielo.


Omer Alfcorbar y Ana Rojas

Ese, no se llama amor







Ese que rompió mi fe a trozos, que se dijo hombre, que besó mi cuerpo y que hizo alarde de saber cuidarlo. Ese, no se llama amor.


Ese de palabras débiles y volátiles, que llenaba de promesas mis sueños para volverlos pesadillas. Ese, no se llama amor.

Ese que mintió su pena de saber mentirme, que se dijo mío, que tapó mi sueño hasta no dejarle ni siquiera un grito. Ese, no se llama amor.

Ese que en libertad encadena mi voluntad con caricias. Ese, no se llama amor.

Ese que inventó mi llanto a letras, que en cada promesa me robaba el alma, y me fue vaciando hasta dejarme seca. Ese, no se llama amor.

Ese al que le debo mis insomnios y lo paga con silencios, que enciende mis noches y las apaga con lágrimas. Ese, no se llama amor.

Ese que aún me sabe suya, como suyo el tiempo que gastó en dejarme, como suyo el miedo que dejó al marcharse. Ese, no se llama amor.

Ese que me dejó con su aroma en el cuerpo, que se marchó con mi piel todavía húmeda en sus manos. Ese, no se llama amor.

Ese que me no me acaricia más que la tristeza, que no tuvo savia para hacerse árbol, y nubló mi risa de mudo rencor. Ese, no se llama amor.

Ese que me cambió de a poquito, que cambió mi inocencia por malicia, que es fantasma en la obscuridad de mi alma. Ese, no se llama amor.

Ese que tu quieres, ese que yo quise. Ese, no se llama amor. 

Ese que sólo sabe decir adiós. Ese, no se llama amor.


Mariana Aran y Ana Rojas








martes, 27 de marzo de 2012

Esta sombra que soy

Mi sombra, 2011.

Eterno en ti

Ojos color amor
Piel de sentimientos,
Amante de la pasión
Déjame entrar en tu lecho

Deseo beber tu sabor
Saboreando tu cuerpo,
Amante de la pasión...
Quiero sentirme eterno

Eterno en tu romance
A tu lado he de estar,
Cada noche recordarte
Ser tu ángel guardián

Hermosa flor de mi piel
Florece tu amor a diario,
Tan solo describo tu ser
Y me gasto el calendario

Contando las horas
Para poder ver tu rostro,
Se impone como olas
En mi mar de invierno

Y encuentro tranquilidad
Cuando tiendo mis brazos...
Cobijando tu integridad
De la noche y el ocaso.

Juan Gabriel Cattaneo
El Taxista Sentimental
@taxisentimental
http://eltaxistasentimental.blogspot.com

Me sucedes

Me sucedes constantemente,
a cada respirar, a cada pensar.
Bebiendo café sucede que recuerdo tus ojos y su tibieza
me recuerda a la que dejas en las sabanas al despertar.
Al fumar, sucede que en el humo del cigarrillo
puedo ver tu silueta, danzando para mi.
Ver el cielo nocturno y fijarme en las estrellas
es recordar el brillo de tus ojos.
Un simple suspirar y sucede que a mi mente
llega cada momento que pasamos juntos.
Tan solo sucede… que me sucedes.


Camille
@Proud_Hika

Historias descabelladas 2

Con su aire de forastera y el cabello desaliñado entró a la pequeña tienda de artesanías. La vendedora juzgó en silencio la falta de armonía cromática en las ropas de la visitante, luego de las risitas fingidas y los protocolos mercantiles le preguntó: - que desea -

La compradora respondió: quiero una mochila.

Durante varios minutos la extranjera miró todo el inventario sin resultados positivos. Cuando ya se marchaba miró a un rincón y dijo: quiero aquella, esa es la que estoy buscando.

Sorprendida la empleada de la tienda trató de explicarle que esa mochila no estaba terminada.

Pero la extraña mujer le dijo con vehemencia: véndame esa, no importa el precio.

Una vez empacada la pieza incompleta, la vendedora le dijo a su cliente:

- sólo por curiosidad me gustaría saber, ¿para qué compra una mochila sin fondo?

La otra mujer le respondió:

Es para recoger mis pasos.

Taber Segura
@Tuiterodactilo

Acorazado

Ese corazón nunca debió salir de su coraza. Debió quedarse encerrado en su cascarón, guardado. Ahogándose sólo en su soledad, hasta cansarse. Debió quedarse y no salir. Nunca salir. Los corazones que se aventuran a salir de sus corazas nunca terminan bien. Cuando salen están expuestos a todo, y es un juego de azar: puede que les toque amar, puede que les toque doler, pero siempre es más seguro lo segundo. Un corazón acorazado está seguro. Nada entra, nada sale. No se arriesga, pero no pierde ni gana nada. Se queda ensimismado, como aturdido, pero seguro y rodeado de esa felicidad vacía que tienen las flores antes de marchitarse en un jarrón. Por eso, ese corazón debió quedarse en su coraza. Donde nadie lo tiene y tiene a nadie. Donde nadie lo piensa y piensa en nadie. Donde nada es doloroso, ni placentero. Donde el vacío, al menos, es sincero.

Cita en el cielo


Desde lejos, a mil distancias,
Existen dos almas que por eternidades se buscaban
Atravesando las barreras que los separaban
Preguntándose en qué callejón se reencontrarían
Si acaso alguna vez sus sueños no sólo serían sueños
No querían esperar una vida más…

Su búsqueda fue exhausta, intensa, casi eterna…

Hasta que el silbido del viento,
El grito de un poema,
Las ansias de una frase,
Todas en un solo acuerdo
Los juntaron en un lugar donde la gente no alcanza a ver,
Encima de algodones flotantes

Allí son ya uno
Allí son solo amor…


Miguel
@iLeteo
http://cloudsoverme.wordpress.com/

Contra el cristal


Contra el cristal



Contra el cristal su respiración dibujaba la línea del deseo. Sus pechos aplastados eran dos nubes a punto estallar en una tormenta.

Cada empujón la aplastaba más, cada golpe le recordaba el placer del dolor. Dolor... sentía que estaba viva. Gritaba, y sin casi poder moverse, abrazaba la libertad.

Él se sentía poderoso dentro de ella y alargaba el placer abriéndose paso entre su fuego mientras las gotas caían sin descanso por su espalda. 

Ni nombres, ni pasados y mucho menos futuros. Eran tan solo un ahora mojado de sudor, saliva y semen. Tan del uno para el otro, que sobraba el amor.

Dos cuerpos que se funden, uno con el otro, otro con uno y la electricidad al sentir sus dientes en el cuello y el fuego en el vientre.

Ella explota y se empapa y le empapa, y se recuesta rendida sobre el cristal, pero él sigue moviéndose y en segundos vuelve a despertar su voracidad.

Y gime desenfrenada, cada embestida la penetra más dentro, al centro, y ella se eleva, escapa, vuela.

Él deja que todo su instinto animal se apodere de esos últimos segundos, y gruñe y aúlla y clava sus garras y deja de controlar su fuerza

Poderoso siente que su erección sujeta el universo, con un gruñido gutural se derrama dentro. Los ojos cerrados, el cuerpo abierto.

Y ella vuelve a sentir como se encharca su cuerpo y se derrite. Se separan y el mundo real empieza a levantarse de nuevo a su alrededor.


Ester Marfer & Julio Muñoz

Mientras digo la verdad.

Podré mentirme y mentir a todo el mundo...
hoy y los días que yo quiera...
y cuando esté muriendo creer que podré vivir...
pensar en lo mucho que me importa el resto de la gente...
así ellos crean que me importan poco...
y la verdad es que a veces sí es así.

No tendré que escuchar absurdas palabras de aliento...
mentiras más falsas que la realidad...
seguir confundido por publicidad que hace a este mundo perfecto...
fingir que mi vida es una perfecta vanidad...
no se puede establecer parámetros de risas...
no se puede querer por querer.

Y así de triste se siente mi rostro...
no hay realidad más dura que la que no se quiere aceptar...
podré decir que los perros lloran...
¿y nosotros?, ¿nosotros qué?..
adivinanzas, acertijos y demás...
¿somos?, ¿qué realmente queremos ser?

Pude mentirme y mentirte hoy...
pero mañana no sé si podré...

Instante amargo.

Tengo una alegría amarga
inconclusa un poco débil.

Trato de ver las cosas buenas
pero los cuentos de mi infancia salieron de mi mente.

¿Cómo ver ilusiones auto impuestas?
¿Cómo mentir ante el espejo?
¿Cómo no reconocer lo que conozco?

Se dicen las verdades en momento de histeria
mas no puedo gritar con sentimientos de angustia.

Dejaría de pensar negaría mis pensamientos
ocultaría lo que creo y detendría mi razón.

Mientras lloramos.

Pienso creer que he descubierto un fin
creer que deseo algo fuertemente
aunque pienso tanto en ello
sé que para mí aún no termina el día.

Anhelo sonreír al día unos instantes
pensar que mis pasos no pasan de tres
imaginar que no sé multiplicar
que leer aún es prohibido para mí.

Me desespero por dejar de respirar
por decir que la vida es una farsa
encerrarme en medio de la nada
gritar por una verdadera libertad.

Poder mirar a mis ojos como al horizonte
ser irrelevante con las verdades
decirles a todos que la locura es común.

Sonreír mientras todos lloramos
sonreír, sonreír, sonreír.

Mientras

Mientras ustedes esperan a "la incondicional", las condicionales nos la pasamos chido con sus amigos.
Mientras ustedes lloran por "la que se fue", las que nos venimos nos divertimos mucho.
Mientras ustedes buscan a "la que vuela", las que caminamos ya nos fuimos.
Mientras ustedes sueñan con "la buena", las malas ya nos hicimos realidad en otras sábanas.

Conclusión:

No se queden en el mientras, chavos.

Sola

No me gustaba marchar así,

huía, pero cuando quise darme

cuenta estaba ya tan lejos
que regresar no podía.

Me llevé conmigo todo el dolor
del engaño y la desesperación de
la mentira. Callando con crueldad
el temor a la verdad. Verdad que
posiblemente ya conocía.

La verdad, tu verdad, mi verdad.
quien sabe donde empieza y donde
acaba cada una. Ni siquiera puedo
creer que exista alguna
para poderla contar

Ciega de dolor, con la soledad
de compañera, partía otra vez
simulando una huída, cuando
para ser fiel a mi verdad, tan
sólo quería ocultar mi cobardía.

¡Qué cruel es la verdad!
Tanto culto cómo le rendimos
y que lejos estamos todos
de llegarla a alcanzar. Somos la
sincera mentira de nuestra verdad.

Daría.



Señalamiento en camino rural de Nuevo León

... o La Triste Realidad de México, 2008.

Héroes

"Tambien somos los héroes que nos inventamos"

Frases twitter @mariana_aran

Buen día


Las Voces

(…) y les juro que perdí la voz.

¿Cómo explicarles mi martirio?, o lo que es más triste: ¿cómo pretender que puedan vestirse en mis ropas, por un instante al menos, y padecer lo que yo vivo con la habitualidad del diario en las mañanas y el cigarrillo después de las comidas?. Sólo puedo decirles que oigo voces todo el tiempo. Desde que tengo conciencia de entender algunas cosas del mundo, vale decir, desde que abandoné como propios los mandatos y consejos paternos, y comencé a formarme una opinión más personal acerca de las religiones, las modas, los eventos culturales, las cuestiones sociales y demás, yo escucho voces.
Algunas leves, más parecidas a un suspiro, otras como metidas en una caja de resonancia; unas con apremios angustiantes y otras con consejos alentadores; unas a medianoche para desvelarme los sueños, y otras en pleno día, sin pudor a plena calle, sin recato en medio de un almuerzo de trabajo o en la junta de patrocinadores de un Centro Cultural; vozarrones y murmullos metidos en mi mente, que al principio me hicieron pensar en una lenta y gradual pérdida de mi lozanía mental; voces en la almohada, en las paredes, entre besos, entre sollozos.
¿Entienden el significado del latín?, yo lo aprendí con una de las voces, que se pasó susurrando versos apocalípticos de vaya uno a saber qué biblias profanas, durante una semana entera en mis oídos. ¿Comprenden la química extraña de los átomos?, una voz demente con protones y neutrones de doce días. Y así un mundo de revelaciones sin sentido. Un millón de conocimientos que nunca pedí obtener. Pero que tuve y tengo por ellas.
Oigo voces en el pasillo, justo cuando estoy mirando mi programa preferido, o cuando me quedo embutida en alguna lectura constructiva, y luego de oírlas nada es lo mismo: ahí nace la terrible necesidad de acallarlas, prestarles atención, quitarlas del paso con contestaciones inútiles, entablar conversaciones incoherentes con interlocutores incorpóreos que siempre ponen en duda lo que digo, hago y siento, ganas de patearles el trasero y mandarlas a dormir sin reparos, ganas de que me dejen sola y ganas de su compañía, que siempre hacen menos solas mis tardes de domingo.
Claro que mis voces me han acompañado desde la niñez, pero en aquella época no podía, ni sabía, reconocerlas como tales; únicamente tiempo después, entrada ya en la adolescencia, algunos recuerdos infantiles me trajeron a la memoria episodios con las voces: en la plaza Arenales, a punto de subir al tobogán, alguien susurrando por lo bajo “No te tires, tendrás tiempo de caer tarde o temprano”, y en aquella heladería de Devoto, justo antes de acabar con mi postre de fresa favorito, alguien canturreando en mis oídos un “No termines aún, tendrás tiempo de acabarte la dicha de un solo trago cuando esto sea nada más que un recuerdo”. Cosas así todos los días, antes del baño matutino, después de los cartoons y el café con leche, frases hilvanadas por un monstruo ciego, cuyo rostro nunca pude ver: “Aún no es hora de probar cuanto vales”, “Alguien te demostrará que es cierto lo que temes”, “Bravo! Continúa! No te detengas!”, “Que lindo es ver cómo sonreís”.
Y ya mujer, en épocas de cafés filosóficos y carreras de postgrado, chistes malos y clichés en mi oreja todo el tiempo: en medio de un examen final de Psicopatología, una voz de viejo gritando: “Nunca digas nunca, nunca digas siempre, no digas palabras que te comprometen” y en la cátedra del los viernes, entre las explicaciones del Profesor Echeverría, una voz infantil diciéndome: “¿Te sabés el cuento del gallego que se perdió en el desierto?”.
O cuando entablaba mis postulados más vehementes en el bar de Cerrito, esas bromas bajas a la hora de ver un pordiosero, una anciana coja, un chico callejero, dando vueltas en mi cabeza, aniquilando cualquier postura enarbolada, revolcando por el fango mi atención, y entonces las caras de asombro de los otros por mis silencios abruptos, las miradas raras cuando las malditas voces irrumpían, muy a mi pesar, en cada resquicio de mis conversaciones, y al diablo con mi paradigma más coherente, y al diablo con mi pose de buena chica, valiente y luchadora, después de las voces yo no era nada más que un fantasma, muda, soportando un sin fin de vacilaciones. Voces putas, que machacan en mi psiquis pensamientos funestos pensados por mentes agrias. ¡Voces putas! que me hacen olvidar lo que pienso y lo que dejo de pensar, con sus cavilaciones frenéticas. Voces putas.
Ahora mismo, cuando escribo este texto, una de las voces pugnando por entrometerse, por dejar en claro su posición, por molestarme hasta la médula. No importa si es la voz de un pasado reciente, o la voz clarividente de un futuro que no imagino, todas ellas, las voces que me atormentan, son un padecer con el cual convivo desde el amanecer al alba. ¿Cómo no negarme a aceptar este injusto destino, entonces?. ¿Cómo no suplicar un poco de silencio entre tantos aterradores ruidos?. ¿Cómo no invocar un basta mayúsculo, en letras góticas de the end hollywoodense para tanto desatino?. ¿Cómo hacer para no odiarlas, si más me empeño y menos consigo quitarlas del paso, sacarlas del alma?.
Y el miedo, ¿no les hablé del miedo, cierto?, el miedo que antecede a su llegada y el miedo que la precede. Miedo de que aparezcan en el momento menos oportuno, como suele sucederme, y hagan trizas cualquier plan elaborado, cualquier “¿Te dije que te quiero?, “Yo también pienso lo mismo”, para aguijonear con dudas, para decirme mentiras al oído, para inventarme odios que no tengo, y hacerme quedar en ridículo. Miedo de que desaparezcan del todo, miedo de su ausencia permanente y me quede sólo el eco de sus ruidos, ¿podría acostumbrarme de nuevo a vivir sin su suplicio?, ¿serían demasiado quedas las tardes sin sus gritos?. Miedo también de no poder hablarles, y discutirles cosas burdas, o alegrarme con alguna de sus salidas ridículas o sus pedanterías más bajas. Miedo cuando me asustan con ideas de muerte, y relatan con pelos y coágulos mi propio entierro. Miedo de envanecerme con sus halagos, sus ideas de una perfección que no me asiste, o cuando mienten una gloria que jamás podría envolverme. Miedo de ellas y miedo sin ellas. Miedo todo el tiempo como si no pudiera más que someterme a sus tormentos.

Hasta que recién se callaron (…)

Alas

Rompí la jaula
y no supe bien
si volaste o qué,
pero lo cierto es que
yo recobré mis alas.

Otoño

Se dejan estar como hojas muertas,
pero yo las siento vivas en el suelo.
Me miran, las veo, me escuchan, las leo.
Están ahí, como cada otoño nuevo.

Especialista

Soy especialista en sentir sin proporción, y caer sin medida en los precipicios ajenos.

solo por hoy

espero hoy, esconderme en tu noche
arroparme quedito en tu sombra
dormir despacio y sin ruido
como aquella última vez.


y por hoy hacerme bolita en tus brazos,
en silencio mientras me abarcan los tintos,
y las lágrimas mezcladas 
que no pueden salir. 


solo hoy, donde supe
que nada sería como siempre
donde desperté de un sueño
del que nunca me dormí.


solo hoy, como cuando rogaba en silencio
que la noche durmiera y que no amaneciera,
que mis pasos nos se fueran
y que no me dejaras marchar.


solo hoy, donde fui yo quien durmió con nosotros,
mientras observaba como soñabas ausente
el mundo que se quebraba a tu alrededor.


solo hoy, donde mi última noche
fue un vino que no brindaste conmigo,
que bebí rodeada de letras calladas
mientras me observaban en silencio escribir.


solo hoy, como cuando me despedí en silencio
de una vida que apagabas discreto,
antes de darle oportunidad de comenzar respirar.


y como entonces, donde empaqué mi maleta
llevando todo lo que trajo,
y dejando el corazón en tus manos
porque en mi pecho ya no cabía más.


y lo supe, desde que la noche
cedió por fin rendida su paso a la mañana,
así tu vida despediría, 
todos nuestros sueños por la ventana.


guardé silencio,
con todo nuestro mundo implosionando por dentro
callé las esquirlas que me herían mientras caminaba.
callé, me vestí y te besé.


sería la última vez que probaría tus labios y lo sabía
e intenté guardar las memorias de esos días
a pesar que se rompían en mil pedazos.


con eso me quedé y con el nosotros en las manos,
lo empaqué en el espacio vacío
de un corazón que se quedó entre tus brazos.


me despedí sin poder voltear
y me obligue a regresar mis ojos a tu sonrisa una vez más
porque sabía que sería el último recuerdo
que me llevaría del nosotros antes que me dejaras marchar.



Silvia Carbonell L.























































Atardecer en velero



Ana R.

martes, 20 de marzo de 2012

Flores que vienen y se van



Es esa época del año de nuevo, donde mis sombras son de otro color,
Es la centésima vez que esta ciudad se ve vestida en tonos rosados,
es descansar bajo árboles mirando un sol de diferente color,
es la primavera abriéndose paso con esplendor,
es caminar entre miles de nubes de colores, 
es sentir la lluvia rosada bajo los pies, 
es extrañar las hojas que no están,
es añorar que vuelvan 
                        las flores
                                que como 
                                          a las hojas
                                                     el vient o
                                                              s e  l l  e    
                                                                              v      
                                                                                   ó   .              





Ana R.
                                                           

Todo por tu culpa, che, vos, Cortázar

El apocalipsis de las onomatopeyas. Un barrio en donde todo ajá hmm seh uff nah. Un sitio que se desvive por error. Mujeres que cuidan a sus medias agujereadas, mucho más que a quienes las llevan puestas. Esa clase de sensación indefinida, que nos va condenando lentamente a permanecer como meros lectores de carteles de luces, y señalizaciones en los cruces de calles.
Aquellas sombras que alguna vez miré de refilón, y que cuando cierro los ojos, todavía encuentro pegoteadas en mis retinas. La falta de autenticidad de las gaviotas de mar, que no hacen más que parecerse a salmones voladores y viceversa. El agotamiento estresante de los relojes en cualquier aeropuerto o salida de subte, y la tentación de mostrarse como víctimas del flagelo lineal que muestran las pilas recargables de las cámaras compactas digitales japonesas. El abuso de las paciencia ajena, mediante trucos de malabarista en cada semáforo detenido. Los inmortales dolores de muelas que provocan los escondites menos transitados, de una ciudad de que se va quedando sin bocanadas de aire. La sobriedad de los estereotipos de antaño, frente a la magnificencia confabulada y poco creíble de los héroes modernos. El pan de centeno con triple fibra y semillas de toda índole, que de pan ya no tiene más que la forma de rebanada, que si la mirás desde otro ángulo, casi se parece a una línea que no lleva a nada. Las burlonas manos tejedoras, que enredan maquiavélicamente los ascensores a la hora pico del almuerzo. Los pisos de parqué, y los parques sin pasto en donde poner la mantita y retozarse un picnic como Dios manda. Las viandas de colegio que no llevan sándwiches con mayonesa. Los alfajores de veraneantes, que si son de oferta, por conjuro místico de factor desconocido no saben a olas marinas. Los acueductos y lo oleoductos, y el resto de los ductos que se llevan la porción presupuestaria más onerosa, y que nadie conoce, nadie entiende, y nadie sabe para qué. Pero las musas. Pero los colores de las mariposas que vuelan igual en plena lluvia. Pero las fábulas recitadas con esmero, y el sinfín de preguntas sin responder que sin querer me dejó mi abuelo. Pero los frasquitos que tienen mezclas extrañas adentro, o resto de remedios, o vaya a saber uno qué, y que jamás tiramos por miedo, por codicia impúdica de no burlar un maleficio, o por simple vagancia mortal y terrena como el mate y las tortas fritas que no como desde que dejé de ir a Saladillo. Pero el buzón de cartas colorado demodé, y los teléfonos públicos con moneditas que ya no usamos, en un ring de lucha libre contra el e-mail y los teléfonos celulares con sus sms que laten y bullen como trasplante coronario a vivo. Pero la propaganda belicista o anti-belicista que se mascullan los acomodadores de cine, y que darían a conocer en panfletos pseudo anónimos si el coraje les permitiera salir del anonimato de una profesión cuasi innoble, por ignorada, que los condena a señalar pasillos y butacones desvencijados en los pocos cines de barrio que quedan, y que no fueron convertidos en conventillos de religiones casi paganas, en donde pagar te va asegurando el cielo. Pero los artilugios y los subterfugios, y los refugios antibombas de los yankees. Pero las amazonas que no aman su zonas erróneas, y los pisapapeles con corazones que dicen te quiero en otro idioma, no importa cuál, porque igual lo entendés. Pero mi voz cuando no la escucho, durmiéndose la siesta de los sabios, y haciendo caso omiso a mi súplica de volvé que te esperamos. Pero los puntos suspensivos. Pero los peros.

Todo eso junto, mientras leía Rayuela en el colectivo.

Todo por tu culpa, che, vos, Cortázar.

Un refugio...


Hay atardeceres donde sientes que hasta el cielo cae sobre ti,
sin embrago te está dando su tenue luz como refugio.
Te alimenta el alma

Un amor de una mirada

Y cuando te vi sentí conocerte. Y cuando volteaste noté que tu también me conocías. Estábamos conectados, interlazados por ninguna cosa, pero ninguno daría un paso. Se perdería toda la magia que nos emergía y que no sabíamos que nos existía. Que no pensábamos posible fuera de una ficción.
No podíamos dejar de mirarnos, pero tampoco podíamos acercarnos. Nos bastaba, contemplar el casi inexpresivo seño del otro, que ocasionalmente soltaba un delirio de locura, de deseo.
Pasó y pasó el tiempo, todos teníamos cosas que hacer pero ninguno quería irse, queríamos hacer de ese momento algo eterno.
Y lo es.
Nos contemplamos tanto que no podemos olvidarnos. Y aunque no te conozco, y aunque no sé tu nombre y recuerdo muy poco de tu cara, vives en mí, lo harás por siempre.
Siempre seras ese amor de una mirada.


Juan Diego Maya
@duloms
http://duloms.blogspot.com

Tu Piel

Hoy te pienso nuevamente
y siento dentro de mí
la sensación de
tu abrazo tan tierno

Recuerdo como lentamente
Se me eriza la piel
Rozando mis labios en tus besos...

Y cada día me gusta mas
Saber que disfruto de tu suavidad
Segundo a segundo me enamoro mas,
Tu piel es mi encanto especial.

Es cautivante, me motiva
Me lleva a pensar en ti
Y no puedo contenerlo se me nota

Llevo en mi cada espacio
De tu hermosura...
Y amo la pasión por tu figura

Juan Gabriel Cattaneo
El Taxista Sentimental.-®
@taxisentimental
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Bushido

El Bushido, antigua filosofía japonesa que en gran medida sigue moldeando la concepción del mundo del Japón, se trata de la responsabilidad para con uno y con los demás. Hoy quiero comentar al respecto, basándome en el libro de W.S. Wilson Ideals of the Samurai, un compendio de escritos de 12 guerreros samurai, abarcando del siglo XII al XVII.

La visión de los guerreros samurai estaba moldeada por el confusionismo. Más que ser una religión – en el sentido en el cual concebimos las visiones religiosas, el confusionismo se preocupa por la relación de uno con otros seres humanos en una sociedad, la cual está determinada por la educación, el racionalismo y la sinceridad de nuestras acciones. A través del cristal de esta filosofía humanista, el guerrero samurai se preocupa por su desarrollo en el campo de las artes marciales, pero también, aunque con matices, de su relación y entendimiento de las expresiones culturales como la música, la literatura, el teatro, la danza, etc.

De los textos incluidos en este libro podemos sustraer que la visión de los samurai y su concepción de sí mismos tiene que ver con la responsabilidad hacia sí mismos y hacia los otros, ya sea sus compañeros guerreros o la sociedad en general. La primera debe tener las siguientes características:
Disciplina: evidentemente este aspecto es fundamental en la práctica de un arte marcial; empero los guerreros ponen énfasis en la auto disciplina aplicada a todos los aspectos de la vida.
Valores básicos: honestidad, firmeza, gentileza, valor, prudencia y humildad son valores característicos de un guerrero. El punto de esto es la congruencia: uno debe ponerlos en práctica primero en uno mismo, para que luego puedan ser aplicados en las relaciones con otros.
Trascendencia: como filosofía, más que como religión, el confusionismo no se ocupa tanto de la trascendencia espiritual y de las cuestiones extraterrenas. Por tanto, el samurai busca trascender a través de los hechos, mismos que se deben caracterizar por el servicio que da a otros.
Liderazgo: los escritos de los guerreros que encontramos en este libro no podrían ser más claros en esta cuestión. Es fundamental la iniciativa, el valor, y la sabiduría para ser buenos líderes.
Sabiduría: Los escritos de los guerreros samurai ponen especial cuidado en resaltar la necesidad de aprender constantemente y de poner ese saber en la práctica diaria. Hacen hincapié en las cuestiones del aprecio y disfrute de las artes y las ciencias, para que no quede ni un minuto de ocio en los días del buen guerrero.

En cuanto a la relación del samurai con los otros, también es de responsabilidad y tiene estas características:


Predicar con el ejemplo: un guerrero samurai es un ejemplo para su comunidad. Debe ser conciente de que una buena reputación se construye con el tiempo y depende de ser siempre honesto consigo mismo y con otros, de ser discreto y prudente y actuar siempre correctamente.
Etiqueta y buenos modales: el samurai debe dar un trato respetuoso a quienes lo rodean. Los buenos modales deben ser entendidos como parte de una muestra de respeto a todos aquellos con quienes tiene contacto. En tanto líder, el samurai debe actuar con claridad hacia los otros: debe hacer claro qué es lo que para él está bien o mal, y debe manifestar firmeza en cuanto a los premios y castigos que da a sus subordinados. En ese sentido, reconocer el mérito y reprobar la negligencia son fundamentales.
La influencia: para un samurai, es evidente, o debería serlo, que así como él es un ejemplo para otros, los otros son también determinantes en su conducta. Por eso hacen énfasis en cuidar sus relaciones. Algo así como “el que con lobos anda…”

El mensaje del Bushido es que debemos ser congruentes y actuar con compromiso hacia los otros y hacia nosotros mismos, aunque sea un camino de aprendizaje que dure toda la vida. Tener en mente siempre nuestra finitud, para vivir cada día intensamente, haciendo todo lo que es posible hacer ese día. Finalmente, el Bushido invita a la congruencia, y a demostrar con hechos, sabiendo que siempre somos el ejemplo a seguir de otros.

Referencia Bibliográfica:

WILSON, William Scott (trans.) (2005): Ideals of the Samurai. Writings of Japanese Warriors. USA, Black Belt Books.

Te soñe

Hoy te soñé, como no me sucedía hace mucho,
lo sé por el sabor ligeramente amargo que tengo al saber que no estás,
Te soñé tal cual te vi por última vez, sentado en aquel café,
invitándome con una sonrisa a beber,
tan raro como pueda ser te soñé hoy, en el aniversario de nuestro ultimo adiós,
aquel que nos dimos entre risas y lagrimas contenidas.

Soñarte no fue otra cosa sino evocar el último recuerdo que tengo de ti,
ver si queda algún detalle por aprender, algún enigma por descifrar
y sobre todo hoy te soñé porque hoy como entonces, en aquel café,
ese adiós aun me sabe a que no es real.

Camille
@Proud_Hika

Tus manos

Cuando al pasar a mi lado
esquivo, evitas mi mirada.
no te das cuenta que no son
tus ojos lo que miro, sino tus manos
Mi cuerpo anhelante las reclama,
ansioso por volver a sentir
las ardientes caricias
que ellas le proporcionaban

Daría Sobrino Fariñas
@Madrecelta

Historias descabelladas 1

Todas las noches una luz despertaba al pequeño de 5 años, él muy valiente la seguía sin lograr alcanzarla. Una vez casi entrada la madrugada la atrapó en su bolsa de cazar mariposas y le preguntó:

¿ Quién eres ?

La asustada claridad le respondió:

Mis compañeras se marcharon dejándome sola y temerorosa, éramos velas que sacrificamos nuestros cuerpos a cambio de luz para ustedes, cumplida esta misión terrenal nos marchamos al infinito para unirnos a las estrellas.

El niño asombrado le pregunta: ¿ Y por qué te quedaste?

- Porque una noche te vi asustado por el apagón y decidí acompañarte - Respondió la luz.

El niño conmovido la tomó entre sus manos abrió la ventana y le dijo:

Quiero que me concedas un deseo, pero hazlo desde allá arriba, ve y únete a tus compañeras.

A través del blanquecino infinito de la vía láctea el pequeño contemplaba a la luminosidad alejándose de él, pero acercándose a su destino.


Taber Segura
@Tuiterodactilo

Explicándole la luz a un ciego.

La luz es como el agua,
a veces pesada y grave,
otras fluida y ligera,
a veces se parece más al agua;
La luz pasa y se expande,
lo ocupa todo lo que la contiene,
la luz es más parecida a lo que sientes que a lo que ves.

Sé que no tiene sentido
que la luz se toque o se escuche,
pero no sé qué decirte
si seguro tú vez más.

La luz también es fuego
tibio, vibrante
del mismo color que el aplauso.

A veces para ver hay que cerrar los ojos.

Aprender a ver sintiendo.
La luz como reveladora
de los relieves más pequeños
atrapando
cazando

La luz es una tela fina que lo cubre todo.

Desayuno


El día despierta tan porteño,
con ruido de calles agitadas,
con tacos surcando las veredas,
y yo desayuno mis silencios,
adentro de un café que te espera.

Duermo y Despierto

Duermo.
Alguien se imagina el motivo,
otro me inventa un sueño propio,
aquél me zurce pesadillas,
ninguno me adivina todo.

Despierto.
Alguien dice que me amanece,
otro me besa un silencio,
aquél me dice que llueve,
ninguno me regala el sol.

el arte de jajear con atino (según algunos cuantos)

jajaseé con estilo, nunca rompa en confusión
si atinado es su ritmo, ella captará la canción.
cuando le lea un "jajaja" será su risa bienvenida
sin mas pretensión que la risa de agradar.
su jajaseo con "e" (jejeje) será signo de ostentación,
signo de llevadeo y perversión.
un jajaseo con "i" (jijiji) será muestra de timidez,
incluso de mucha bobada, no salga con una chorrada
no conviene que le lean con tan tibia diversión.

el jijiseo de bruja (jijiji) de ellas, 
uno lo asocia con mustias pirujas,
de típicas moscas muertas 
que inocente tocan tu puerta.

su jajaseo con "o" (jojojo) sinónimo de bonachón.
de risa fingida de santa panzón.
el hahaseo con "h" (hahaha) puberto vestido en pañales.
la sonrisa con corcheas o paréntesis (sonrisa)
es elegancia suprema, es porte con simpleza
es voltear a sus palabras y atraparla en su mirada.
la sonrisa entre comillas  "sonrisa"
es tan falsa como rolex en lagunilla.
sin embargo con sonrisa de asterisco *sonrisa*
abre usted confianza a si mismo.
denota dulzura con corazón abierto,
sonrisa franca de aliento.
jajaseo con acento, (já!) lleva sarcasmo seguro
el sello de su servidora,
que usa en cada conjuro.
espero que este listado,
le sirva cómo ella le mira
y la próxima vez que sonría
busque dar la impresión precisa.




































Silvia Carbonell L.

orgasmo de un ave

canta en poesía ligera
el ave que abre sus alas y espera,
un vuelo, un canto, 
de otra ave que un nido ande buscando.

envuelto en su danza de viento y de cuerpos,
de alas y abrazos, de besos y roces mojados.
de piernas abiertas y ganas erectas,
de cielos buscando, de plumas tocando,
sintiendo, volando, mojando con ríos
caminos de pieles, con besos de agua
tocando un orgasmo.

llegando hasta el cielo, guardando su abrazo
haciéndola nido, bajando a la tierra
y reposando en un árbol.





Silvia Carbonell L.

verso fénix naciendo en ave (haiku)

pobre verso mío
quiso volar muy alto
cayó despacio.

lloró palabras,
lloró mil un estrofas,
cayó en silencio.

calló y durmió
no quiso despertarse,
solo guardarse.

faltaron alas,
muchas palabras juntas,
rimas, estrofas.

espacio amplio
mil un hojas dispuestas,
una pluma.

vistió de ave,
subió de prisa, ¡voló!
tocando cielo.




Silvia Carbonell L.

Mimetismo


Ana R.