martes, 8 de mayo de 2012
Madre
Madre que abriga
sin que le pidas brazos
ella los brinda.
Madre que cuida
cría y sostiene mi alma
de mis caídas.
Madre que escucha
todos mis versos rotos,
igual los rima.
sin que le pidas brazos
ella los brinda.
Madre que cuida
cría y sostiene mi alma
de mis caídas.
Madre que escucha
todos mis versos rotos,
igual los rima.
¿Qué no es una madre?
Mujer.
Hombre.
Esposa.
Soltera.
Viuda.
Ama de casa.
Cocinera.
Maestra.
Repartidora justa.
Repartidora injusta.
Profesionista.
Perfeccionista.
Bella.
Fodonga.
Sacrificio.
Abandono.
Amorosa.
Sonriente.
Regañona.
Protectora.
Sobreprotectora.
Dibujante.
Matemática.
Ingeniera.
Costurera.
Arquitecta.
Enfermera.
Estilista.
Cómplice.
Modista.
Enfermera.
Estilista.
Cómplice.
Modista.
Licenciada.
Juez.
Compañera.
Enemiga.
Víctima.
Secretaria.
Asistente.
Valiente.
Maga.
Ilusionista.
Chef.
Maga.
Ilusionista.
Chef.
Paciente.
Puntual.
Impuntual.
Chofer.
Psicóloga.
Tintorería.
Reloj.
Agenda.
Apoyo.
Administradora.
Cuentista.
Historiadora.
Doctora.
Privilegio.
Regalo.
Tormento.
Ancla.
Motivación.
Inspiración.
Necesaria.
Necesaria.
Sustento.
Santa Claus.
Los Reyes Magos.
El Ratón de los Dientes.
Santa Claus.
Los Reyes Magos.
El Ratón de los Dientes.
Y por si fuera poco, hasta grosería.
Ana R.
martes, 1 de mayo de 2012
Ganadores del 6o Concurso #ConFábula
¡Brincaron mucho y muy bien conejitos! Por eso tenemos dobles empates. El resultado es este:
En primer lugar:
De niño mataba todos los dragones que hoy escribo. #ConFábula
— Adestinado(@Adestinado) abril 30, 2012
De niño, los charcos eran cielos que se podían caminar y cualquier caja era un mundo paralelo.#ConFábula
— Febo (@EduEscalera) abril 30, 2012
En segundo lugar:
De niño imaginaba sonrisas en las ondas del agua, por eso le lanzaba piedrecillas al río. #ConFábula
— TABER SEGURA (@Tuiterodactilo) abril 30, 2012
De niño no necesitaba espejos. #ConFábula
— Épico bicho agónico (@SergioMarentes) abril 30, 2012
En tercer lugar:
De niña le quitaba las arrugas al tiempo mientras me perdía en su arena. #ConFábula.
— Yeli. (@VestidaDeViento) abril 30, 2012
De niña, los tacones de mamá eran la escalera a otro mundo. #ConFábula.
— Lina(@La_mascotera) abril 30, 2012
¡Felicidades a los ganadores! Aquí pueden ver algunos de sus geniales tuits, ¡gracias por su participación!
Como los malvones de mi infancia
Palíndromos como bollos
Improvisar palíndromos para que estén como recién salidos del horno de mi imaginación.
Se toma como homo: camotes.
Oí desvarío, oír a V se dio.
Ameno poema. A meó, pone ma.
O mensaje dejas, Nemo.
Se toma como homo: camotes.
Oí desvarío, oír a V se dio.
Ameno poema. A meó, pone ma.
O mensaje dejas, Nemo.
De niño
De niño quería ser niño y nunca hacerme mayor.
De niño solo existían los charcos, los días soleados y la diversión.
El olor de las mandarinas en otoño, la pegatina del Bollicao y el bocadillo de chocolate de mi madre.
La voz de mi abuela y sus rosas invadiendo la fachada de la casa.
En casa la radio de fondo y las peleas de mis hermanas por el mando de la televisión.
El ronroneo de mi primer gato y canto de Nerón, el canario chillón.
Los gritos de mis amigos llamándome a la ventana para salir a jugar.
Las rodillas y los codos siempre raspados y la ropa sucia de tierra.
Los veranos en las montañas intentando construir siempre la misma caseta, la tarde en el río nadando desnudos.
Montar en bici hasta que te ardían las piernas o la noche ocultara el camino.
Las vecinas en la calle haciendo punto y cotilleando como búhos.
Las meriendas en el campo y las tardes de juegos en el patio del colegio.
La huerta de mi padre, ver crecer los tomates, el sabor de los guisantes recién cogidos de la planta.
Los columpios, la arena y correr por los campos de trigo.
Tirarte en la hierba y ver pasar las nubes.
El tiempo cuando eres niño se mide en risas.
Las magia de las manos de tu madre que todo lo hacían, todo lo arreglaban, todo lo calmaban.
Las peleas con mis hermanas, los arañazos, gritos y puñetazos.
Robar las cintas de música de mis hermanas y escuchar escondido en la habitación aquellos ingleses que no entendía pero me hipnotizaban.
Las lágrimas y las rabietas.
Nunca pensar en el futuro ni en el pasado, ser niño es el ahora más bonito del mundo.
Los Caballeros del Zodiaco y La Bola de Cristal.
Salir corriendo de clase para salir cuanto antes de casa y poder jugar sin parar.
El parque, la Reana y la montaña.
Los veranos enteros metido en la piscina.
Las gominolas.
Las noches llamando a los timbres y a correr, correr y correr, te pasabas el día gritando, riendo, jugando y corriendo.
Aquél chico y el miedo por aquellos sentimientos.
De mayor quiero seguir siendo niño.
Julio Muñoz
Hubo una vez
Hubo una vez un niño muy dispuesto y capacitado para el aprendizaje que conoció a un famoso maestro, cuyos conocimientos iban más allá de cuanto este niño había soñado.
Consiguió ser aceptado como aprendiz y pasaron los días, pero aquel niño no aprendía cuanto él quería; así, instó a su maestro a enseñarle más rápido.
-Quien se lee todos los libros de nuestra biblioteca....-comenzó el maestro.
Sin dejarlo acabar la frase se fue a leer; y leyó durante 1 año entero.
-Maestro, quiero más. -El maestro sonrió y le dijo.
-Quien pueda escribir un resumen de todos esos libros podría... -El niño ya se había marchado.
Resumió y dedujo, y volvió a resumir. Cuando su trabajo estuvo acabado volvió triunfante.
-Maestro, gracias a sus enseñanzas diría que se más que usted.
El maestro se rió a carcajadas.
-¿Enseñanzas dices? Piensa, si echas la vista atrás ¿quién te ha enseñado qué?
Francisco Javier Solano Rivas
@GeneralGuderian
Consiguió ser aceptado como aprendiz y pasaron los días, pero aquel niño no aprendía cuanto él quería; así, instó a su maestro a enseñarle más rápido.
-Quien se lee todos los libros de nuestra biblioteca....-comenzó el maestro.
Sin dejarlo acabar la frase se fue a leer; y leyó durante 1 año entero.
-Maestro, quiero más. -El maestro sonrió y le dijo.
-Quien pueda escribir un resumen de todos esos libros podría... -El niño ya se había marchado.
Resumió y dedujo, y volvió a resumir. Cuando su trabajo estuvo acabado volvió triunfante.
-Maestro, gracias a sus enseñanzas diría que se más que usted.
El maestro se rió a carcajadas.
-¿Enseñanzas dices? Piensa, si echas la vista atrás ¿quién te ha enseñado qué?
Francisco Javier Solano Rivas
@GeneralGuderian
Yoya
Yoya es pequeña, menuda y muy morena. Tiene cuatro años y trabaja a pesar de su corta edad. Es hija de una mujer que nunca tuvo más que lo necesario para sobrellevar la vida en una gran ciudad, y tiene cuatro hijos. La mayor tiene quince años. A ésta le sigue un hermano, quien lava coches en un estacionamiento y tiene diez años. Paco y Yoya venden chicles en la esquina de una transitada y peligrosa avenida. Paco sólo tiene siete años, pero él y su hermanita trabajan duro.
Ellos viven en una vecindad, amontonados todos en un cuarto. Se levantan muy temprano en la mañana, cuando su hermana mayor está apenas regresando de trabajar, pero todos fingen que no saben lo que hace. La madre prepara el desayuno, que de seguro serán tortillas con chile y un vaso con agua de la llave. Paco y Yoya se preparan para comenzar su jornada. La señora que vive al lado les consigue la mercancía, pero deben entregarle la mitad de lo que junten entre los dos. A veces Paco esconde algunas monedas en sus bolsillos y se las entrega a su madre. Paco y Yoya caminan hasta la esquina de la avenida, que está a varias cuadras de su casa. En la mañana, el frío congela sus pies sin calcetines, y al mediodía el calor abrazador les quema la piel morena.
A esa hora, comen lo que encuentran. A veces no terminan el desayuno para poder comerlo después. A veces un alma caritativa les regala un pedazo de pan. A veces se comen un paquete de chicles entre los dos, y siguen paseando sus caritas por entre los motores rugientes de los autos que se detienen ante el semáforo de la esquina. En la tarde, sus mercancías ya no se venden, así que las toman y caminan despacio de vuelta a su casa.
Como la casa es un infierno, Yoya y Paco caminan muy despacito, pensando que cuando lleguen con los cinco pesos de chicles que vendieron hoy, su madre se pondrá furiosa. A Paco lo asusta con sus gritos, pero es Yoya la que debe soportar los escobazos en la cabeza. Y es que Paco corre más rápido.
— ¡Tonta!— le grita su madre a Yoya.
Un día Yoya no puede dormir. Le duele el estomago, pero no es el dolor habitual que siente cuando tiene hambre. El dolor es tan insoportable que se retuerce y llora. Su madre le grita que se calle, pero ella no puede. El dolor es demasiado fuerte. Paco se levanta y toma la manita de Yoya entre las suyas.
— ¿Qué te duele Yoyita?— le pregunta Paco llorando.
Yoya llora toda la noche. En la mañana, su llanto ha cesado. Yoya no despierta.
— ¡Condenada chamaca!— refunfuña su madre.
En esos momentos entra la vecina chismosa a enterar a la madre de Yoya que alguien le envenenó al gato y está muerto, y Paco recuerda haber visto a Yoya comer algo que recogió del suelo. Y está muerta.
Nadie más que Paco lamentó la pérdida de su hermanita, pero sabe que dondequiera que ella esté, va a cuidarlo. Se lo dijo el señor cura "Yoya no te abandona. Ahora ella es más feliz".
Ellos viven en una vecindad, amontonados todos en un cuarto. Se levantan muy temprano en la mañana, cuando su hermana mayor está apenas regresando de trabajar, pero todos fingen que no saben lo que hace. La madre prepara el desayuno, que de seguro serán tortillas con chile y un vaso con agua de la llave. Paco y Yoya se preparan para comenzar su jornada. La señora que vive al lado les consigue la mercancía, pero deben entregarle la mitad de lo que junten entre los dos. A veces Paco esconde algunas monedas en sus bolsillos y se las entrega a su madre. Paco y Yoya caminan hasta la esquina de la avenida, que está a varias cuadras de su casa. En la mañana, el frío congela sus pies sin calcetines, y al mediodía el calor abrazador les quema la piel morena.
A esa hora, comen lo que encuentran. A veces no terminan el desayuno para poder comerlo después. A veces un alma caritativa les regala un pedazo de pan. A veces se comen un paquete de chicles entre los dos, y siguen paseando sus caritas por entre los motores rugientes de los autos que se detienen ante el semáforo de la esquina. En la tarde, sus mercancías ya no se venden, así que las toman y caminan despacio de vuelta a su casa.
Como la casa es un infierno, Yoya y Paco caminan muy despacito, pensando que cuando lleguen con los cinco pesos de chicles que vendieron hoy, su madre se pondrá furiosa. A Paco lo asusta con sus gritos, pero es Yoya la que debe soportar los escobazos en la cabeza. Y es que Paco corre más rápido.
— ¡Tonta!— le grita su madre a Yoya.
Un día Yoya no puede dormir. Le duele el estomago, pero no es el dolor habitual que siente cuando tiene hambre. El dolor es tan insoportable que se retuerce y llora. Su madre le grita que se calle, pero ella no puede. El dolor es demasiado fuerte. Paco se levanta y toma la manita de Yoya entre las suyas.
— ¿Qué te duele Yoyita?— le pregunta Paco llorando.
Yoya llora toda la noche. En la mañana, su llanto ha cesado. Yoya no despierta.
— ¡Condenada chamaca!— refunfuña su madre.
En esos momentos entra la vecina chismosa a enterar a la madre de Yoya que alguien le envenenó al gato y está muerto, y Paco recuerda haber visto a Yoya comer algo que recogió del suelo. Y está muerta.
Nadie más que Paco lamentó la pérdida de su hermanita, pero sabe que dondequiera que ella esté, va a cuidarlo. Se lo dijo el señor cura "Yoya no te abandona. Ahora ella es más feliz".
Cuando era niña
Cuando era niña soñaba en colores y me sacaban fotos en blanco y negro. Miraba cartoons que hoy serían retro, y me sentía la Mujer Maravilla con la toalla del baño en mi espalda, girando sin parar. Mi preocupación más grande era tener muchos juguetes, y que mi papá me sonriera cuando volvía de trabajar. El máximo saber era mi mamá con sus cuentos de bosques encantados, piratas buenos y brujas malas, y por su culpa hoy tengo esta pasión lectora. Nada era más alto que mi abuelo si me alzaba en brazos, ni más dulce que mi abuela y sus guisos caseros. El deber era ir al colegio y cantar la Oración a la Bandera con orgullo. La amistad era compartir mis caramelos. La seguridad era dormir la siesta contra el pecho de papá. Era feliz y tal vez no lo sabía. Era tan feliz y hoy lo sé.
El mejor juguete
Pudo haber sido jugar a las barbies, a las muñecas de papel, las matatenas, el yoyo, a la comidita en mi cocina de mentiras, a ser la maestra que enseñaba y regañaba a los peluches, brincar en el trampolín, los poly pockets, el atari, el nintendo, salir a andar en patines o andar en bicicleta... pero no, la mejor parte de todos estos juegos y juguetes fue que los jugué contigo. Te amo hershmana.
Ana R.
Escritores de vida
Veo atrás, y leo las primeras letras que mis padres escribieron en mi historia.
Ellos fueron los que le dieron forma a esta historia que ahora escribo yo todos los días.
Cuanta responsabilidad es ser autor del libro de una vida que no es tuya.
Cuantos hermosos recuerdos han plasmado en mi memoria.
¿Cómo se agradece que me hayan dado la mejor infancia que pude haber tenido?
Ana R.
Un columpio para tocar el cielo
Desde niña he sentido tocar el cielo.
No se necesitan aviones, ni cohetes.
Para mis pies, un columpio es suficiente,
para tocar el cielo.
Ana R.
martes, 24 de abril de 2012
Ganadores del 5o Concurso #ConFábula
![]() |
| ¡Felicidades! |
Sabemos que no era fácil, pero @tabsgreen, @erikalma_ y @PoleBailarina le dieron imagen a un tuit.
¡Muchas felicidades a los ganadores! Aquí están los participantes (y el tuit):
Todos
Todos los lugares y ninguno.
Todos en un libro.
Todos en un punto.
Todos en uno.
Todos.
Todos los caminos sin rumbo.
Todos al fin perdidos.
Todos llegando juntos.
Todos llegando.
Todos.
Todos los lugares
y todos los libros
y todos los puntos
y todos los caminos
en uno y ninguno.
Rubén Ochoa
Secreto
Dijiste que no era miedo
y así es como se sentía.
Yo abrí las alas de pronto
y no quisiste volar.
Traté de abrirte la jaula
traté de amarte los sueños
pero nadie es el secreto
que otro no quiere contar.
y así es como se sentía.
Yo abrí las alas de pronto
y no quisiste volar.
Traté de abrirte la jaula
traté de amarte los sueños
pero nadie es el secreto
que otro no quiere contar.
Depende
0:43
Año 0 No 17, La madriguera del conejo., Nadia L. Orozco, Nadia Lizette Ochoa, Rubén Ochoa
Comenta
A veces parece que el sol sale, pero no brilla para todos.
A veces parece que el sol brilla, pero no brilla. Igual que todo.
A veces todo parece, pero ni es, ni es todo.
A veces, todo parece pero ni es. Ni es todo lo que parece.
¿No te parece que podría ser? ¿Que todo depende? ¿Y depende de quién?
No ¿Te parece? ¿Qué podría ser? Que todo. Que depende. Y quién podría responder.
Es que depende. ¿El brillo del sol está en el sol? ¿Está en los ojos? No sé si todo, pero un poco sí, un poco no.
No depende. Ya no. El brillo está en el sol y no. Y en los ojos hasta que mueren en el oro sin perdón. Y todo. Y no todo.
Si ya no depende todo, queda entonces el acaso, el quizá, el mientras tanto. Si ya no brilla y no es sol, si sólo es oro y también si no.
Si quedan el acaso, el quizá y el mientras tanto, entonces depende de todo. Del sol que es y no es, y del oro. De los dos y de ningún otro.
¿Y entonces? ¿Habrá preguntas si ya nadie las responde? ¿Habrá equivocaciones si no quedan esperanzas? ¿Saldrán de nuevo el sol, el oro y el brillo para el ojo?
Habrá preguntas si nadie las responde. Pero no equivocaciones si no quedan esperanzas. Y saldrá el sol porque el oro callará a los ojos.
Nadia Orozco & Rubén Ochoa
A veces parece que el sol brilla, pero no brilla. Igual que todo.
A veces todo parece, pero ni es, ni es todo.
A veces, todo parece pero ni es. Ni es todo lo que parece.
¿No te parece que podría ser? ¿Que todo depende? ¿Y depende de quién?
No ¿Te parece? ¿Qué podría ser? Que todo. Que depende. Y quién podría responder.
Es que depende. ¿El brillo del sol está en el sol? ¿Está en los ojos? No sé si todo, pero un poco sí, un poco no.
No depende. Ya no. El brillo está en el sol y no. Y en los ojos hasta que mueren en el oro sin perdón. Y todo. Y no todo.
Si ya no depende todo, queda entonces el acaso, el quizá, el mientras tanto. Si ya no brilla y no es sol, si sólo es oro y también si no.
Si quedan el acaso, el quizá y el mientras tanto, entonces depende de todo. Del sol que es y no es, y del oro. De los dos y de ningún otro.
¿Y entonces? ¿Habrá preguntas si ya nadie las responde? ¿Habrá equivocaciones si no quedan esperanzas? ¿Saldrán de nuevo el sol, el oro y el brillo para el ojo?
Habrá preguntas si nadie las responde. Pero no equivocaciones si no quedan esperanzas. Y saldrá el sol porque el oro callará a los ojos.
Nadia Orozco & Rubén Ochoa
Yo, pecador
A los 60 mil muertos por la guerra contra el narco en México.
Yo confieso ante Dios Todopoderoso,
que de todas maneras no necesita que confiese nada porque sabe todo,
y ante ustedes hermanos,
que son hermanos del mismo dolor,
que he pecado mucho:
porque he pensado que este país ya no tiene salvación,
porque he dicho que ya no tiene remedio,
porque he hecho poco por salvarlo,
porque he dejado de hacer lo necesario.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa.
Por eso ruego que intercedan por mí.
Y por ti.
Y por todos nosotros.
Que alguien le diga a Dios que ya sabemos
que desde el cielo nuestra pequeñez es tan grande.
Pero es nuestra.
Y desde aquí parece que nos ha abandonado.
Que alguien le diga a Dios que es culpa mía.
Y tuya.
Y de todos nosotros.
Que alguien le diga a Dios que ya sabemos
que vivimos con miedo y angustia
y es por causa de nosotros mismos.
Que alguien le diga a Dios que ya sabemos
que somos los únicos con poder de cambiarlo.
Aunque sólo podamos voltear hacia otro lado.
Ya sabemos, pero que alguien le diga que, aunque sea un ratito, pare.
Amén.
¿Quién dice que tengo que saltar?
Se preguntaba el hombre con la mirada perdida y falta de ilusiones, pero al mismo tiempo con la tranquilidad que da el “es poco lo que me importa”.
Sentado balanceaba su peso y jugaba a inclinarse hacia el precipicio, abajo esperaban asustados todos sus pendientes, las crudas realidades y un tanto más horrorizadas sus responsabilidades.
De su bolsa sacó un cigarrillo, fumó mientras pasaba el sol por las nubes, un pájaro que cruzaba el cielo lo miró y pensó; está a punto de ser libre y aun no lo sabe, si tan solo decidiera contemplar el paisaje y dejar de pensar en el salto.
Así transcurrieron dos horas, de pronto, los gritos del abismo comenzaron a ejercer presión, la corbata que portaba se sentía como soga en el cuello, los zapatos como plomo que le impedían levantarse y caminar y el traje como manto fúnebre.
El pájaro que aun merodeaba por los alrededores decidió intervenir, se posó cerca de él y le dijo:
La libertad se disfruta más cuando estás a punto de perderla. Si saltas, vuelves a tu rutina y mueres hoy, mañana o en quince días, no hace la diferencia.
Pero si no lo haces, y olvidas las consecuencias, habrás vivido el equivalente a mil años.
¿Por qué me dices todo esto? Preguntó el hombre sorprendido.
Porque antes de ser pájaro y tener la libertad de volar a donde yo quiera y escoger mi propio nido, fue hombre como tú, le dijo.
El hombre comprendió que no es el salto lo que importa, es la libertad con la que se haga lo que nos da la satisfacción del deber cumplido.
Evelyn Barker
@BlancoAzulada
http://embpoet.tumblr.com/
Sueños
Siempre soñé con volver
a aquél rincón donde la mar
nos embrujó, con su aire,
su olor, su sabor a sal…
Tan cerca de ella estoy
que tiemblo al pensar
que por mucho que busque
allí, tu amor ya no estará.
Me siento perdida al mirar
y no ver más que la ausencia
de aquél amor apasionado
que nos dominó sin piedad.
Esclavos de amor y pasión
continuamos entregándonos
sin pensar, sin saber, sin preguntar
hacia donde nos iba a llevar.
Un día, todo acabó,
ni el aire, ni el olor,
ni el sabor a sal de la mar
nos pudo salvar.
Separándonos, partimos
cada uno a su lugar
y ahora me muero por volver
sólo para poder recordar.
Mi caminar cansino
no me ayuda en mi ansiedad
y al llegar de nuevo la noche
estoy cansada de amar y llorar.
Daria
@Madrecelta
http://cosasdannu-madrecelta.blogspot.com.es/
http://cosasdannu.blogspot.com.es/
Me equivoqué a lo macho
Pos no, resulta que no, que siempre no era el amor de mi vida, pero… ¡Cómo se le parecía!
Y es que se apareció en mi existencia así, cuando menos lo esperaba. Me dijo que le gustaba ver a los ojos y… Ni modo de perderme la oportunidad de reflejarme en su mirada.
Y es que si hubieran visto sus ojitos color café, seguro que también a ustedes los habría engañado. Pues me pasaba algo raro por el cuerpo; la sangre me empezaba a hervir, los bellos de los brazos se me erizaban y las luciérnagas de mi estomago se alborotaban iluminando mi sonrisa.
Cómo no creerle si me llegó a decir: ¡amor, amor, amor cómo me gustas! Y pos yo me derretía.
Bueno… Ya aquí en confianza les diré que, en cierto momento, supe que estaba caminando tras una ilusión, pero quise arriesgarme. Me dije: ¡total, qué tanto es tantito! Y no pues el tantito fue más de lo que pensé.
Me dejé llevar y llevar y llevar hasta que toqué el cielo, pero estando arriba... Me dejó caer. Me he dado tremendo fregadazo que no se lo deseo ni a mi peor enemigo. ¡Ay! ¿qué si dolió? ¡Hombre, pues no rompí el pavimento nomás porque el que ya estaba roto era el corazón, las ilusiones y todititas las emociones!
Pero yo sabía que pasaría y aún así le quise apostar. Ni modo, me tocó perder, erré, pero me equivoqué a la mexicana. Me equivoqué a lo macho. Todavía tengo corazón pa´ querer.
Edith Aguilar
@CerezoRosa_
http://elalmadictaelcorazonescribe.blogspot.mx/
Y es que se apareció en mi existencia así, cuando menos lo esperaba. Me dijo que le gustaba ver a los ojos y… Ni modo de perderme la oportunidad de reflejarme en su mirada.
Y es que si hubieran visto sus ojitos color café, seguro que también a ustedes los habría engañado. Pues me pasaba algo raro por el cuerpo; la sangre me empezaba a hervir, los bellos de los brazos se me erizaban y las luciérnagas de mi estomago se alborotaban iluminando mi sonrisa.
Cómo no creerle si me llegó a decir: ¡amor, amor, amor cómo me gustas! Y pos yo me derretía.
Bueno… Ya aquí en confianza les diré que, en cierto momento, supe que estaba caminando tras una ilusión, pero quise arriesgarme. Me dije: ¡total, qué tanto es tantito! Y no pues el tantito fue más de lo que pensé.
Me dejé llevar y llevar y llevar hasta que toqué el cielo, pero estando arriba... Me dejó caer. Me he dado tremendo fregadazo que no se lo deseo ni a mi peor enemigo. ¡Ay! ¿qué si dolió? ¡Hombre, pues no rompí el pavimento nomás porque el que ya estaba roto era el corazón, las ilusiones y todititas las emociones!
Pero yo sabía que pasaría y aún así le quise apostar. Ni modo, me tocó perder, erré, pero me equivoqué a la mexicana. Me equivoqué a lo macho. Todavía tengo corazón pa´ querer.
Edith Aguilar
@CerezoRosa_
http://elalmadictaelcorazonescribe.blogspot.mx/
El cajón de tus recuerdos
Hoy abro el cajón
De tus recuerdos
Y empiezo a soñar
Contigo otra vez
Recuerdo tu piel
Ardiente como fuego
Y la llama de nuestro
Primer amanecer
Me encuentro soñando
En tenerte al menos
Un rato más en mí
Luego no hay después
Agua que corre
Por el río de mi sangre
Y que nunca jamás
Escasa podré beber
Tu sonrisa vuelve
Encandilando mis ojos
Pero vuela en mí tu falta
Y en mi mente te despojo
Siempre me quedé
En buenos momentos
Mi dolor y tu herida olvidé
Y mi cura fue el tiempo
Supe perdonar costumbre
Pero no la traición
Pude perdonar tu pena
Pero no el engaño
Te recuerdo simple
Y en mis huellas
Quedaron grabados
Tu aroma y tus pasos
Hoy abro el cajón
De tus recuerdos
Pensando en donde
Ha quedado el ayer
El Taxista Sentimental
@taxisentimental
http://eltaxistasentimental.blogspot.com
Recuerdos y sabidurías
Recuerdo los amaneceres de tu mano, caminando por alguna playa, en la que habíamos despertado después de usar los rayos de la luna como sábana. Recuerdo los atardeceres con sabor a tus besos, y tus besos con sabor a noche. Recuerdo sentir tu cuerpo estremecerse entre mis brazos tantas veces, que me parece imposible que hoy no estés aquí. Recuerdo los amaneceres en ti. Recuerdo que no me dejabas dormir. Recuerdo que a tu lado el mundo no importaba.Recuerdo buscar tu sonrisa frente a la mía cuando con nuestros labios creábamos un nuevo mundo
Un nuevo mundo, no sé si es este o lo fue aquel.
No sé si las calles por las que ahora camino desolado y en caos, son las mismas por las que ayer corría tomado a tus vestidos. No sé si los vestidos con flores las tenían marchitas cuando tú los usabas. No recuerdo si las sonrisas ya eran hipócritas cuando se dibujaban en tu cara. No recuerdo si el teléfono traía ya malas noticias cuando estabas tú del otro lado; o si el mar se vestía de miedo cuando lo usábamos de fondo para nuestro desborde de pasiones. No sé si la luna era el espejo de mi infelicidad, o si ya venia acompañada por la noche.
La noche, que hace inmenso mi pesar, que ahora sirve solo para pensarte, para saber que no estás aquí, y para dudar si el mundo era así cuando estabas dentro de mi."
Juan Diego Maya
@duloms
http://duloms.blogspot.mx/
Adiós
— ¿Y así se acaba todo? ¿Dónde irá a parar todo el tiempo que nos hemos robado, todo los besos que aún no nos hemos dado?
— Nada se acaba, ni empieza. Todo se destruye... los besos y el tiempo. Solo nos queda robarle vida a la muerte. ¿Por qué pides explicaciones?
— Ayer fuimos el mejor de los futuros y hoy nos hemos convertido en un ayer condenado a olvidar. ¿Y la piel, cómo obligar a mi piel a necesitarte?
— Deja de dar vueltas, que ni contestas ni oyes tus preguntas. Aún así te diré que piel siempre tienes más de la que necesitas. ¿Ya lo has olvidado?
— La que olvida eres tú, desde siempre fuiste experta, saltas de cama en cama dejando lágrimas enredadas en la sábanas.
— De enredadas nada, de olvidadas todas las camas. Y con las lágrimas friego los platos y los errores.
— Tan fría como siempre, no debería sorprenderme. Te gusta regodearte en el dolor ajeno, así te conocí y así te recuerdo. Te dejas querer hasta convertirnos en rutina para luego huir.
— Querer es poder, poder hacer lo que quiera, y no, no me voy a quedar a ver como transformas todas las preguntas en acusaciones. Llámalo huir, yo lo llamo libertad.
— Preguntas es lo único que me dejas, preguntas y un vacío que llenaré con tu recuerdo, tu mirada y tu desprecio.
— Preguntas es lo único que me dejas, preguntas y un vacío que llenaré con tu recuerdo, tu mirada y tu desprecio.
— Si te dejo un vacío, es porque ya estabas hueco antes de que yo llegara. No soy yo quien descosió tu roto.
— Tú eres la que de mí solo ha dejado trozos, antes yo era, ahora soy por ti, de ti, de todos tus silencios.
— Tú eres la que de mí solo ha dejado trozos, antes yo era, ahora soy por ti, de ti, de todos tus silencios.
— No confundas ayer y presente. Siempre fuiste lo que hoy reflejas: un deseo para mañana. Nada más que eso.
— Entonces solo nos queda decirnos adiós como quien no sabe que en esta despedida dejo casi toda mi vida.
— A mí se me cayó el adiós en tu primera pregunta, solo tenías que recogerlo... No era tan difícil, ¿Verdad?
Ester Marfer & Julio Muñoz
Te regalamos
Te regalo el verde de los campos, el rocío resbalando sobre las hojas y el lento susurrar del viento.
Te regalo un océano que desemboque en tus brazos, que le de color a tu cielo.
Te regalo las palabras que hagan temblar tu cuerpo.
Te regalo un sueño que te arrope y te arrulle.
Te pintaré el mundo solo con sonrisas mientras miramos la gente pasar.
Te regalo la clave que reinicia el sol cada amanecer.
Te regalo una vida dentro de una caja de música.
Te regalo cada letra de este verso.
Te regalo cada beso de estas ganas.
Ten, quédate con lo que quieras. Quédate con lo que te queremos.
De Ester Marfer & Julio Muñoz para Julianix Figueroa
Te lo he dicho
Te lo he dicho muchas veces, que te quiero, te quiero.
Te lo he dicho siempre, siempre y siempre.
Te lo he dicho gritando, gritando y gritando.
Te lo he dicho a los cuatro vientos: viento, viento, viento, viento.
Te lo he dicho una y mil versos, una y mil besos.
Te lo he dicho tantas veces, que a veces exploto.
Te lo he dicho con locura, mi locura.
Te lo he dicho y te lo he repetido, te lo repito.
Te lo he dicho que me canso, me canso y no me canso.
Te lo he dicho en tu cara bonita, bonita, bonita tú.
Te lo he dicho y te lo diré siempre, siempre, siempre tú.
Omer Alfcorbar
Palabras y silencios
Soy la palabra
que por escrita vive
y no se borra.
Soy el silencio
que por oculto vive
y no se grita.
que por escrita vive
y no se borra.
Soy el silencio
que por oculto vive
y no se grita.
Abuelo
Sus abrazos tenían la infrecuencia de quien suelta un grito sólo cuando llueve, y no puede más que estallar en gotas o dejarse derramar. Conocía las palabras mejor que cualquier especialista en crucigramas. Sabía silbar bajo justo en el minuto en donde la tarde cambia la mañana. Me conocía los atajos, los callejones sin salida, las curvas abruptas y las avenidas, pero jamás me delató. Andaba en bicicleta por el barrio con ese don de gente que conoce todo el mundo, y esa pureza de quien sin haber viajado, sabe que no amaría ningún sitio más que a su suelo. Guardaba monedas viejas en una lata, con la pasión de un anticuario. Tomaba mate sin parar, y no gritaba lo goles de su club por pura cábala. Era un hombre de confianza exhibida sin pudor. Era un sabio en mi mundo sin héroes. Además era mi abuelo, y lo extraño.
no seré más luna, habré perdido las alas
De la noche una escala hacia abajo,
un descenso a la tierra para sumergirme en los ríos eternos.
Y dejar que se encargue la corriente y me arrastre.
No seré amanecer en mañana,
porque en la luna me quedo y le vivo a mi amor eterno y profundo,
que se lleva las noches tan lejos de mis dedos.
No seré marea de las noches desnudas de luna,
porque me habré transformado en río
que lleva y maneja su propio camino.
No seré tiempo porque del tiempo me deslindo,
solo dejo en sus dedos
mis vidas pasadas, mis tiempos presentes
y mis ríos de plata de los que fue dueño de mis sueños concebidos.
No seré noche ni mañana, ni siquiera madrugada
no seré tarde callada
ni otoños revueltos de hojarasca
no seré inviernos de frío,
solo río...
No seré sueños de vidas pasadas,
de las pieles que se quedan en almohadas.
no seré canto ni suspiro,
ni siquiera lluvia o gotas calladas, solo seré río.
No seré sol ni nube ni rostro,
ni siquiera cielo de estrellas escarchadas,
seré río que avanza y se marcha.
Seré pasajera de mi propio camino.
No seré poemas ni siquiera palabras,
no seré tacto, ni siquiera suspiro.
No seré dedos que escriben de magia
seré río una pasajera más en su camino.
No seré pájaro que vuela, ni siquiera alas que sueñan.
No seré árbol que crece a la sombra,
Yo seré río, pasajera de su cause y camino.
No seré cuaderno ni pluma
ni siquiera la prosa que acompaña las letras acomodadas
seré río que fluye,
como una pasajera más de su destino.
No seré poesía, he perdido su piel en el camino
seré río que asemeja y se adapta
a su cause y destino.
No seré beso, pasión o dulzura.
No seré más tus risas en las noches duras
seré río que se pierde
y se guarda la luna en su vientre mientras duerme.
No seré libro que cuenta su historia
ni la música que guarda más mi memoria
seré río en luna que se esconde
en el fondo más profundo de su abismo.
No seré los siempre, tampoco los nunca
ni lo eterno que guarda la memoria
solo río, lluvia que se pierde en la luna
y se evapora en suspiro que se esconde.
No seré las manos ni los pies ni la memoria,
tampoco los ojos, ni el tacto ni la boca
seré agua que viaja por todos los rincones y se marcha.
Seré lo que no seré solo eso,
el yo se guarda en su alterno y se convierte...
Desaparece y se pierde.
seré luna oyente en el río que se marcha sin despedirse.
Nunca más reflector de unas manos que curan, que sanan heridas.
de unas letras que abrazan
de una voz que desnudan palabras.
De una piel que platica de almas.
Nunca más unos ojos que miran y esperan
nunca más estos labios que le guarden palabras
ni unas manos que se queden abiertas.
Solo puños dormidos, una mente ausente
y un alma atrapada, con la boca cerrada.
No seré más luna, habré perdido las alas...
No seré más luna, me habré marchado sin nada.Silvia Carbonell L.
Estamos todos
Está el que cree
y está el que crea.
Está el que duerme
y está el sueña.
Está el que miente
y el que es mentira.
Y está el que dice,
diciendo nada.
y está el que crea.
Está el que duerme
y está el sueña.
Está el que miente
y el que es mentira.
Y está el que dice,
diciendo nada.
martes, 17 de abril de 2012
Ganadores del 4º Concurso de #ConFábula
- Primer lugar:
De Pepe, @PepeAA
- Segundo lugar:
De Pepe, @PepeAA
- Tercer lugar:
De Julio Muñoz, @Xulious
¡Gracias por la participación! Aquí una muestra de todos los participantes:
Storify de los participantes.
Lluvia.
Hoy amaneció mojado, hoy me mojé mientras caminaba.
Vi a la ventana llorar mientras yo también lloraba.
Hoy amaneció mojado, hoy me mojé mientras los demás caminaban.
Vi en sus ojos la misma lágrima y sus cuerpos inundados.
Hoy amaneció mojado.
Vi a la ventana llorar mientras yo también lloraba.
Hoy amaneció mojado, hoy me mojé mientras los demás caminaban.
Vi en sus ojos la misma lágrima y sus cuerpos inundados.
Hoy amaneció mojado.
El despertar
Cuando abrió los ojos empezaba a amanecer, era un amanecer en tonos rojos y marrones, el paisaje era nuevo, extraño, desconocido. En su piel parecía traer el rocío de la mañana, con los dedos recorrió su silueta para descubrir lo que eran esas gotas que la cubrían, todo era nuevo para ella. Se pasó la lengua por los labios, tenia sed. Bebió las pequeñas gotas saladas que se deslizaban por sus poros desnudos. Volteó para lamer las dos heridas que tenía en sus escápulas, con cada esfuerzo para girarse brotaban enormes papiros desenrollandose a sus espaldas, eran tersas y todavía estaban húmedas de sangre.
Caminó con dificultad hasta el pequeño arroyo de agua obscura que encontró en su camino, se sentó a la orilla, bebió y bebió sin poder saciar su sed.
El denso viento erizó toda su piel provocando extraños espasmos que no conocía, y al momento, los enormes papiros que colgaban por su espalda se abrieron en forma de alas.
Observaba sus manos y el movimiento de sus dedos; las yemas así en movimiento entraron en contacto con su propia piel, recorrió su cara, sintiendo sus facciones, sintió su cuello, su pecho voluptuoso, bajó con sus dos manos por el contorno de su cintura, la cadera y juntó las manos tocando la humedad entre sus piernas, cada mano se deslizo por cada pierna hasta sus pies, entendió que el contacto de sus dedos le provocaba el mismo estremecimiento que cuando el pesado viento la toco por primera vez.
Se acariciaba cada centímetro de su nuevo cuerpo, enredaba los dedos por su larga melena para luego entrelazarlos entre las membranas de esas alas que eran tan diferentes a la textura del resto de su cuerpo, tantas nuevas sensaciones la tenían en éxtasis, se reconocía, su ego crecía, percibió su fuerza y su belleza.
Observaba sus manos y el movimiento de sus dedos; las yemas así en movimiento entraron en contacto con su propia piel, recorrió su cara, sintiendo sus facciones, sintió su cuello, su pecho voluptuoso, bajó con sus dos manos por el contorno de su cintura, la cadera y juntó las manos tocando la humedad entre sus piernas, cada mano se deslizo por cada pierna hasta sus pies, entendió que el contacto de sus dedos le provocaba el mismo estremecimiento que cuando el pesado viento la toco por primera vez.
Se acariciaba cada centímetro de su nuevo cuerpo, enredaba los dedos por su larga melena para luego entrelazarlos entre las membranas de esas alas que eran tan diferentes a la textura del resto de su cuerpo, tantas nuevas sensaciones la tenían en éxtasis, se reconocía, su ego crecía, percibió su fuerza y su belleza.
Todavía no sabia que hacia en aquel raro lugar, estaba ansiosa por descubrirlo…
Ana R.
Él es como el río, ella es como la roca
Él es como el río: no podrías culparle por seguir su cauce, por correr furioso, por languidecer al sol. No podrías detenerlo, pero podrías intentarlo. ¿Qué lograrías? Sus arrebatos, su pasión, su fuerza, no dejarían de ser como son. No dejaría de ser como es. Él es como el río: incontenible, inagotable, inexplicable. Ella es como la roca aferrada a la orilla: permanece, quieta, inerte e insignificante. No parece, pero trata: trata de detener al río, de cambiar su cauce, de contener su ira. Y cada vez fracasa, pero permanece. No logra nada, pero se queda. No cambia nada, pero ella misma no cambia. Él es como el río; ella como la roca. Tal vez algún día el río acabará de destruir a la roca, de moldear sus contornos y sus formas a su modo. O tal vez la fortuna hará que la roca al fin logre contener al río.
Llegaste para marcharme
Verte llegar es verme marchar
Llegaste para hacerme la vida más vida
La muerte menos muerte
La sonrisa más sonrisa
Quiero estar a tu lado para estar dentro ti
Volverte a dibujar
Jugarte
Te conocí en el lugar menos obvio
Y eso me parece toda una premonición
Tus ojos parecen tener la voz de los 80’
Eres de otras épocas
De otros paisajes
De otros declives
Yo te veo llegar con la boca llena de besos
Con la mirada vacía de ciudades
Con la vida llena de futuros
De ti aprendí a volar con los pies en la tierra
A amar
A asumir más riesgos que verdades
A sopesar nada a pesar de todo
A no ser lo que otros quieres que seas
Me cambiaste la vida
La llenaste de esperanza irracional
De esa que llena la vida de risitas y secretos
De esa que es incomprensible
Llegaste para hacerme planear
Y también para hacerme planes
Por delante tenemos un futuro yermo
¿Quién lo macula primero?
Tú de amor desinteresado
Yo de bromas espontáneas
Tú de belleza incitante
Yo de ceguera
Llegaste para hacerme marchar
De esta realidad
A veces canónica y a veces poco interesante
A veces original y a veces rutinaria.
Llegaste para hacerme feliz
Que no es, sino, la sabiduría misma.
René Valdés
@renealonzo
Aquí viene la tristeza
No es una premonición, mucho menos creer que algo pasará.
Es esa maldita sensación de que algo no está bien. Sin duda otra vez la tristeza llegará.
La lluvia me lo advirtió…
Es mi mirada triste perdida en mis adentros, es el más allá
Son estas lágrimas que dibujan letras testigos de un mal tiempo
Es el frío insoportable que soplan oscuras nubes a mi alrededor
En cuestión de segundos pierdo el hilo de rimar algunos versos
Pierdo las ganas de escribir, las ganas de respirar
Pierdo el sentido de todo
Es tristeza que llega de la nada, de todo
Es la unanimidad del tiempo
Es el espacio que siendo tan infinito se siente de los más diminutos seres
Mentira que se cree verdad
Puta que se cree santa porque es su labor
Es el todo, indefenso, en manos de la nada
Es la tristeza que viene a seducir… y yo que pensaba que con follarla tantas veces con amor se iría para siempre
En esta ocasión no haré nada…
Bueno, ya estoy escribiendo, eso cuenta aunque no sirva
Porque otra vez me quedaré sin palabras…
Miguel Tovar
@iLeteo








































