martes, 30 de julio de 2013

La otra tú en la gasolinera

La otra tú en la gasolinera

Los observé a ambos en mi camino a la caja de pago. Para entonces, tu novio-marido ya casi estaba terminando de cargar gasolina, callado e inmerso en ese mundo silencioso al que pertenecen muchos hombres como él. En cambio tú, te volaban las palabras a través de los dedos y se te salían las emociones por las ventanas del alma. De vuelta a mi coche, tu mirada y la mía se encontraron por un instante, tú no supiste que ese hombre que escudriñaba tu cara buscándote pecas o lunares era yo, no imaginaste que miraba la pantalla de tu celular buscando los rizos negros de mi avatar y que sonreía para adentro al imaginar todo esto que ahora te escribo y que por paradoja del tiempo virtual, también ahora lees.

Yo supe de inmediato que eras tú, por tu sonrisa privada y coqueta, por la forma que estabas conmigo sin importar de quién estuvieras acompañada. Supe que eras tú, porque casi podía estirar mi mano y tocarte desde la pantalla de tu teléfono móvil y sentirte acá en la tibieza de una mano escritora que le decía hola y adiós a la otra tú.

La manguera empezó a transferir la gasolina de un refugio a otro, haciendo que mirara hacia ella. Tu novio regresó a ocupar su lugar tras el volante y encendió la marcha sin voltear a verte siquiera. Arrancó en segundos, pasando lentamente a un lado de mí y pensando quién sabe en qué. Yo, embelesado de nuevo, te observé tecleando y riendo, estabas ahí a solo treinta centímetros de distancia de tu compañero, pero en realidad estabas conmigo, a solo unos miles de kilómetros de distancia y de un “Te Amo” virtual, pero tan real como esas risas tuyas que pude grabarme en la memoria antes de perderte de vista.

La otra tú se marchó; unos momentos después, lo mismo hice yo. Tan pronto se movieron las llantas de mi automóvil empecé a escribirte en mi mente este relato que ahora lees. Ahora yo estoy, a solo unos miles de kilómetros de distancia de ti, leyéndolo también y sonriéndote tal como tú, la verdadera tú, me sonríes de vuelta.


martes, 16 de julio de 2013

5 de julio


 
En dos meses cumplo un año más de vida y me festejaré viajando solo mientras que hace dos meses era domingo.

En once meses será jueves mientras que hace once meses estaba en el velorio de un amigo.

En seis meses estaré volando a un lugar conocido y hace seis meses estaba en cama recuperándome abierto y vacío.

Hoy es cinco de julio y lo anterior escrito no tiene sentido, sólo sé que hoy estoy vivo.
 
Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Rumbo al arcoiris


En solo una noche



La primera vez que la miró a los ojos supo que se casaría con ella; no era la mujer más guapa que había besado ni la más inteligente a la que había escuchado, pero puede que fuera una de las más divertidas.

Pasó toda la noche pendiente de sus convrsaciones, de los gestos de sus manos. Se le dibujaba una sonrisa cada vez que oía el excéntrico timbre de su risa.

Ella, tan vanidosa, sabía que era observada y jugaba con su pelo. A veces le dedicaba algún vistazo de reojo, tan descarado como efímero y subía la voz en todos sus comentarios picantes para asegurarse de que era oída.

Se volvió loco por la reina de la fiesta en menos de dos horas. Memorizaba cada detalle. Sabía que se llamaba Adriana, que tenía 24 años y que había terminado historia; se moría por viajar y conocer mundo; le gustaba el negro para vestir en fiestas y el morado, naranja, verde y demás para su día a día. No era ni la mitad de experta que él en literatura pero conocía de memoria los diálogos de Regreso al Futuro, tenía una sensualidad de lo más cómica… Esta chica era diferente.

Por fin consiguió entablar conversación directa, estaban los dos solos, contándose anecdotas de adolescencia, bebiendo vino. Él se imaginó el resto de su vida a su lado de esa manera. Ella se preguntaba si sus manos sabrían agarrar su cintura como deseaba, como necesitaba.

Sí, había química, él era todo menos aburrido y se sentía cómoda; Pablo hablaba de su viaje en moto por Italia, de la vida, obra y milagros de Woody Allen y de como los ojos de Adriana le habían hechizado.

Cuando despertaron ella también se había enamorado de sus palabras, de su arrogancia, de su experiencia… No estaba acostumbrada a la madurez, a la estabilidad que un hombre así le podía brindar. Él preparó el desayuno y la acercó a su casa donde dió mil vueltas sobre si misma, se sentía invencible, irresistible.

Un par de semanas después descubrió su único defecto: estaba bebiendo vino en otra fiesta, hablaba de viajes en moto, de Woody y de como los ojos de Zoe lo habían hechizado.

Ester Sinatxe.

No nos quedará un ahora



Habrá días en los que me recuerdes tal y como estoy, otros sobre tu hombro y otros ni sepas mi nombre; habrá un tiempo para callar y otro para correr en mi búsqueda. Habrá, seguro, un tiempo en el que llueva sobre mis huellas.

Serás tú quien escriba en un diario sobre mi ausencia y las tardes que pasé dormida en tu regazo, serás tú quien descuelgue mis fotos de la pared. Serás tú quien reniegue de haberme conocido.

Seremos un anhelo en las noches de borrachera, noches en las que brindarás en silencio por lo que te hice sentir y nunca te atreviste a escribirme. Seremos una oportunidad que dejaste ir con la corriente del río en el que nos bañamos. Seremos lo que nunca quisiste que fuéramos.

Seré tu memoria malgastada y tu insomnio. Seré quien te despierte con el frío de mis besos perdidos. Seré fantasma que te ata cadenas y sábanas.

Habremos terminado lo que nunca quisiste empezar.

Ester Sinatxe.

El hombre de la linea


De saber perfectamente que te amo, a no saber qué pensar de ti, ahí estuve parado en esa tan mencionada línea que divide el odio del amor, fui privado de mi libertad, perdí mi derecho a elegir, en total oscuridad con mis ojos vendados y dando vueltas esperando caer del lado correcto, era cuestión de azar, al parecer era cuestión de esperar.
 Pero cualquiera que fuese mi destino jamás olvidaría esa sensación de estar parado ahí, a veces anhelando ir hacia un lado y al mismo tiempo siendo por el otro arrastrado; Atrapado entre las dos fuerzas más grandes que pudieran existir, rodeado de personas que ahora son solo gente, de amigos que se volvieron tan solo un espejo, espejo que ahora al verlo se convierte en el único capaz de entenderme; A tales fuerzas pude resistir, a tan intensas gravedades soporté el tiempo suficiente, hasta que termino al fin y entonces me dejaron ir, fue cuando sentí que pude escapar, pero… 
Hoy me siento diferente, creo que no soy el mismo de antes, al parecer pagué un alto precio, ciertamente tuvo consecuencias mi estadía en tan extraño lugar, y es que tal polaridad corto mi alma en dos pedazos, convirtiéndome en el hombre que sabe lo que es amar, y que tristemente también lo que es odiar con la misma intensidad, quizá esa no era la única forma de salir, pero si la única forma de sobrevivir, ahora la línea la llevo siempre conmigo, ahora soy el hombre de la línea divisoria…

Ronald Flechas
@iPerspectivo

Ojeras


Las ojeras: esas bolsas negras que se hinchan y viven debajo de los ojos como signo inequívoco de cansancio y/o estrés. Que también se traspapelan al mundo emocional y se muestran como cómplices del amor y el desamor en la vida.
¿Cuándo es que hay que estar orgullos@ de nuestras pequeñas bolsitas de vida?Enamorarte es desvelarte. Es no querer dormir con tal de aprovechar toda la vida que te queda para poder estar con esa persona. Son pláticas hasta las tres de la mañana. Son salidas hasta las seis de la mañana. Son borracheras, idas al cine, cenas, bailes, música. Enamorarte es despedirte del descanso para cansarte suspirando. Y después empiezan las pijamadas. Tu cama, la suya. Y al principio, dormir es la última prioridad. Después, tratar de dormir es un esfuerzo casi cómico. Se tardan en acostumbrarse a sus movimientos nocturnos. Uno ronca, la otra habla, uno se despierta, la otra se preocupa. Ojeras. Grandes, negras, pesadas, felices. Son ese tipo de ojeras que da gusto presumir. Que merecen medalla. Que no hay porqué esconder. Son las ojeras del aprendizaje, de querer memorizar todo lo que es y lo que eres y lo que son juntos. Son las ojeras que siempre deberás recordar con cariño.
Y después vienen las otras ojeras. Las ojeras del desamor. Las ojeras de la confusión. Las que son testigo de las noches que te quedaste despiert@ tratando de entender qué paso. Son madrinas de tus noches de insomnio en las que pasas viendo películas que ya has visto mil veces, en las que pasas saliendo con amigos y tomando para olvidar que te duele. Son las ojeras del “¿Cómo me metí en esto?”. Las ojeras del “¿Y si lo perdí para siempre?”. Son las ojeras que te recuerdan que a veces es más fácil estar soltera. Y después bautizas esas ojeras con nombres de amantes, de personas que te confunden, de decisiones que evades, de realidades que escondes. El desamor es un cúmulo de ojeras que guardan la evidencia de lo que un día fue cariño.
Al final la vida es un cúmulo de ojeras y está en nuestras manos decidir con qué tipo de ojeras queremos vivir. Pero algo está claro, las ojeras son inevitables.

Versos Desesperados


Versos desesperados

Me tiritan las manos de tanto extrañarte
Y las palabras me miran casi lisonjeras
Qué fácil se me hace evocar tus caderas
Que desatan mis hogueras sin siquiera tocarte.

Quien habla con el alma jamás mentirá
Mas la vida dirá si tiene razón
Mi alma pregona con desesperación
Tu nombre; un escudo que jamás cederá

Pobre de los dioses de espíritus titanes
Que ignoran el volumen de tu predicamento
He revisado en leyes, decretos y estamentos
Y en todos me someto a tus señas y ademanes

Pasión desenfrenada es lo que ofrezco
Si lo aceptas, estréchame una de tus alas
Cual océano impensable quiero vivir en tus mandalas
Desde te vi soy otro, yo te pertenezco

No cabe tanto sentimiento en mi mano derecha
Pero nunca he dicho que escribo con la mano
Hay entrañas en eso que llaman amor sobrehumano
Antes del beso fue la risa, antes de la risa fue la flecha.

Alejandra, tu nombre guarda secretos medievales
En él viven unicornios, minotauros y pegasos
Y yo siendo un chusco, un bufón, un payaso
Gozo de tus ríos, tus riveras, tus manantiales.

El mundo está callado, deja que se labra
Si existe la revolución siempre la presencio
Nadie como tú hace silencio del silencio
El poeta se enamora cuando lo dejan sin palabras.

Me tiritan las pupilas de tanto buscarte
Y los sonidos me ahogan casi zalameros
Que fácil se me hace evocar tus aguaceros
Que desatan mis torrentes sin siquiera alcanzarte.

René Valdés
@Renealonzo


Esos tienen corazón

 
Sabes  pedazo de mi alma, ellos también tienen un corazón
abstracto que les late, ellos también conocieron el amor de su
madre, de su padre o de la abuela Chenta, ellos también
acariciaron a un gato hambriento en su niñez y dejaron que
amablemente él les rasgara las manos.

Sabes pedazo de mi alma, ellos lloran  en las noches, sufren en
las madrugadas y se levantan de un solo brinco a las cinco de la
mañana, sabes pedazo de mi alma, a ellos su corazón les habla
cada que deben de ir a los once pasos,
pero su deber, su seriedad programada y sus cuentos,
les ordena: dispara.




Miriam Ochoa

Para querernos


Estábamos para querernos y sí,
nos quisimos como quien no se quiere mucho.
Era para no dañarnos mientras querernos fuera hecho,
mientras, estábamos para querernos y sí, te quiero.

Estabas para quererme,
más te quise más de lo que se podía querer,
el limite fue quererte, por quererte volver a ver.

Estabas para quererme,
y me quisiste con miedo y sin él,
me querías por las noches, y por las noches me dejaba querer.

Ven y dime,
— ¿me quieres cómo ayer?,
—yo te quiero con querer.
Para querernos yo quiero lo que el amor redime…

Te quiero,
 el limite es amarte, pero,
ese es otro poema, espero,
contigo volverlo a hacer.


Alexander Ureña

Miedos





Admiración mas que terror, 
para superar una fobia.
Mirar desde otros ojos, 
desde otro punto de vista.

Ana R.


Mientras la ciudad duerme

Voy a fingir por un momento que cabalgo la noche, 
y me lleva a todos los lugares 
donde quise estar a estas horas cuando la ciudad duerme.

Tal vez visite teatros para disfrutar sus murmullos en silencio, 
o las plazas con sus vitrinas cerradas y sus maniquís despiertos.
Evitaré los templos para no escuchar sus sermones 
y lamentos pintados en las paredes mientras un rezo se escucha al fondo.

Es posible que visite mi casa favorita. 
De la que algún día vestiré sus ventanas del sol de mis buenos días.
Platicaré con los árboles y faroles de cada cuadra. 
Ellos cuentan mejor que nadie, las historias que la noche apaga.

Posiblemente tope con semáforos enojados 
que nadie presta atención cuando se encuentran saludando.
Caminaré con la tranquilidad de un infante explorando. 
Desde avenidas y callejones, 
hasta parques dormidos con el eco de los niños.

Y cuando pase por cada ventana con una luz encendida, 
imaginaré que es una madre intentando arrullar en brazos a su pequeño.
Es posible que me familiarice con los espacios, 
que de día por las prisas siempre acabo ignorando.

Abrazaré el asfalto. 
Siempre quise tumbarme en medio de una avenida, 
mirar el cielo de noche, contando todas sus estrellas.

Y cuando amanezca, me habré marchado. 
Mi caballo seguramente se alejará cabalgando.
Yo, en cama dormida, 
esperaré que la mañana me reciba con sus buenos días. 
Con una taza de café muy cargado, y contigo entre mis brazos.

Silvia Carbonell L.


No te rompas

Nunca te dudes más de lo que yo jamás te he dudado. 
Nunca te dudes.
Y no vayas pensando que el cielo pueda caerse a pedazos 
aunque se te derrumbe por dentro. 
No lo pienses, aunque lo sientas.

No llegues con las penas vistiéndote los ojos, 
no lo hagas, 
aunque por dentro el llanto te amenace y se desborde.
Porque verte roto a mí me parte, 
me rompe en todos los pedazos que te guardan.

No te rompas, llega entero, 
porque entero comencé a visualizarte. 
No te rompas, llega entero, 
aunque por dentro no estés en pedazos sino en polvo.

Son tus pies plantados en la tierra, 
lo que a mi espalda le da alas.
Es la voz de tu palabra en mi palabra, 
la que se clava en la luz de tu mirada.

Y no hay roca más fuerte que tus manos, 
que me sacan de la tierra en el momento.
No hay ancla más segura en el oleaje, 
que tus ojos iluminando nuestro cielo.

Por eso, no te rompas, llega entero.
Porque entero, no me rompo, ni me quiebro.


Silvia Carbonell L.





Como ave sin regreso


(POEMÍNIMO)

Hasta donde llegue el tope de tu viento, 
que me traiga tus palabras de regreso.
Que no olvido eso es cierto, 
pero al mismo tiempo también muere lo que siento.

Que nunca nos llegue el silencio, 
pero si llegase, que llegue con nuestros murmullos por dentro.
Y mientras tanto, no me quiero cerca porque duele, 
ni lejos porque no puedo tocarte.

Por eso vuelo como ave sin regreso, 
cuando la pena envuelve el sentimiento.
Por eso vuelo y no volteo, 
porque voltear es no emprender el vuelo.

Silvia Carbonell L.


martes, 2 de julio de 2013

Un día más


Se despertó a mediodía y saltó por encima de la ropa sucia que había dispersa por el suelo. Los cacharros sin limpiar se amontonaban en la cocina; encendió un cigarrillo junto a la cafetera.

Los dos gatos que solían visitar su ventana, reclamaban su atención, tan escuálidos comos sus propios brazos. Buscó en el armario de las conservas, pero no había ido a la compra en una semana… no tenía nada que compartir.

Tras ahogar sus pensamientos vacíos en aquella taza de café, decidió que era el miércoles perfecto para tirar por la borda toda la esperanza ¿O era quizás el jueves perfecto? Tampoco importaba.

Ester Sinatxe

Quiero

Quiero
 
 
 
Quiero que vuelvas y te quedes conmigo,

Quiero que dejes de caminar para buscar tu camino,

Quiero que regreses para devolverme lo mío,

Quiero que te detengas para que no tenga frío.

 

Quiero que me consueles y que me expliques el destino,

Quiero que me abraces mientras esté contigo,

Quiero que entiendas el por qué este conflicto,

Aunque sé que no regresarás y llenes este vacío.

 

¡Para, tiempo! Sácame de éste lío,

Quiero que pares y me regreses a los míos.

 
Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

 

 

Por si ocaso


Hoy podría

Hoy podría construir escaleras infinitas
con todas las palabras que me presten sus letras.
Podría abrir el cielo, beber sus aguas,
y abrazar en cada nube, 
aquellos sueños que se quedan.

Hoy podría construir noches infinitas con el sonido de tu voz.
Dejar que las suaves palabras de tus labios abracen mis oídos.
Dejar que el viento me lleve, 
hasta donde se encuentra la melodía de tu canción.

Podría construir sueños que no acaben con los malos recuerdos del mundo,
y compartir la fe que me desborda en los ojos
desde el día que no dejaste de mirarlos.

Hoy podría construirnos una vida que no se olvide jamás.
Una vida llena de sueños que no se guarden.
Sueños que se vivan desde el momento que decidamos respirar.

Podría borrar cada pena que tus ojos hayan llorado.
Cada pena que te haya dejado el corazón herido
y un alma muy frágil y sensible de tocar.
podría sembrar un árbol en la palma de mi mano,
y entregarte cada fruto de lo que mis dedos han tocado.

Hoy podría ser la noche que mis pasos han diseñado para recorrerte,
y ser todos los caminos que me lleven hacia ti.
Podría ser también la luz de todas las estrellas
para que no pases noche obscura cuando te encuentres lejos de mí.

Hoy podría cubrir la luna, y hacer de toda la noche tu almohada.
Hoy podría apagar todos los ojos, dejarlos callados,
para que tus ojos duerman tranquilos sin ser perturbados.


Silvia Carbonell L.




Lluevo

Lluevo lunas cuando a mi piel haces falta.
Lluevo, para tocar cualquier rastro que tus ojos hayan dejado
mientras recorren la noche.

Lluevo porque te extraño, por la sequía de tu voz en mi garganta
cuando amándome me dejas quemando tus palabras 
en la orilla de tu lengua.

Lluevo humedades cuando enciendes mis tardes,
cuando das forma a mis mañanas, cuando cierras la noche.
Lluevo de cuerpo entero y mis labios se hacen agua.

Lluevo al abrazarme a todas las nube que te llevan de viaje
buscando entre cada una de sus gotas, 
la lluvia que me hace desearte.

Lluevo buscando solución a los problemas de tener alas,
de no poder pisar la tierra.
Lluevo porque quisiera echar raíces en tus ojos y ser árbol.

Lluevo sin lágrimas mi amor, 
porque toda el agua que tenían mis mejillas se han ido a los mares.
porque son las rocas que no permiten que te abrace
cuando tropiezo con cada una mientras busco tu camino.

Lluevo a mares pero sin agua salada,
porque la sal del mar permanece guardada
bajo el sol de la arena que se quema de esperarte.

Lluevo cuando río y cuando me convierto en cascada.
Lluevo a cántaros de un niño sediento 
que no puede parar de beber sus propias lágrimas.

Lluevo mientras tú seas nubes, y yo la lluvia que te acompaña.


Silvia Carbonell L.


Tu silla vacía




YULL PRIETO URBINA

Humo entre los recuerdos



Y es que ya se me olvido todo lo que un día por ti yo sentía. Es increíble como un día te me fuiste haciendo humo entre los recuerdos, es obvio que cenizas quedan, que ya no calas, o al menos al corazón ya no, lo que si raspa tantito es hacer consiente la idea de que nomás los recuerdos quedan y que los sentimientos si son como el borrón y cuenta nueva.

 Lo que hoy siento por ti es la nostalgia de lo que un día fuimos. Un día me fuiste el universo entero, no soñé con más estrellas que las que ya me habías bajado con tu sola existencia.

Te acuerdas cuando te dije que eras el amor de mi vida, que en aquella despidida sin vuelta atrás dije que te amaría toda la vida, no me arrepiento,  pues me sirvió para entender que por alguien y de amor uno no se muere, que la gente no debe andar por ahí haciendo promesas de amor eterno, sabiendo que somos finitos.

A ti, que un día me fuiste todo y que ahora sólo existes en mi cajita de recuerdos.

Yadira Silva.

Quise


Y hoy que te veo tomada de otra mano, por el contrario de sentirme triste y refugiarme en soledad; me sentí orgulloso porque en algún tiempo, esas manos estuvieron en mi espalda, en mi alma; en mi.

Puedo contar y quise decirte que ha sido un privilegio haber sido aquél pequeño fragmento de tu vida, que siento cierta dosis de felicidad (rara) verte sonreír, verte ser vos; vos como cuando éramos uno.

Jorge Luis Mejía
@Naivisef
http://letrasocultas.tumblr.com/

Instantes



La pared que toca al libro,
El silencio que se posterga,
Las mariposas que caen heridas,
la gota amarga que lentamente recorre tu sien.

Improbablemente,
En un minuto o en dos,
Estaremos en todos lados,
O en ninguno.


David Rosales
@Darsvid
Sercomoagua.blogspot.com

Cinco horas


Tu mirada se disipa lentamente
Entre ganas, zozobras e imposibles
Caudales incipientes e impasibles
Ahogan las palabras, ciertamente

Quisiera ser el libro de tus viajes
Someterme con entrega a tu presidio
El pasado es lo más vil del equipaje
Pues la distancia sin amor es homicidio

Entiendo el salvajismo del adiós
Mas nunca entenderé la cobardía
Solo hay camino si se vive la utopía
Solo hay palabra si se quiebra la voz

Pomposa es la esperanza del viajero
Que ve más de un paisaje por ventana
Tú que llevas un espejo de compañero
Siempre tendrás mi beso por la mañana.

Reniego del amor si no trae consigo
Una certeza que lo valga, que lo defina
Nuestro ímpetu no corre, camina
Cinco horas; tiempo escaso para vivir contigo.

René Valdés
@Renealonzo

Amor

Amor.

Es una palabra, son 4 letras y sin embargo es de los temas más controversiales y complejos de este mundo. Nadie se salva de él, todos lo viven, todos lo sufren, todos lo disfrutan. Hay alguien lo suficientemente sabio para hablar del amor? La respuesta para mi es no.

Absolutamente nadie tendrá 100% la razón sobre el amor. Todos somos diferentes y reaccionamos de maneras inesperadas. No puedes decir que está bien o que está mal respecto a ese tema porque eso es cuestión de cada corazón. Habemos personas con el “corazón de pollo”, no podemos ser malas, ni crueles, siempre le buscamos algo bueno a esa personas por más que haya sido el peor error de nuestras vidas o nos haya lastimado más que nadie, no somos vengativos ni rencorosos, preferimos pensar que las cosas pasaron por algo y como dice el gran Arjona “para bien o para mal ya se escribió”.

Y es que cuantas veces pasamos por desilusiones amorosas? Pero al final nos volvemos a ilusionar igual, encontramos a otra persona, creemos que esta si será la buena, intentamos no clavarnos, llevarnos las cosas tranquilas, que fácil se dice y qué difícil es cumplirlo. Cuando estamos enamorados o ilusionados con una persona es tan difícil pensar las cosas cuando las hacemos, todo es bonito, nos dejamos llevar por los detalles, estamos abobados. Siempre he pensado que la primera etapa de todo esto (que vendría siendo el “enamoramiento”) es lo mejor, es cuando empiezas a descubrir a esa persona y la vez desde otra perspectiva, encuentras las cosas en común, cada sonrisa, cada mirada te hace sentir especial. Todos queremos tener a alguien con quien podamos compartir nuestras cosas, que nos escuche y apoye cuando estemos mal, que nos presten sus brazos para llorar nuestras penas, o simplemente para sentirnos importantes para alguien más.

El amor es algo inevitable, no puedes decidir de quien te enamoras, y muchas veces la persona que “no es la correcta” es por quien más nos clavamos, aun habiendo la que “si es correcta” no nos llama la atención. Cuando el amor acaba se acaba el mundo, sientes que todo se te viene abajo, y es que nos preguntamos cómo vamos a seguir nuestras vidas sin esa persona? He experimentado eso solo dos veces en mi vida, y me sentí fatal. Lo he preguntado varias veces pero hasta ahora nadie me ha respondido que sí, pero cuando me paso sentí una presión muy fuerte en el pecho, literalmente como si me aplastaran el corazón contra mi espalda. Al final nada es para siempre y el dolor y el sufrimiento se van, pero los recuerdos y las memorias siempre van a existir, las letras de las canciones que llegan en el momento que mas las necesitas, el típico “esta es mi canción” porque habla exactamente de tu situación. Es un hecho que nadie puede vivir sin amor, hasta el más grinch se ha enamorado o se enamorara alguna vez y hará todas las locuras del mundo con tal de estar con esa persona, somos víctimas de este personaje que domina en el mundo y habita en todos nosotros. Qué bonito no?, ojala que no exista ni una sola persona en el mundo sin amar y ser amada, y es que no se trata de amar a alguien más para pasar el resto de tu vida, si no de amarte a ti principalmente, de amar a tu familia, a tu carrera, a tu trabajo, de amar tu vida, porque con todas esas cosas se puede ser feliz y si no te llego nadie por algo será.

El destino todo lo tiene a medida y bajo control, somos responsables de nuestros actos, pero hay cosas que no podemos controlar.

En mi opinión el amor son demasiadas cosas. El amor no significa boda, el amor significa felicidad, fidelidad, compromiso, entendimiento, entrega, motivación, perseverancia, el amor es lo que haces por qué quieres, es sacrificio, es libertad, el amor son sonrisas por ver las cosas que te gustan, es perfecto e imperfecto a la vez, el amor es ladrón del tiempo.

El amor tiene dos caras aunque a veces solo podamos ver una, habla por nosotros cuando no podemos decir eso que tanto sentimos, el amor es una verdad que duele, es inquilino de por vida en el corazón y vecino tormentoso de la mente y la razón. El amor te escoge, hace que te claves y cuando te gusta estas condenado de por vida. Cuando amas lo que haces vives enamorado 24/7. No tiene religión, no tiene nacionalidad, no tiene ciencia, el amor fluye por todos lados en todas partes. El amor se ve en la mirada y se corresponde igual, es invisible para aquellos ciegos que no quieren aceptarlo, en el amor se falla una y otra vez, enseña a vivir y de la manera más cruel, es bonito cuando se vive al máximo, es dolor cuando se tiene y cuando no también, no conoce reglas porque simplemente no las hay, es una cosa producto de muchas, es disfraz perfecto que no se guarda en el closet, se usa todos los días.

El amor es todo. El amor todo lo puede. El amor eres tú.


La vida no se equivoca así que dejémosla hacer de las suyas.

María Molina.
https://www.facebook.com/Lavidanoseequivoca
http://lavidanoseequivoca.wordpress.com/
@mariaa_mv

Mural de los instantes


Mural de los instantes
que se consumen
al tacto de tu sombra.

Los cúmulos de llanto
llenan los mares
de silencios disueltos.

Las palabras se empañan
con la acidez
del alcohol de miel.

martes, 18 de junio de 2013

A cuatro manos

A cuatro manos

Día del Padre
16 de junio de 2013.

Un texto de @Dislocado_ y @PepeAA


—Recuerdo que lo veía como un árbol, de esos que su sombra cubre una cuadra completa. Lo grave de su voz retumbaba en la más dura pared. Su saludo de mano, era firme y seguro. Y su gesticulación amedrentaba al hombre más egocéntrico. Era mi padre, era grande, era fuerte y enorme; era mío.

—Podría asegurar que era un Ficus, grande y lleno de hojas, abrazando y cuidando nuestro cálido hogar. También era una montaña donde podía ver las luces de la ciudad sin temor a caerme, enseñándome sin palabras lo que es la libertad.


—Trató de mostrarme lo cruel de las personas, pero también, su lado humano. Nunca estuve de acuerdo con él; éramos iguales, opuestos y absolutamente diferentes. Siempre llenos de contrariedad. Siempre peleando. Siempre aferrados a la verdad y a tener la razón de lo que nunca importó, de lo superfluo, de lo banal y de lo que nos separó hasta su partida.

—Recuerdo cuando manejaba en carretera, no había lugar más seguro en el que pudiera sentirme; me enseñó a sentir, me enseñó a enojarme y alegrarme, me enseñó a vivir. Nunca fue mi héroe, era mi amigo, mi enemigo, era mi padre, era grande, era fuerte y enorme; era mío.
—De él aprendí la verdad, la amistad, la adicción a los libros, el amor al fútbol americano, al béisbol, a las motos y a los autos. Pero ningún amor como el que le tenía a mi madre, ese que abre y le da brillo a las alas de la mujer; su mujer. No he visto caballero más orgulloso cabalgando al lado de una dama por el sendero de la vida, que él.

—Creo que una de las mejores cosas que aprendí de él, fue a apreciar la música; una de las mejores herencias que me pudo dejar en vida. Gracias a esas alas, soy una persona sensible que agradezco ser y puedo volar a través de ellas para renombrarlo, recordarlo y admirarlo.

—Porque la música se aprecia en todos los estados emocionales. Y qué hermoso. Sabes que estás vivo al sentir. (Si estas letras estuvieran plasmadas en papel, querido lector, sería el papel más arrugado por tantas lágrimas derramadas) Y esto que siento, lo aprendí en el inicio de su viaje espiritual; ese viaje que, en paralelo, trajo al más triste de mis días. El día que aprendí a nunca quedarme un “te amo”. El día que prometí siempre decirle a mi hijo que lo amo. Porque a él, mi padre, nunca se le enseñó a decirlo; sino a demostrarlo.

—Yo no soy padre pero desearía algún día serlo, aunque a veces creo estar alejado de cumplir ese sueño. Comparto las lágrimas y los recuerdos, comparto el coraje y el anhelo, comparto las risas y los sueños que me acercan y me alejan para recordar cuánto lo siento. Seguiré volando para encontrarlo en su momento.

—Gracias por ser, estar, guiar y enseñarme a pensar. Gracias por ser tan duro y constante. Gracias por tu eternidad y tu caballerosidad. Gracias y perdón por todo. Javier, siempre te llevo en mi corazón.

—Gracias por el aprendizaje y la confianza, gracias por la música y por ser ese Ficus constante; perdóname por mi comportamiento y por no decir “te quiero” en su momento. Pepe, en mi corazón te llevo.

Gracias, caballeros. Hacen falta.