Mostrando entradas con la etiqueta Año 0 No 05. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Año 0 No 05. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de enero de 2012

Ella y él

Ella le pone las manos en los hombros, se aprieta contra su pecho, le come a besos el cuello.

Él le pone las manos en las piernas. Recorre su piel siguiendo una idea. Y se entrega. A su boca, a su sed, a su piel. A su manera.

Ella lo tiene rodeado. Sus piernas le estrechan la cintura. Las ganas le prenden fuego a las dudas. Se hace cenizas en sus manos.

Él se entrega entregándose. Invadiendo. Suavemente. Siendo parte. Mordiendo el calor de su paz desnuda. Bebiendo la sal. Profunda.

Ella se aferra con fuerza a sus manos. Rasguña su espalda. Lo deja entrar y lo tiene atrapado. Placer y dolor en un abrazo apretado.

Él acepta sus uñas y su entrega que es la prisión que más desea. La deja jugar, guiándola apenas. Esperando el momento. Saboreando la marea.

Ella lo siente con toda la piel, con toda el alma. Mece las caderas y se derrama. Se vuelve humedad y su piel estalla.

Él navega su río sabiéndose perdido. Esperando el naufragio. Deseando que suceda. Buscando en la suave humedad. En el abismo de sus piernas.

Ella lo deja perderse en sus entrañas. Siente su aliento jadeante en la cara. Gime y suspira su nombre. Lo abraza y lo abrasa.

Él se deja abrazar entregando su alma. Él se deja abrasar compartiendo sus alas. Y la abrasa. En cada abrazo. En cada intento. Con ganas.

Ella se extravía en el éxtasis y siente y oye y ve y habla y sabe con la piel. Es suya y la idea la embriaga. Entre ella y él hay todo y queda nada.

Él se desborda inundando su calma. La sabe suya. Se sabe suyo. Mientras son uno bajo las sábanas.

                                                               Nadia Orozco y Rubén Ochoa

Balada neural



Quiero caminar sujetando la noche para que siempre sea mi techo, 
traerte conmigo para estar bajo el mismo azul 
y besarte las estrellas con mi luna.


Quiero desandar caminos trazando los tiempos 
para que sean siempres,
estar contigo bajo el mismo cielo 
y desnudarte sobre la misma página.


Quiero seguir viviendo en el marrón de tus ojos, 
nadar en tu pecho de magia 
y seguir durmiendo con la espera abierta; goteando sueños.


Quiero seguir volando entre el viento de tu pelo, 
bordear los contornos de tu boca 
y seguir abrazando la espera.


Quiero morderle el cuello a tu madrugada, 
que tu viento me grite al oído
y las olas de la cama nos lleven una orilla eterna.


Quiero beber la sed de tu boca, 
lamerle la sal a tus mares
derrumbar la noche en mi cuerpo. 


Y decirte ven, sucede.   


Alma E. Palma y Eduardo Magomi


Amelia

Si de verdad estuvieras aquí
no habría noches tristes aunque fueran en vela.
Tendríamos colores y dulces y también primaveras.
Llenaría nuestros rizos de listones y flores
y tendríamos risas y pecas.
Contaría tus pasos, tus sonrisas y tropiezos
y nunca, nunca te dejaría partir.

Nadia L. Orozco

Amanecías



Ella gritaba con las palabras contenidas
escapando por el borde de su cuerpo, 
gemía, ardiendo sobre la piel que la envolvía mordiéndola.


En la lengua húmeda se
empezaron a escribir todas las historias
las palpaba, 
probando cada una de ellas,
y entre cada palabra
existía un sabor distinto.


Y se aferraban a las noches con la boca sedienta,
y un par de caricias desveladas
con las ganas danzando como olas, 
que se agitaban al contacto de los cuerpos. 


Así él, intentaba sus noches
donde renacían en cada ceniza
que se dibujaba en la piel, 
y besaba con suavidad los contornos 
que vibraban caprichosos entre sus dedos.


Y con lenguas humeantes
lamía los capullos de sus valles, que coronaban erguidos; 
orgullosos, con el brillo de la saliva goteando el deseo. 


Sus manos caminaban el mar de su cuerpo
ahogándolo en profundos gemidos, 
y con el roce de las sábanas cantando entre las pieles.


De las bocas nacían las promesas
bebiendo de cada lunar, 
estacionando la lengua en todos sus lugares.


Haciéndolos suyos,
exigiéndolos como parte de él.


Amanecías.

Alma E. Palma


Jujuy


Jujuy hermoso
Es tacita de plata
En azul cielo.

Tus cerros altos
Tardes largas y solas
Tu sol ardiente.

Paisaje verde
Arcoíris y lluvia
Jujuy precioso.

Nadia L. Orozco

Fui Dios

Todo ocurrió en el país de los sueños, del cual desgraciadamente no soy presidente, no sabía que estaba dormido, todo parecía real, hace dieciséis lunes que no soñaba.

Resulta que tuve por tarea crear un mundo y sus habitantes. A sabiendas de mi conciencia, el ochenta mas pico por ciento de ésta humanidad está podrida: guerras, envidias, racismo, desprecio, odio, discriminación, avaricia, entre otros mil males y sufrimientos.

Y para ser original me olvidé de aquél Adán y de aquella Eva, pues no es así como yo dibujaría la creación, difiero del estilo de Moisés

Me propuse a pensar en la solución para todo, y se me ocurrió crear un cuerpo semejante al del humano normal, mas éste carecía de órganos genitales. Su piel la hice de un color que yo inventé al que llamé "Jistro" (no podría describirlo porque no se parece a ningún otro color que percibiese el ojo humano), con esto me aseguré de que el racismo no viese luz en mi creación.

Y a este ser lo llamé "Imber", esa fue mi alternativa al humano.

A continuación una breve descripción de los Imbers:

Son seres con una peculiar forma de asexualidad , no queriendo ésto decir que no puedan reproducirse o que no puedan tener sexo. Tendrían una única orientación sexual pues no hay hembra y varón, todos son iguales, de esta manera no exterminé los prejuicios y la discriminación sexual.

Uno de los regalos más preciado que di a éstos seres, fue la imaginación. Una imaginación gigante, mucho más ingeniosa y pulcra que la del humano. Para hablar; cantan, no existe tal cosa como un sonido insípido y seco. Si imaginan sonidos, podrían reproducirlos con la voz cual instrumento musical, pues a todos les regalé un un oído musical excepcional.

Di un duro golpe a la vanidad; al ser todos seres físicamente iguales del mismo color (Jistro), tamaño, y con las mismas capacidades, todos los concursos de belleza física que acomplejan al humano actual, fueron absurdos en mi creación.

Doté cada Imber con una hermosa mente, diferente cada una de la otra, les di la capacidad de traducir sus pensares en belleza: cada mente imagina su belleza física como más le guste. No saben que son físicamente iguales, porque cada quien ve a los demás como quiere verlos, y como los demás se hacen ver, según lo que regalen al pensar.

Algo curioso de los Imbers es la relatividad visual, dos Imbers mirando a un tercero, no ven lo mismo.
No existen los animales, o mejor dicho, no como tal. Algunos imbers pueden sentirse de alguna forma haciendo que los demás lo vean como lo que los humanos, perciben como animales.

En cuanto al amor: todos se aman, no existe el odio, ni la envidia. La familia se forma a partir de una pareja y no hay lugar para la infidelidad porque la carne es la misma, y al enamorarse lo hacen de las mentes y de los pensamientos, mas no de los cuerpos.

El sexo, es más complejo de entender; los orgasmos duran lo que ellos quieren que dure, y siendo esto un algo difícil de manejar, les di la inteligencia suficiente para no abusar de tal regalo. Cualquier Imber puede quedar embarazado y al dar a luz es sin dolor. Cada pareja de Imbers solo podrá procrear uno y solo uno.

Hay una única ley: La ley de los hermosos espejos: "Lo que un Imber le haga a otro, se lo hace a sí mismo". Por ejemplo: Si un Imber golpea a otro, el dolor es para el que golpea. Así mismo; si un Imber ama a otro, el amor es para el que ama.

Les regalé 8 sentidos: los 5 del humano (mucho más agudos), y tres adicionales. Soñismo, Sinestesia y Dilistio. El soñismo permite conectarse con sueños de otro Imber, y ambos acordarse de cada detalle del sueño. La sinestesia al igual que en la humanidad (en la que no es muy común) permite mezclar varios sentidos como por ejemplo; escuchar colores, ver sonidos o saborear lo que tocan. Y el dilistio es la capacidad de sentir en la distancia, solo con el pensamiento.

Mi mundo fue un solo gran país, sin gobernante. No existió la fuerza militar, porque los hice muy inteligentes. No existió la guerra, porque no hubo nada por lo que pelear, por lo tanto no hubo divisiones ni fronteras.

No les hice saber de mi existencia, para evitar cualquier tipo de religión.

Debo decir que no fui el único creador, también habían otros como yo, creando vidas, a unas cuantas galaxias de donde yo estaba.

Un chingo de sal

Piletas de sal, Salinas Grandes, Jujuy, Argentina, 2011.

Un ciclo

    Otra vez se miraban a los ojos, igual que un año antes. Él aparentaba diez años más de los que tenía, es curioso cómo pueden cambiarte doce lunas de hambre. El gato seguía igual, negro como la noche, sereno y distante. Ambos esperaban a la Sombra, ya casi era media noche, no tardaría en llegar. Santiago miró otra vez la luna y empezó a recordar.
    Llovía, el camino anegado era difícil de transitar, apenas caminaba, ya sin fuerzas sólo le quedaban sus ganas de vivir. El dolor en su pecho era cada vez más fuerte, tenía la boca reseca y empezaba a nublársele la vista. Sabía que estaba a pocos kilómetros de la ciudad y por eso persistía.
    Una raíz invisible hizo que cayera de rodillas, exhausto. Sin poder levantarse cerró los ojos y empezó a llorar. Un maullido conocido lo trajo de vuelta a la realidad, sus ojos distinguieron en la oscuridad esos otros ojos que jamás pudo olvidar. El gato estaba sentado en medio del camino, inmune a la lluvia y al tiempo. De pronto un escalofrío recorrió su columna, sentía una horrible presencia a sus espaldas, se puso de pie sin animarse a voltear. No hizo falta, la Sombra lo rodeó y quedó a mitad de camino entre él y el gato que, con el pelaje erizado, maullaba tratando de ahuyentar a su hermana. La Sombra reía con una risa fría y vacía, hizo un ademán de desprecio por el gato y dirigió la ausencia de su rostro a Santiago.

—Santiago.
—¿Quién eres?
—Quien soy no es importante, lo importante es la oferta.
—No quiero nada de ti, aléjate.
—Lo quieres y lo deseas.
—Sólo quiero que te vayas.
—No puedo irme y lo sabes —dijo, aunque más bien sugiriendo una mueca llena de dientes.

    Entonces Santiago despertó. Sólo el gato seguía allí, mirándolo, sereno. Se puso de pié y miró a su alrededor, nada. Nada fuera de lo común. Sólo el gato y su mirada. Solo el gato y la sensación de una mano apoyándose en su espalda. Empezó a caminar. Siguió caminando acompañado por el gato hasta llegar a la ciudad. Entonces el gato maulló tres veces, que pudieron ser siete o tal vez nueve, y sabían a despedida. El gato siguió su camino, Santiago uno distinto. Tranquilos. Sabían que volverían a encontrarse para repetir el ciclo.

                                                                 Rubén Ochoa

De París...


De París sé poco más que un cliché romántico y tu mano paseando por mi cintura.

Sé que tengo un recuerdo que sube escaleras al cielo tarareando una de nuestras mil canciones.

De París te sé a ti y a mí, y a tres botella vacías a los pies de nuestra cama.

Sé algo de un río, de una mujer que nos sonreía o no... y un cementerio que nos cerró las puertas.

De París solo sé que no la volveré a pisar tal y como la vi a través de nuestros ojos.


Ester Marfer.

(Imagen extraída del Blog de Saoia Hermosa: El ojo encantado)



XX

Tu marco dental de carmín diáfano
que salta a perita vista,
dista esos, tus fueros cálidos,
en lechos de concordia marital,
con plumas desbarrancadas
del mismo infierno parroquiano,
mezcladas, sin remedio, sin afán,
con la estela del amor que,
hubiera podido ser, que,
hubiera, debido ser.
***
Tus montes de hervor desarmado
quedan prestos, en pie de lucha,
a la estrofa de mis armas,
sin rifles de mira, en tu fosa,
armada hasta la médula,
en catres de nadie, tierras de paz
con balas sin centella
del mismo raptor, que
tuvo que ser, que,
tuviera que ser.
***
Tus huevos genéticos ovales
se lamen por los míos,
en la discreción de tu vientre.
Mis huevos genéticos, ovales,
en la bolsa de canguro,
segregan felinos secretos, que,
sacuden diásporas símiles
en los huevos genéticos, ovales,
de tu esposo, y el mio,
de tu error y el mio.

Sergio Marentes
@sergiomarentes
http://regalateunpoema.blogspot.com/

BREVÍSIMA SUBLIMACIÓN ONÍRICA



No mantengo ningún concepto verosímil por sacrificar trece años de mi vida a la infinita ejecución de un experimento educativo para entender la conducta y locura humanas, y pese a que la controversia filosófica usurpaba buena parte de mis días, omitía siempre conductas… momentos… palabras, seguramente me convencí de utilizar paradojas y metáforas ineptas como la mejor forma de indicar mis realidades.

Mis recuerdos nunca son perspicuos, se ven sólo como imágenes opacas ensombrecidas de escotomas surreales de miopía, suelo ser tan distraído que muchas veces me olvido de los diálogos que recién emití, por otro lado, pasa lo contrario con mis sueños, hubo una época imprudencial de mi juventud en que solía dejarme llevar por mis sueños, acababa temiendo que fueran proféticos, luego, así como dejé de creer en Dios me olvide de creer en ellos.

Últimamente he soñado reiterativamente el mismo sueño, aunque no es el mismo pues siempre tiene pequeñas variaciones, pero la protagonista siempre hace lo mismo, lo más extraño es que no le he visto en mucho tiempo. Admito que no es infinita la cifra de las posibles o improbables experiencias de los recuerdos que cada uno tiene, sobre lo que nos hace sentir algo, generalmente es suficiente una sola repetición para demostrar que el tiempo es una falacia y atemporal.

Por ejemplo, he recordado aquellos días en la cámara de Gesell mientras observábamos juntos como se examinaba a un paciente y sus miradas se topaban con las mías y ambos manteníamos una especie de coquetería infantilizada y secreta, que podía durar sólo instantes o bien mantenerse por horas durante el día. Como olvidarme de sus carcajadas que soltaba con soltura desde el cuarto de al lado cuando veía las repeticiones o algún capitulo nuevo de “Los Simpsons”. O su apoyo virtual en momentos de desesperanza amorosa y engaños mutuos.

Desafortunadamente, esto mismo resulta una falacia, porque se escribe desde mi realidad y no la suya. Este intento de argumento que he bosquejado intuye quizás la invención menos propicia para el disimulo de mis defectos y para mis momentos de dicha, debe ser la posibilidad de intentar rescatar algo bueno de mi vida, aunque lo haga sublimándole.

“Estábamos juntos, podía intuir que era una playa por la brisa que soplaba y acariciaba nuestras pieles quemadas por el sol, caminábamos juntos, sin prisas, tu sonrisa contagiaba a la mía, más tarde era de noche y bajamos por un corredor que anunciaba la entrada a un restaurante elegante, adornado con motivos marinos y animales pasados por taxidermia, tus diálogos eran profundos y largos, sólo te escuchaba, comíamos y me hablabas de personalidades y gastronomía, me halagabas sobre mis gustos culinarios y mi buen gusto por los vinos y cervezas, no recuerdo que estábamos tomando, pero era vino, podía sentir el aroma frutal mezclando con uvas, y ver tus labios tenuemente manchados. De pronto sin anunciarlo estábamos afuera, sé que era de noche por la oscuridad, pero nos dirigimos a la playa para ver un amanecer, después de verlo, sonreíste y dijiste, será hasta la próxima vez”.

Hasta estos momentos no dispongo de ningún otro documento en mi memoria, para hablarle de esto, quizás deba indagar más en el baúl de mis recuerdos, o simplemente volver a creer en mis sueños proféticos, mientras tanto lo seguiré guardando junto al botín de mis lamentos.


Ichi Ijiwaru
@Doc_Ijiwaru
Dr. Ijiwaru: Diario de las andanzas de un loquero

Un puente

Construí un puente que me une a tu corazon, me lleva ahí a cada momento cuando te pienso.
Construí un puente, un camino pasando por alto los riesgos, haciendo que mis lagrimas sean tu baño.
Quiero que des un paseo, acepta venir conmigo al otro lado del puente.
Si ves que el puente este derrumbándose, crúzalo sin miedo, que seguiré construyendolo hasta que pases por él, es el puente que une a mi corazon con tus pensamientos, seguiré construyendolo hasta que muera.
Construí un puente de recuerdos que estoy aguardando contigo, extendiéndolo hasta el final de la deriva del mar.
Construí un puente hecho de dolor, en el cual tú los cobijaste y me recobraste la esperanza.
Espera, espera por mí, espera, por favor espera por mí.
Cuando recorras el puente y sientas que se está derrumbando, corre hacia mí al otro lado, porque voy a seguir construyendo ese puente hasta que pases por él, porque el puente es mi corazón y seguiré construyendo hasta que muera.

Pablito Coyote
@uncoyotemas
http://uncoyotemas.tumblr.com/

La dulce princesita que no sabía vivir en un lejano reino

Había una vez una chica que no sabía que vivía en un lejano reino. Que se paseaba por los jardines del palacio, sin saber que era un palacio. Que se vestía con lujosos vestidos de seda, sin comprender el lujo. Que comía pasteles de fresas sin fresas. Y helados de limón sin gusto a limón. Cabellos dorados y bucles como resortes. Hablaba con los pájaros y las flores, sin entender que los pájaros y las flores no saben conversar sobre fútbol y política. Cantaba a capella en las orillas de su límpido río real, y dejaba que sus pies bailotearan en el agua fresca y turbulenta. Tenía un lunar sobre la boca, y no conocía a la Monroe. Le gustaban los amaneceres en el prado, porque no sabía que era dueña del prado y el sol. Era feliz. Sin saber porqué lo era. Era feliz. Porque no conocía la pena.
Cuentan que una vez el amor llamó a su puerta, con manos expertas y sin tomar en cuenta su falta de experiencia. Y se metió entre los senos debajo de la blusa. Y coloreó las pálidas mejillas de su rostro. Y besó los carnosos labios de su boca rubí. Y le acarició el oscuro centro de su sexo, hasta hacerla jadear, como solo jadeaban las plebeyas. Y le hizo el amor todas las noches. Y le enseñó de sexo hasta perder la piel en cada mano y cada escote. Hasta que las noches se volvieron días, y los días se volvieron noches.
Cuentan, también, que la princesa fue expulsada del reino. Cuentan que su amante desconocido no se dio a conocer jamás. Cuentan que ella fue condenada a la oscuridad de un convento. Pero ella no sabía lo que era un convento. Y no comprendía el significado de la palabra “puta” en la mirada de las otras. Ella no sabía. No sabía nunca nada. Hasta que alguien se preocupó por su educación. Y el palacio se volvió palacio. Y el reino se tornó lejano y añorado. Y la seda lujo. Y las fresas agua en la boca. Y el río le pareció poca cosa. Y su lunar poco casto. Y supo que puta era por aquello "asqueroso" que había hecho creyéndolo hermoso.
Lloró cuatro noches con sus amaneceres. Hasta quedarse sin llanto en las cuencas vacías. Hasta que se secaron las estrellas. Y se volvió vieja. Y se tornó fea. Y sus dorados bucles se tiñieron de gris. Y juró vengarse de todos. De todos y de cada uno. De cada uno en especial.
Se convirtió en La Muerte.
La Muerte. Esa vieja asquerosa, que quita con su guadaña las almas de los seres que esperan su hora resignados. Esa aparición repulsiva, que señala con el dedo a los que ya no tienen turno en el médico. ¿Podrías creerme que La Muerte es una niña pequeña de dorados bucles, labios carnosos y mejillas sonrosadas?, ¿podrías creerme que La Muerte es una muchacha que perdió el amor en un lejano reino?, ¿una mujer despechada?, ¿la puta de un cuento?.
Cuentan los que cuentan y nadie se atreve a desmentirlo, que esa náusea con filo de hacha sangrienta, era una dulce princesita que no sabía vivir en un lejano reino.
Te juro, es verdad.
Te juro, es sólo un cuento.

Tic Tac

Estás a cinco minutos de convertirte en lo que siempre dijiste que no serías. Lo malo es que no reaccionás, y te quedás impávida y mudita, mirándote mirar al vacío. Lánguidamente. Cordero obediente. Ni un leve impulso de salvar al pellejo del precipicio seguro. Ni un atino de tensar los tendones y medir las fuerzas, tratando de saltar hacia el otro lado. No. Desbarrancás nomás, certera y brusca: “Mirá, ahí va Mariana, la veo caer”.

Comentarios de películas: Breaking and Entering (2006)

Ayer la volví a ver y tuve ganas de compartirla.



Sinópsis
Narra la historia de una serie de robos, tanto delictivos como emocionales, con el telón de fondo de la cultura y la geografía cambiantes de Londres. Will (Jude Law) y su amigo Sandy (Martin Freeman) administran una floreciente empresa de paisajismo que recientemente se ha mudado a King’s Cross, el centro de la más ambiciosa regeneración urbana de Europa. Este estudio de última generación llama repetidamente la atención de una banda de ladrones local. Will, harto ya de una nueva violación de la propiedad privada, persigue a uno de los jóvenes integrantes de la banda, Miro (Rafi Gavron), y así llega al apartamento que éste comparte con su madre Amira (Juliette Binoche), una refugiada de Bosnia. Por su parte, Will vive con su bella novia Liv (Robin Wright Penn), quien está permanentemente preocupada por su problemática hija de 13 años, Bea (Poppy Rogers). Will se hace amigo de Amira para continuar investigando el delito, pero la amistad entre ellos toma un giro inesperado.
Comentario:
Antes de verla esperaba encontrar sólo un thriller romántico. Después cuando comencé a verla me dije: "otra más de vidas cruzadas". Pero cuando la estaba viendo, sinceramente encontré mucho más que eso. Porque es un thriller romántico, sí, en donde un próspero empresario, Jude Law, se siente preso de una crisis de mediana edad, que lo aleja de su vida con Wright Penn. Y también es de vidas cruzadas, en donde uno de los implicados en la serie de robos, es el hilo conductor para que la vida de Law se vaya bifurcando hacia una refugiada de Bosnia. Pero cada personaje se gana su espacio a fuerza de un color especial, y las historias se van mezclando de una forma plástica, llevándonos la atención de forma amena, entreteniéndonos, conmoviéndonos y haciéndonos reir también.Como si fuera un juego de fichas, con un sinfín de condimentos que se juntan sin desentonar, se van moviendo las piezas de una pareja que parece perfecta, y que sufre por el desgaste cotidiano y la problemática de la hija de ella, que los acerca y aleja; la clase baja y la clase alta, rivalidad siempre omnipresente en el mundo actual; la situación de los refugiados y sus pequeñas mafias; un joven que no puede sustraerse al mandato de sobrevivir como sea; una mujer que es capáz de hacer lo que sea para proteger a su hijo; la crisis de mediana edad; el sexo como arma. Todos como un mapa multicolor, mostrándonos a través de un robo, cómo la vida de un puñado de gente muta y se entrelaza, volviéndolos más valientes y menos trágicos.Me encantaron los cuasi personajes secundarios de Vera Farmiga y Martin Freeman, aportándole a la historia un poco más de color y calor. Law y Binoche se lucen, Wright Penn acompaña, y el para mí desconocido Rafi Gravron me gustó mucho.Lo dicho: un thriller romántico, de vidas cruzadas, que no me supo a poco ni a sopa conocida, que me entretuvo y me fue llevando hasta el final de forma amena, gracias a un guión sin fisuras a la vista, una muy buena fotografía que pinta bien el cosmopolita Londres actual, y la solida dirección de Minghella.Tal vez no sea una película imperdible, pero sí es una película cuya suma de condimentos me resultó muy disfrutable (y por estos tiempos, muchas me resultaron francamente decepcionantes).
---

Te extraño tanto

Cashaza (1999-2011)
Aunque te apaguen la luz,
sé que sabes caminar
desde el cielo hasta la tierra
en tu rayuela.
---
Cashaza era mi "sobrina" perruna. La más dulce, y la más extrañable.

Audrey


Arte digital.
Técnicas: collage, dibujo, tratamiento digital.
Título: Audrey.
Año: 2010

Tache donde no corresponda


No te asustes de mí, ni de lo que siento.
Asustate si no siento o no soy.

Ecos de antaño


Yo no creo

Yo no pregunto
descreo del destino,
me empecino.

No me imagino
la senda ya trazada
de mi camino.

Cierro los ojos,
trato de decidirme
¿cuánto me falta?

Los cierro y miro.
La vida se me escapa
en un suspiro.