martes, 6 de marzo de 2012

voz luz

luz que abraza
con sus mares brillantes
olas sin noche

en tu voz hay luz
enamora al párpado
que oye tu sol

haces parajes
y con mover los labios
tu voz camina

Duda

Si alguien pregunta
solo diré mi nombre
me llamo: duda

Para vos


Eres como un piano encantado que todos quieren tocar.

Conservas la belleza de tus líneas y las curvas de tu silueta se mecen como el mar.

Aún recuerdo ese nosotros que dejaste escapar y ahora te veo y pienso; ¿Quién será el dueño de tu libertad?

Vuelvo y te leo cada vez que me lo permito, pienso que al colocar mis manos en tu cuerpo podría hacer una melodía con sabor a ti, y a veces me cuesta creer que un día fuiste mía.

Luego, dejas soltar un suspiro en tus letras y la melodía se vuelve a formar.

¿Quién te estará tocando mujer?

¿Quién entona todo tu placer?

Concluyo que no importa quién esté a tu lado ahora, yo siempre lo voy a odiar

No me llames un mal perdedor, porque yo no te perdí, tú me dejaste, recuérdalo.

Volvamos a la melodía, a tus sonidos, dejemos de pelear.

Si fueras canción te llamarías Infinita y serías tocada por mí.

Si fueras poema serías uno escrito en una servilleta que nunca se publicó, pero siempre carga en su bolsillo el mismo Neruda, tu gran amor.

Pero en realidad, para mí eres un piano que muero por volver a tocar.



Facundo, tu cretino.

Hoy intenté llorarte

Hoy intenté llorarte. De nuevo. Lo intenté con todas mis ganas y aun así no pude.
Traté de sacarte de mi pecho a gritos para dejar de pensarte, pero tu sonrisa se atoró en mi garganta.
Quise rasgar nuestros recuerdos con un sollozo, pero se mantuvieron impasibles dentro mío, pesados entre mi pecho. Burlándose de mí, igual que tú el día del final.
Golpeé mi rostro intentando que el dolor físico expulsara con él al dolor mental, pero adentro me escocían tus recuerdos tanto que no sentía ya nada.
Cansada, decidí dejar que la frustración escapara en un suspiro, pero el recuerdo del tacto de tu piel aprisiono hasta al pobre dentro.
Intenté volverme loca de tristeza, pero tus ojos me hicieron permanecer cuerda para poder ver mi alma darse cuenta de su miseria en tu ausencia.
Decidí terminar con todo y volverme uno con el mundo, pero la memoria de tus brazos alrededor mío me detuvo con la falsa promesa del nuevamente.
Trabajé en olvidarte, pero cada recuerdo que intenté alejar regresaba golpeando las paredes de mi cabeza reclamando su lugar.
Deseé querer no haberte conocido, pero no pude ni quererlo enserio.
Al final, comencé a escribir para sangrarte en exquisitos versos, y el temblor de mis manos apenas me dejó escribir éstas simples líneas.
Quise llorarte y ni eso me dejaste hacer. Quise deshacerme de ti y no pude. Quise sonreír por los momentos en los que fui feliz a tu lado y no pude recordar ninguno. Quise regresar el tiempo y creerte mío una vez más. Quise poder sacarme todo el dolor del corazón, pero solo se apelotonó en la salida otra vez.
Y me rendí de nuevo a la melancolía de tus sombras.
Como hasta ahora.
Como siempre.
Como cuando estábamos juntos.

Fátima Li.
@F_LiH

Juntos.

Todos unidos lo podemos todo.

¿El corazón habla?

¿Será posible que el corazón hable?
Y si él nos habla, ¿qué cosas dice?
¿Será que de dolor nos maldice?
¿O será que un nuevo amor predice?


Omer Alfcorbar

Recuerdos

Para recordarte tengo que preparar el ambiente. Encender un cigarrillo. Cerrar las ventanas porque llueve. Tomarme un café a sorbos. Y ahí sí, abrir la puerta a la ausencia y regodearme en ella. Como un grifo que no cesa, que me empapa, que me hace agua los presentes. Pero hoy no sale. No sé por qué. Se queda ahí tu recuerdo, estancado en el patio de atrás de los adioses, empacado como mula. Yo, que no entiendo bien los caprichos ajenos, le hablo con paciencia maternal, lo tiento. Nada: oídos sordos. Me muerdo las uñas, repito el ritual del cigarrillo, las puertas, el café… Nada: caso omiso. Grito, lo maldigo, lo amenazo, le juro nuncajamases, le lloro un poco también. Y cuando veo que es batalla perdida lo despido, cierro la puerta de la ausencia, y me quedo acá, como ahora: empezando a teclear otro recuerdo que sea más domesticable.

El sol dibuja


El sol dibuja a su antojo
justo en mi pared desierta.
Yo que lo veo jugar le sonrío,
y eso lo vuelve más cerca.

¿Podrías?

¿Podrías nacer otra vez,
y evitarme el pobre intento
de tratar de renacerte
todo el tiempo?

tocar el cielo con las manos.

ahora que tocamos el cielo 
¿qué sigue?
habitando en cielo querido, podemos tocar las estrellas. 
¿lo sabías?
habitar las estrellas, éso hariamos, 
llenarnos de ese fuego que implosiona, 
nos aprieta hasta condensarnos en uno.
¿condensarnos en uno? 
¿para qué? 
ya somos uno caminando con las huellas de la mano, 
sin tropezarnos, ni aplastarnos. siendo juntos.
¡siendo juntos! 
sin porqués, solo las huellas profundas
direccionando lado a lado los espacios.
¿despacio? 
de espacio está lleno nuestro piso
los pasos que damos entre lunas
que nos sonríen al andar.
¿andamos?
¡claro que andamos!
caminamos en disimulo en este cielo que se viste de promesas
que se adorna de colores que sonríen al pasar.
en caminos que dan pasos, en huellas que dan abrazos
en tus ojos y los míos que ven las letras pasar.


Silvia Carbonell L.

Mujer a mis espaldas



Ana R.

martes, 28 de febrero de 2012

Para no morir



Habría  que hablar de él como el filo del precipicio; el borde o el abismo. 
Y de las miradas intensas llenas de luz y noche; una que se esconde bajo la falda, 
repta entre murmullos y se convierte en abrazo, 
en caricia retorcida, 
en volcán lleno de sangre,
en sudor perlando la frente. 


Habría que hablar de la distancia bebiéndonos lento, 
del corazón que de lleno se derrama entre las piernas, 
del golpe de agua que erosiona el cuerpo, el pecho  y la palabra,
de la ciudad que parece llenarse con su presencia, 
de la voz que está en movimiento y permanece líquida, 
de la lágrima que nadie escucha, y del mar que baila en la memoria,
y de las horas, tantas que se amontonan en la arena; 
arena que se cuela entre los huesos y muerde, 
y lacera vibrante con la piel llena de heridas.


También habría que hablar de la cicatriz que respira entre cada llaga, 
de la fractura llena de vacíos, 
del espejismo que no va a ningún lado;  
tan fugaz como hilos de sed pintando el paisaje. 


Habría que hablar de las lenguas bífidas probando el aroma lleno de siempres.
Y de horizontes; habría que hablar de horizontes.
Y hablar de los quizás que serpentean poblando las cejas. 
De la mano que sujeta mi vida.
De la angustia que se esconde en la garganta, 
y del sueño; 
el sueño que vive en mí.

Alma E. Palma


Árbol

Tan simple como:

árbol.
(Del lat. arbor, -ŏris).
1. m. Planta perenne, de tronco leñoso y elevado, que se ramifica a cierta altura del suelo.

Nosotros no creemos que sea tan simple, por eso un día propuse a varios compañeros que escribieran sobre árboles. Este es el resultado.

TuitArt


"Porque a las letras se las lleva el viento."


"A ti te quitamos la vida para escribir sobre nuestro sufrimiento. Árbol."

Julio Muñoz @Xulious


"vos, que andás bailando al son del viento, que jugás con los colores y estaciones, te veo erigir raíces en mis ojos, y te leo. 
Dennis Romero   @sin_enigmas


¿Cómo no amar a los árboles si se alimentan de nuestros desechos y a cambio limpian el aire, engalanan la vista y nutren con sus frutos? 

Miguel Ángel Acosta @miguelksk


"Árbol, de rama tus lágrimas."
Omer Hassam   @espectro_o


"Hola Libro! Te presento a tu padre: Es este árbol."
Mariano A-secas   @Mareas_Oscuras


"Yo no vine a hablar de ti, Árbol, solo quiero envejecer a tu lado. "
Versánico.   @SoyAbismo


"Los árboles juegan cosquillas con las gotitas de cielo que entraron a jugar entre sus hojas."
Silvia Carbonell L.   @Shivisc


"Eres mi libro de raiz"

Mariana Aran    @mariana_aran


"Árbol que secas mis ojos cuando traes el otoño y das cobijo a mis palabras. Que a veces suspiras tan alto, y a veces te callas en blanco."
Miss Utopía   @mismenesteres


"Recuerdo esa vez que sembré un árbol y coseché una biblioteca."
Rima   @oh_Rima


"No hay nada más sincero que un viejo árbol; el tiempo aglutinado en su rostro agrietado solo sabe decir verdades."
Magomi   @eduardomagomi


"Hay miradas que se caen como las hojas secas. Recorriendo el cuerpo del árbol."
Alma    @Elecktrapink


"Entre hoja y hoja, ¿qué se dirán los árboles cuando escribes?" 
Adriana.    @guzperad


"Echar raíces en tu suelo. Alzar las ramas a tu cielo. Llenarme de tus flores. Y morir como páginas en tus libros."
Nadia     @nadiamente


"Instrucciones para hablar a un árbol: Tome en sus manos las ramas. Piense raíces y dilate las alas. Muerda las hojas palabra por palabra."
Rubén   @OtroRuben


"Tienes madera de hogar, de ese hogar que da calor y protección a mis letras, de ese que da ramas de libertad y raíces para siempre regresar."
Ana RockOut   @AnaRockOut


"De tus raíces la constancia, de tus hojas la renovación, de tu desnudez la belleza, de tu dolor la página en blanco." 

Julio Muñoz    @Xulious

Y así te devolvemos la vida arrebatada. 










Julio Muñoz 

¿Viste?

Nuestra luz, nuestra ventana, 2011.
¿Viste la forma en que la luz de la mañana transgrede la ventana?
¿Viste la forma en que la brisa acuna las hojas sin que digan nada?
¿Viste la forma en que las hojas hablan aunque no saben que son escuchadas?
¿Viste lo que vi cuando desperté esta mañana?
Todo eso mientras pensaba en vos, en nuestra cama.


Recuerdo haber visto esa luz y esa ventana.
Recuerdo esa brisa, esas hojas y esas mañanas.
Recuerdo despertar en esa, nuestra cama.
Recuerdo haberme visto en tus ojos como en mi propia alma.
Lo recuerdo, sí. Aunque a ratos se me escapa.

Isabella

Iba apresurada al concierto, casi podía escuchar al presentador del evento decir mi nombre a la intemperie y con gran orgullo:
— ... Y con ustedes ¡Isabella Beltrán, la gran guitarrista clásica!.

El estrés y la tensión psicológica que me causaba ser el objeto de tales elogios y partícipe de la gran expectativa de un público tan exigente como el del "8vo festival internacional de guitarra Antonio Lauro" hicieron que mi paranoia aumentase.

Siempre he tenido el gran miedo - como guitarrista - de que mis dedos se caigan, se cansen, salgan volando o cualquier otra razón que les haga irse de mí.

Es un terror que me atormenta desde que tuve mi primera guitarra. Sin dedos soy solo un cuerpo con manos calladas, con palmas que me servirían vagamente para golpear o aplaudir.

Fue una tristeza dejar escapar mis dedos, desde que aquél día mi dedo meñique, cansado de ser tan poco usado en mis interpretaciones con la guitarra, decidió desprenderse de mi mano derecha y tirarse a la alcantarilla. No me quedó más que aceptar que el resto de mis dedos se fuesen todos a hacerle compañia, para que sigan haciendo música.


Aunque eso implique que mis manos queden mudas, tengo el consuelo de suponer, que si alguna vez llevo mi guitarra a alguna cloaca, mis dedos vendrán a tocarla, y podré escuchar por primera vez como espectadora, mi propio concierto.


Hace tiempo


No recuerdo cuándo fue la última vez que escribí de verdad. No tengo idea de cuánto tiempo
pasó desde la última vez que gocé el olor de la tinta fresca y la textura de una hoja al sentirla
bajo el costado de mi mano; la última vez que de verdad escribí, cuando de mis dedos brotaban
constelaciones de letras que formaban grandes ejércitos de letanías; la última vez que sentí
confort al despojarme de esa inspiración que tanto me agobiaba por las frías madrugadas,
inspiración que exigía, a voces, salir de esta pequeña imaginación que tengo como regalo divino,
inspiración que revoloteaba por doquier y amenazaba con materializarse en cualquier momento,
inspiración que transformé en largas colas de caracteres; la última vez que con las musas me
permití jugar, tocando, besando y respirando su aroma, bailando al son que su voluntad marcara.
No recuerdo cuánto hace que fue la última vez.

Sólo tengo en cuenta que hoy por hoy, no escribo, no redacto, no creo textos, argumentos o
parrafadas de nimiedades. Hoy por hoy, lo único que tengo en cuenta, es que el olor de la tinta
fresca es como un cáncer para mis pulmones; las hojas me arrebatan a girones la piel que una
vez cubrió mis enjutas manos; no escribo, no lo hago más; ríos de sangre y lágrimas brotan de
mis dedos, como de un volcán lava, que se congregan para ladrar injurias y desprecios hacia mi
persona; se vuelve contra mí la inspiración, aquella que alguna vez me guió por el sendero de
la creación, y no hace más que saquear lo poco que queda de mi mente, confabula junto con la
imaginación para dar el último golpe a mi sensatez, que agoniza dentro de mi franqueable razón;
demonios sustituyeron a las musas, las devoraron, una por una, y hoy por hoy, como muestra
de su victoria, cuelgan las putrefactas cabezas de las deidades frente a mis ojos, para que nunca
olvide que no existen más.

La escritura se convirtió en mi verdugo. Encadenado por siempre a su ira, obligado a ser víctima
de su látigo, hoy por hoy no escribo. Obedezco al dolor y la agonía que ella plasma en mi corazón,
pues desde que te fuiste, todo se volvió en mi contra.

Joel Estrada Nava
@JenEnav
http://jenenav.tumblr.com


Un segundo


Se miran y de repente desvían las miradas como dos trenes a punto de colisionarse, un estrépito pulsar en el corazón capaz de desbordar las arterias, quieren mirarse otra vez pero temen ser no correspondidos, se han visto en otras vidas, incluso en otros universos pero no lo saben y volvieron a nacer teniendo así que volver a aprender a mirarse, llenos de miedo, él aprecia cuidadosamente el suave trabajo textil  realizado por la araña en una esquina, ella mira supuestamente al suelo (en realidad mira hacía sus adentros tratando de descifrar esas visiones que se delataron ante ella).

¡Tum tum … tum tum! El corazón tocando el pecho como si fuese una puerta y quisiera salir deliberadamente de su encierro. ¡Tum tum … tum tum! Otra estampida de latidos y los vellos se erizan.

Se animan por fin a intentarlo otra vez, levantan al unísono la mirada, ambas personalidades se encuentran en esta dimensión pero sus recuerdos inician un recorrido desde épocas anteriores alrededor del mundo en segundos. Se conocieron, convivieron, se casaron, tuvieron hijos y se hicieron viejos con una sola mirada… en segundos… hasta que una persona se atravesó en el punto que intersectaba sus miradas, ellos tuvieron una vida juntos y se amaron con locura, en otra dimensión, una alterna, esa dimensión donde un segundo es un siglo, donde los viejos se hacen jóvenes, donde se besan con la mirada y se ven con los labios, donde morir es cosa de un parpadeo al igual que nacer.

Después de esa mirada juntos, jamás se volvieron a ver, pero tienen la certeza de haberse querido toda una vida. 

Óscar Litio
@Oscarlitio 

Consejo de Amigo



Texto: "Consejo de amigo", Pablo Méndez.
Música: Frédéric Chopin, "Nocturno en Bbm Op. 9 No. 1".
Voz y producción: Nadia L. Orozco

Amor prohibido

Tiemblan mis manos al saber
que ya no estaré contigo,
que a pesar de este amor
que tú y yo hemos vivido,
te irás pensando en el aire
que lo nuestro es prohibido;
sé que me recordarás
como un simple viejo amigo;
pero antes que te vayas lejos,
sólo una cosa te digo:
no te olvides de los consejos
que de mí tú has recibido,
porque yo te he enseñado
lo bueno y lo permitido.

Omer Alfcorbar


Tapete de Lágrimas

Cosmovitral, Toluca, Estado de México, 2011.