martes, 3 de julio de 2012

Me disfracé de loco para seducirte

Me disfracé de loco para seducirte con el aire de la libertad, declaré día mundial de la sonrisa el día que te conocí y puse tu foto junto a la palabra infierno debajo de mis alas. Así de intenso ha sido encontrarte entre tantas gotas de lluvia. Ya no se trata solo de vivir, se trata de vivir en ti, porque la vida sin ti solo era vida, ahora contigo es droga convertida en prosa, letras emanadas de una piel blanca y alocada.

Te leo hablando de tu cigarro y tu café, me dan ganas de fumar y tomar café; te leo hablando de tu piel y mejor no digo de qué me dan ganas. Ante tus ojos pequeños y afilados, coquetear se me da hasta con silencios, entretejo mis redes de forma natural con bromas y coqueteos, acaricio tu mente por el simple placer de imaginarte sonriendo a dos metros del cielo.

Ahora me fijo, que escribo más bonito con tu nombre entre mis dedos. Me da por mentirte, solo para imaginar que te contento con flores, te llamo encanto, porque el encantado soy yo.

Me quedan cortos los 140 espacios en blanco para explorarte y vuelo a otros cielos, cielo que se convierte en infierno; infierno que sobrevuelo de tu mano, sin saber si acaso eso sea peor que el fuego que siento en la palma de nuestras manos. Soy solo un ángel caído con un fuego especial bajo las alas, soy un loco errante disfrazado de poeta, soy quien te visita en el manicomio y te pide que si te vas, me dejes tu locura y si me voy yo, te quedes con mis latidos dentro.

Te demando en mis letras y te condeno en mis pensamientos, porque tengo mil cosas por hacer en viernes y por arte de magia lo transmutas en sábado y nada hago, solo leer(te) o escribir(te), otra vez fracasé en no distraerme contigo, mis dedos solo obedecen a tu recuerdo. Sentir mariposas en el estómago es de principiantes, los profesionales sentimos colibríes en todo el cuerpo.

Ahí donde nace tu sonrisa, empieza mi vida, ahí donde haya día, es un buen momento para decirte: Me gustas.



Renko.
@ArkRenko
http://arkrenko.tumblr.com/

Visión Marina

Ballena poeta
cetáceo telepático
 mamífero espiritual.

 Marian Pipitone
@marpipitone 
http://lasletrasalcaldero.blogspot.mx

Dejarte ir

Tratando de hacer tributo a la esperanza había colgado tu recuerdo con un segurito en mi corazón. Por algún motivo el día de hoy se desprendió y se fue volando, pasando por lugares muy bellos hasta que una nube lo envolvió y se convirtió en lluvia. Esa lluvia de tu recuerdo era muy cálida, y pude observar como mojaba otros lugares, otros cuerpos, otras esperanzas, tocando terrenos fértiles y ayudando a crecer a las flores más bellas. Inevitablemente dentro de mí empezó a llover. Después de llover torrenciales por dentro de mi cuerpo, llegó un día la calma y fue entonces cuando me di cuenta que te dejé ir. Esa lluvia había formado en mi corazón un vacío cristalino que hizo tan bellamente intensa la melodía de su latido, una oda a su libertad.

 Veros Ruiz
@labios_humedos
http://angela-natalia.tumblr.com/

Amor Fértil

Intenté sembrar el amor en tu corazón, no pude; porque todo el que antes anduvo en él, lo hizo férreo como una roca. Pero yo seguiré sembrándole mis semillas de amor y cada ave que decida llegar hacia ti, la espantaré; para que no se lleven en su pico mis esperanzas. Con mis lágrimas a diario regaré tu alma; y poco a poco la haré dúctil. Día a día limpiaré tu entorno de piedras y espinas para que logres crecer, sin alarmarte por cosa alguna y puedas exiliar raíces; y des fruto en abundancia a ese sentimiento y cuando empiecen a nacer mis áridos alegre sonreiré, yo sonreiré. Te enseñaré a timonear en la embarcación del amor y mi esperanza te otorgaré, para que sirva como tu áncora en momentos de tempestad y no naufragues hasta el final del sentimiento. Y al comienzo de este amor, amándote y amándome; un paraíso surgirá y con él un manantial de amor; para que vuelvas a tener fe. Y creerás en mí, en el amor; en ti. Yo te amaré, te haré cambiar; y así vivamos nuestro amor fértil. Roberto Becerra @OscuroPesar

La Montaña

Sube a la montaña y se siente libre. Casi llegando a la cima, se aferra a la rugosidad de la piedra, se lastima los dedos y quiere llorar; le cuesta respirar; el precipicio está tan cerca que parece imposible no caer. Desde abajo todo parecía tan simple como enamorarse y abrir los brazos; dejar que la enamoren y aferrarse a sus brazos. Desde arriba el mareo es más fuerte, y todas las certezas se vuelven dudas. Las preguntas en su cabeza gritan y el ruido no la deja pensar; se queda inmóvil, como si pudiera evitar que el mundo siga su curso, como si aferrada a la pared de la montaña el amor siguiera estando vivo.
Oye un grito y se ve caer.
No sabe si estarán los brazos de él para sostenerla una vez más. Tampoco sabe que así, también se descubren las alas y se aprende a volar.

Que ni yo te detenga

Que nadie te saque tus ganas de ser.
Que no te roben el alma.
Que ese brillo en tus ojos siempre sea una llama viva.
Que ni yo te detenga.

@mariana_aran

Un Minuto

Dentro del tiempo
hay un minuto breve
donde estuvimos tan cerca,
donde nos fuimos perfectos.

Sólo un minuto tal vez
que pareció un parasiempre,
que se sintió como nunca,
que se metió en nuestra sangre.

Sólo un minuto tal vez
que pareció un calendario,
que se rió del destino
y hoy recordé en un silencio.

Dentro del tiempo
hay un minuto breve
donde estuvimos tan lejos,
donde nos fuimos perdiendo.

El cartero no tiene quién le escriba


Ahora




¿Qué hora es? Responde: Ahora
¿Qué día es hoy? Responde: Ahora
¿Qué vas a hacer mañana? Responde: ¿Qué es lo que estas haciendo ahora?

Ayer y mañana... tan pasados, tan inciertos, tan dependientes de Hoy. 

Despierta, vive ahora, desvívete viviendo hoy.

Ana R.

Camino a un mundo paralelo




Ana R.

martes, 26 de junio de 2012

Ganadores del 11er Concurso #ConFábula



¡Felicidades a los ganadores!


Primer lugar:
Segundo lugar:
Tercer lugar:
Aquí una probadita de los participantes: Microcuentos de amantes Con Fábula

(Cadáver Exquisito)




(Cadáver Exquisito)








El amanecer con un resplandor ocre cómo no lo había visto antes.

Creo en los astros, y tal parece que no podré saber...

Ahí aparecías, dormida a mi lado. Una hipóstasis manifiesta de todas esas las heroínas que nada más existen en los libros.

¿A dónde se dirigen los cometas que atraviesan el arcoiris de la imaginación?

Huelo a ti, no hay una pizca de realidad que parezca definitiva.

Porque estamos en el mismo lugar, sin coincidir.

Miras al alba por la ventana y disfrutas de mis remedos de zalamerías, mas no las correspondes,

para desterrar las sombras, para no dejalas enfriar.

Y cuando estás me fundes como explosión de antimateria,

para arrancar cuidadosamente cada capa de realidad.

Es sólo la comunión del instante y la falta de trascendencia,

es restregarnos al filo de una sonrisa espontánea.

Autónoma e irreal casi no cambias y enseñas a leer, enseñas a luchar y te defiendes y la luna y las estrellas te protegen.

Eres la voz del eco dentro de la boca del otro.

Representas amabilidad, aunque popularmente eres la mala suerte.

Eres ventana y espejo.

Empujas fuerte el amor, lo desquitas con respiros para hacerlo tangible, físico,

dentro de los ojos de quien te mira.

Y sigues ahí, con luz tenue reventado el corazón. Alma colmada.

Eres ese universo paralelo, perdido.




Merodeador Nocturno @choco_nocturno
Claudia Yenisey @Cy___

Regreso al cuarto

   La primera vez simplemente supe que estaba ahí. De rodillas y con los ojos cerrados, apoyé mis manos en el muro. El frío y la humedad invadieron mis dedos, subiendo por los brazos. Insistí. Pronuncié su nombre sin pronunciar palabra alguna. Canté para él, en silencio y con cuidado, una vieja y casi olvidada canción de cuna. Nos dormimos juntos, sólo separados por el imposible muro. 
   Desperté sabiéndolo en el cuarto. Abrí los ojos algo asustado por el cómo, el por qué y el cuándo. Decía que abrí los ojos y él ya me estaba mirando. Lo miré a los ojos, me miró otra vez, nos miramos. Quizás nos reconocimos. Quizás nos esperábamos. Dominamos el impulso de abrir la boca y el escozor del llanto. ¿Cuántos años habían pasado? ¿Cuántos kilómetros recorrimos por los caminos que ya olvidamos? ¿Cómo llegamos a estar otra vez frente a frente casi tocándonos? ¿Por qué el círculo nos seguía guiando? Llegó la noche y nos dormimos como habíamos despertado. 
   Desperté otra vez solo en el cuarto. El paño rojo que cubría el espejo, estaba en el suelo, sucio y gris, todo pisoteado. Miré más allá de su fría superficie. Ahí, al final del pasillo, parado al lado de la puerta del cuarto, él me esperaba. Me miró sonriendo y con la mano derecha me invito a regresar al lugar del que nunca me había marchado. 

   Rubén Ochoa

búhos

de noche salen
los búhos filósofos
a tejer lunas

su tiempo azul
al ritmo de la noche
abriga sueños

Nubes con forma de nubes

Nubes, Juárez, Nuevo León, 2012.
Tan difícil que es encontrar nubes con forma de nubes, y yo las hallé sembradas en un cielo, listas para ser cosechadas.


Secretos

Una taza de café de Sanborn's, 2012.

¿Qué secretos hay
en esos bordes blancos,
bordes callados?

Secretos, charlas,
y confesiones largas
llevas contigo.

Oscuro café,
brebaje infinito,
secretos míos.



Tres Voces

Era verano, pero llovía como en invierno; con esas gotas espesas y gruesas que no te dejan ver, ni pensar, ni respirar, y sólo caminás como un autómata, acelerando el paso, pensando que estás a punto de llegar, que sólo faltan metros. Llegué a casa empapada de pie a cabeza, y me abalancé sobre la cafetera para devolverme un poco de calor al cuerpo. Estaba el café como recién preparado. No vi la nota sobre la mesa, hasta que salí de la ducha una hora después. Era breve, con la típica letra de médico de Juan, que nadie entendía pero yo sí. “Tengo que irme, necesito respirar, así no doy más”. Ni un te quiero, ni un te llamo, nada que aliviara esa especie de adiós como tiro al pecho. Era verano, y lo recuerdo bien porque fue un verano de mareas altas. Lo recuerdan todos porque salió en las noticias cuando encontraron el cuerpo de Juan, después de que pasó la tormenta. Me dejó con un post-it, fue todo lo que yo pensé. Empecé a buscar como loca en el departamento sus cosas, y todo estaba igual. No entendía nada. Sólo faltaba una mochila y un par de zapatillas. ¡Me dejó con una puta nota y se fue con lo puesto!. Hasta que vi el noticiero y quedé muda. Dijeron que se tiró del muelle, que alguien lo vio y trató de detenerlo. Ni siquiera atiné a llorar. El llanto llegó después, y creo que nunca paró.

Era verano, pero llovía como en invierno; no hacía más que dar vueltas como gato encerrado en el departamento, viendo las gotas gruesas chocar contra el cristal, tanto que hacían ruido; tanto que la cabeza parecía que me iba a estallar. Preparé café para que Gaby lo encontrara hecho y no me tildara de egoísta como siempre. Gaby y sus celos de todo. Gaby y su forma de mirar el mundo en blanco y negro, y el blanco de sus enojos siempre era yo. Hacía dos horas que me habían despedido de la clínica con un triste: “Reestructuración de staff”, que me tragué como pude. Me tomé el café y me pareció áspero. También lo tragué como pude. No sabía qué hacer con tanta ira contenida y a pesar de la lluvia decidí ir a correr a la playa. El agua siempre me calmó, y por eso nos habíamos mudado a Pinamar en un principio, cuando el stress de la capital había hecho estragos primero con mi pelo, y después con mi matrimonio. Gaby no quería vivir cerca del mar, pero la convencí pronto. Garabateé una nota. No se me ocurría qué poner. La dejé sobre la mesa. Me calcé las zapatillas y una remera, puse una toalla y un par de medias en la mochila y apagué la luz. Llovía con ganas, y cuando me iba acercando a la playa la tormenta ya estaba desatada; me pareció más absurdo no correr que volver a casa. Corría casi sin aire y cuando llegué al muelle vi un tipo enfilando derecho, decidido. Le grité fuerte, pero creo que no me escuchó. Cuando se paró en el borde empecé a correr más fuerte. Llegué justo a agarrarlo, pero no vi la ola, y sentí un raspón fuerte en el brazo. No supe qué me golpeó. Sólo tropecé, y lo último que vi fue el mar furioso y la cara del tipo. Sonreí y pensé: Gaby se va a enojar si vuelvo con la remera rota.

Ya no daba más. Estaba harto de todo. De la vida miserable que llevaba, de la soledad, de la bendita playa que alguna vez me había parecido un paraíso, de las llamadas nocturnas de mi madre preguntándome cómo me iba y cuándo iba a volver. ¿Volver?, yo no quería volver a ningún lado. Volver era claudicar con mis sueños del negocio propio, de mandar la ciudad al carajo y empezar de nuevo en otro lugar. Me había ido mal desde el inicio, pero no lo quise aceptar. Después las deudas se empezaron a sumar y pedí un crédito, y después otro, y cuando ya no quisieron darme más pedí prestado, y después más. No podía pensar. La lluvia me pone tenso. No sentía que ninguna parte fuera mi lugar, y pese a que nunca creí que sería del tipo suicida lo único que hice fue ponerme un par de zapatillas, una remera, meter los pagarés y todos los papeles del negocio en una mochila y salir hacia el mar. Cuando estaba en el muelle todo pareció más simple, pero más cierto y empecé a llorar. Me acerqué al borde y ya no veía nada, no sé si por mis lágrimas o por la lluvia, pero no veía nada. Por eso tampoco vi que se acercara el tipo y me agarrara del brazo, sólo sentí un tirón fuerte e instintivamente me quise soltar. La ola. Fue culpa de la ola. Una rama me pegó cerca de la cara y creo que al tipo también. Fue un minuto. Como un baile. Lo vi sonreír en el aire y no lo pude agarrar.

Ajedrez al Corazón

Detrás de tus torres hay demasiado orgullo, y mi reina te desafía pero tiembla. Es tu turno rey, y tengo más miedo a perderte que a perder.

Ya no tengo estrategia ni paciencia para aprender a saltarte todos los casilleros. Te quiero de rey. Me quiero de reina. Pateá el tablero.

Yo salto tus alfiles, derribo tu torre, y vos seguís sin llamarme tu reina.

Muevo mi reina por tu ajedrez hasta chocar con tus torres. Rey cuidadoso que no sacrifica ni un peón ¿cuándo hacemos tablas?.

-.-

Mariana Aran
@mariana_aran

Penumbra

En la penumbra
se oye tu voz que calla
se oye tu sombra

Yo no te veo
sólo repito cosas
que alguien me cuenta

Yo no te siento
sólo cierro los ojos
y te imagino

Vos estás lejos
nunca sabrás que sigo
latiendo fuerte

Vos estás ciego
sólo mirás los ecos
de un sueño viejo

Cae la tarde
alguien dibuja espinas
entre mis letras

En la penumbra
todo parece quieto
todo se mueve