martes, 31 de julio de 2012

El Zanquero y sus bufones

Abrió los ojos.

El cielo estaba sepia, las nubes vislumbraban su textura de plumón que quizás por el tono verde del sol se leían de este color.

La granulosa textura de la arena se impregnó en su piel. Se sintió viva. El agua golpeando sus pies se lo confirmó. Miró sus manos, lo primero que notó fue la palidez que se contrastaba con la liza textura de la novedad.

Cierra los ojos.

Las imágenes comenzaron a caer como en una cascada, tal como la sangre recorre los vasos sanguíneos. Tembló.

La muñeca vestida de negro, sobresalía sobre la tela de florecillas celestes que adornaban la habitación de Julieta. Sobre la cama; su vestido recién lavado, los zapatos aun bajo la cama. La cinta blanca ya había formado un lazo entre sus cabellos, dorados, mestizos, sencillos. Se vistió.

Caminó sutilmente sobre la espalda del caracol que la llevaba de su habitación al living, escalones coloridos. Corredores corredizos, cuadros que hablan, flores que crecen, paredes brillantes. Entró a la cocina, donde el olor a café recién filtrado inundaba todo el lugar; de un salto ocupo su silla, el único espacio vacío en la mesa. Papa en la cabecera, mama aún en la cocina, Justo –su hermano mayor- jugaba con el pan que había tomado forma de avión. Desayunó.

Se levantó de la silla, tal como se sentó – de un salto - y mama ocupo su lugar, Justo destruyo el avión, de tal manera que ahora se había convertido en un barco que navegaba en un mar de jugo gástrico.

En el living ya esperaba su padre, con la biblia bajo el brazo. Mateo 7, 6. 12-14 "Tratad a los demás como queréis que os traten” eran las palabras que tapizaban las paredes desgastadas esta mañana.

Camino a la escuela, el suelo que ayer era de chispas doradas, hoy lo recubrían chocolates de tornasoles pensamientos, árboles violetas, aves de agua, lluvia de algodón, arcoíris de dos colores. Recreo.
Vacía sus bolsillos, hoy no le alcanza para el pastelillo del hombre de aquella canasta, propia de un héroe callejero, de los que tienen capa y espada; de los que merecen ser llamados “Sir”.


Mateo 7:13, 14, Dos puertas, dos caminos, dos destinos. La recibió su papa, esta vez había invadido la espalda del caracol, que la llevaba del living a la habitación. Amén.


1 de Agosto de 1914, Alemania responde con guerra a Rusia -las hostilidades involucraron a 32 países- el árbol del fascismo había acabado de crecer, sus raíces amenazaban con engordar, se anunciaba la muerte, se escondía la vida. Tiembla la tierra, gotas de plomo. Olor a pólvora inundó la cocina, el café se convirtió en una franquicia. La marca de preferencia se etiquetó de rojo y negro. Observó.


El frio se hizo más fuerte que la obscuridad, el silencio fue menos incomodo. La muñeca que aun vestía de negro, ahora yacía junto a Julieta, Justo, papa – con la biblia ahora sobre sus piernas- con su pipa piloteando su mecedora, que estremecía con ese sonido que solo te lleva a pensar en una bisagra oxidada. Mama, extrañaba la cocina; ahora inundada de recuerdos.


Sombras, se delineaban en las anémicas paredes. Sin saber porque le recordaban al dibujo de Justo en su último cumpleaños. La luz del pastel era lo único que iluminaba el living – el caracol también se perdía en la oscuridad- hermoso recuerdo.
La luz se encendió, el caracol camino. Mama sacó un cofre de metal “ábrelo” –susurro- lo agarró con esa ansiedad escondida siempre tras lo inexplorado, ¡un anillo! Su mirada sonrió, la ansiedad se posó en su boca. Respiró.


El vidrio de la ventana había formado una curiosa araña, que le permitió mirar antiestéticos cascos verdes, que se iban apoderando de las calles. Se robó los colores primarios y los invirtió en burlones sombreros de bufón, que escondieron los escandalosos cascos. Las notas de Chopin persuadieron al caracol y lograron llegar al living.


La biblia cayó, al mismo tiempo que justo al suelo, mama miró la cocina, y noto que esta vez la inundo un olor a sangre. Extrañamente salió de su casa el único casco que no logró transformar en sombrero de bufón. Escuchó.


Caminó, disfrazada de paciencia - con los puños apretados – murmullos, disparos, muerte, silencio, sed, hambre, pensamientos compactos. Despliegue tóxico de imágenes. Tomó la biblia, Luc. 13:23, 24, "Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán"


La muñeca, ahora sospechosa; era la única vestida para la ocasión. Acarició.


En su vestido se habían estampado unas cuantas arrugas, la cinta blanca tomó el color y el olor que toman las cosas viejas, cuando se llenan de recuerdos, sus cabellos se conservaban dorados, mestizos, sencillos. Los zapatos cambiaron de posición, ahora habitaban en sus pies.


La oscuridad opacó el frío. Transitó por las grandes avenidas de gente. Miradas perdidas, abrazos rotos, baños de gas, huesos fragmentados. El olor de la piel en descomposición se impregno en la cocina (vacía ahora).


Levantó la mirada, al mismo tiempo que los bufones su brazo derecho, manos empinadas y un mismo saludo, llegó el Zanquero; sobresalía por la mancha negra en su labio superior, como las huellas que deja la leche. Imaginó.


Abrió la biblia, Mateo 7:12 "Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos; esto, de hecho, es lo que significan la Ley y los Profetas". Observaba como el único que aún conservaba el antiéstico casco verde, se camuflaba entre la multitud, que gritaban mientras el zanquero reía.


1918, la fatiga era visible, las fuerzas decaían. Sintió.


El agua golpeó en sus pies, notó que seguía en la playa, el cielo se había coloreado de blanco y negro, las nubes había tomado la textura del algodón y el color del melocotón. Extraña combinación.


Miró sus manos, arrugadas; como si cada recuerdo se hubiera dibujado en ellas. Había llegado su momento, ello lo sabía. Escribió: Julieta - en la arena-.


Abrió los ojos. Despertó.

Karen Ramírez
@ladyblueglu

Con un ’’buenos días’’ que hace parte de su libreto inició la noche.

El día se divide al ritmo de la arena del tiempo y su manera de caer.

Acompañado de una taza de café
Como cualquier amanecer empieza su día,
Ansioso de saber en que calle lo espera el destino.

La mañana ha sido cubierta de gotas de lágrimas que provienen de ríos
De ilusiones que confunden con la cotidiana lluvia
Que escandaliza la ciudad y la brisa que la acompaña,
Arrasando bosques arropados de poemas
Y el ruidoso tránsito que hace temblar fuera del vidrio de la ventana,
Que se confunde con gritos desesperados
Y esconden entre sus cuerdas vocales la melodía de un pájaro.

Dejó las alas encerradas bajo llave en el closet,
Sólo para que no escapen,
Y salió a recorrer la monotonía de un camino estrecho en sueños y fantasías,
Dejando a un lado el deseo de volar.

Con un ‘’buenos días’’ que hace parte de su libreto
Saludó a su oficina que esperaba con ansias su llegada
Para empezar a arruinar su día
Y en el escritorio hecho de madera de Roble,
talló su testamento en siglas por si el pasado lo ataca desprevenido.

El mediodía es acompañado de un vacío que dejó la ausencia,
Ésta vez no había ni rocío de silencio que lo acompañara.

Anocheció en un salto de hoja entusiasmando al soñador
A volver a la cama y en un parpadeo llegar a ella
Y atravesar el único puente inconsciente que acorta distancias
Plasmando un beso que deslice su mejilla una vez más.


 Camilo Villanueva E.
@LetraSilenciosa.

De ida y vuelta


Ideas de ida y vuelta

  •        El palíndromo del espejo termina en sombra.
  •          El palíndromo de mí, termina en ti.
  •          Un palíndromo no se le niega a nadie.
  •          Las olas son eternos palíndromos.
  •          Los árboles son como los palíndromos, nacen y mueren en el mismo lugar.
  •          De los palíndromos aprendí a dar y a recibir.
  •          Los palíndromos nacen, crecen, se reproducen, se reproducen, crecen y nacen.
  •          El 69 no es capicúa, pero es palíndromo.
  •          Los palíndromos nacen y mueren siendo sedentarios.
  •          Los palíndromos nacen siendo eco.
  •          Los palíndromos nacen al morir.
  •          Los palíndromos reencarnan en sí mismos.
  •          Los palíndromos transitan a vuelta de rueda.
  •          Los palíndromos son fantasías textuales.
  •          Los palíndromos son familiares, siempre regresan a sus raíces.
  •          Los palíndromos son bipolares.
  •          Los palíndromos son infinitos.
  •          El abrazo fue el primer palíndromo.



Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Diente de león


    Prendo un pucho y salgo a caminar. De los placeres nocivos de antaño, el único que me queda es el de clavarme en el pecho el cilindro verdugo de un cigarrillo negro.
    El falso sol de este invierno sonríe en el amarillo de un diente de león que ignora al frío. El viento del Este me despeina cuando me arrodillo para mirar más de cerca la flor que se escapó de uno de mis libros preferidos.
    Dejo escapar el humo junto con un suspiro. Me pregunto si Clarisse pasará por aquí esta noche. Quizás se baje en la próxima esquina del colectivo donde se encontró con Diana. Quizás sus pasos la lleven a donde se enfrían los míos. Quizás se encuentre con ese que fui, o que pude ser, ese que nunca más seré, y me acompañe de regreso a casa. Quizás corte este mismo diente de león y ensaye ese juego de niños. Y cuando eso pase, cuando me pinte de amarillo, será porque quemar ya no es un placer. Porque hace casi un año que volví a ser un niño.

                                                   Rubén Ochoa

La despedida

Yo no sé si he vivido, o partido lo suficiente
sabrá mi alma, arañando las paredes del cuerpo
las miradas que creí mías las recuerdo cristalinas
y los otoños atrapados en cada repetición del tiempo
en los horizontes de los sueños chillan los rieles infinitos
orillando nuestros pasos, cerrando los caminos
destino caprichoso, de los días, de los tiempos, de la vida y de lo eterno

De esa misma estación he partido y he vivido tantas veces...
anudaría nuestros dedos si pudiera , y mordería tus labios
hasta brotar de tu boca, una enredadera que del tiempo nos resguarde,

y nos llene de rosas y con cada rosa el recuerdo

de besos y de espinas, porque duelen

He vivido y he de partir amor mío! los otoños ya no pueden esperarnos
el suelo necesita de las hojas y que los árboles lloren con nosotros
El agua que fue blanca mientras nos vestía, se vuelve tirana...
en mi casa sin paredes, sin silencios que no me dejan llorarte
entonces es ahí cuando desnuda, cada día, cada ducha desdichada
me encuentra mi sollozo más profundo
sonoro encanto que ahora me hiela el alma...
tu voz perpetua es melodía, las pestañas empapadas de tristeza
las tuyas, las mías, la mirada...que no pudo
despedirnos.

Yo no sé si he vivido, o partido lo suficiente
en los mortales terrenos colapsa el desatino finito
no llores amor mío, no llores te lo pido!
demasiada tristeza abunda entre las calles
tus manos han sido sangre al igual que lo son mis lágrimas rotas
prométeme que me olvidas y viviré de ese olvido
cuando el tiempo no sea muralla y el martirio del amor
inocente!

encuentre consuelo, el amor, nuestro amor se eleve...
y en los claros de una mañana logremos despedirnos
ya sin ser espina y rosa...como clavel del aire se abracen los suspiros.

Tatiana
@m_maraia
matildeyelmago.blogspot.com

Raíz.





Quieta,
silencio florido de ave serena,
sirena de aires donde el azul es nuestro segundo sol,
círculo roto.

Ya ida dejas las orillas y te sumerges entre el pecho.
Ojos entrecerrados,
el espiral toma tu nombre, respiras y me columpio en el vaivén de tus vientos;
allí me quedo, acá, en tu allá.

Te tumbas sobre la hierba sosteniendo el cielo con la mirada,
te acaricio mientras asciendes y soy las alturas,
nube pasajera de sí misma.

 No es que todo lo eleves, es que las cúspides descienden para admirarte


Alexander Gnomo. 

Se Busca

Nos hacen falta sueños que se puedan concretar, risas que contagien, abrazos que contengan de verdad, y miradas enamoradas. Buscamos bocas que besen tiernas, manos que acaricien con pasión, palabras que digan lo que sienten y corazones que sepan sentir lo que dicen.
Si usted es un príncipe que quiera dejar encantada a su princesa, tenga a bien presentarse a la brevedad en este cuento de hadas en donde los ogros ya hicieron demasiado daño, y las brujas malas nos hechizaron de tristeza, pero todavía nos queda un reino de esperanzas y ganas de brindarlo todo hasta al final.
Si usted es un príncipe que no tiene miedo de desenfundar la espada para protegernos y enfundarla para dejarse proteger, sepa que en este castillo hay princesas que no sólo sirven para brindar calor, sino que también saben ser de fuego; que no esperan ser rescatadas ni rescatarlo, pero sí se dejarían hacer realidad por alguien que sepa ser real.
Ofrecemos honestidad en cada latido, sinceridad en cada sonrisa, confianza mutua y ganas de apostar al futuro, por más incierto que sea. No prometemos ni esperamos juramentos, pero sí amamos con la intensidad de un para siempre día a día.
Con corazones dispuestos a ser habitados de inmediato, solicitamos que presente garantía de fidelidad, y sepa firmar con seguridad.

Rayos de esperanza



Sonría, lo estamos queriendo

Si pisan charcos de felicidad, por favor salpiquen.

No me importan

No me importan los nombres
si cuando los nombro
me saben a poco.

No me importan los rostros
si cuando los veo
me callan de todo.

No me importan los verbos
si cuando los uso
me dejan vacía.

Me importa la gente
que cuando se acerca
se queda en mi vida.

Yo te avisé

Entre amar y el mar, somos tormenta


Entre el sonido de (a)mar y tus pasos llegar, llega la vida y la humedad.

A paso lento y firme llenas la habitación de ti. Hueles a sal, a hombre, a arena, a tormenta.

Entre tu voz y la ansiedad, con las prisas por quemar, llega tu fuego y tu piel comenzando a calentar.

Se eriza, se electrifica. Tus manos amenazan con tocarme y ya soy agua. Tus ojos de fuego observan estremecerme y ya soy mar.

Entre tu rostro y tus ojos, tu cuerpo y tus manos ya no sé que más me quema, sí es tu noche que humedece a mi noche que lo espera.

Es tu sudor deslizándose por esa piel que se contrae para darme placer. Es la luna pintando tu piel de luz y sombras en cada movimiento.

Son tus manos pintando mi cuerpo, es mi piel ardiendo desde dentro y mis manos buscando al constructor de mi cielo.

Son tus brazos arrebatándome con fuerza hacia ti, arrinconándome contra la pared y mis piernas abrazando al constructor de mi infierno.

Y si tu cuerpo que arde, vino a mí para incendiarse que nos abra el infierno que hemos venido a llenarle de todos los pecados del mundo, de todos los fetiches ocultos, de todos los pudores desnudos, y de las pieles que permanecen insaciables.

Estamos hechos y la habitación deshecha, ya no existe. Somos tú y yo suspendidos en éxtasis, espasmos y sudor. Sedientos de noche, hambrientos de tiempo.

Con las ganas puestas y los cuerpos disueltos, somos humo, somos fuego, somos viento y manos con bocas ardiendo.

Somos uno, somos todo. Esta noche de mar llegó a media luz para hacernos siluetas de humedad en la intimidad.

Silvia Carbonell L. y Ana Rojas

Lugar de encuentro



Anochece, y vuelvo a encontrarme con aquellos ojos que se quedaron en mis recuerdos.

Los mismos que hacen de luz, en el camino que nos lleva de regreso.

Es como si ni tiempo ni distancia hubieran detenido nuestra historia.

Como si el viaje continuara en nuestras miradas entrelazadas.

Veo tu boca, es la misma de siempre; siempre sabiendo que decir, y siempre sabiendo donde estremecer.

Y es aquel temblor que brota de tu piel, que hace que nazca en mí el deseo de habitarte. Te vuelves un peligro constante.

Veo tus manos, son las mismas de siempre; siempre sabiendo donde tocar, y siempre sabiendo donde hacerme morir.

Y mueres en mí, como el incendio que eres, y del momento fortuito que ambos dejamos, quedan los restos del deseo latente.

Los restos, hechos cenizas. Esos vestigios que siempre nos traen de regreso a la piel ya conocida. Tu piel, que ya me sé de memoria.

Amanece, y nos alejamos, nos desprendemos para retornar al viaje, anhelando ver en nuestros ojos el momento aquel, donde todo vuelve a empezar, en nuestros recuerdos, en la misma piel.


Ana Rojas y Ronald Dávila Lara

Pellizquito de luna


Ana R.

martes, 24 de julio de 2012

Aves y Árboles


Eva, ya ve.
Eva, usa, ama.
Allá conocí, reparo llevará.

Ríase, dará pase, bondad es él, obra.
Se va, sala su cifra dama, ¿no?
Pájaro hará más, Eva.

¿Aves o nido?
Se eco, no calles arte.
Lo vi, lo sé.

Así letra paseo dinámicas.
Él obra usa, se va.
Sí, esa ave lleva a seis aves a su árbol,
Esa cima nido es, aparte lisa es.

“Olivo, letras ella conoce”
Eso dinos, Eva.
Aves amar, ahora Japón ama.

Dar ficus a las aves.
Árbol es edad, no besa para desairar ave.
Llora perico, no calla, ama a su ave.

Eva, ¿ya ves? Él obra y se va.


Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Heridas



(Cadáver exquisito)







- Soy el viento que revela lo que fue cubierto por el polvo.

Rastro de tierra en el tiempo, como una herida seca.

- Mujer de pies descalzos y sonidos pertrechados en la arena.

No sé si vuelvas a reavivar de estas cenizas, el fuego.

- El cielo es un techo adornando la punta de mi lengua.

Más no sé si las horas nos aguarden.

- Una voz interior enloquece los tímpanos, vientos aullantes agitan a la bestia.

¿Serás gota de agua que derrame el estanque?

- Con los ojos sabor nostalgia y un poco de ayeres en la palma de la mano.

¿Serás nube? ¿Vendrás de prisa?

- Me invoco como un algo que desde adentro se rompe.

Mi espejo se empaña de ausencia.

- La noche crece desbocada, y un nudo imperceptible gime, lleno de universo.

- Cierro los ojos y te respiro.

Guardo esta agonía en un páramo de sombras.





Alma E. Palma

y

Claudia Yenisey

Prohibido rendirse

Zona en construcción.




No sé si todo el país, pero al menos tengo la claridad de que algo estamos construyendo y más que construyendo es reparando, arreglando, adaptando nuestra falsa, secuestrada e inservible democracia desde donde se debería hacer: desde el pueblo, desde esa gran masa de opiniones incongruentes y poco controlable pero que bien sabe que algo anda mal.

Una marcha no sirve de nada, mas que para evidenciar más claramente algo que se sabe, como si se gritara un secreto a voces. Quizá por eso no apoyo las marchas, sin embargo fui a una y me gustó en cierta manera porque me quedó claro que muchos sabemos muy bien lo que no queremos, tal vez algunos no sepan lo que sí quieren pero al menos es un comienzo, es como la adolescencia de nuestra democracia y como su nombre lo dice es la parte del crecimiento que se adolece.

Creo que comencé a tener ganas de participar al entrar a trabajar al gobierno y mirar como no se puede hacer mucho desde dentro del mismo por cambiar las cosas, me jodió ver a mi figura política agacharse porque una más grande se lo pidió, la vi rendirse por continuar, por sobrevivir. No se vale que los acarreados cuenten como simpatizantes. No se vale que un político sea fuerte por la cantidad de acarreados que puede llevar. No se vale que si la mayoría de la gente no tiene suficiente claridad mental decida quien nos gobierne. Como lo dije en tuiter: si ganó Peña Nieto es porque en éste país hay suficientes pendejos como para chingarnos a todos. Pero por algo se empieza, creo que si todos los partidos que hoy existen no nos representan pues hay que crear uno nuevo, hay que aprender de política buena y mala para a la mera hora no agacharnos y agarrar un buen apoyo para aferrarnos al camino y para impulsarnos adelante.

De chavito cuando iba en la primaria y me tocó ser abanderado comprendí un poco lo que pesa físicamente la bandera y también emocionalmente, es una carga, una buena y pesada. Se me cansaban los hombros, era difícil caminar con el portabandera y manejar la bandera cuando el viento soplaba fuerte.Pero valió la pena porque uno aprende a querer el espacio que ocupa y a defenderlo, porque no es sólo mio, es de todos los que estamos y estaremos, aprendía ser responsable más que nacionalista empedernido.



Hoy sé que quiero mucho a mi país y a su gente ( no a toda) y que quiero dejar un país mejor para mis hijos que el que me tocó y que le voy a entrar a lo que crea necesario y ético/moral.

En lo que se convierte la distancia



(Daniel Danger, I'm not aware if you're aware of what a distance can become)


     Me encuentro de pronto en un mundo que resplandece. Lugar viviente, unido a todos mis sentidos.
Dormido entre el follaje, sueño árboles que brotan de mi espalda. Árboles que abren veredas en mí, y trazan caminos por los que pasa el recuerdo de días grises y mojados. Sueño también que de tus pechos crece yerba fresca, donde me alimento. Estoy al final del túnel de mi vida: veo el resplandor de una luz que no hiere, y algo me dice que no estoy solo. Levanto la mirada y te veo sobre un puente de piedra. Pero muchas veces te he confundido con fantasmas. Espero que esta vez no saltes, que no saltes nunca. Ni siquiera hacia mí.



Sombra retratando paisaje.

Ella

Foto: @AdrianaReid

Despertó otra vez por la mañana y deseaba la noche para volver a verla. La que en sus días de soledad y de tristeza lo esperaba para envolverlo en su manto y entre la obscuridad, se olvidase de su realidad. La que en sus días más felices lo dejaba descansar entre sus brillantes pupilas. La que lo esperaba todas las noches, iluminando su rostro a pesar de cualquier tristeza o felicidad, ante la dicha o la adversidad; era ella: La Luna.

Rubén Pérez Figueroa
@23RubyZ22

Pasado luminoso.

Diez cosas


I
En la punta de la mirada
se ven 
todas las muertes
pasar.

II

El color púrpura por ejemplo,
tiene dentro
un corazón
desafinado.


III
Ningún árbol
mira hacia el cielo,
sus ojos pesan mucho.


IV
El mar tiene las aguas
afiladas,
quiero 
cortarme.


V
La música decide
salirse 
del tiempo
y vivir aquí.


VI
Yo soy mi guitarra
y me toco.


VII
No tengo miedo,
compraré 
un poco.


VIII
Dormir es irse
un ratito,
a donde nadie puede vernos.


IX
La lluvia
no necesita 
explicarse,
habla muy claro.


X
Los gatos
tienen
el alma en el maullido.


Despoblados


El mismo bar de siempre, la misma hora, los mismos amigos que suben las escaleras portando un café cada uno y se sientan en los sillones del reservado de arriba, completamente solos, la camarera ve distraída la tele.

-Ufff… quema.
-Lo sé, siempre hace lo mismo, yo no sé por qué venimos a ésta cafetería sabiendo que la camarera es una manazas. Seguro que además está asqueroso, como siempre.
-No te pases, pobrecita, aunque es verdad.
-Oye, ponte para allá que desde aquí no veo la calle.
-Espera, espera, que me tiras el café encima.
-Da igual, si acabaremos dejándolo entero. Tú échate para allá que lo que quiero es ver si pasa Jorge, que me dijo que sobre esta hora había quedado con Inés y vive ahí enfrente, si pasa, lo veo.
-Qué perra te ha dado con Jorge, pero, ¿A ti que te importa si ha quedado con Inés o con quién sea?
-Sí me importa, siempre está pavoneándose de lo que liga, de lo que hace, y ya sabes que yo pienso que todo es mentira, que se tira el rollo. No me lo creo y si no lo veo pasar lo confirmo.
-Mira que eres estúpido, déjalo con sus historias, sean verdad o no, siempre te obsesionas con las cosas. La última vez fue con Marta. Te obsesionaste con que había sido ella la que te robó la cartera aquel sábado, en el cumpleaños de Jesús, y estuviste casi un mes detrás de ella, presionándola para que confesara. Y resultó que la cartera estaba en el bar donde estuvimos, guardada por la camarera y con todo intacto, hasta el dinero. ¿No te hace replantearte eso que muchas veces te equivocas? Es más, yo creo que sabes que te equivocas pero necesitas tener una guerra abierta con alguien y sigues el rollo por no aburrirte.
-La verdad que algo de razón tienes. ¿Te acuerdas de la cara que puso Marta cuando en medio de una clase grité: -¡Pelona ladrona!? Todavía me río al recordarlo. Pero es verdad David, sí que me obsesiono un poco con las cosas que no deberían obsesionarme, pero qué le voy a hacer, me aburro. Este pueblo de mierda es un asco y algo se tiene que hacer para que el tiempo sea más divertido.
-Ves, ya estás otra vez, cuántas veces te he dicho que lo ves todo diferente, muy complicado. Aquí se está a gusto, yo estoy a gusto, me gusta éste pueblo, quiero vivir aquí y no te entiendo Diego, para nada, te lo pasas bien, tienes amigos, una vida social, intelectual, hasta sexual amplia e interesante, y con esa cara jajaja. Fuera bromas, no sé de qué te quejas, este lugar es tan bueno como cualquier otro.
-Sí, lo sé, pero está muerto, es un callejón sin salida. Cada día hay menos gente, todo el mundo se marcha y sólo queda gente mayor que lo tiñe todo de un color gris. Yo no quiero acabar aquí, aburrido, sin ganas de hacer nada, como todos esos señores que sólo hacen que pasear arriba y abajo sin nada que hacer porque no hay nada que hacer en estas calles, es un desierto. ¿Qué se puede hacer? Si hasta los mayores se aburren, nosotros que somos jóvenes, no tenemos otra solución que irnos a un lugar más grande, donde encontrar trabajos que nos emocionen, donde podamos relacionarnos con gente que tenga otros intereses que no sean los que tenemos aquí. Porque a ver David, ¿Qué es lo que vas a hacer tú con tu vida en ésta cárcel, en esta jaula entre montañas que no nos deja ver más allá? Porque existe otro mundo que vibra, está vivo, un mundo que yo quiero explorar.
-Diego, estoy de acuerdo en la mayoría de lo que has dicho. Éste pueblo cada día está más muerto, pero es por gente como tú, que un día se levantó y creyó que irse iba a ser la solución, pero no Diego, eso es un gran error.  Yo aquí es donde me siento vivo. Tú crees que debes marchar porque hemos crecido con esa coletilla en nuestra cabeza, “Aquí no hay nada para los jóvenes, lo mejor será marchar, buscar trabajo fuera y vivir la vida”. Todo eso es lo que hasta nuestros propios familiares nos han repetido una y otra vez desde que éramos unos canijos. La verdad Diego, es que yo me siento parte de esto, del paisaje, de la forma de vida, no encuentro ningún interés en la vida en una gran ciudad, está desnaturalizada, es fría. Ya sé que el rollo de que aquí todo el mundo sepa todo de todo el mundo es un poco molesto a veces, pero si lo piensas bien, es una forma de comunidad muy agradable, nos convertimos en una pequeña tribu y no estoy con patriotismos baratos, porque sabes que no soy de ideologías, soy de tierra y ésta me gusta, me acoge y el pensar todo el día en lo que no tienes te ciega, te enferma.
-Sí David, sí, pero ahora piensa; tú eres gay y aquí nunca te trataron muy bien que digamos, ¿verdad? La comunidad,  “la tribu” como tú dices es la que un día te dió la espalda, te rechazó, te apartó y hasta hace bien poco no estabas a gusto aquí. No entiendo que, precisamente tú, tengas tanto amor por un lugar, unas personas que te trataron tan mal.
-Eso es verdad, pero ¿Qué hubiera cambiado de todo eso si hubiese vivido en la ciudad? Estoy completamente seguro que hubiera tenido el mismo rechazo, porque eso es miedo y el miedo es inherente al ser humano, miedo a lo desconocido. Todos somos los mismos, vivamos donde vivamos. Todos llevamos aún un mono primitivo viviendo dentro de nosotros, eso son los sentimientos, no los podemos manejar, cambiar, utilizar, porque son así, primarios, vivamos rodeados de montañas, de agua, de edificios todos llevamos el mismo patrón interior que nos hará reaccionar igual en un lugar o en otro.
-Pero hubieras conocido a más gays y te aceptarían.
-Diego, mírate.
-¿Qué, qué tengo?
-No, no es eso, lo que te quiero decir es que, mírate dónde estás sentado, pegado junto a mí, hablando tan tranquilamente. ¿Acaso tú no me has aceptado? ¿No somos todos amigos que vemos más allá? De verdad crees que encerrarme en un gueto por obligación, por miedo al rechazo es una buena forma de vivir, una buena solución. Todo esto explica bien lo que te quiero demostrar. El pueblo no está despoblado, lo están las personas, tú mismo estás despoblado. Me acabas de poner el mejor ejemplo, crees que me hubieran aceptado en la ciudad pero no te has parado a pensar que a mí ya me aceptaron aquí, entre ellos tú, que eres mi mejor amigo. ¿Te das cuenta, Diego? Eso es lo que te quiero decir, piensas algo que lo tienes automatizado en la cabeza pero no es real y lo peor es que toda esa educación que te han metido a presión no te deja ver la realidad. Para mí eso es lo muerto, lo despoblado. No veis que aquí se vive bien. Claro que se pueden mejorar millones de cosas, pero si nos vamos todos ¿quién lo hará? ¿De verdad dejarías morir éste lugar?
-Ya no sé David, siempre que nos ponemos serios me haces comerme mucho la cabeza. La verdad que ahora sí que me has pillado en eso de que no veo la realidad. Tienes toda la razón, me he cegado en que sería mejor vivir fuera e igual me estoy perdiendo mucho de aquí, pero una cosa te digo, no me puedes negar que el futuro laboral para nosotros en este pueblo es escaso por no decir inexistente.
- Si, ese es el mayor problema, pero para eso somos jóvenes, para pensar, para crear ¿no? Pero debemos ayudarnos a ir en la misma dirección porque si cada uno va por su lado esto nunca se arreglará. Tenemos que dejar de estar despoblados por dentro para poder poblar la tierra que nos ha visto crecer.
-Vale David, lo que tú digas, la verdad que ésta tierra si nos ha visto crecer y nos lo hemos pasado muy bien, pero ahora tenemos clase de inglés por lo que puede esperarnos ¿no? Creo que no se irá a ningún sito. Anda vamos.
-¿El café?
-Jajajaja, bébetelo si quieres.

Los dos amigos se levantan dejando las tazas de café intactas y en el mismo lugar que hace veinte minutos, pasan junto a la barra y despiden con una gran sonrisa a la camarera, se colocan los abrigos y salen por la puerta. Siguen hablando de algo que ahora no llegamos a escuchar. Seguramente hablan de cosas insustanciales, igual de Jorge y su cita misteriosa, igual del tiempo, del último examen o de la última fiesta, igual siguen hablando de sus miedos.

Julio Muñoz

Usted dice que el espacio se mide en deseos de verme‏



Usted dice que el espacio se mide en deseos de verme y no encuentro la fórmula algebraica para refutarla, aunque en el fondo, sepa que miente; así como usted no podrá desmentirme cuando digo que de silencio y distancia se alimentan las ganas o se mueren de hambre. A las suyas las veo muy bien alimentadas en otros arboles.
Acá entre nos, la distancia es solo pretexto para acariciarla con los dedos de la imaginación, como el silencio es solo su excusa para negar que encabezo su lista de venenos por probar. No mentiré en algo, tiene los silencios más hermosos del mundo, para robárselos por las buenas o por las malas.
Aunque evite sus ojos de luna, nada impide el rayo sensual de su mirada en Instagram o por debajo de mis párpados cuando pensarla no quiero, ni debo. ¿Y ahora que lo pienso, por qué le estoy hablando de usted?, usted lo sabe y lo sabe quien esto escribe, yo puedo hablarle de usted, incluso cuando mi lengua esté de irrespetuosa donde brotan sus piernas y le rompo de una sola vez, todos sus silencios y despistes.
Ahora que salen al tema, sépalo, que como yo, nadie le haría nudos gordianos a esas piernas de audífonos de bolsillo que la cargan a todos lados. Si las matemáticas no se me dan, el derecho menos, yo con usted, llevo todas las de perder, me gusta bien y bonito, como que en el infierno, todas las sonrisas son como la suya y he dejado de llamar infierno a nada que no tenga que ver con su nombre. Dicho sea de paso, ya no hay cielo si no está reflejado en sus rendijas de luna.
Dejaré de hablar de usted y empezaré a hablar de ti, que para eso duermo y muero, porque de nacer, nada, lo haré cuando le quité tu nombre a lo imposible. Cuando llegue la hora de coquetearnos menos y toquetearnos más, sin tantas letras de testigo. Dicen los que saben de distancias en espacios redondos, que caminando en sentidos opuestos también podemos encontrarnos, aunque nos tardemos más, aunque en el camino las miradas se extravíen en cualquier laberinto de falsos amores.
¿Te han dicho que estuviste a un tornillo de nacer en un manicomio?, bonita te verías escribiendo con camisa de fuerza y café todos los días. Si estás medio loca, escribes bonito y tienes los labios mordisqueables, no soy responsable del infierno que se desate entre nosotros si un día nos vemos, ya no se diga cuando llegue aquel nuestro primer beso. El castigo de robarte ese primer beso, porque así es como deben ser los primeros besos, será no poder evitar preguntarme qué sabor tienen tus otros besos. Tu castigo será, porque no hay otro castigo para quien se niega a caer en mis brazos, haber desperdiciado tanto tiempo en otros labios.
De mis labios aprenderás, que hasta la mordida más leve enciende llamaradas y sabrás que aparecí en tu vida para desaparecerlo todo cada vez que irrumpa en tus entrañas, cuando cada noche juguemos a matarnos sin hacernos daño al borde de la cama, a desangrarnos en agua y abrazos, a chuparnos las ganas alternando el vuelo del colibrí con el vuelo de la mariposa enamorada. Voy a conquistar el filo de tus navajas con mi espalda o moriré noblemente en el nudo de tus piernas flacas y si tus piernas no se están quietas, tendré que atarlas a la cama y taparé tus ojos rasgados para que de plano no tengas más armas en mi contra que el gemido de tu garganta. Aprenderé que hay viajes que no importa el sentido, siempre y cuando el destino sea el mismo. Lo aprenderé en tus piernas, Mujer.
Ya mejor le paro a mis letras, que de infinito se visten los minutos cuando se vive tan lejos. Esta noche, deja la ventana abierta y las piernas cerradas, yo me encargo de poner todo al revés. Yo voy a dejar la mirada en el horizonte, por si decides volar hacia mí.

Esbozo

Disfrutar la danza de las cortinas blancas de mi ventana acariciadas por el aire tibio del verano. La luz del sol en ocaso juega con ellas, trata de tocar mi rostro pero ellas no la dejan; apenas se lo permiten y yo me entretengo observando, río. El viento roza mi piel, los destellos tornasol van y vienen; el juego continua, mientras, las sombras en mi piel van apareciendo lentamente… el sol se ha cansado de jugar.


Nilza Vargas
@Plavalagunazul

La huída


Y salí corriendo sin rumbo,
llorando por dentro,
con el corazón en las manos en cachitos,
con la esperanza fracturada en las espaldas.

Y salí corriendo con tu amor en otros brazos,
con mi amor atorado en el pecho,
y la garganta con un nudo,
queriendo gritar a los cuatro vientos.

Y salí corriendo con un futuro opaco,
caminando entre lodo y piedras sin ninguna mano,
con la soledad a cuestas y el dolor como aliado,
y la huida en este caso fue mi mejor acto …

Veros Ruiz
@Veros_Ruiz
http://angela-natalia.tumblr.com/

Nada

Repasó lo sucedido una y otra vez. Algún cálculo falló, algo salió mal; parecía imposible cuando hablamos de las mentes más brillantes y capaces que había en su planeta. La trayectoria y la fuerza que se le imprimió al salir parecían los correctos, carecían de fallos evidentes y así con seguridad se lanzó hacia el espacio exterior. Lo mandaron a un asteroide que no le correspondía. Estaba perdido en un lugar sombrío, temeroso de la nada en la que se encontraba y de las sombras que simulaban excéntricas figuras y viejas pesadillas que alguna vez lo acompañaron.

Sus amigos en la base ya no respondieron. Tal vez estaba demasiado lejos, ahora la nave estaba descompuesta y era muy tarde para echar el vuelo hacia atrás. La radio lo dejó incomunicado, el ruido interfería. La noche azul le dejó una espesa lluvia a su paso y ya no hubo manera de regresar a casa. Como si ya no hubiera una casa a la cuál volver.

Y allí varado se quedará dando vueltas en el silencio, con la nave descompuesta y el corazón dislocado.

—Este no es mi mundo—, se repetía. —Aquí no hay lunas ni pequeños astros que merodeen en silencio mientras los veo con ternura.

Entonces se echó la cobija encima y se dispuso a dormir, esperando algún día convertirse en polvo de estrellas, formar parte de esa nebulosa de colores hacia la que flotaba y así de la nada, convertirse en nada.



Juan De León
@escarchatron
http://escarcha.tumblr.com

Real

Abro los ojos:

Soy esa pregunta para todo el mundo: ¿Qué soy?, más no soy la respuesta que imaginas.

No es que busque que soy, busco que ser.

Un momento detenido en tus brazos, un niño u hombre que puedas tomar.

No me conoces, porque aun no estoy aquí.

Y yo deseo ser real, tocar cosas que no siento, detenerme y sentir que te pertenezco, decirle al mundo que no me conocen, porque aun no estoy aquí.

Tu que has visto que ellos no ven, quiero decirte, no estoy asustado, deseo decirte quien soy, porque no puedo desaparecer sin decirte que soy.

Nadie puede decirme quien soy, porque no soy lo que ellos en, mientras el mundo siga durmiendo y yo me mantenga soñando, sus palabras susurraran.

Deseo ser real, tocar cosas que aun no siento, porque soy el único que estoy aquí sin saber si soy real, solo estoy aquí por un momento real.

Pablo
@PabIoC
http://uncoyotemas.tumblr.com/

Yo abrazo

Un roto en el espejo.



El despertar fueron pasos sobre un reflejo de papel de arroz. Un día más en que la luz artificial de un bombillo difuminó hasta esos bosques serenos acunados en las esquinas donde descansaban mudos del movimiento. La luz, un grito proveniente de una garganta lumínica en la que su oscuridad radica en su incandescencia, dije, mientras mis pupilas se dilataban pasando a ser una par de pequeña islas naufragando en las formas que dictaba el espejo, ese estanque quieto fijado como ventana hacia lo que se devuelve. Despejo. Miro como una sombra a la que se asoma-a un mar fijo y vertical colgado sobre un rumor pétreo que ha heredado el silencio ancestral de una piedra informe.

Al volver de la atemporalidad de ser esos y sus marañas, logro enfocar las estrías que a primera vista parecen alojarse en el espejo. Lo roto. Aunque extraño, no paso de fruncir el ceño debido a la extrañeza de aquel evento y me pregunto, ¿Qué diferencia hay entre lo que ahora veo y el resultado de todos los que soy? Podría acostumbrarme a vivir con un espejo roto para poder dirigirme cada día a un fragmento diferente ¿En cuántas grietas nos trasformamos al momento de “darnos cuenta” y contarnos o-irnos descontando en cada interrogante?

Frente a todos en los que me observo, callo para escucharme. Una indómita curiosidad lleva la batuta en el movimiento que lleva mi mano en la misión de tocar las grietas que separa mi rostro y cuerpo entero en pedazos idénticos. Un cosquilleo ligero pero molesto se apodera de la parte de mi dedo que más próximo a tocar la superficie del fragmento al que se dirige, un vértigo en la punta de los dedos que se arrecia mientras más se acerca al espero roto.

Entre aquella tempestad de sensaciones, infinitas posibilidades revolotean como el exceso de aves encerradas en una jaula agitada por algún torpe y vetusto dios al que le divierte sentir el poder de alterar las libertades de quienes nacieron para ser aire. De allí se desprendía el sentimiento de que todo aquello fuese disfuncional, puesto que después de tocarlo, posiblemente todo terminaría en una mueca más de burla ante el reflejo, una media sonrisa seguida de algún sonido infraglotal que borraría todo y quedaría apilado junto a algún perenne rincón de la memoria.

Entonces pude sentir el frío cristal. La anormalidad de que no se hundiese, ni craqueara ante la presión de los dedos, entonces el valor de palpar con ambas manos se convirtió en desasosiego ante aquel mar petrificado con la esperanza, en última instancia, de sentir el corte que evidenciara que lo que se reflejaba era causa de la ruptura del vidrio frente a mí. Contrario a ello, permanecía liso, intacto, incólume. Al cabo de un instante, ambas manos olvidaron la posibilidad de los cortes que podría ocasionar los fragmentos, las mismas manos que escudriñaban eso que mis ojos aún no creían, esos trozos, estos pedazos, al fin entendieron, entendimos, que no había un espejo roto, sino un roto en el espejo.

Alexander Gnomo.