martes, 20 de noviembre de 2012

Hasta siempre


“Hasta siempre”


¿Cómo puedo comenzar? ¿Cómo puedo comenzar a sentir cuando me he quedado sin piel? ¿Cómo puedo comenzar a volar si me quedé sin alas para viajar? ¿Cómo puedo comenzar a ver si me quedé sin mar que contemplar?

¿Cómo puedo caminar? Si mis pasos ya no se encuentran a lado de él, cuando siento que desgarra mi piel, el frío de su ausencia que me empieza a quemar. ¿Cómo puedo respirar? Si su aliento ya no me llena de él, ya no abraza después de comenzar a exhalar.

Pudiste caminar porque te di mi mano para guiarte, pudiste respirar porque te di mi ser para llenarte. ¿Cómo puedo comenzar a olvidarte cuando cada nota de tu voz hace la mejor obra de arte?

Tomaste de mi mano cuando más necesitaste, incapaz de soltar cada uno de tus dedos comenzaste poco a poco a degollarme. Fue mi vida la que con filo de navaja comenzaste a destrozarme y no tuve más remedio que comenzar a soltarte.

Duelen más tus palabras que el tener que dejarte, duele más el eco que el silencio de tus gemidos al recordarte. Cómo puedes hacerme tanto daño si sólo procuraba amarte, cómo puedes hablar de un sufrimiento cuando yo empecé a velarte.

De la misma forma que tus palabras dieron inicio a mi desarme, al suicidio de mi voz ahogada con doble nudo en la garganta. Dueles tanto que las heridas comenzaron a sangrarme, cuando mis labios te reclaman y no estás aquí, ni estuviste nunca para calmar la sed de mi boca mientras yo secaba de esperarte.

Los dos hablamos de una ausencia, los dos hablamos de un dolor, los dos éramos esa esencia, que en resumen se llamaba amor. ¿Cómo puedo comenzar?

¿Cómo puedo continuar? Si tus pasos siguen sin estar, te has llevado media vida mientras yo te miraba marchar. Ni siquiera me quedé conmigo, fuiste tú quien me llevó contigo, mientras yo quedaba presa, en un camino que se extinguía por no verte regresar.

Al final de cuentas todo sigue igual, el Sol sigue saliendo en cada despertar, la noche se contempla cuando salgo a caminar. Diario salgo a trabajar, diario me pongo a cenar, diario me tengo que bañar, diario me pongo a soñar, lo único que necesito es aire para respirar.

Yo necesito tu recuerdo para poderlo guardar, para poder continuar, abrazarte y decirte que sin ti a mi lado nada me iluminará igual. Perdonarte y soltarte una última vez más, con el alma en pedazos sí, pero con pasos suficientes para poder avanzar.

Me quedo con mi alma, mi cuerpo y mi corazón para poder continuar. Te dejo y me quedo con los recuerdos para que tengamos que madurar, quizá el tiempo es el que nos haga regresar. El problema es que cómo puedo comenzar. ¿Cómo puedo comenzar? ¿Cómo puedo comenzar a sentir cuando me he quedado sin piel? ¿Cómo puedo comenzar a volar si me quedé sin alas para viajar? ¿Cómo puedo comenzar a ver si me quedé sin mar que contemplar? Quizá sólo el tiempo sabrá.

Quizá el tiempo lo sepa y tu sombra me acompañé sin quererme abandonar, lo que sane estas ansias de poderte abrazar. Tal vez si te veo en la esquina del bar, te sonría a lo lejos, en señal de la tregua que tanto necesitamos para poder perdonar.

Desde la obscuridad de mi cuarto, te deseo una vida luminosa, recordando lo que vivimos a cada rato, de una manera cariñosa. Me duele, no digo que no me duele, pero desde este momento te dejo a tu suerte.

Te mando mi luz en donde quiera te encuentres, yo solo quiero olvidar lo triste que fue nuestra suerte. Me quedo con lo bello que tus brazos me entregaron y te dejo mis risas y tal vez un poco de mi llanto. Ese que derramaba al verte entrar después de un largo esperar, por tu voz, tus labios, tu aliento y cada parte de tu cuerpo sin la cual me era imposible respirar.

Que tengas un buen viaje. Te dejo con los recuerdos, mis letras y mis celos, te dejo con mis velos, mis sueños y mis anhelos. Te dejo marcada en tu piel la tinta de mis besos. Hoy no es un adiós ni un hasta luego, es un hasta siempre.  Gracias por enseñarme y despertarme el más dulce deseo, hoy, sólo te dejo.

Comenzaré a respirar, ¿cómo puedo comenzar? Quizá respirando mis propios miedos.

Te dejo mis abrazos y cada uno de mis besos. Cada caricia que construí mientras tenía tus ojos puestos. Te dejó mi intimidad, la desnudez de nuestros cuerpos, el silencio de nuestros suspiros quietos. La llave bajo la alfombra de la puerta por si un día regresaras a la casa. Te dejo el café caliente en la mesa junto a la ventana. Me quedo tus ojos, porque solo con ellos llevo el paisaje puesto y si he de comenzar de nuevo, quiero empezar a caminar los senderos por donde tus pasos fueron primero. Hasta siempre Sol, nunca olvides mi fuente, nunca olvides mis manos que algún día, fueron capaces de sostenerte.

Hasta siempre, Sol.

Imagen tomada de Pensamientos.cc

Por Silvia Carbonell L. y Pepe Aguilar Alcántara

@shivisc y @PepeAA

SEGUIR APRENDIENDO

"Seguir aprendiendo"

Soy lo que observan tus ojos, mi ahora tiene este aspecto y, aunque trate de confundirlo con vistosas vestimentas y renovados aromas, no hay manera de cambiarlo, es la lógica mutación por los años transcurridos. Este envase, además, tiene contenido y es lo que más me interesa puedas ver. Es allí donde deseo que ingreses y conozcas angustias, alegrías y miserias, ese enorme conjunto de sentimientos que completan y conforman el mapa de toda mi existencia. Obviamente es un continente que ha tenido miles de habitantes desde su creación, muchos de ellos fueron fugaces en su recorrido y jamás regresaron, otros disfrutaron de sus comodidades y una gran parte entran y salen periódicamente. Entiendo tus miedos, son razonables, por eso te invito a que hagas el viaje, me visites y conozcas el paisaje. Sé que en la fotografía, en cierta medida, los retoques me favorecen, pero fueron necesarios para promocionar el territorio. Date el gusto, tal vez en tu estadía descubras regiones inexploradas y esa travesía enriquezca mis días logrando hacerme sentir que vale la pena seguir aprendiendo a vivir.

Hugo Accardi
@hugoaccardi

ME QUEDO CONTIGO

ME QUEDO CONTIGO

Hoy te vas de mí, 
pero me quedo con 
todo lo que me diste.

Me quedo con tu sonrisa, esa, 
que junto con tu mirada, 
un día fue inspiración y beso. 

Me quedo con tu poema, ese, 
que naciendo de tu corazón,
logró tocar al mío.

Me quedo con tus líneas, esas,
que nunca te atreviste  
a hacerlas mías.

Me quedo con tus palabras, esas, 
que sin pronunciarlas 
se llevaron mis sonrisas. 

Me quedo también con las cartas, esas, que por volar entre nubes, 
se quedaron sin ser canto. 

Me quedo por fin con la imagen, 
esa, que con el alma y el corazón,
un día me dijo "te quiero tanto".

Patricia Garrido


@TuAjenaLocura

Cada quien con su intención

Cada quien con su intención



Esa tarde de enero estuve de visita donde mi tío, casualmente veo a Valiente, su perro, un mastín amarrado afuera de su enorme casa la cual no posee ningún tipo de cerca exterior, noté su enorme presencia por el hecho de que ladra cada vez que me ve entrar.
El animal allí solo, no tenía muchas oportunidades de salir a pasear, pues mi tío es una persona muy ocupada, pero nunca le hace falta comida por montón y ganas de salir a dar una vuelta.
Las ganas estaban intensas ese día. Sin saber el porqué de su conducta no le presté mucha atención. No pasa ni media hora cuando divisé por la ventana que tenía una visita.
Se trataba de una perra de algún vecino, parece que el anfitrión la había esperado todo el día porque no paraba de brincar y revolotear en el recortado espacio que le permitía la cadena.
Por su parte, la perra también parecía muy contenta. Como es de costumbre «según lo que sé de perros» a penas hacen contacto se empiezan a oler las colas; la de la perra era bastante corta por cierto. Este acto desató una conducta aún más exaltada en el perro, pues este pareció oler que la perra estaba dispuesta al acto sexual.
Al cabo de dos minutos, terminado el protocolo de reconocimiento me di cuenta que la perra tenía otras intenciones, Valiente por su parte fue muy directo y empezó a buscar la manera de montarla.
Resultó que la perra fue solo a tratar de comerle la comida que él tenía ahí. Me pareció un acto muy chistoso el que ella fuera una y otra vez a seducirlo para robar su comida y se retiraba lo suficiente para que el perro no lograra montarla. Se la hizo hasta satisfacer su hambre y el pobre Valiente no la pudo montar ni una sola vez.
Tal vez suene algo machista o algo así pero es increíblemente estúpido ver cómo es que este tipo de historias se repiten una y otra vez en el mundo animal, sobre todo en la especie Humana.
 
 Arthur Constantine
@Neur0tico

Te imaginas

¿Te imaginas una noche sin estrellas, con la ausencia de su elegancia?. Así empieza esta narración, que tiene pinta de canción, de tragedia con un poco de superstición. Hablemos de la noche, la misma que mencioné al comienzo donde las estrellas estaban ausentes, porque en este presente las pecas de tu espalda eran mi cielo; Y qué cielo aquel, porque era también corriente de agua, que por tu espalda escribía mi historia, en esos hombros donde besé la gloria, razón y distracción de mis ideas.
Y hablemos de aquel cielo, que no tenía luna; solo tenía un cuarto de la misma, donde dormíamos los dos en esa sonrisa; que era aquel cuarto en donde cuento siempre la historia de mis dedos; la misma que pasaba de bien a mal en un instante con la pasión de la constante, que era esa “C” de la ecuación. Y hablando de variables y constantes, fuiste constante en cada paso y variaste mucho en las razones, eran tantas las pasiones que nos alborotamos a cada paso.
Soy cómplice de la ausencia cada vez que beso la distancia, ahora que estoy en la soledad cómplice de ella; la misma de aquella noche, la noche era ella y mis deseos su derroche. Podría pensar que la distancia no es tan mala o soñar que el tiempo es un buen muchacho que pasa a cada rato, y pasa sin ella, solo porque la está preparando para otra noche. También recuerdo que era arte cada vez que pensaba en amarte y besarte era una cuestión de egos, sonrisas y estrellas. ¿Recuerdas el camino a tu felicidad, ese que empezaba en mi boca y no era una cuestión de azar? Yo sí recuerdo por donde caminaban mis dedos, noche, ausencia y soledad que no me deja besarte; no sé si por envidia o por celos, porque la soledad es cariñosa cuando me pone a escribirte en versos.
“Hay historias que no tienen fin, porque el fin se quedó en sus ganas, las que no se ha quitado conmigo…ganas de amar en silencio y sin ausencia.”

@L_ex_

¿Nos conocimos?


¿Nos conocimos?
Muchos dirán que sí, que notábamos los ligeros cambios del otro, que podíamos respondernos con una sola mirada.

¿Nos conocimos?
Nuestros amigos pueden responder a eso, dirán que incluso terminábamos las frases del otro.

¿Nos conocimos? Te pregunté
Y vi la duda escaparse de tus ojos, escuche la pausa silenciosa en la que te debatías sobre qué responder

¿Nos conocimos? Me preguntaste
Y a pesar de querer decirte que si, solo el silencio te di por respuesta.

Y por esa sola pregunta nos dimos cuenta que a pesar de todo, en realidad éramos unos desconocidos, cada cosa que decíamos sobre el otro, tan solo eran hábitos que adoptamos al estar cerca.

¿Nos conocimos?
Mirándonos a los ojos dejamos ver más de lo que queríamos revelar con palabras. No nos conocíamos, no nos sabíamos.

Luego de un instante, cuando al fin me miraste dijiste aquello, que sin saberlo, quería oír:
Quizás no tuvimos la oportunidad, quizás solo nos dejamos llevar, pero, 
¿Qué tal si empezamos ahora, a conocernos, a sabernos y más que nada a tenernos?  


Camille
 @Proud_hika

Y yo miraba…


Y yo miraba…

Y yo miraba sus labios,
como si besara todo;
aunque no besaba nada,
aunque era una fantasía,
aunque sabía que soñaba.

Y yo miraba sus piernas,
como si la acariciara;
y mis ojos eran manos,
y mi tacto era la brisa,
y mi sentir era sin tiempo.

Y yo miraba su rostro,
como si no hubiera otro;
porque era casi perfecto,
porque parecía un ángel,
porque me hacía muy feliz.

Y yo miraba sus ojos,
como leyendo un poema;
a la luz de las estrellas,
a la gota de la noche,
al trance de un sueño roto.

Omer Correa


Camino al Sol


Tantos


Tenemos tanto miedo como podemos, tantas excusas como sabemos, tanta alegría como nos dejan y tanto amor como nos dan. Compramos tanto como nos vendan, vendemos tanto como nos pidan, pedimos tanto como soñamos, y soñamos tantas veces igual. Nos abrazamos con tantas excusas, nos tocamos con tanto cuidado, nos besamos con tanta ansiedad y nos dejamos siempre tan pronto. Buscamos tanto el silencio propio y tememos tanto al silencio ajeno. Edificamos tantas promesas que firmamos pronto, y rompemos tantos pactos de un sólo trazo. Ganamos tanto, perdemos tanto más y seguimos intentando. Decimos hasta cuándo, hasta dónde, hasta aquí y hasta siempre, tantas veces mentalmente y tan pocas con la voz. Gritamos tantas mentiras, callamos tantas verdades, y cantamos tantas canciones que nunca vamos a entender. Escribimos unos tantos, y otros tantos nos leen, y entre tantas letras a veces nos logramos reflejar.
Somos así, tantos.
Tantos somos así.

Patria

Calla por dentro
todo grita hacia afuera
fiera enjaulada.


Esa es mi patria
la que nunca se rinda
la que no lucha.

Esa es mi patria
la que no entiende nadie
la que se juzga.

Esa es mi patria
la que sigo queriendo
rota y dolida.

Mujer de letras

Solo soy un ave con la pluma en la mano.

Nos rompemos por dentro solo para comprobar
que aún con los pedazos
somos capaces de construirnos de nuevo.

Permitimos las heridas, 
para comprobar que estamos vivos
porque en este mundo de apatía,
el dolor escrito con sangre es lo único que vende.

Y el corazón es el precipicio
que nos abraza al cielo con la fe puesta en el vuelo
o nos arroja en el abismo 
de lo más profundo del infierno.

Solo hay que saltar con los brazos dispuestos
sin temer de caer en el vacío del averno.
Entonces nacerán tus alas y extenderán sus plumas
Hasta dejar en tu puño, 
la única que será capaz de escribir tu historia.


Silvia Carbonell L.




Baile de arena





Me gusta bailar desnuda sobre la arena, es un poco incómodo, a veces no cabemos el tiempo, la arena y yo en el viejo reloj.

Cada grano de arena marca de tiempo mi piel. Hace falta espacio, pero no hay tiempo para dejar de danzar.

Mientras la arena se desliza, caen todos mis pecados y con cada paso vuelvo a pecar. ¿Acaso nunca dejará de correr mi tiempo?

"Nunca dejes de caminar tú" me susurra el viento "El tiempo está ocupado atormentando a otros. Baila, peca, no te detengas, cuando mires atrás te arrepentirás de haberte detenido".

No me puedo detener, el baile y yo hicimos un compromiso. Antes de que existiera el tiempo, el pecado y toda esta arena que salió de mi bolsillo.

Desde entonces el baile y mi silueta nos hemos hecho uno. Mis dedos recorren mis contornos al compás de movimientos que hablan con el viento. 

El viento canta en lenguas extranjeras que no entiendo pero las siento. El viento despeina mis dudas y alborota mi cordura.

Me recorre toda y juega con mis poros pretendiendo seducirlos. Si lo logra, se eriza la piel y mis pies se esfuerzan en aferrarse a esta arena movediza.

Arena movediza como mis pensamientos, atrapan el tiempo, el viento y mi baile. Ahogan pecados, pendientes y mi amor. Si, aquel que fingí.

Ahogan todo, lo deja en el pasado y quedo yo, aquí, bailando este solo, en este viejo reloj que sigue desgastando piel y recuerdos.

Pero ya no escucho la música, solo la arena caer, ¿será que me estoy quedando sin alma?, ¿será que el reloj cambió de ritmo?.

¿Será que estos granos de arena que quedan tienen algún plan para mi?. No lo sé, pero hasta que el último grano de tiempo se disuelva no parare de bailar.


                               Evelyn Barker   y   Ana Rojas 





En las líneas de tus manos





Ana R.



Una nota más de un cuaderno roto

Hoy se rompió algo dentro de mí
como se rompe el cristal más puro
y preciado de mi alacena.

Hoy se rompió algo dentro tan mío
como se rompe el ruido
al caer en el más profundo silencio.

Hoy me rompo,
como los ríos rompen al quebrar sus aguas
dentro del frío salitre que rodea el mar.

Y nos rompemos
como rompen los rayos
al tocar con sus dedos 
la profundidad de la tierra.

Y al sangrar mis manos de la tinta negra
 chocan las nubes en la hoja,
comenzando a llorar el papel en lluvia.

Mil preguntas surgieron
como llamas que queman 
el cuerpo seco de una higuera.

Preguntas sin sonido
que a manera de llanto frío de helado viento,
caen en el rostro sin un solo ruido de respuesta.


Silvia Carbonell L.



martes, 6 de noviembre de 2012

Te busco en mis sueños y te encuentro dormida

Te busco en mis sueños y te encuentro dormida, tu cuerpo descansa plácidamente entre las sabanas, te observo de lejos de pies a cabeza, adivino tus formas debajo de la tela, por largos minutos te miro en silencio, me asalta la duda si estaré también en tus sueños. Me acerco despacio a tu cama, me muevo con cuidado hasta llegar a tu cara, tus labios se entreabren como esperando un beso, con dulzura los beso y te remueves inquieta, detengo mi caricia esperando tu respuesta, ésta llega por medio de tus brazos que se mueven en la penumbra buscando mi rostro. Cuando tocas mis mejillas tus manos se sienten como la seda, ávida retienes mi cara sobre tu cara por lo que renuevo mis besos mientras que empiezas a acariciar mi pelo, de ese negro intenso qué tanto te gusta, qué tanto te prende. Nuestros besos se intensifican al calor de nuestros cuerpos que sin saber cómo o cuándo ahora se tocan, tus senos desnudos se untan en mi pecho, siento su turgencia aplastarse sobre mi torso, mi mano comienza un recorrido de reconocimiento por toda tu espalda, se mueve con urgencia, con la prisa del deseo que me consume por dentro. Beso tu cuello una y otra vez, entrecortados gemidos escapan de tu garganta cada vez que el fuego de mis labios abrasan tu piel, voy dejando una estela de humedad al bajar hacia tus senos, chupo con delicadeza cada uno de ellos. Observo tus manos que se aferran a los bordes del lecho cuando mi lengua inquieta pasa por tu vientre, es tan solo el preámbulo de lo que enseguida me apresto. Deposito pequeños besos sobre tu pubis descubierto, la piel es ahí suave y con poco vello, respiro con fuerza para aspirar tu aroma de mujer, ¿sabes? me gusta muchísimo lamerte primero los pliegues de tus labios bellos y así lo hago. Con la misma lengua paciente voy abriendo el camino hasta llegar al botón de nervios que forman el centro de tu sexo, con la punta de mi pluma marco a su rededor círculos de lumbre. Taimado reservo mi contacto con él, disfruto encenderte hasta hacerte enloquecer, a ratos te chupo, a ratos te lamo, doy lengüetazos que te parten en dos o te lamo con ternura de abajo hacia arriba de un lado y a otro, tus pezones erectos son mudos testigos de la tormenta que azota tu bajo vientre, tu pequeño botón es ahora una flor que pide a gritos más de mi ardor, con cuidado lo meto en mi boca y lo beso con cariño, a mayor lentitud, menor es tu conciencia, tu espalda se arquea con cada lamida, quizás por eso tus piernas se cierran sobre mi cabeza, me gritas que pare y yo ignoro tus ruegos, separo tus piernas e intensifico el ritmo de mi lengua, el placer que nace de tu centro se expande por todo tu cuerpo, empiezas a venirte en un mar de lava hirviente que toca mis labios, que sacian mi sed.

Tu respiración agitada comienza a volver a la normalidad, por varios segundos tus piernas se quedaron flojas, levanto mi rostro y llego hasta el tuyo, deposito un beso sobre tus labios secos, los cuales humedezco ahora con tus propios jugos.
Tus manos guían mi cintura hacia arriba, con determinación la acercas a tu cara, lo tomas entre tus manos y lo introduces en tu boca, tu lengua lo siente y le hace espacio, con una mano lo sostienes y lo chupas con fuerza, mis nalgas se aprietan cada que entra en tu boca, sientes como se crece con cada chupada. Después de unos momentos lo sacas y dices en un susurro: “Tómame ahora, quiero sentirte dentro”, abres tus piernas y me acomodo entre ellas, tus manos lo guían hacia tu cueva bendita, con lentitud te penetro dejando que tus interiores se acostumbren al intruso, una vez dentro lo aprietas con vigor y yo inicio el vaivén exquisito…adentro y afuera…tu humedad y calidez me vuelven loco, loco de deseo…loco de pasión…loco por ti, siento las oleadas de placer viajando por mi epidermis, alborotando cada nervio al pasar por él, te tomo de la espalda y nos damos la vuelta, ahora estoy abajo y me cabalgas con determinación, con mis manos acaricio tu pecho, mientras siento mi orgasmo cada vez más cerca, tu cintura se mueve de izquierda a derecha con sensual cadencia, luego cambias el ritmo ahora subes y bajas con gran pujanza, (Qué gloria tan grande es tenerte en mis sueños!) combino tu cadencia con mis propios movimientos agregando una nueva variable a la unión de dos cuerpos, clamas en éxtasis: “Me vengo de nuevo “, aprietas tus músculos y te siento morir, veo como tus pezones se achican, tu boca se seca…nos estamos muriendo de placer, de placer infinito…me derramo en torrente dentro de ti y tú te vienes por segunda vez con chorros calientes que bañan mi miembro…desfalleciente te dejas caer sobre mi pecho, te abrazo en silencio…aún disfruto del éxtasis de haberme fundido en ti. Permanecemos así por varios minutos escuchando cómo nuestros latidos se confunden en uno solo, al cabo de un tiempo has vuelto a tu sueño……yo despierto en mi cama, mojado y contento. Si esto es en mis sueños, ¿qué sería si fuera cierto?
Renko
http://arkrenko.tumblr.com
http://arkrenko.wordpress.com/



Imagina


Lado masculino:
 
          Estoy en el centro de una batalla invisible, donde tampoco puedo ver mis manos, pero siento el calor del sol que no entra por la ventana, sino que viene desde algun lugar de un universo dentro mío. No estoy solo. No estoy vacío. Son nada más espejismos que no he sabido descifrar porque estoy distraído. Soy ajeno a esta guerra, y a la voluntad del ego. No tengo miedo. Estoy protegido. Esta es una batalla entre la nada y los demonios.

Niño interior:
Estoy en el centro de la fuente de la vida. Hay verdades ocultas pero el agua traquila las limpia. Quiero saltar en círculos, contando y cantando. ¿Dónde están los otros? Esto es un sol visto desde los ojos de los perros. O una fuente, de nuevo.

Agua de vida. Fuente de agua. Fuente debida.

Oso


OSO

Eso pasó, rama caída.
Son esos osos, esos.
Oso, la rama obedecerá, pasa.

Mal ajeno pone, desama.
Oso no calla, cae,
se desairó.
Me mecí.

Dale miel al oso.
Imagen tomada de Veoverde.com
Lea más, al oso dele.
Ud. sea, done.

Deseoso oso come fósil.
Al oso ya vi, toma mal.
Ese oso amé,
opaca tal aerosol.
El oso ve un nuevo Sol,
el oso real ataca,
poema oso es,
él ama, motiva.
Yo Sol aliso, fe.

 Mocoso oso es edén, oda es.
Duele, dos olas ama el oso.

La leí, me la dice,
memoria se desea, calla.
Con oso amas, edén opone.
Jala más, aparece.

Debo amar a los osos, esos osos en osadía,
cama, rosa, pose.
Oso.

Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Sin ton ni son.






Hace un par de meses me dijeron bajo ningún fundamento científico que es muy probable que no llegue a viejo.

Y sí sentí feito, aun con todas las tendencias suicidas que traigo en la maleta y las tantas ilusiones de morirme de muchas maneras a cada rato, es que en verdad uno nunca tiene en cuenta que se puede morir en un ratito así sin más sin aviso ni premura, en un segundo una piedra, un auto veloz conducido irresponsablemente o un cachito de tostada atorado en el cogote. Uno nunca sabe pero sucede y a veces cuando menos lo deseas. Ése es el punto por ahora a pesar que de siempre quiero morirme, en éste justo momento quiero llegar a viejo y bueno sí, después morirme, aún quiero tener hijos y ser el padre condescendiente que sale a jugar con ellos y les enseña a andar en bici sin rueditas traseras, aquel que les enseña a hacer sus propios papalotes y a hacer el perrito con el yoyo y a maniobrar el trompo en la mano, eso quiero hacer y muchas otras cosas como amanecer más veces en quién sabe dónde y junto a quién sabe quién, publicar un libro de ideas sueltas que se parezca mucho a mi memoria olvidadiza y hacerme viejo muy viejo y contarle cosas a los chamacos sobre como antes existían los teclados físicos y como escribíamos con tinta y lápiz en papel hecho de árboles como el que traigo tatuado en mi brazo izquierdo.

Cuando estaba chavo como a eso de los 15 años y hasta hace unos meses pensaba que no iba a llegar a los 25, sin embargo llegué y bien, sano y salvo, con más capacidad de ser feliz y con un camino mejor planteado aunque sin rumbo aún. Tenía esa extraña sensación casi seguridad de que algo me iba a pasar  o que algo me iba a provocar quitarme la vida o que alguien me la quitara y yo dejarme, pero nada de eso pasó, ahora me acerco a los 26 con cierta extrañeza como si estuviera viviendo vida prestada y ahora pues la aprovecho mejor, total ya estoy acá.

Me pregunto muchas veces hasta cuando estaré por aquí haciendo lo que hago con la gente que me rodea, porque eso también es vivir, estar rodeado de gente buena o mala pero que te note que sepa que aún sigues por acá de pata de perro, porque uno puede matarse y seguir vivo el día que se encuentre totalmente solo por convicción.Pero sigo, sigo haciendo más relaciones, creando más redes, enredándome en más situaciones, viviendo pues. Porque al final todo se desvanece si no hay quien sepa donde caminaste, porque aunque pises muy fuerte y profundo el viento y el agua terminan por renovar los caminos.