martes, 23 de octubre de 2012

Esa luna


Esa luna

Esa luna ama ese falso.
Sí va sola, luna nada su mal azul.

Sé oír: ese Sol anula.
Sea, ámalos.

Yo sí te doy eso, la luna a ti.
Sí, voces, ella caminará, no se va.
La luna ama ese Sol.
Lo sé, se ama, anula,
la ve sonar, anima calles,
eco visita, anula, lo sé.
Yo de ti soy.

Sol ama a esa luna,
 lo sé, serio es.

Luz a la musa dan,
Anula los avisos.
La fe se ama, anulase.

Anúlase.


Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Esa forma tan tuya de mirarme

William, 2012.

Ojalá te olvides

Barrotes Invisibles


Soy esclava de un reloj por las mañanas
del humo de un cigarrillo
de mis miedos, de mis ansias
de mis gritos contenidos.

Soy esclava del dolor de las caídas
del cansancio y la rutina
doy esclava de mi sombra
(la verdad y la mentira).

Y es una jaula de barrotes invisibles
que aprisiona toda mi alma
desde la piel hasta el iris.

¡Ah! poeta que reclamas
con fiebre necia y rebelde
libertades liberadas
de cobardes inconscientes.

¿No ves que yo soy esclava
de mi sangre y de mi vientre?

¿Del saberme un ser humano
algo común y corriente?

Camino a la luna


Decisión

Cerré mis ojos y juré no volver a abrirlos. Susana me suplicó que olvidara lo ocurrido, que la perdonara, que ser un ciego voluntario era un capricho tonto. No accedí. Con el transcurso de los días la vida se convirtió en un martirio para ella. Me tenía que llevar la comida donde yo estuviera, ayudarme a caminar por la casa y, en vista de mi incapacidad para trabajar, renuncié.

En ocasiones, mientras Susana me preparaba el baño, o me peinaba, la oía sollozar. Pude imaginar cómo sus lágrimas corrían por su rostro, cómo la garganta se le anudaba de tristeza. Jamás volvió a insistir en que yo abriera los ojos. Casi sentí pena por ella, pero mi decisión había sido tomada; si me mostraba débil la única afectada sería ella. Yo sólo quería su bienestar.

Cuando empezó a faltar el dinero Susana consiguió un empleo que la mantenía fuera de casa hasta muy tarde. me las arreglé como pude, siempre sin abrir los ojos, porque yo no soy un tramposo. Si Susana se enterase que he abierto los ojos en su ausencia, jamás me lo perdonaría.

Así pasaron dos años; ella se iba a trabajar antes de que yo despertara, y volvía cuando ya me había dormido. Incluso los sábados y los domingos, pues según me dijo recién entró a trabajar, era una condición de la empresa, pero que esa situación no duraría mucho y además, la paga era buena.

Me fui acostumbrando en esos años a un profundo silencio. Durante todo el día lo único que se escuchaba era el reloj de la sala. Llegó el momento en que la voz de Susana era sólo un recuerdo confuso, sus interminables y contenidos sollozos fueron ecos que se me escaparon. Su caminar pausado, que antaño me recordara la hermosa volumetría de su cuerpo, también se esfumó para siempre.

Un día de agosto decidí esperar a que regresara del trabajo; más aún, decidí olvidar lo pasado y abrir los ojos y hasta pedirle perdón. Lentamente fui levantando mis párpados. Aún con los ojos abiertos no pude ver nada durante varios minutos; después, poco a poco recobré la visión. Era de noche, los contornos de los muebles se iban revelando como una fotografía. Esperé hasta el amanecer. Nadie entró por la puerta. Tuve una duda repentina; me dió miedo. El miedo creció, me levanté con dificultad a la silla donde estaba. Busqué por toda la casa. Al llegar al pequeño jardín trasero el olor me paralizó. Su cuerpo yacía en el pasto, inerte.

Víctor Artasánchez
@Artasanchez

A menudo



A menudo busco su risa en mi rostro.
Sus ojos, a menudo, encuentran mi boca.
La piel, con sed, a menudo provoca manantiales celestes con textura sedosa.
Y su mirada y la mía, a menudo, se tocan.

@vivianasordelli

La mancha de tinta

Nunca pidió salir del bolígrafo, fue empujada hacia afuera por el peso de las que venían detrás. Al caer, vio que tan grande era el mundo que se estaba perdiendo ahí, apretada, donde hasta ese momento vivía. No imaginaba ese destino que le aguardaba cuando se impactó en el borde inferior derecho de aquella página, que formaba parte de la obra maestra de algún escritor famoso.

Al caer se aferró con sus largos brazos a la página y se quedó inmóvil, expectante, durante largo tiempo. Escuchando el silencio, un silencio que le producía ansiedad, a la cual no estaba acostumbrada. ¿Por qué estaba ahí? ¿Era una broma del escritor? Tal vez aún podría regresar al bolígrafo, trato de moverse, pero sus largas extremidades ya eran parte del papel, ya no había vuelta atrás, tristemente dejó de luchar y comenzó a mirar a su alrededor.

En lo que parecían unas montañas alcanzó a ver unas formas que se movían; algunas danzaban con alegre cadencia de la mano de otras y cantaban palabras al viento, orgullosas de su caligrafía y su buen porte. Trató de llamarlas, pero no tenía labios, trato de hacerles señas, pero no logró levantar sus brazos. Las letras no repararon en su presencia, y continuaron en su fiesta privada.

Decepcionada, giró su vista al sur, solo vio el horizonte, la nada; el sabio que dijo un día que el mundo era plano y tenía un borde, estaba en lo correcto.

Se asomó al límite y era como si estuviera en lo alto de un edificio, con muchos pisos debajo, escuchó el murmullo de miles de palabras en cada uno de los niveles. Cada página es un mundo diferente, eso pensaba. Al menos tenía la fortuna de estar ahí en lo alto, y tener ese pedacito de hoja solo para ella. Lejos de tanto ruido, lejos de tanta gente.

Para ella, la página estaba medio llena. Se dio cuenta del inmenso mundo que tenía bajo sus pies y frente de sí, y todo lo que podía aprender de aquellas letras. ¿Qué clase de libro era? Tal vez sería un libro de poesía y aprendería a declamar, a ser poeta, no sonaba tan mal. O quizá era un libro científico y aprendería los misterios de la vida. Un libro de cuentos, como el de Alicia tal vez.

Se vio atravesando aquél mágico agujero persiguiendo al conejo blanco. La mancha en el país de las maravillas. Quería brincar de alegría y entonces recordó que no podía moverse.

¿Cómo podía saber que clase de libro era? Ahí sola, sin posibilidades de transporte ni tampoco de comunicación.

Entonces pasó lo inesperado. Una forma atravesó el cielo. Era un objeto largo, plateado y que terminaba en punta. Descendió hasta la página y comenzó a escribir, la mancha observó atenta como salían letras de esa punta y entonces lo comprendió. El libro aún no estaba terminado.

Tal vez si salían suficientes letras podía conocerlas, podía encontrarse por fin con lo que tanto anhelaba, ser parte de toda esa información y descubrir el nuevo mundo.

Del bolígrafo continuaban saliendo muchas letras, rápidamente comenzó a llenarse la página y se acercaban más, cada vez más a su pequeña esquina. El bolígrafo cerraba párrafos y comenzaba nuevamente, más cerca, diez renglones. Todos los sueños de la pequeña mancha estaban por cumplirse. Cinco renglones, cuatro, tres; no podía contener la emoción.

Cada pequeño brazo de la mancha temblaba y quería unirse por fin a las letras. Solo dos renglones más.

Inesperadamente, el autor cerró el libro.

Gus Acosta (El Mago)
@UnTalMago

Hoy quiero

Hoy quiero perderme entre tus brazos, deslumbrarme ante tu mirada,
sentir que no existe nadie más, que tenemos el mundo entero
para hacer de nuestros deseos algo real, de nuestro cuerpo
un mural a la pasión, hoy quiero que me des un beso de aquellos
que llevan pasaporte a la cama.
Quiero desnudar tu cuerpo y cubrir cada centímetro de él con besos
que te hagan perder la noción del tiempo, que te hagan sentir mujer,
quiero invadir tu cuerpo y hacerte mía, llenar la habitación de algo
más que solo besos, que los te amo se conviertan en gemidos, las
miradas en besos que dejan marcas en la piel, hoy cambio los
abrazos por el beso prohibido, hoy quiero que en mi cama
impregnes el olor de tu cuerpo.
Quiero que el reloj se detenga, que las aves canten y vuelen alto,
mientras recorro y toco en ti hasta tu propia alma, quiero sentir que
eres mía, que me perteneces y soy tu dueño, quiero arrancarte el
brasier y ser un niño en tus pechos, bajar mis labios hasta llegar a
tu obligo y sentir como empiezan tus piernas a temblar, sentir como
tu cuerpo pide algo mas, que tenemos la eternidad, quiero sentir el
calor de tu piel cuando mis besos desde tu ombligo parten hacia el sur,
ese bendito calor que nos quema la piel y no es por el sol.
Quiero hacerte mía nuevamente, que hacer el amor contigo se
convierta en nuestro pecado más deseado, pero mientras llega aquel
día, en el que vuelva a tenerte entre mis brazos, me toca conformar
con el recuerdo de tus apasionados besos, de tus pechos descubiertos
invitándome a amarte, de tu sonrisa guardada en mis pupilas,
tu risa enmarcada en estas paredes, y los deseos de mi cama que
reclaman tus pasos llevándote hacia a ella para algo más que sólo un beso.

Santiago Simbaña
@saalsilo

Amor que duele

Me haces daño. Siento un golpe e inmediatamente la sangre brota de mi espalda y corre rauda por la espina dorsal.

Otro golpe. Mis muslos, mi cuello, mis hombros. Un golpe, ¡Dios!. Y otro más ¡Dios santo! Otro más, ya no puedo soportar. Otro golpe más, ¡No soporto, en serio ya no aguanto! ¡Me vas a matar! un golpe más y te detienes.

Satisfecha ante la visión de mi carne enrojecida, mis muslos amoratados, mis ojos inflamados, agarras el grueso látigo de cuero y yo te observo, amordazado, encadenado, ávido de deseo, con un miembro ultra inflamado a punto de eyacular, excitado por tu cuerpo enfundado en un traje de látex negro y tus increíbles tacones con plataformas.

Siento un espasmo de placer que recorren mis genitales.

Princesa, mi diosa, mi amor, ¡arráncame hasta los tatuajes! ¡mátame, mátame de placer!

Para que luego digan los necios que el amor no es causante de dolor.


@_Indeleble
 http://cuentosindelebles.wordpress.com

martes, 16 de octubre de 2012

Cuarenta y dos

Para los amantes de la literatura, el número 42 es de gran importancia. Se trata de la respuesta al sentido de la vida, el universo y todo lo demás. Nuestro número 42 no tiene esas respuestas, pero plantea, al menos, una pregunta interesante: ¿a quiénes leen los conejos de Con Fábula?

En este número, compuesto íntegramente por plumas invitadas, hemos reunido a algunos de los mejores tuiteros y le hemos pedido que, en algo más que un tuit, nos regalen su ingenio y creatividad. Tuiteros de habla hispana de todas las latitudes embellecen nuestras páginas con poesía y prosa confabulosa, que también sirve para halagar, ¿por qué no?, a nuestros fieles lectores y a esos que por una afortunada casualidad, que poco tiene que ver con el bote de petunias, llegan a nuestras páginas.

Y es que si en 140 caracteres, estos escritores (escribir un tuit ya es escribir, le pese a quien le pese) son capaces de crear un universo, ¿qué no podrán hacer en Con Fábula?

Disfrútenlos. Y no olviden su toalla.

La Coneja, desde el cuarto de edición.


Olas al vacío

Hoy tengo ganas de contarte todo antes de que me transforme en nada. Quiero entregarte mis letras y no ahogarme internamente. Pensé que era yo cuando volví a nacer. No me había visto en el espejo. He muerto, me dije, cuando miré el espejo quebrado. Una interrupción me trajo la vida: un mar de palabras y unos ojos de arena.
Preparo el café, como todas las mañanas. Pienso en el amor que no está. Sirvo dos tazas para aligerar la distancia y romper lo imposible: una grata conversación.
Miro por la ventana y pienso en ti. Ahí estás entre los ojos de los árboles. Me siento debajo de tu árbol, alegre, esperanzada. Y te digo que no me des explicaciones ni me rompas el encanto. Quizá la ingenuidad sea un puente de salvación. Espero que las piedras que cuido tanto al caminar perdonen mi ingenuidad.
Me invade el miedo de romper la realidad al ofrecer una llave. Observo que la puerta se encuentra perturbada, no sabe si la abrirán o la cerrarán para siempre. Con timidez puedo decirte: guarda la llave de mi puerta debajo del sueño que sembraste. Suspiro como un papiro. ¿Sabes? Nada me sale perfecto y siempre me equivoco. Mi rostro se ruboriza, mis entrañas se entristecen y la miopía de mis manos se derrama. Aun así, mi nombre permanece en tus manos. En tu nombre va mi nombre. A veces me pregunto si realmente soy esa ave que vuela en tus manos y me respondo que no. Mi nombre sangra en tus manos. ¿Sabes cuál es la distancia de aquí a tus manos? Y de repente, decido que te escribiré todos los días hasta encontrarte en mis manos. Después, el agua fría me recuerda que eres un sueño imposible.
Eres mi libro de arena y mi cuaderno se ha encendido. Escribo mientras tu mundo duerme. Tu despertar será mi ausencia. Con todas esas horas de esperanza llegarán las horas perdidas. Pero despertar es olvidar que yo no soy real, ni siquiera en un sueño que sueña que no llegará tarde a tu vida para ser río en tu boca. Lanzo mi alfabeto al mar para no ahogarme, aunque sé que las cenizas se quedarán en mi almohada. El corazón escribió mi pasión contenida en una letra que fue rechazada. Mis letras moribundas crecen con el canto de los grillos. Mis plumas tienen un exceso de nada. El cuaderno es un diario con destino al amor anónimo: escribirle por escribirle. Hay cierto amor entre sus hojas que se respiran secretamente. Palpitan por la tinta ajena y se estremecen. El amor adelgaza y escribe la delgadez del abandono. Mi pluma no puede seguir detenida ante un árbol que no desea darme sus hojas. Entre más le escribo al viento más se aleja.
Escribo y escribo y escribo y escribo…
Tú puedes comprar las tijeras más hermosas y cortarme las manos.
Mi mundo acabó aquí: escribiéndote.
Vivir es ir y ver.
Hoy es necesario vivir. Abriré la ventana.


Graciela Barrera
@evagraciela
http://saudadeparisina.blogspot.com

Cada cabeza es un mundo

No tengo tanta suerte como para llamarme “trota mundos”.
He andado con pocos mundos y no sé si han tenido la cabeza en su lugar.
Me han tocado mundos fríos, en donde más calor ya no puedo dar.
Me han tocado mundos calientes, en los que obviamente me he llegado a quemar.
Hay mundos que he dejado de ver, y mundos que no paro de habitar.
Los buenos mundos merecen guardarse en buenas canciones, en esas donde el dolor y la amargura se pueden cantar.
Los malos mundos merecen pasar al otro mundo de amnesia, no tres metros bajo tierra, porque raíces podrían echar.
Cada quien escoge su mundo, el clima, los paisajes y la profundidad en la que quiere habitar, pero no puedes bajarte de ellos, hasta que su memoria te pueda liberar.
El fin del mundo llega cuando tu domicilio cambia de mundo, y el mundo al que perteneces, no te pertenece más.
Por más mundos que nazcan y mueran, jamás dejarán de existir, si hay cabezas que los logren habitar.
Si el amor de tu mundo, es tu vida, el fin del mundo nunca llegará en realidad.
Cuando un abrazo suyo encierra tu mundo, sabrás que estás en tu mejor hogar.

@mascabada

Todo está bien

Ya no lo amo.
Después de tres años, sé que no lo amo. Sé, que entre tantos otros miedos, me asusta la soledad. No puedo, no me animo. No quiero estar sola.
Luciano es el hombre que toda mujer querría tener a su lado. Y yo no soy las mujeres.
Me despierto, me maquillo el amor y finjo una sonrisa.
Me dibujo el amor en el pecho.
Somos la pareja ideal. Sonreímos de la mano. Nos envidian la perfección.
Y al terminar el día, los ojos del espejo me miran con compasión.
Me saco el maquillaje y finjo el sueño.
Cierro los ojos procurando olvidar en sueños mientras me dejo cobijar en sus brazos.
«No estás sola, todo va a estar bien», pienso.


Mar
@CieloKiller
http://www.siemprepuedeserpeor.com.ar/

Creación

Él hace que suba, apurándola.

Sin darle tiempo siquiera a acomodarse sobre el andamio y volcando un tarro de pintura (que cae con tremendo estrépito sobre el mármol, coloreándolo) el aprendiz le levanta las enaguas y la empieza a follar, desvergonzadamente. La estructura, alta y frágil, sigue el movimiento rudo y acompasado de sus caderas mientras la moza se muerde los labios. En algún momento de su afanado meneo ella ha extendido los brazos y ha rozado con el índice, imperceptiblemente, la pintura fresca. Ahora ella le abraza con furia y ruega que la riquísima dulzura que siente jamás se acabe (es celeste, aún a ojos cerrados). Él termina de zarandear -satisfecho, babeante y breve- el primer orgasmo que ha tenido con una mujer en su vida. Se besan, húmedamente. Ella gira la cabeza y, viéndolo todo desde la quietud de la plataforma, piensa en Dios y siente que él es como Adán, desnudo y enorme.

Él hace que baje, sonriéndole.

Piensa: antes de limpiar el estropicio de la pintura sobre el mármol y que alguien lo reprenda malamente debe retocar el borrón que ella ha dejado con uno de sus dedos sobre el fresco. No fuera a ser que en 1980, cuando empezaran las faenas de reparación integral de la Capilla, a esa restauradora de ojos verdes tan bonitos se le pudiera ocurrir pensar (así, echada de espaldas) que ese detalle, tan pequeñito, se le hubiera podido escapar de un modo tan burdo a su maestro.

Carlos A. Barrientos G.
@cbg36

Diálogos

Se te hace fácil inspirar
Un verso picarón
Una mano desatada
En medio del revolcón
Toda una manada
Insaciable de villanía
Prosaica en su forma
Mas sutil de cortesía
Voy amarte hasta aburrirte
Sin posibilidad de erratas
Hay miradas que gritan solas
Y las tuyas se delatan
Hablar contigo es fácil
Y no por la simpleza
Sino por los orgasmos
Que provocan tus proezas
Ay, mujer
Cuanto mundo en tu litera
Esa manera de explayarte
Que enloquecen a cualquiera
Tu ofrenda venerable
E infinita al consultante
Que lo fecundas rigurosa
Como el ser más importante
No te jactas de tus dotes
Mas bien tú los compartes
Fuente que tus diálogos
Sean bien llamado arte
Es envidia disimulada
De la masa sobrante
De los que miramos lisonjeros
Tu labia acariciante
Me sobran los motivos
Me faltan los poemas
¿Hablar o besarnos?
Eso siempre es un dilema.

René Valdés Morales
@renealonzo

Ven


Ven amada mía otra vez a la ronda,
hazme suspirar, gemir y gritar.
Por ningún motivo desandes la senda,
hoy quiero vibrar, gozar y soñar.

Dime una vez más que no existe el dolor
que la vida es bella y es para los dos.
Déjame sentir de tu cuerpo el temblor,
tómame y sigamos de la dicha en pos.

Estando a tu lado olvido el fracaso,
los celos que matan como enfermedad.
Bajo el fuerte influjo de tu férreo abrazo
cobro la calma y la tranquilidad.

Recórreme todo con tu furia loca,
con tus tiernas manos enreda mi cuello.
Juega con mi pecho, muérdeme la boca
mientras de la noche nos cubre su velo.

Quémame en tu fuego voraz de pasión
y que al rojo vivo arda el corazón.
Hoy quiero vivir, morir y volver a nacer,
que sólo en tus brazos, amada, me siento volver.

Eli U.
@barverso

Nunca serás ausencia


Mientras te dibuje en mi mente, y logre escuchar tu sonrisa, nunca serás ausencia.

Mientras mis manos recreen en mi piel tus caricias, nunca serás ausencia.

Mientras perfile tu rostro con mis dedos y te dé vida, nunca serás ausencia.

Mientras cierre mis ojos y me entregue a la verdad de tu aroma, nunca serás ausencia.

Mientras me desvele resucitando en tu abrazo y logre romper el frío de la madrugada, nunca serás ausencia.

Porque descubrí cómo ser vida, alegría y canto recordando tu cercanía...
nunca más serás ausencia.

Patricia Garrido
@TuAjenaLocura
http://tuajenalocura.tumblr.com

Pesquisa

Humberto acude a interponer la denuncia de desaparición. Pide ayuda para encontrar uno de sus personajes, solicita a quien lo encuentre se lo comuniquen de inmediato. Cuenta en la descripción que éste tiene dos años de novela inconclusa a cuestas, por lo que es fácil de identificar, tiene la mirada de aquel que soporta una pena suspensiva.

Por costumbre, Humberto asesinaba a sus personajes antes de cada punto final. Era la única salida y el verdadero final feliz de cada cuento. La redención.

Aclara que sospecha que la huida de su personaje haya ocurrido con la finalidad de conocer historias fuera de sus hojas, o quizá para darse el final que le fue negado.

Omite que su principal temor no es que el personaje haya huido por alguna de esas causas, omite confesar que en la historia había desahogado todas sus frustraciones, vengándose de personas que conocía, llenando de desgracias a un protagonista que no era más que el collage de todo lo que odiaba en un invento.

Humberto le teme. Cree que no escapó tan lejos, que le persigue.

Desconfía.

Cree estarse volviendo un poco loco, pero a veces por las noches, siente las letras de su anti-héroe subiéndole por una pierna, despierta sudando frío.

Cada vez tarda más en despertar.

Una noche no lo hará, será engullido por su propio cuento.

Azhul Fugaz
@Azhulfugaz
http://micieloestrellado.wordpress.com/

Insomnio

Ojos abiertos de par en par
Sueños que no se pueden atrapar
Ovejas fugitivas en tazones de leche tibia
Voces y sombras que se unen al respirar.

Morfeo que se burla en un espejo mental
Y las ojeras que parecen otro viejo antifaz
La madrugada florece sin aroma primaveral
Y el silencio permanece en su lenguaje coloquial

La alarma como trompetas furiosa te avistará
Cuantos malditos minutos te quedan por desperdiciar

Mía
@_Bicicleta
http://bicicleta-imaginaria.blogspot.com.ar/

Sin rumbo ni voluntad


La luz se niega a quedarse conmigo; insisto, nos debemos todavía algunas chispas pero no me escucha. La sensación de no pertenencia me acompaña, el dolor se vuelve constante, me embriaga… es una sensación amarga y cruel.

Me duelen las ideas no realizadas y me encuentro perdida, sin rumbo ni voluntad. Ahogada en mi llanto reclamo al viento y él me responde con la agonía del silencio zumbando en mi cuerpo.

Cauta se acerca la hora, se detiene el tiempo en el viento. El aroma me transporta a un lugar seguro, mi mente se aleja y al soltar me libero.

La indiferencia no mata pero duele hasta el alma. Me voy extrañándote, anhelándote, amándote… te dejo y prosigo mi camino.

Mar
@mar1000mar

Nuestro Secreto


Tú y yo redefinimos la palabra secreto y la hicimos nuestra una noche cualquiera, dejamos a un lado las cortesías y de tu boca salió llamarme Querida mía y yo fecundé pasión.

Comenzamos a andar a las escondidas, entre sombras y rincones muchas veces jugamos a hacer el amor, ya somos viejos y sinceros, jamás nos prometimos algo mejor. Un buen día comenzaron a escaparse las ganas por las letras y de presto todos se volvieron ciegos, pasando desapercibidos los versos escondidos que guardábamos por pudor. Bastaba leernos de corrido para encontrarles sentido a los amantes prohibidos y su nuevo amor.

Nos hemos repasado el cuerpo y acariciado el alma, nos hemos vuelto agua para consumar el fuego que este juego propinó, hemos callado todo, tu nombre y el mio, las risas y los suspiros y hasta hemos callado el temor. Somos una fantasía y que me llames Mía es un gran error, afuera de ese rincón hay otra vida y cada día se suspende el telón.

Ahora hablamos de juntar valor y vernos las caras, para dejar las ganas rendidas en un colchón, le hemos puesto hora y fecha y cada vez es menos la brecha de separación. En el fondo creo que no llegará el día porque estamos llenos de cobardía y de un falso amor, pero también espero que me sorprendas, me retes las ganas y te quedes con mi corazón.

Evelyn Barker.
@BlancoAzulada

Tentación. Huellas


Déjame morderte hasta marcarte de tal manera que no quepa duda que me perteneces, déjame marcar el territorio de tu pecho con mis uñas.

Tan sólo déjame llenarte de mi deseo, para que a su vez, tú me llenes de caricias lascivas con tus perversos dedos.

Anda, mímame como quien mima a una gata en celo, ansiosa de sentir como la llenan por dentro, quiero sentir como descargas tanta lujuria contenida.

Ven, tómame del cabello y guíame por el sendero de tu cuerpo. Llévame hacía tu hombría, déjame cubrirla con la humedad de mi boca y refrescarme con su savia que da vida.

Poséeme, vuélveme sumisa ante tus manos, tus labios, ante ti. Déjame ver que no me he equivocado al pensarte como el único hombre que cumplirá cada una de mis fantasías y anhelos. Seamos uno, sin ataduras, sin pensar en el mañana esperando solamente el amanecer.

Ivette González
@HuellasDeCeniza
http://huellasdeceniza.tumblr.com/

Desnudando silencios

Hay cosas que no se deben de contar pero igualmente es necesario relucirlas ya que el alma arde de dolor y muchas de esas veces no lo expresamos por miedo a lastimar a nuestros compañeros de destino pero simplemente somos nosotros los que nos herimos más con el silencio.

El silencio siempre ha sido uno de los puntos que la bailarina intentaba arrancar de su vida, ella aparentaba la felicidad en silencios y no en sonrisas, aquella expresión de felicidad la perdió una vez que se enamoró, aquel ladrón no tuvo compasión de ella, él se llevo todo de ella, su felicidad, su mismo corazón y aquella sonrisa que era la fuente de su arte, hablar de tal asalto hace que las cicatrices vuelvan a sangrar y traigan consigo lagrimas de cristal que sólo cortan aquellos versos que juraban ser sólo para ellos dos.

La bailarina sabía que no tenía sentido crear pasos efímeros y hechos pantomima para los demás, ella encontraba en si una profunda tristeza rezagada de tantas huidas a su propio reflejo era como si ella decidiera actuar ser feliz en vez de querer serlo, simplemente por miedo a que todas sus heridas en algún momento se la cobraran dejándola muerta en el intento – “Sé que el miedo me tiene atada pero sé también que cualquier amor agradecido me hará feliz”- Tantas palabras llenas de error o de dolor?

Era tiempo de que llegará ese día tan temido para la bailarina, como ya era costumbre se sentaba a llorar mientras un árbol la abrazaba y la consolaba pero esa vez la lluvia la dejo desnuda de lágrimas y la hizo verse reflejada, estaba asustada, su reflejo era tan diferente a ella, era todo lo que le tenía miedo ser, esta nueva bailarina era tan fuerte, no necesitaba conformarse con amores que sólo absorbían su brillo y no daban nada a cambio, tampoco necesitaba pretender ser feliz sin serlo, -“Tú día llego querida bailarina es tiempo de ser lo que tú quieres ser y no lo que tus miedos quieren hacer de ti”- Esas palabras desarmaron todos los fantasmas que la tenían atada al suelo, sus pasos se despegaron de la tierra por un momento y siento ese aroma a libertad, nunca lo había conocido pero era placentero y en cierta manera la hacía feliz pero era tiempo de enfrentar a ese último ladrón que se llevo parte de lo que era ella, este ladrón era conocido porque siempre conseguía sus objetivos hechizando a las doncellas con versos bien dominados por la magia de la mentira, al mirarlo supo que ya aquellas olas no iban hacia a él, que el sol ya no brillaba en sus ojos, ella sólo tomo sus cosas y partió él en ese momento se dio cuenta que sus latidos no podían dejar de seguirla pero ya era tarde ella era libre y él no era parte de su libertad.

La bailarina camino por todos los secretos que su alma temía volver a revelar, en ellos encontró muchas lagrimas que no habían sido lloradas, las disfruto aunque dolían pero sabía que en ese momento las estaba dejando ir, pronto se dio cuenta que sus latidos tenían esa melodía que su reflejo de aquel día de lluvia le mostró eso quería decir que iba por un buen camino. La lluvia volvió a desnudarla pero esta vez después de tantas lagrimas desnudo en su cara una sonrisa que solo había sido esculpida por ella misma ahí se dio cuenta que era el comienzo de un nuevo baile uno que nadie tenía que inspirarla, uno en donde ella misma era su espectador.

Natalie Martínez
@Nathoblade


Despertador

ENTRE TUS PENSAMIENTOS Y LA DISTANCIA DE TUS PASOS
SOLO QUEDA TU ANDAR ROTO,
TITUBEANTE,
TUS CUARTEADOS PIES TE TOMAN POR SUEÑOS,
QUIZÁ POR ESPASMOS,
POR UÑAS JADEANTES,
ENTRE TU PIEL HIRIENTE Y EL VIENTO CORTANTE DE MI PARTIR,
SOLO QUEDAN MIS OJOS SOBRE TI,
TU CLARO OLVIDO ENTREMEZCLADO,
TUS PIERNAS FORMANDO CUERPO A MI ESPALDA,
EL CLARO DE TU VIENTRE
EL OCASO DE TUS MUSLOS
LA LUZ DE MIS ANHELOS.
NO CORTARE TU ANDAR HACIA LA NADA
TOMARE MI SUDOR DE TI,
AULLARE ENTRE LA CORRIENTE DE TUS RODILLAS,
Y BEBERÉ CADA SILENCIO.
SOLO POR VERTE DAR UN PASÓ MÁS.

Alejandro Hernández
@alexarkam
http://soundcloud.com/alexarkam

A mi padre

Los papás no deberían irse nunca.
Sobre todo si son grandes y fuertes; sobre todo si sus abrazos son los mejores del mundo.
Sobre todo si cuando traes chueco el corazón, son los únicos que saben cómo acomodarlo.
Mi papá me levantaba en sus brazos, lo mismo a mis cinco años que a mis treinta; me sentaba en sus piernas, me abrazaba muy fuerte y preguntaba con esa voz grande de papá:

—¿Qué tiene mi niña?

Entonces yo lloraba con el mismo sentimiento de mis cinco años. Yo, su bebé de treinta. No era necesario decir más, él siempre sabía:

—Ay mi flaca, cógete al cabrón que quieras, yo pago el hotel, ¡qué chingados!

Yo me doblaba de risa mientras las lágrimas se iban secando sobre mis mejillas, y su olor eterno a loción y cigarrillo me envolvía. Me regresaba de nuevo a la vida, me daba la fuerza para seguir andando con la protección de su sombra en mi espalda cual cobija.

No, los papás no deberían irse nunca. Al menos no sin haber sabido lo importantes que son en nuestras vidas.

Mónica
@mosquirrina

martes, 9 de octubre de 2012

Crónica de un amor perdido


Crónica de un amor perdido

Me fui al pasado
y vi cómo me querías.

Me fui de tu lado
y vi cómo te sentías.

Regresé al presente
y vi cómo te quería.

Regresé ausente
y vi cómo me sentía.

Miré el futuro
y vi cómo te perdía.

Miré lo oscuro
y vi cómo me moría.

Omer Correa

La dejaron plantada


Estatua viviente

Estatua vivente 
Calle Francisco I. Madero
Centro Histórico de la Ciudad de México.

Sudor




Ana R.

Experiencia

 
Seguimos buscando el infinito en cada mirada, y esperando la eternidad en cada palabra. Todo lo que tenemos es este hoy, tan inmortal y tan breve. Todo lo que tenemos es un ahora, que siempre parece poco y se pasa pronto; que a veces pesa de más y queremos irnos.
El hoy, este minuto exacto, nos elige sin preguntarnos primero. Nosotros elegimos de qué forma olvidar, querer, esperar y soñar. Pero nadie elige cómo va a ser olvidado, querido, esperado y soñado. Y siempre nos sentimos ausentes de alguna vida, o sentimos la ausencia de alguien que quisimos en la nuestra.
La ausencia tiene ese no sé qué tan con gusto a final, que imaginamos que no vamos a poder llenarla más que con tristeza. Pero poco a poco todo vuelve a ordenarse, y esos lugares que ocupaba el llanto o algún vacío, se llenan de otras cosas. Un día nos levantamos sin sentir la falta de esa voz, ese rostro, esa sonrisa. Y nos extrañamos de no extrañar. Y aunque parezca increíble podemos ser felices también con algunos huecos. Y un día a esos huecos los llamamos experiencia.

La teta


“LA TETA”

Sed da masa, teta, yo sé.
Oír: Ese seré, témelo.

Dedo, yema me lame,
opacó pene, ese es.

Oír: Esa teta le mamé, sólo supone.
Sólo sé su amor, aroma,
usa ella crema,
labio le sé, raro llama.

Leí: “Fallido rima su amor.”
A esa tetona mimé,
 Su piel leí, puse mi mano,
Teta se aroma.

Usa mi rodilla fiel.
Ama llorar, ese lo iba lamer,
Callé a su amor, aroma usé solo.

Seno puso, lo sé, mamé la teta serio.
Sé ese en época, poema le mamé.
Yo dedo le meteré, sé, serio.

Eso, ya tetas amad, desate tal.

Imagen tomada de elsobacodejulia.blogspot.mx


Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA


Cada vez que lo veo se me tuercen las tripas


Cada vez que lo veo se me tuercen las tripas, me tiembla el cuerpo de ira contenida, camina como si su madre le hubiera hecho un favor al mundo al parirlo, su cabello está impecablemente peinado hacia atrás, viste siempre bien, con pantalones casuales y camisas de diseños modernos, sus zapatos están siempre bien lustrados, habla bajo, sin muchos matices y sin grandes aspavientos, tiene una sonrisa bonita, discreta, que a ella y a otras les encanta, en su bolsillo trasero siempre una cartera dispuesta a suplir su poca sapiencia.

El grupo de amigos vamos todos contentos, atrás quedan el bar, su música y ambiente. Delante de todos, van ellos dos tomados de la mano, ella de manera infantil balancea las manos como si formaran un columpio, sus pasos son lentos al igual que los nuestros, somos los de atrás, el grupo de ovejas que sigue a sus líderes. Fumamos y cantamos sin una gota de licor en las venas; a las tardeadas de chicos no les está permitido el alcohol.

Me integré a ese grupo tan solo por ella, desde el primer momento que la vi deseé conocerla, en la primera ocasión no fue posible acercarme a ella, era una fiesta y me conformé con verla. Más en la siguiente, no tuve salvación, hice el primer movimiento, me presenté ante ella, sin más ni más. Desde el principio, algo en mí le llamó la atención, quizás fue que se dio cuenta que no me rendía fácilmente ante sus encantos. Su mirada y sonrisa gozan de una innata coquetería, aunque no diga nada parece que lo sabe todo, y cuando dice algo parece conservar siempre un as bajo la manga, para ganar cualquier partida que le resulte adversa, desde el principio me ha gustado retarla, provocarle desatinos y nuestras discusiones llegaban a ser largas y acaloradas, causando la diversión de todos, pero me estoy adelantando a los hechos.

Ese día que nos presentamos, terminé aceptando su invitación a salir en la noche con ella y sus amigos, lo que nunca me aclaró fue la existencia del tipo, que a partir de ese momento, fue el que mas aborrecí en mi vida. Quizás si lo hubiese sabido, no habría continuado con su amistad, ni habría pasado todos esos meses gravitando a su derredor, esperando una separación que nunca llegaba. Es una vanidosa, una abeja reina que gusta de tener a todos contentos, cuando siente que me alejo y que estoy por mandarla al infierno, encuentra la manera de darme esperanzas, a veces una charla que se prolonga por horas, otras veces un sutil flirteo que por días me mantiene despierto, otras veces son sus llamadas pruebas para conocer el alcance de un amor que le ofrezco y siempre rechaza, le gusta jugar con fuego y no quemarse jamás. Tiene en el silencio el arma perfecta; si se sabe sin argumentos, orgullosa, se calla mostrándose entonces como victima ofendida.

Así entonces, no puedo menos que preguntarme ¿cómo le hacía este infeliz para tenerla contenta?, me parece que eran la diferencia de edades, el presentarse a todos lados como figurín impecable, con el dinero que a todos adolescentes nos faltaba, la seguridad y el estatus que le transmitía a ella como novia del macho alfa, esas eran si duda sus armas. Pero después de un tiempo, un ojo cínico como el mío, se daba cuenta que todo era pose, una fachada, en realidad era uno de esos seres que hacen del silencio su mejor arma, de los que callan para parecer sabios y no hablan para no parecer tontos.  Sin embargo ella así lo aceptaba, aunque no tuviera grandes dotes para la charla ni un chispeante sentido del humor o inteligencia, aunque la palabra autenticidad la conociera solo por el diccionario, ahí estaba ella, dándole sus besos, bailando con él y sonriéndole todo el tiempo, dejando claro que era el dueño de sus escarceos.

Los celos me quemaban el corazón cada semana, no sé cómo podía pasar por la misma situación una y otra vez. Tan solo por ese temple, por ese estoicismo de amante secreto me gané el cariño y el respeto del grupo completo. Hubo ocasiones que a la cita falté, prometiéndome siempre nunca más volver, más con mi ausencia, la esperanza renacía en mi pecho y con mil argumentos tiraba una vez más mis incipientes defensas y volvía de nuevo a desearla en silencio, a caminar detrás de ellos, soñando despierto.

Renko
http://arkrenko.wordpress.com 
http://arkrenko.tumblr.com

Fachada Notaria No. 5


Notaria No. 5
Calle Motolinia, Centro Histórico de la Ciudad de México.

Si

Si en lugar de secarme las lágrimas, hubieses llorado conmigo. Si en vez de alejarte hubieses dejado que me quedara contigo. Si me hubieses dicho dos palabras a tiempo, en vez de decir tantas que significaron nada. Si hubieses tomado mis manos y estrechado mi cuerpo junto a tu cuerpo. Si esa noche te hubieses quedado conmigo. Si no me hubieses mentido. Si en lugar de hacerme llorar hubieses reído conmigo. Si fueses un poco menos presuntuoso y poquito más atrevido y si hubieses visto y oído y comprendido lo que yo te dije que era verdad en ese suspiro, no estarías ahora ahogándote en tus lágrimas. Tal vez no estaríamos lejos y diríamos todos los días lo necesario. Quizá estarías esta y todas las noches durmiendo en mi cama. Acaso habrías vivido, porque vivir es atreverse. Pero ya ves: hay demasiados “si” en esta historia como para poder contarla.

Nadia Lizette

Puntos de vista

La mirada es, probablemente, el alma de los ojos, un par de globos oculares sin esta no sirven más que de adorno fútil. Es necesario inaugurar cada parte del ser.


Los párpados de Alicia estaban sellados: no hacía nada sin consultarlo antes con él. «Cualquier paso en falso es un peligro si está mal dado», le repetía, ella le hacía caso porque para eso él sabía todo, intuía todo, sentía todo… leía en el aire o ve tú a saber dónde, porque no parecía mirar las cartas cuando hacía las predicciones pero el caso es que, leyera donde leyera, acertaba. Alicia no había estrenado su mirada nunca, no sabía andar sin la visión del augur, hizo de sus ojos los suyos.
Leyó en la puerta Enrique Demaso. Augur - Magia - Visión, entró sin pedir permiso en busca de guía para darle suelo firme a sus próximos pasos. Él rara vez había fallado una predicción, en ocasiones las cosas no salían como lo había predicho, cierto, pero él con paciencia le había explicado lo que sucedía: el destino tenía sus formas inescrutables de bien hacer, a veces era necesaria la ceguera, eso es lo que el hado quería de ella, que actuara convencida en una dirección para llevarla en otra. El desconocimiento le hacía actuar con cierta naturalidad que era del agrado del destino. «Está escrito así, Alicia», decía Enrique Demaso, adivino, prestidigitador, vidente, augur, «hay que mirar con el corazón».
Así que los fallos venían de no mirar atentamente con el corazón. La mujer cerró la puerta tras de sí, con suavidad, sin alarma, y su voz, a juego con esa calma, anunció: «fallaste».
Enrique Demaso observó los ojos abiertos de la mujer, que lo señalaban sin parpadeos que interrumpiesen la mirada. Se notaba que le dolían los ojos pues no los había usado nunca antes, los músculos de su visión recién nacida no sabían bien a dónde apuntar, las pupilas tambaleantes como las piernas de un bebé que aprende a caminar, ya imparable, pero aún zigzagueante.
—Lo siento —atinó a decir el adivino.
—Solías decir que la verdad está en los ojos, y estos en el corazón —le recordó sus propias palabras.


Una hora más tarde, cuando Alicia salió del edificio, tenía en su poder dos pares de ojos nuevos: los suyos, despiertos, acomodados en sus cuencas; y los del augur en un bolsillo, que le aseguraban que a partir de ahora no habría fallo alguno en sus predicciones: para obtener la verdad hay que cerrar los ojos y abrir el corazón.


Belisa Bartra
@BelisaBartra
http://www.soylasalamandra.com
http://www.seabreveporfavor.com

Mural


Eres una flor de loto
que purifica mi alma,
navegas como un cometa
en el sin fin de mis sueños.

Vuelas encrespada
en los rosarios de la vida,
tu silueta se vuelve mi valle,
los colores no existen, si no sonríes.

Los muros, los secos muros,
son estelas de nuestros silencios
nos ahogan amurallándonos.

Tu rostro son flores de vida,
reverdeces, en tonos azules,
como un tapiz de ilusiones
se silencia la estrepita salida.

En el sin fin de mis sueños
navegas como un cometa
que purifica mi alma,
eres una flor de loto.

Los colores no existen, si no sonríes,
tu silueta se vuelve mi valle,
en los rosarios de la vida,
vuelas encrespada.

Nos ahogan amurallándonos,
son estelas de nuestros silencios,
los muros, los secos muros.

Se silencia la estrepita salida,
como un tapiz de ilusiones
reverdeces, en tonos azules,
tu rostro son flores de vida.

@victortlaxca

Dibujar a una mujer

Aprendí a hacerle el amor
a una mujer dibujándola.

El rostro exige tiempo y esfuerzo
los ojos delicado, personales, únicos
necesario es perderse por horas.
El cabello cambiante y sinuoso
hay que acariciarlo constantemente,
los labios inquietos y expresivos,
muy sensibles, impacientes.

El cuello se besa intensamente
como los tonos obscuros y sinuosos
de las sombras que provocan,
hay que tomarse mucho tiempo
en cada uno de los detalles.

Ahora sé que en la espalda
hay que utilizar varias técnicas
que su gama es infinita y sus formas:
caprichosas, cambiantes y estimulantes.

Así me percaté que a sus senos
hay que acariciarlos suavemente
que la luz se refleja en ellos
que la caricia es delicada.

Así llego, con gusto y placer,
a la forma en que dibujo su sexo
la forma en que disfruto su ser,
una zona profunda en intensidad,
en la que los trazos aumentan
mientras te acercas al centro.

El dibujar a una mujer es maravilloso
el hacerle el amor es un placer sublime
por eso los dos hay que mezclarlos
por eso en los dos hay orgasmos.

Víctor Ramón Mendoza Fragoso
@plumabohemia

Confesiones

El: ¿Me amas?
Ella: No, estoy segura que lo mío es más real.
El: ¿Me deseas?
Ella: No, esto es más que algo pasajero.
El: ¿Sino me amas, entonces qué?
Ella:.¿Cómo describes algo que sólo sientes? No diré que te amo, ya que no creo en eso, en su lugar diré que te quiero cada mañana junto a mí.
El: ¿Puedo decirte que te amo?
Ella: No lo digas, siéntelo y demuéstralo.
El: ¿Cómo sabré que tú me amas?
Ella: Lo verás en cada gesto y en cada detalle que tendré para ti.
El: ¿Ves algún futuro para nosotros?
Ella: Si nos concentramos en el futuro, nos olvidaremos de vivir el presente, pero sí, lo veo.
El: ¿Seremos felices?
Ella: Quiero que lo seamos.

Camille
@Proud_Hika

Lapsus


Infinidad de veces presentí que algo pasaría. Todas las noches, en el umbral del sueño, aquella sensación de inseguridad emanaba de mis adentros envolviéndome cual boa constrictor, dejándome al borde del pánico. La brutalidad de su cuerpo, su andar tosco y aquella mirada amenazante que parecía estar urdiendo algún horrible plan, revolvían mis emociones y todo mi ser deseaba echar a correr hacia un destino escondido en el universo, donde no tuviera que cruzarme con sus espantosas miradas deseosas de yo no sé que cosas.

Él se había mudado al apartamento contiguo al mío. La primera ocasión en que lo encontré bajando las escaleras, solo provocó una leve sensación de miedo, el cual atribuí a mi irremediable carácter desconfiado. En aquel momento no conferí mayor importancia a su presencia. Fue una mañana de invierno cuando mi psicosis se disparó al encontrarle en el pasillo; el lúgubre color gris de las nubes repletas de nieve enmarco sus ojos de demonio, me desnudaba observándome, entonces una oleada de adrenalina me hizo bajar las escaleras a paso veloz hasta llegar a mi auto y encerrarme en el, con la respiración entrecortada, el sudor frio y un corazón palpitante que se deshacía, encendí como pude el motor y aceleré sin pensar, afortunadamente los tres semáforos que me separaban de la oficina se dibujaron en verde, parecía que me ayudaban a escapar de él.

A partir de ese horrendo acontecimiento siempre esperaba media hora o mas para salir después de él. Aquella rutina estaba socavando mi integridad física y emocional. Entonces decidí consultar a mi gran amigo de la infancia que para mi fortuna, había decidido estudiar psiquiatría. Después del necesario lavado de cerebro, entendí que no debía temer ni prestar mas atención al sujeto por lo que una noche, en una aparente confianza que me esforzaba por sostener, salí a la panadería de la esquina. Al salir del cálido establecimiento con la pequeña bolsa que contenía mi frugal cena, advertí unos pasos detrás de mí. Mi artificial confianza se desmoronó como polvorón de azúcar y apure el paso casi al punto de correr como desesperada. Llegue a casa, vi la puerta de su apartamento abierta y con las manos temblorosas y torpes abrí la puerta del mío, la cual cerré con todos los cerrojos olvidando la bolsa de pan en el piso. Las luces de la calle se infiltraban a través de la persiana en mi oscura sala, trazando en la pared una seria de franjas amarillentas, la única fuente de luz del momento fue perturbada por una sombra veloz. El pánico se apodero de mi, me sentí paralizada, el aire se me escapaba, iba a desmayarme y entonces una voz surgió en mi cabeza recitando un repetitiva frase en un idioma extraño. De repente, una fuerza incontenible de rabia y violencia me invadió de pronto, algo inusitado en mi había despertado. Salí decidida con la colt 45 en mano a deshacer de una vez por todas el terror que él me producía. Entré estrepitosamente a aquel apartamento, él estaba ahí, impasible frente al televisor, apenas volteo a verme cuando dirigí el cañón a su sien y en un disparo certero el rojo de sus fluidos emano a manera de granizo por todo el espacio. El estruendo de la explosión llenaba mi cuerpo produciéndome un enorme placer, entonces, me desvanecí. Al amanecer desperté en casa a la hora acostumbrada, totalmente desorientada asome la vista hacia el pasillo; de repente él salió, intacto, con su brutal andar y aquella mirada, la cual, ya no era amenazante.


Nilza Vargas
@Plavalagunazul

La Solución

Caminante




Ana R.

martes, 2 de octubre de 2012

Carta a una amiga






Amiga,
antes que te lances al abismo,
respira hondo; una vez.
Y lee esta carta
para que ya no tengas ganas
de maldecir ni de morir.
¡Créeme!

Amiga,
si crees que no existe  el amor,
no lo nombres, ni lo maldigas,
porque al nombrarlo, lo haces existir,  
y al maldecirlo, lo transformas.
¡Piensa!

Amiga,
¿te has preguntado alguna vez:
si habrá aire en el aire,
si habrá lluvia en la lluvia,
si habrá tiempo en el tiempo?
¡Descúbrelo!

Amiga,
el amor es todo lo que nos queda,
es todo lo que está alrededor.
Mira cómo juega el viento con el mar.
Mira cómo zigzaguea el tiempo.
¡Mira!


Amiga,
antes que nada, asómate a la ventana,
respira hondo; una vez.
Y navega con la carta
para que ya no tengas ganas
de maldecir ni de morir.
¡Vive!

Omer Correa

Arena


Arena

Mi mar es seco, ronda,
di la ruta, no sea ese ser,
tú no lo naces.

Ya dirá, la sal evadirá, arena no da don.
“Amor a ella” voces oiré,
sólo sé la sed, arena no da don.

Ser pícaro hará la sed,  
arena mal es, otro mal.

Atrevo llorar oasis, a orar o llover tal amor,
tose la manera de salar, ahora ciprés no da,
donan era de sal, eso lo sé.

Río seco, valle aroma no da,
donan era árida.
Ve la sal árida y seca, no lo nutre.

Sé, sea eso, naturalidad,
no roces ser a mi manera.


Gracias infinitas a Julio Muñoz por la imagen.


Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Mi Conejito


Es tan bonito
mi Conejito
con sus orejas
y su rabito.

Alza sus manos
y da saltitos
quiere las nubes
y pajaritos.

Juega en el césped
entre colores
y en sus bigotes
huele las flores.

Es suave y blanco
es pequeñito
es mi conejo
el más bonito.

Los paseos largos...


   Los paseos largos en ciudades dormidas pueden ser peligrosos.
   Recuerdo uno en particular que di una mañana de noviembre. Salí de casa temprano. El sol brillaba, pero no tanto. La brisa era apenas un suspiro que no lograba despeinarme. Decidí caminar por Belgrano. Caminé sin contar las calles y apenas mirando las caras de desgano de los transeúntes. Doblé en Balcarce. Los mismos peatones. El mismo gris. La misma sangre. Continué caminando sin molestar a nadie. Doblé otra vez al llegar a Alvear. La brisa ya sabía a viento y logró despeinarme. Con la mano izquierda me acomodé el flequillo que amenazaba con cegarme. Entonces la vi, de rodillas y con hambre. Juntaba presurosa las palabras derramadas en la vereda. Lloraba. Creo que lloraba. La prisa no evitaba que tomara con sumo cuidado cada palabra y la acomodara como en una caricia dentro de una caja de cartón color carne.

—¿Necesitás ayuda? —le pregunté.
—No, todavía no es tarde —me contestó.
—¿No es tarde para qué?
—No es tarde para que vos también te pongás de rodillas y empecés a juntar las palabras que ya han empezado a olvidarte.

   Me puse de rodillas y ese cuento me llevó a otra parte.

   Rubén Ochoa