martes, 6 de noviembre de 2012

Donde. Cuando. Allá. Nunca.

Cuando

Alzar la mirada
Asciende lo perdido
Tras los ojos, y el cielo
Es un laberinto
De islas pasajeras,
y tu rostro es el cielo.

Cuando
Recuerdo aquel silencio
Olvidado en tu paladar
En medio de las voces
Que chocaban
Con nuestros rostros
Entre la negrura.

Donde
Las paredes enardecidas
Por la calma
De un par de hojas,
Murmuraban quizá
En el lenguaje del polvo
y lo que sucede
Deja de suceder
Sólo para ser
Testigo.

Donde
Se encendieron los bosques
y las llamas
Fueron frutos y aves de sed.

Donde
Los pozos admiraron
Nuestro fondo
Que se desbordaba
Llamando la atención
De la noche
Pasajera.

Aquí
Donde usaste mi pecho
Para tapar tus ojos
y la risa hacía juego
Con el son
Que marcaba este reloj
Grabador
Que hoy recuerda
Ese palpitar
Que quería salir
Al encuentro
De tu voz.

Aquí
Donde el trazo
Es un trozo
Que se desprende
Tras los dedos,
Donde los dados caen
y el resultado
Es sin importancia
Porque en el tiempo
Detenido
La he tenido
y entonces
Ella
Era todo el tiempo.

Allá
Entre el lunar
Que bordeaba los labios
Dibujados por estas ramas
y lo entrecortado
Del aliento
Que dejaba salir secciones
Del bosque
Sembrado por las caricias
Desaparecía
En el viento.

Allá
Donde jugamos
A ser ambos
y el silencio
Se hizo visible
Por tu transparencia
A quemarropa.

Nunca
Fui un siempre
Allá,
Donde el suceder
Nos lleva
Siempre
Al nunca.

Alexander Gnomo.
https://twitter.com/Ggnolex 

Otro aniversario más de nuestro adiós


Ayer fue un aniversario más de nuestro adiós y sin importar los millones de segundos pasados desde entonces, no he terminado por acostumbrarme a tu ausencia. Aún me sorprendo sonriendo con tu recuerdo, sea a propósito que lo traigo a mi mente o provocado por alguna señal que dispara tu nombre en mi cabeza de forma inmediata. A veces es una estrella en el firmamento mientras estoy al volante y volteo mi vista hacia la inmensidad del techo estelar, solo para encontrarme con una de esas noches de pocas luces siderales y muchos anhelos, como el deseo de tenerte conmigo;  otras veces, es una imagen en el ciberespacio, tierna y bella; o bien una muñequita refugiada en una caja de música, que giró por unos instantes solo para mi, al compás de una melodía mientras curioseaba en alguna tienda, un fin de semana cualquiera. Disfruto muchísimo esos momentos barnizados de nostalgia, en los que tu voz llega a acariciar de nuevo mi oído y me platica como se mueven en otoño las hojas secas a la orilla del río o como estaba tu cielo esa mañana que pensándome, despertaste en tu cama.

Si, ha pasado otro año más, otro cumpleaños sin felicitación; uno, dos, tres mensajes electrónicos más al vacío, 100 soldados blancos más en mi cabeza y una espera que amenaza extenderse cada vez más y más.
El otro día te sentí detrás de mí, podía oler tu perfume acariciándome el hombro y me negué a voltear. Siempre moviéndote rápido, temía te desvanecieras no bien girara la cabeza y perderme la sensación de saberte cerca; porque estabas ahí, observándome en silencio, con la ventaja de saberte escondida detrás de la cortina de tu reserva, teniendo la ventaja de verme sin que te viera, de acariciarme con la ternura de tu mirada y llenarte de fuerzas con ello para mantenerte alejada de mí. Mientras a mi, solo me queda una eterna sonrisa impresa en papel, que lo mismo está alegre si visto de negro o si visto de azul, si empieza la semana o ésta termina; si la alegría colorea mi cara o la tristeza se asoma de gris en mis pupilas.

Nos vimos hace un año por última vez para despedimos de común acuerdo, tu camino se apartaba del mío y tu felicidad significaba por siempre la mía. Sin cadenas de amor, solo pétalos y ni una espina, así fue, así es y será por siempre nuestra colección de momentos.

Manual de lo desconocido



Qué esconde ese cuerpo piel morena,
Qué vidas pasadas escondes en esas líneas de tus grandes manos,
A dónde miran esos ojos de mirada adormilada e infinita,
Qué pretende esa cabeza de basta imaginación y sueños,
Qué destino pisarán tus pies y qué huella dejarás en este mundo, mi mundo.
Será conmigo, a qué paso.

Sé cómo sabes en mi boca,
Sé cómo amas cuando hacemos el amor,
Te sé de muchos modos,
Te sé intenso, soñador, bondadoso y honesto.
Te sé mío, por ejemplo.
Pero quisiera vinieras con instrucciones, para no herirte,
Para saber sacarte una sonrisa a cada momento y ser yo la que robe tu aliento.
¡Imposible!
Lo cierto es que poco a poco he ido escribiendo en mi mente
 un manual de ti, de lo desconocido.
Yadira Silva
@yadizdasilva

Heme aquí



Heme aquí, triste caricatura de la que alguna vez fue vida, patética figura que alguna vez fue llamada “mujer”.

Heme aquí, tan rota que ya no tengo ni pies ni cabeza, no tengo forma, todo es irreal, ya no me reconozco cuando me
miro en el espejo, sólo me veo intentado aparentar una alegría que no siento, usando una máscara para ocultar mi
verdadero yo.

Las horas pasan sin sentido para mí, respiro por inercia, siento por que tengo piel o tal vez, me he plastificado de tal
manera que ya ni esa sensación reconoceré dentro de poco tiempo.

Dejé que las risas fingidas y la ternura ensayada me poseyera, dejé que las palabras sutiles y burdas llegaran a mi
corazón, simplemente me perdí entre tanta mierda que creí cierta.

Sí, esta que ven es la que soy ahora, aquella que conocieron murió por tanta falsedad, sé que he de encontrarme en
alguna piedra del camino, sé que mi corazón aún late en algún lugar de este estuche que llamo cuerpo, sé que aquello
que emana de mis ojos son fragmentos del mar que quedaron atrapados y buscan la forma de regresar a él.

¿Cuándo? Eso no lo sé, tal vez no en este tiempo o en esta vida, pero si de algo estoy segura es que en algún momento del
tiempo me recuperaré.

Ivette González
@HuellasDeCeniza

Aquella ilusión



“Hace poco era ciego, ahora veo un poco menos”

El tiempo pasó despacio
esta vez se dejó ver
y consigo llevaba a esa hermosa mujer.
Su nombre no sabía,
la distancia la acompañaba
la misma distancia se escondía
mientras su sombra la engañaba.

Era su sonrisa o la figura de sus pechos
que demostraban magia y también escepticismo.
La ilusión no permitió ver el abismo,
esa consecuencia que estaba en sus hechos.

Ella me miró de frente
mis ojos la miraban ambiciosamente.
Su piel y mi piel indefinidamente
recorrían las ausencias de nuestra muerte.
Mi luz y su gracia le daban vida
a la ilusión que juntos formamos
yo caminaba, yo la seguía
esa noche, por los sueños trepamos.

— (él) Mientras tú sonríes yo resisto a besarte
resisto a morir ausente, ausente de tenerte.
— (ella) no lo implores y solo hazlo
pues esta noche tengo durmiendo el olvido.
— (él) Será un riesgo besarte e intentar parar
pues mis manos desean tu cinismo.
— (ella) Desnuda esta locura, moldea mi cuerpo con tus besos
vísteme de orgullo, y no me dejes terminar primero.
— (él) cierra los ojos que yo invito
a soñar esta noche a tus ganas y mi instinto.

La noche fue nuestra
el tiempo solo pudo ver
la luna fue testigo
la distancia estaba bajo la cama
¿Y sus sueños? / Ya eran míos.

“la ilusión siempre dura lo que dura en despertar el desconcierto”

@L_ex_

Que dejo en mi camino?

Es día de muertos, divina tradición Mexicana, que se vive cada vez menos. Se va perdiendo esa idea de ir al cementerio a visitar a los que ya se fueron, llevarles flores, velas, la comida y bebida que solían disfrutar mientras estaban en vida, vamos dejando ir esas tradiciones, esa creencia y esperanza de sentir que este día ellos vienen y nos acompañan, beben con nosotros, comen con nosotros. Los jóvenes, hoy ya no creen en esos cuentos, en esa esperanza y fe, tal vez ni nosotros, los adultos, más triste aún ni siquiera se comparten esas cosas ya en vida, ya no convivimos, ya no compartimos momentos de plática tras la comida, un chocolate caliente y una larga charla, cada quien a sus cosas, a su prisa. 
Que recordaremos después de ellos? Si no convivimos ahora que estamos en vida, que haremos los próximos días de muertos? Cuales historias habrán de contarse tras mi muerte? Qué estoy dejando a mi camino?. Si las prisas del día, la tecnología, la competencia, la economía cada vez más exigente, todo nos lleva tan a prisa que apenas tenemos tiempo de un pequeño respiro, apenas un abrazo apresurado a los  hijos, a los padres al final del día, o tal vez el fin de semana. 
Se nos olvida lo importante y damos rienda suelta al consumismo, a lo trivial. Nos perdemos.

Que vas dejando en tu camino?

Un mundo intermedio



Laberinto

Pintura viviente


Cambio

 
Ya conocía el camino, ya había aprendido cuándo esquivarte las piedras, sentarme a descansar o seguir andando. Ya entendía el clima, y estaba preparada para tus lluvias persistentes, tus días soleados, tus tormentas y ese calor tuyo que daba tanto gusto abrazar. Ya sabía que siempre había un nuevo personaje en el cuento, y siempre me sentía con ganas de escucharte relatarlo, para quererlo desde el principio u odiarlo hasta el final. Yo conocía tus ansiedades, tus preguntas sin respuestas, y tus ganas de trepar al cielo con o sin alas. Vos me sabías las esquinas, los costados afilados, las risas y esa forma tan mía de perderme sin saberme encontrar. Entonces vos pediste el cambio, pero fui yo al banco de suplentes. Entonces cambiaste, y no tienen nada de malo los cambios, pero tu cambio me cambió.
Grité asustada:
—Cambio, ¿me seguís oyendo?, cambio.
Y no escuché tu voz.

El rincón






Ana R.

martes, 30 de octubre de 2012

También se extraña lo que los dedos no han tocado.

Me gustan las mujeres que escriben bonito en la mente de un hombre. Mujeres que se desnudan tan sensuales en las letras, que dan ganas de hacerles un poema en la piel. Leerte a ti, sin pensar en hacerte el Amor es la parte más difícil, se me alborota la vida cuando te leo. Es entonces que te escribo, porque es la única forma de amanecer a tu lado, porque a mujeres como tú, es mejor escribirlas que borrarlas, aunque ya no sepa escribirte sin amarte un poco en cada letra, aunque ya solo me guste la palabra libertad cuando la escribo en tu cuerpo. La poesía viene en letras y cuerpo de mujer, el único libro que no termina de escribirse jamás y que vale la vida no perderse una sola de sus páginas. Tú eres mucha poesía en el libro perfecto. Cuando al fin seas mi libro, también mojaré las puntas de mis dedos para moverme entre tus páginas.

Alguna vez, nuestro error fue no hacernos el Amor cuando estábamos a solo un beso de distancia. Fuimos demasiado cobardes para darnos todo y demasiado valientes para dejarnos en libertad. Solo sé que nos dijimos adiós antes de tiempo y por los motivos equivocados. No quiero pensar algún día que he cometido el peor de los errores y no supe que eras el Amor de mi vida. Si te preguntan por qué fue que regresamos, diles que fue porque extrañábamos el infierno que se desata entre tu piel y mi piel.

Otra vez me dieron ganas de fumar un cigarrillo después de hacerte el Amor, lástima que ya no fumo, ni tampoco soy quien te hace el Amor. Ya sé a qué estamos jugando y el Amor le está ganando a la distancia. Tal vez, enamorarse a distancia no sea buena idea, aunque no enamorarse de ti tampoco lo es, sin importar donde te vea. ¡Yo no quiero razones para no buscarte, las necesito para no encontrarnos! Entre tú y yo, no hay espacio para otra cosa que el Amor. El Amor busca el abismo y mi abismo eres tú. Entre nosotros, Amor mío, no estorba la ropa, estorba la distancia para arrancarnos la piel a mordidas y besos.

Algún día, haremos coincidir el café de tus ojos con la miel de mis ojos y la miel de tus labios con el calor de los míos. Tengo ganas de revisar tus acentos en persona, lunares les llaman. Me haces falta alrededor de mis latidos y las ganas de morderte los besos ya no caben en una sola fantasía. A ti, te quiero bonito y te deseo sucio y perverso. No sé si me gustas por loca o si estoy loco porque me gustas, solo sé que esta locura de nosotros, se parece mucho al Amor.

El Amor, no tiene que ser para toda la vida, basta que sea memorable de por vida. Solo quiero una noche con los minutos precisos para contarnos lo que importa del pasado, acabarnos a besos el presente y planear con miradas el futuro. Aunque los dos sepamos que no eres mujer de una sola vez, ni yo soy hombre que se conforme con tenerte una sola noche, por más larga que ésta sea.
Si me vas a amar, que sea sin restricciones ni arrepentimientos, si me vas a olvidar, también. Los amores de papel se los lleva cualquier viento. Para ir al infierno hay que dejar atrás las alas, esta vida es muy corta para irse de ella con las ganas puestas, aquí en la tierra, solo se puede arder con quienes tienen el mismo fuego que uno.

¿Cuántas formas tienen tus labios de ensuciarme el pensamiento? Si mi cabeza fuera un reloj, tú serías la arena. ¿Sabes? aquí en mi mente, no hay vestido que te tape suficiente y no tienes idea cuántas veces has sido mía encerrada en mis párpados. Para mí, la poesía está en tu piel desnuda y se descubre al humedecerla con mis labios. Si estamos juntos, desnuda hablas mejor, aunque no digas nada; y yo que soy más que carne y hueso, tengo poesía, perversión y sentimientos para ti.

La mujer no es del hombre que se la coge, si no del que ella escoge para llamarlo “Mi hombre”, tu lugar no es abajo de él, tu lugar es encima de mí. Como si amarte no fuera suficiente para saberme tuyo y saberte mía. La piel es de quien la marca por dentro y por fuera; Tú eres mía, hasta que tu gemido diga lo contrario. He dejado de llamar infierno a nada que no me haga espacio en tu cuerpo. Dentro de ti soy tu amo, afuera soy tu esclavo. No pensaba caer, pero ya he dicho que eres abismo. Tú y yo somos lo que sentimos al tocarnos, y ahora, es imposible amarte, sin quererlo todo.
A una mujer como tú, se le toca con la punta de todo.
A una mujer como tú, se le muerde hasta llegarle al alma.
A una mujer como tú, no se le tiene piedad en la cama.
A una mujer como tú, no se le deja con las ganas, por lo menos, no con las mismas.
Hacer el Amor incluye una dosis de ti y otra de mí, agitarlo mucho por unas horas y dejarlo reposar. Amores como el nuestro son para chuparse una y otra vez para que no se acaben y aquí no se acaba el Amor mientras lo haga contigo.

Cariño mío, no hay amores imposibles, mientras haya más tiempo que distancia y maldita sea la distancia, si un día no pongo mis latidos en tus entrañas. Al Amor, a la vida y a una mujer como tú, solo renuncian los cobardes; y yo, ahora que te he encontrado, lo que menos tengo es cobardía. A estas alturas, estamos más cerca que se nos derritan las alas a que se nos acaben las ganas. Tendría que olvidar el lenguaje de las manos para no pensar en ti.

Te beso con un suspiro, porque me basta el viento para llegar a tu boca. Besémonos en todas partes, como si estuvieras aquí.

También se extraña lo que los dedos no han tocado.

Renko

http://arkrenko.tumblr.com 
http://arkrenko.wordpress.com

Casa quemada, casa habitada por aves.

Colonia Roma
Ciudad de México
Octubre 2012

Aquella noche me trajo todos tus rostros.


Aquella noche me trajo todos tus rostros. El cielo que se curvaba me descubría entre tus cabellos como finísimos hilos de ébanos ondeantes e interminables que se aventuraban sobre los árboles, entre mis manos, por entre las ramas.
Sobre mí eras la nube y sus formas. Distante y tocándome, muda y desnuda. Omnipresente. Con una leve llovizna descendías muy lento y te posabas humedeciendo el tiempo, palabras sin peso que el viento no se lleva, apenas gotas, apenas aliento. Y mis penas se humedecían con tus dedos de agua.
Fuiste el otoño de la nube que desprendió su hojarasca sobre el verdor invadido por tu ensombrecido rostro de noche, palabra precipitada, bosque sobre bosques. Como siempre, como en mi miente, como desde tus ojos hacia adentro.
Y es que tus noches son todos los días y a pleno día las horas y entre tanto este ahora en que me encuentro. Como aquella noche que trajo tus rostros, mi desencuentro.

Alexander Gnomo.

Acá la calaca


“ACÁ LA CALACA”

Se mete la calaca, se aroma el adiós,
ella conoce.
Imagen tomada de Proyecto22.net
Oí, temoso la cala,
casero murió de sed.

Oí rumores: ¿Acaso canapé dan?
Ella ya cala.

Calaverita tiré, va la calaca ya llena de pan.
Acosa casero, murió de sed.

Oí rumor, esa calaca lo sometió,
Eco no calles.
Oí: Dale amor a esa calaca, ¿le temes?
Acá la calaca.


Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Flor Atardecida


Fluir


Tu aroma emana de vez en cuando desde aquella habitación en mis recuerdos. Es la danza de tu cabello, el olor de tu ropa, de tu piel; haces detener mi tiempo y me suspendes en el aire, sin voluntad me dejo llevar por ti. Te siento acariciando mi espacio, mi superficie; el aire baila con tu esencia y la magia sucede cuando te acercas a mí tan delicadamente. Tu mirada, tus plácidas exhalaciones se van mezclando con todo lo mío; te respiro profundo y te dejo dentro de mí. Labios que me rozan, la humedad de tu vaho entra, suavemente entra y me envuelves los labios con una sensación a gardenias tersas y líquidas. Aspiro tu fragancia a bocanadas, estas en mí! las caricias de tu lengua, sedosa y exquisita me seducen y me llevan a esa habitación desde donde fluye la sustancia tan deliciosa de tu ser.

Nilza Vargas

@Plavalagunazul

Desearé siempre que sea mañana para no querer de nuevo la miseria de hoy



El deseo siempre es pasado,
Turbulencias atípicas del tiempo concreto,
Extractos momentáneos de mentes sumamente perturbadas,
Y todo se queda en el ayer.


El "no tengo nada en esta vida", siempre es presente,
Es que cada instante imperfecto te carcome,
Y vanamente te deshaces.

El quiero siempre es futuro,
extrema ironía de placer físico,
Lo que no te mata,
Te destruye.


 


 


 
David Rosales
@Darsvid
 
 


 

Un sueño

Hoy quiero expresar mis sentimientos a través de la poesía,
hoy quiero gritar que soy inmensamente feliz,
invadir un espacio, contagiar de pasión la naturaleza,
volar alto y conversar con las aves,
decir con palabras dulces que el amor existe,
hoy quiero llorar de tanto amor,
quiero dormir y no despertar,
porque si despierto se rompe el encanto,
me daría cuenta que no soy poeta,
que todo espacio tiene dueño y que la naturaleza
es todo lo que nos rodea,  tan inmensa que
no podría contagiarla,
que no tengo alas ni entiendo el trinar de las aves,
como podría decir que el amor existe
si cuando creo tenerlo en mis manos de pronto se va,
 como se ven las huellas que dejamos al caminar,
lo único que puedo hacer es llorar
por que el llanto me da consuelo y mi alma sola y triste
queda, después de un hermoso sueño.

Santiago Simbaña
@saalsilo

Encierro

Encierro…
Cerramos la ventana y salimos de la casa. Pasamos llave a las dos cerraduras de la puerta y luego cerramos la reja. Pasamos llave a las dos cerraduras que ésta última también posee.
Subimos al auto cuyos vidrios están polarizados.  Accionamos el seguro central de puertas y mantenemos las ventanas cerradas. Encendemos el aire acondicionado.
Llegamos al shopping center donde un guardia nos da un ticket con nuestro horario de entrada al estacionamiento techado. Buscamos un lugar cerca de la puerta de acceso y entramos.
Caminamos bajo un techo de luces artificiales pisando un suelo que brilla cual si también estuviera encendido. Deseamos objetos e ideas que se nos ofrecen a través de relucientes cristales, intocables, inmaculados. Entramos en un cubículo de vidrio y madera compensada donde el aire es apenas más fresco que en el pasillo. Todo resplandece, todo está en orden, todo parece nuevo.
Consumamos alguno de nuestros deseos. Señalamos el objeto añorado y un ser anónimo desaparece tras una puerta para volver con una bolsa que a través de su transparencia deja ver otro objeto idéntico al señalado. Pagamos sin dinero para obtener lo que queremos. Adquirimos el compromiso de pagar en el futuro lo prometido en dicho presente. No firmamos, digitamos números.
Recibimos una bolsa de cartón perfumado, la cual es entregada por otro ser anónimo que sonríe deseándonos un buen día con voz de contestador automático. Confiamos en el extraño y salimos de ese ambiente climatizado hacia aquel desde el que vinimos.
Sentimos el cambio de temperatura, una leve brisa más caliente nos recuerda que para estar en ese pasillo no hay por qué tener dinero para gastar. Nuestra bolsa de cartón nos diferencia, le muestra a la masa que camina sin rumbo fijo que nosotros sí podemos, que sí tenemos.
Volvemos al estacionamiento. ¿Cuándo pondrán aire acondicionado también allí? El cambio de temperatura es casi insoportable, nos abruma. El exterior incontrolable, incontrolado.
Oprimimos un botón y la salvación se anuncia, la alarma antirrobos se desactiva, los seguros se levantan, las luces parpadean para avisarnos que estamos autorizados a entrar. Colocamos la llave en su lugar y la giramos. Junto con el leve zumbido del motor, una también leve brisa fresca nos abraza. El caos ha sido dominado, el aire es limpio y fresco, huele a lavanda, los seguros de las puertas se traban automáticamente.

Iván
@siendohumano

Amor a la musa



AMOR A LA MUSA

Ella te delata
Ella te desea
Ella te lee la suma letra
Late, ves arte letrado
Más oír nos sana
Rebosa la musa de sed.

Amigo
Ese tono dinos
Ame o péname y asume si vive
Retórica y arte le doy
Yo de letra seré
Asumo la musa al leed
Arte le da
Dale
No te canses
Nace tonelada de letra de ella

Asúmalo
Musa eres
Arte le doy
Yo de letra yací
Roté
Reviví
Sé musa y emane poema
Sonido nótese o gima
De sed asúmala
Soberanas son ríos

Amo darte letra
Se ve tal arte
La musa lee letal.
Lea ese detalle.
Átale detalle a su mal aroma.

René Valdés Morales
@Renealonzo

Impulsos...


Parecías una chispa casi extinta,
un impulso a lo lejos, olvidado.
Llegas un día cualquiera y te llevas
mi mirada hasta tu horizonte.
despiertas el torbellino
que se había escondido,
y a lo lejos sigues siendo inmenso

Mírate al espejo.

Mírate al espejo. Ahí, en el fondo de tus ojos podría ser que, todavía, te encuentres. Pero no te encuentras, ese es el problema. Te callas. Desde hace mucho te callas, o enmascaras las palabras, que es lo mismo. Te miras y te miras y no puedes ni siquiera reconocer en tu reflejo a esa pequeña, pequeñísima parte de mí que eres tú. No te hablas a ti mismo más que a gritos, gritos sordos, como ahogados por la almohada, porque aunque pudieras distinguirlos no te resultan inteligibles. Crees que basta disimular contento, satisfacción, pero en realidad no basta. No te basta y lo sabes. Quieres más de la vida. Quieres al menos poder esperar algo más de la vida. La vida debería ser otra cosa. La vida, te dices, debería al menos dejar que me mire al espejo y dejarme saber, sin lugar a dudas, que ese soy yo.

Válgame




Válgame  la redundancia:
te quiero,
te quiero,
te quiero con abundancia.

Válgame mi clamor:
quiéreme,
quiéreme,
quiéreme por amor.

Válgame el remoto destino:
ven,
ven,
ven y crúzate en mi camino.

Válgame nuestros labios:
bésame,
bésame,
bésame sin agravios.

Válgame la vida:
cúrame,
cúrame,
cúrame la herida.

Válgame la locura:
loco,
loco,
loco y sin compostura.

Válgame tu nombre:
llámame,
llámame,
llámame tu hombre.

Válgame amor mío
cúbreme,
cúbreme,
cúbreme del frío.

Válgame lo que me quema
siénteme,
siénteme,
siénteme en este poema.


Omer Correa

Rompe

El atisbo como abono, en la raíz del silencio.


"El atisbo como abono, en la raíz del silencio"



Alexander Gnomo.

Y en un segundo


Cómo hacer para entender?
Que a veces me busques la boca
Me arranques la ropa
Me entibies el alma
Me roces la piel

Y
En
Un
Segundo

Te olvides mi nombre
Me pintes de otoño
Te alejes (again)

Cómo hacer para entender?
Que a veces me apagues la magia
Me quiebres la risa
Te vuelvas silencio
Me mires sin ver

Y
En
Un
Segundo

Me abraces las ganas
Me calmes los miedos
Te acerques (again)

 
Cómo hacer para entender?
Que somos amigos
Que somos olvido
Que somos un sueño
despierto… dormido…
A veces de soles
A veces de frío

Y
cómo
hacer?

Para decirte: no vuelvas
Para decirte: volvé
Sin sentir que me duele
cada palabra que digo
y que no pronuncié.

Cómo hacer(lo)
No sé

Yo soy




Ana R.

Hoy siento hambre y ya no siento mi cuerpo


¿Has sentido hambre amor y renegado por ello?

Entonces sabes lo que siente el cuerpo, porque hambre justamente es lo que tengo.
Hoy no solo ignoro las premuras de mi cuerpo, también ignoro las súplicas del sonoro cascabel que llevo dentro.

Supongo que en algún momento estuviste tocando fondo y no podías levantarte del suelo.
Esa impotencia revuelta con llanto de niño pequeño, hoy la tengo, me he vaciado y dejado por primera vez en mi vida, que el miedo invada desde mis ojos hasta el cuerpo.

Hoy, he soltado las cadenas que visten mis manos llagadas, pero aún duelen las manos presas por no escupir las palabras.

Hoy, siento hambre y ya no siento mi cuerpo. No siento mis llagas ardiendo, porque el mismo cuerpo por hambre ya se está consumiendo.

¿Podrías pensar en cada vez que llevas parte del plato a la boca, que es lo que mi boca toca?
Te diré: toca aire, bocanas de ansiedad, revueltas con llanto desecho de unos ojos cansados que no paran de llorar.

¿Puedes pensar cada vez que duermes tranquilo que es lo que mi sueño me trae?
Te diré: trae rastros de ansiedad, rastros de heridas recientes que se repiten constantes, que no paran de llorar cada vez que recuerdan, los tropiezos que mis pies en su caída lamentaron el haber podido fallar.

Y yo te pregunto, ¿a qué sabe la comida que hoy sabes que yo carezco?, ¿a qué sabe el sueño tranquilo que sabes que yo he perdido?

A qué sabe el saber que cerrando los ojos e ignorando el destrozo, no solo matas a una persona, matas también un sueño y dejas un mundo roto.


Silvia Carbonell L.