martes, 31 de julio de 2012

Raíz.





Quieta,
silencio florido de ave serena,
sirena de aires donde el azul es nuestro segundo sol,
círculo roto.

Ya ida dejas las orillas y te sumerges entre el pecho.
Ojos entrecerrados,
el espiral toma tu nombre, respiras y me columpio en el vaivén de tus vientos;
allí me quedo, acá, en tu allá.

Te tumbas sobre la hierba sosteniendo el cielo con la mirada,
te acaricio mientras asciendes y soy las alturas,
nube pasajera de sí misma.

 No es que todo lo eleves, es que las cúspides descienden para admirarte


Alexander Gnomo. 

Se Busca

Nos hacen falta sueños que se puedan concretar, risas que contagien, abrazos que contengan de verdad, y miradas enamoradas. Buscamos bocas que besen tiernas, manos que acaricien con pasión, palabras que digan lo que sienten y corazones que sepan sentir lo que dicen.
Si usted es un príncipe que quiera dejar encantada a su princesa, tenga a bien presentarse a la brevedad en este cuento de hadas en donde los ogros ya hicieron demasiado daño, y las brujas malas nos hechizaron de tristeza, pero todavía nos queda un reino de esperanzas y ganas de brindarlo todo hasta al final.
Si usted es un príncipe que no tiene miedo de desenfundar la espada para protegernos y enfundarla para dejarse proteger, sepa que en este castillo hay princesas que no sólo sirven para brindar calor, sino que también saben ser de fuego; que no esperan ser rescatadas ni rescatarlo, pero sí se dejarían hacer realidad por alguien que sepa ser real.
Ofrecemos honestidad en cada latido, sinceridad en cada sonrisa, confianza mutua y ganas de apostar al futuro, por más incierto que sea. No prometemos ni esperamos juramentos, pero sí amamos con la intensidad de un para siempre día a día.
Con corazones dispuestos a ser habitados de inmediato, solicitamos que presente garantía de fidelidad, y sepa firmar con seguridad.

Rayos de esperanza



Sonría, lo estamos queriendo

Si pisan charcos de felicidad, por favor salpiquen.

No me importan

No me importan los nombres
si cuando los nombro
me saben a poco.

No me importan los rostros
si cuando los veo
me callan de todo.

No me importan los verbos
si cuando los uso
me dejan vacía.

Me importa la gente
que cuando se acerca
se queda en mi vida.

Yo te avisé

Entre amar y el mar, somos tormenta


Entre el sonido de (a)mar y tus pasos llegar, llega la vida y la humedad.

A paso lento y firme llenas la habitación de ti. Hueles a sal, a hombre, a arena, a tormenta.

Entre tu voz y la ansiedad, con las prisas por quemar, llega tu fuego y tu piel comenzando a calentar.

Se eriza, se electrifica. Tus manos amenazan con tocarme y ya soy agua. Tus ojos de fuego observan estremecerme y ya soy mar.

Entre tu rostro y tus ojos, tu cuerpo y tus manos ya no sé que más me quema, sí es tu noche que humedece a mi noche que lo espera.

Es tu sudor deslizándose por esa piel que se contrae para darme placer. Es la luna pintando tu piel de luz y sombras en cada movimiento.

Son tus manos pintando mi cuerpo, es mi piel ardiendo desde dentro y mis manos buscando al constructor de mi cielo.

Son tus brazos arrebatándome con fuerza hacia ti, arrinconándome contra la pared y mis piernas abrazando al constructor de mi infierno.

Y si tu cuerpo que arde, vino a mí para incendiarse que nos abra el infierno que hemos venido a llenarle de todos los pecados del mundo, de todos los fetiches ocultos, de todos los pudores desnudos, y de las pieles que permanecen insaciables.

Estamos hechos y la habitación deshecha, ya no existe. Somos tú y yo suspendidos en éxtasis, espasmos y sudor. Sedientos de noche, hambrientos de tiempo.

Con las ganas puestas y los cuerpos disueltos, somos humo, somos fuego, somos viento y manos con bocas ardiendo.

Somos uno, somos todo. Esta noche de mar llegó a media luz para hacernos siluetas de humedad en la intimidad.

Silvia Carbonell L. y Ana Rojas

Lugar de encuentro



Anochece, y vuelvo a encontrarme con aquellos ojos que se quedaron en mis recuerdos.

Los mismos que hacen de luz, en el camino que nos lleva de regreso.

Es como si ni tiempo ni distancia hubieran detenido nuestra historia.

Como si el viaje continuara en nuestras miradas entrelazadas.

Veo tu boca, es la misma de siempre; siempre sabiendo que decir, y siempre sabiendo donde estremecer.

Y es aquel temblor que brota de tu piel, que hace que nazca en mí el deseo de habitarte. Te vuelves un peligro constante.

Veo tus manos, son las mismas de siempre; siempre sabiendo donde tocar, y siempre sabiendo donde hacerme morir.

Y mueres en mí, como el incendio que eres, y del momento fortuito que ambos dejamos, quedan los restos del deseo latente.

Los restos, hechos cenizas. Esos vestigios que siempre nos traen de regreso a la piel ya conocida. Tu piel, que ya me sé de memoria.

Amanece, y nos alejamos, nos desprendemos para retornar al viaje, anhelando ver en nuestros ojos el momento aquel, donde todo vuelve a empezar, en nuestros recuerdos, en la misma piel.


Ana Rojas y Ronald Dávila Lara

Pellizquito de luna


Ana R.

martes, 24 de julio de 2012

Aves y Árboles


Eva, ya ve.
Eva, usa, ama.
Allá conocí, reparo llevará.

Ríase, dará pase, bondad es él, obra.
Se va, sala su cifra dama, ¿no?
Pájaro hará más, Eva.

¿Aves o nido?
Se eco, no calles arte.
Lo vi, lo sé.

Así letra paseo dinámicas.
Él obra usa, se va.
Sí, esa ave lleva a seis aves a su árbol,
Esa cima nido es, aparte lisa es.

“Olivo, letras ella conoce”
Eso dinos, Eva.
Aves amar, ahora Japón ama.

Dar ficus a las aves.
Árbol es edad, no besa para desairar ave.
Llora perico, no calla, ama a su ave.

Eva, ¿ya ves? Él obra y se va.


Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Heridas



(Cadáver exquisito)







- Soy el viento que revela lo que fue cubierto por el polvo.

Rastro de tierra en el tiempo, como una herida seca.

- Mujer de pies descalzos y sonidos pertrechados en la arena.

No sé si vuelvas a reavivar de estas cenizas, el fuego.

- El cielo es un techo adornando la punta de mi lengua.

Más no sé si las horas nos aguarden.

- Una voz interior enloquece los tímpanos, vientos aullantes agitan a la bestia.

¿Serás gota de agua que derrame el estanque?

- Con los ojos sabor nostalgia y un poco de ayeres en la palma de la mano.

¿Serás nube? ¿Vendrás de prisa?

- Me invoco como un algo que desde adentro se rompe.

Mi espejo se empaña de ausencia.

- La noche crece desbocada, y un nudo imperceptible gime, lleno de universo.

- Cierro los ojos y te respiro.

Guardo esta agonía en un páramo de sombras.





Alma E. Palma

y

Claudia Yenisey

Prohibido rendirse

Zona en construcción.




No sé si todo el país, pero al menos tengo la claridad de que algo estamos construyendo y más que construyendo es reparando, arreglando, adaptando nuestra falsa, secuestrada e inservible democracia desde donde se debería hacer: desde el pueblo, desde esa gran masa de opiniones incongruentes y poco controlable pero que bien sabe que algo anda mal.

Una marcha no sirve de nada, mas que para evidenciar más claramente algo que se sabe, como si se gritara un secreto a voces. Quizá por eso no apoyo las marchas, sin embargo fui a una y me gustó en cierta manera porque me quedó claro que muchos sabemos muy bien lo que no queremos, tal vez algunos no sepan lo que sí quieren pero al menos es un comienzo, es como la adolescencia de nuestra democracia y como su nombre lo dice es la parte del crecimiento que se adolece.

Creo que comencé a tener ganas de participar al entrar a trabajar al gobierno y mirar como no se puede hacer mucho desde dentro del mismo por cambiar las cosas, me jodió ver a mi figura política agacharse porque una más grande se lo pidió, la vi rendirse por continuar, por sobrevivir. No se vale que los acarreados cuenten como simpatizantes. No se vale que un político sea fuerte por la cantidad de acarreados que puede llevar. No se vale que si la mayoría de la gente no tiene suficiente claridad mental decida quien nos gobierne. Como lo dije en tuiter: si ganó Peña Nieto es porque en éste país hay suficientes pendejos como para chingarnos a todos. Pero por algo se empieza, creo que si todos los partidos que hoy existen no nos representan pues hay que crear uno nuevo, hay que aprender de política buena y mala para a la mera hora no agacharnos y agarrar un buen apoyo para aferrarnos al camino y para impulsarnos adelante.

De chavito cuando iba en la primaria y me tocó ser abanderado comprendí un poco lo que pesa físicamente la bandera y también emocionalmente, es una carga, una buena y pesada. Se me cansaban los hombros, era difícil caminar con el portabandera y manejar la bandera cuando el viento soplaba fuerte.Pero valió la pena porque uno aprende a querer el espacio que ocupa y a defenderlo, porque no es sólo mio, es de todos los que estamos y estaremos, aprendía ser responsable más que nacionalista empedernido.



Hoy sé que quiero mucho a mi país y a su gente ( no a toda) y que quiero dejar un país mejor para mis hijos que el que me tocó y que le voy a entrar a lo que crea necesario y ético/moral.

En lo que se convierte la distancia



(Daniel Danger, I'm not aware if you're aware of what a distance can become)


     Me encuentro de pronto en un mundo que resplandece. Lugar viviente, unido a todos mis sentidos.
Dormido entre el follaje, sueño árboles que brotan de mi espalda. Árboles que abren veredas en mí, y trazan caminos por los que pasa el recuerdo de días grises y mojados. Sueño también que de tus pechos crece yerba fresca, donde me alimento. Estoy al final del túnel de mi vida: veo el resplandor de una luz que no hiere, y algo me dice que no estoy solo. Levanto la mirada y te veo sobre un puente de piedra. Pero muchas veces te he confundido con fantasmas. Espero que esta vez no saltes, que no saltes nunca. Ni siquiera hacia mí.



Sombra retratando paisaje.

Ella

Foto: @AdrianaReid

Despertó otra vez por la mañana y deseaba la noche para volver a verla. La que en sus días de soledad y de tristeza lo esperaba para envolverlo en su manto y entre la obscuridad, se olvidase de su realidad. La que en sus días más felices lo dejaba descansar entre sus brillantes pupilas. La que lo esperaba todas las noches, iluminando su rostro a pesar de cualquier tristeza o felicidad, ante la dicha o la adversidad; era ella: La Luna.

Rubén Pérez Figueroa
@23RubyZ22

Pasado luminoso.

Diez cosas


I
En la punta de la mirada
se ven 
todas las muertes
pasar.

II

El color púrpura por ejemplo,
tiene dentro
un corazón
desafinado.


III
Ningún árbol
mira hacia el cielo,
sus ojos pesan mucho.


IV
El mar tiene las aguas
afiladas,
quiero 
cortarme.


V
La música decide
salirse 
del tiempo
y vivir aquí.


VI
Yo soy mi guitarra
y me toco.


VII
No tengo miedo,
compraré 
un poco.


VIII
Dormir es irse
un ratito,
a donde nadie puede vernos.


IX
La lluvia
no necesita 
explicarse,
habla muy claro.


X
Los gatos
tienen
el alma en el maullido.


Despoblados


El mismo bar de siempre, la misma hora, los mismos amigos que suben las escaleras portando un café cada uno y se sientan en los sillones del reservado de arriba, completamente solos, la camarera ve distraída la tele.

-Ufff… quema.
-Lo sé, siempre hace lo mismo, yo no sé por qué venimos a ésta cafetería sabiendo que la camarera es una manazas. Seguro que además está asqueroso, como siempre.
-No te pases, pobrecita, aunque es verdad.
-Oye, ponte para allá que desde aquí no veo la calle.
-Espera, espera, que me tiras el café encima.
-Da igual, si acabaremos dejándolo entero. Tú échate para allá que lo que quiero es ver si pasa Jorge, que me dijo que sobre esta hora había quedado con Inés y vive ahí enfrente, si pasa, lo veo.
-Qué perra te ha dado con Jorge, pero, ¿A ti que te importa si ha quedado con Inés o con quién sea?
-Sí me importa, siempre está pavoneándose de lo que liga, de lo que hace, y ya sabes que yo pienso que todo es mentira, que se tira el rollo. No me lo creo y si no lo veo pasar lo confirmo.
-Mira que eres estúpido, déjalo con sus historias, sean verdad o no, siempre te obsesionas con las cosas. La última vez fue con Marta. Te obsesionaste con que había sido ella la que te robó la cartera aquel sábado, en el cumpleaños de Jesús, y estuviste casi un mes detrás de ella, presionándola para que confesara. Y resultó que la cartera estaba en el bar donde estuvimos, guardada por la camarera y con todo intacto, hasta el dinero. ¿No te hace replantearte eso que muchas veces te equivocas? Es más, yo creo que sabes que te equivocas pero necesitas tener una guerra abierta con alguien y sigues el rollo por no aburrirte.
-La verdad que algo de razón tienes. ¿Te acuerdas de la cara que puso Marta cuando en medio de una clase grité: -¡Pelona ladrona!? Todavía me río al recordarlo. Pero es verdad David, sí que me obsesiono un poco con las cosas que no deberían obsesionarme, pero qué le voy a hacer, me aburro. Este pueblo de mierda es un asco y algo se tiene que hacer para que el tiempo sea más divertido.
-Ves, ya estás otra vez, cuántas veces te he dicho que lo ves todo diferente, muy complicado. Aquí se está a gusto, yo estoy a gusto, me gusta éste pueblo, quiero vivir aquí y no te entiendo Diego, para nada, te lo pasas bien, tienes amigos, una vida social, intelectual, hasta sexual amplia e interesante, y con esa cara jajaja. Fuera bromas, no sé de qué te quejas, este lugar es tan bueno como cualquier otro.
-Sí, lo sé, pero está muerto, es un callejón sin salida. Cada día hay menos gente, todo el mundo se marcha y sólo queda gente mayor que lo tiñe todo de un color gris. Yo no quiero acabar aquí, aburrido, sin ganas de hacer nada, como todos esos señores que sólo hacen que pasear arriba y abajo sin nada que hacer porque no hay nada que hacer en estas calles, es un desierto. ¿Qué se puede hacer? Si hasta los mayores se aburren, nosotros que somos jóvenes, no tenemos otra solución que irnos a un lugar más grande, donde encontrar trabajos que nos emocionen, donde podamos relacionarnos con gente que tenga otros intereses que no sean los que tenemos aquí. Porque a ver David, ¿Qué es lo que vas a hacer tú con tu vida en ésta cárcel, en esta jaula entre montañas que no nos deja ver más allá? Porque existe otro mundo que vibra, está vivo, un mundo que yo quiero explorar.
-Diego, estoy de acuerdo en la mayoría de lo que has dicho. Éste pueblo cada día está más muerto, pero es por gente como tú, que un día se levantó y creyó que irse iba a ser la solución, pero no Diego, eso es un gran error.  Yo aquí es donde me siento vivo. Tú crees que debes marchar porque hemos crecido con esa coletilla en nuestra cabeza, “Aquí no hay nada para los jóvenes, lo mejor será marchar, buscar trabajo fuera y vivir la vida”. Todo eso es lo que hasta nuestros propios familiares nos han repetido una y otra vez desde que éramos unos canijos. La verdad Diego, es que yo me siento parte de esto, del paisaje, de la forma de vida, no encuentro ningún interés en la vida en una gran ciudad, está desnaturalizada, es fría. Ya sé que el rollo de que aquí todo el mundo sepa todo de todo el mundo es un poco molesto a veces, pero si lo piensas bien, es una forma de comunidad muy agradable, nos convertimos en una pequeña tribu y no estoy con patriotismos baratos, porque sabes que no soy de ideologías, soy de tierra y ésta me gusta, me acoge y el pensar todo el día en lo que no tienes te ciega, te enferma.
-Sí David, sí, pero ahora piensa; tú eres gay y aquí nunca te trataron muy bien que digamos, ¿verdad? La comunidad,  “la tribu” como tú dices es la que un día te dió la espalda, te rechazó, te apartó y hasta hace bien poco no estabas a gusto aquí. No entiendo que, precisamente tú, tengas tanto amor por un lugar, unas personas que te trataron tan mal.
-Eso es verdad, pero ¿Qué hubiera cambiado de todo eso si hubiese vivido en la ciudad? Estoy completamente seguro que hubiera tenido el mismo rechazo, porque eso es miedo y el miedo es inherente al ser humano, miedo a lo desconocido. Todos somos los mismos, vivamos donde vivamos. Todos llevamos aún un mono primitivo viviendo dentro de nosotros, eso son los sentimientos, no los podemos manejar, cambiar, utilizar, porque son así, primarios, vivamos rodeados de montañas, de agua, de edificios todos llevamos el mismo patrón interior que nos hará reaccionar igual en un lugar o en otro.
-Pero hubieras conocido a más gays y te aceptarían.
-Diego, mírate.
-¿Qué, qué tengo?
-No, no es eso, lo que te quiero decir es que, mírate dónde estás sentado, pegado junto a mí, hablando tan tranquilamente. ¿Acaso tú no me has aceptado? ¿No somos todos amigos que vemos más allá? De verdad crees que encerrarme en un gueto por obligación, por miedo al rechazo es una buena forma de vivir, una buena solución. Todo esto explica bien lo que te quiero demostrar. El pueblo no está despoblado, lo están las personas, tú mismo estás despoblado. Me acabas de poner el mejor ejemplo, crees que me hubieran aceptado en la ciudad pero no te has parado a pensar que a mí ya me aceptaron aquí, entre ellos tú, que eres mi mejor amigo. ¿Te das cuenta, Diego? Eso es lo que te quiero decir, piensas algo que lo tienes automatizado en la cabeza pero no es real y lo peor es que toda esa educación que te han metido a presión no te deja ver la realidad. Para mí eso es lo muerto, lo despoblado. No veis que aquí se vive bien. Claro que se pueden mejorar millones de cosas, pero si nos vamos todos ¿quién lo hará? ¿De verdad dejarías morir éste lugar?
-Ya no sé David, siempre que nos ponemos serios me haces comerme mucho la cabeza. La verdad que ahora sí que me has pillado en eso de que no veo la realidad. Tienes toda la razón, me he cegado en que sería mejor vivir fuera e igual me estoy perdiendo mucho de aquí, pero una cosa te digo, no me puedes negar que el futuro laboral para nosotros en este pueblo es escaso por no decir inexistente.
- Si, ese es el mayor problema, pero para eso somos jóvenes, para pensar, para crear ¿no? Pero debemos ayudarnos a ir en la misma dirección porque si cada uno va por su lado esto nunca se arreglará. Tenemos que dejar de estar despoblados por dentro para poder poblar la tierra que nos ha visto crecer.
-Vale David, lo que tú digas, la verdad que ésta tierra si nos ha visto crecer y nos lo hemos pasado muy bien, pero ahora tenemos clase de inglés por lo que puede esperarnos ¿no? Creo que no se irá a ningún sito. Anda vamos.
-¿El café?
-Jajajaja, bébetelo si quieres.

Los dos amigos se levantan dejando las tazas de café intactas y en el mismo lugar que hace veinte minutos, pasan junto a la barra y despiden con una gran sonrisa a la camarera, se colocan los abrigos y salen por la puerta. Siguen hablando de algo que ahora no llegamos a escuchar. Seguramente hablan de cosas insustanciales, igual de Jorge y su cita misteriosa, igual del tiempo, del último examen o de la última fiesta, igual siguen hablando de sus miedos.

Julio Muñoz

Usted dice que el espacio se mide en deseos de verme‏



Usted dice que el espacio se mide en deseos de verme y no encuentro la fórmula algebraica para refutarla, aunque en el fondo, sepa que miente; así como usted no podrá desmentirme cuando digo que de silencio y distancia se alimentan las ganas o se mueren de hambre. A las suyas las veo muy bien alimentadas en otros arboles.
Acá entre nos, la distancia es solo pretexto para acariciarla con los dedos de la imaginación, como el silencio es solo su excusa para negar que encabezo su lista de venenos por probar. No mentiré en algo, tiene los silencios más hermosos del mundo, para robárselos por las buenas o por las malas.
Aunque evite sus ojos de luna, nada impide el rayo sensual de su mirada en Instagram o por debajo de mis párpados cuando pensarla no quiero, ni debo. ¿Y ahora que lo pienso, por qué le estoy hablando de usted?, usted lo sabe y lo sabe quien esto escribe, yo puedo hablarle de usted, incluso cuando mi lengua esté de irrespetuosa donde brotan sus piernas y le rompo de una sola vez, todos sus silencios y despistes.
Ahora que salen al tema, sépalo, que como yo, nadie le haría nudos gordianos a esas piernas de audífonos de bolsillo que la cargan a todos lados. Si las matemáticas no se me dan, el derecho menos, yo con usted, llevo todas las de perder, me gusta bien y bonito, como que en el infierno, todas las sonrisas son como la suya y he dejado de llamar infierno a nada que no tenga que ver con su nombre. Dicho sea de paso, ya no hay cielo si no está reflejado en sus rendijas de luna.
Dejaré de hablar de usted y empezaré a hablar de ti, que para eso duermo y muero, porque de nacer, nada, lo haré cuando le quité tu nombre a lo imposible. Cuando llegue la hora de coquetearnos menos y toquetearnos más, sin tantas letras de testigo. Dicen los que saben de distancias en espacios redondos, que caminando en sentidos opuestos también podemos encontrarnos, aunque nos tardemos más, aunque en el camino las miradas se extravíen en cualquier laberinto de falsos amores.
¿Te han dicho que estuviste a un tornillo de nacer en un manicomio?, bonita te verías escribiendo con camisa de fuerza y café todos los días. Si estás medio loca, escribes bonito y tienes los labios mordisqueables, no soy responsable del infierno que se desate entre nosotros si un día nos vemos, ya no se diga cuando llegue aquel nuestro primer beso. El castigo de robarte ese primer beso, porque así es como deben ser los primeros besos, será no poder evitar preguntarme qué sabor tienen tus otros besos. Tu castigo será, porque no hay otro castigo para quien se niega a caer en mis brazos, haber desperdiciado tanto tiempo en otros labios.
De mis labios aprenderás, que hasta la mordida más leve enciende llamaradas y sabrás que aparecí en tu vida para desaparecerlo todo cada vez que irrumpa en tus entrañas, cuando cada noche juguemos a matarnos sin hacernos daño al borde de la cama, a desangrarnos en agua y abrazos, a chuparnos las ganas alternando el vuelo del colibrí con el vuelo de la mariposa enamorada. Voy a conquistar el filo de tus navajas con mi espalda o moriré noblemente en el nudo de tus piernas flacas y si tus piernas no se están quietas, tendré que atarlas a la cama y taparé tus ojos rasgados para que de plano no tengas más armas en mi contra que el gemido de tu garganta. Aprenderé que hay viajes que no importa el sentido, siempre y cuando el destino sea el mismo. Lo aprenderé en tus piernas, Mujer.
Ya mejor le paro a mis letras, que de infinito se visten los minutos cuando se vive tan lejos. Esta noche, deja la ventana abierta y las piernas cerradas, yo me encargo de poner todo al revés. Yo voy a dejar la mirada en el horizonte, por si decides volar hacia mí.