martes, 11 de septiembre de 2012

Hoja y árbol. (Haikus)




 I

Caes de tu cielo 
verde y enraizado 
¡Oh! Hoja lluvia.

II

Otoño lento
que cae sobre mi pecho.
Tu tierra fértil.

III

Fértiles rasgos
germinan transparentes
vuelos, palabras.

IV

Palabra savia
la del árbol de tinta
entre mis manos.

V

Manos que siembran
entre nubes y piedras,
ese puente, tú.

VI

Tú, Luna, menguas
en esta misma noche
llena del ayer.

VII

Ayeres bordan
en las orillas del hoy
nuestras espumas.

VIII

Espumas de río
este amorío: caudal,
 hoja y árbol.



Alexander Gnomo.


La vida tiene su ritmo propio

Del mismo modo que sin escribir no me siento yo, sin música no sé ser. Tal vez será porque siento que la música siempre me crea un espacio, y yo también siempre le encuentro un lugar en mi vida. Abro los ojos y los ruidos de la ciudad ya me regalan una sinfonía peculiar, y desde ese minuto en adelante siempre hay una canción en mi cabeza, como si mi día tuviera su soundtrack propio.
A veces cuando escribo siento que hasta las letras tienen su propio acorde, y juego a encontrarles la melodía según mi humor y mi armonía.
El amor se canta y baila de a dos.
El dolor sabe de tonos agudos.
La verdad se grita mejor a voz de cuello.
La mentira siempre falla al dar la nota.
La vida tiene su ritmo propio.
Yo también soy un acorde en este pentagrama, igual que vos.

Hay quien es música
aunque no siempre dé la nota,
y hay quien da la nota correcta
y no consigue hacerte cantar.
@mariana_aran

Sexo

Yo sé que no hay mañanas, sino ahoras. También sé que hay horas, y no tiempo. Yo sé que no hay palabras, sino gestos. Sé que no hay frases rotundas, sino sexo. Detrás de toda caricia, un silencio. Donde hubo amor queda esto, que cómo le decís no sé.
Lo que me da vergüenza es sentir que soy molesta. Un impúdico animal comiéndose los restos. Si me preocupa lo que te ocupa, me contestás excesivamente cortés. Cuando pregunto lo que no me explicás, siento que marcás con tiza un: Prohibido. Y entonces sí, creéme, me siento una puta por horas, que se soñó Cenicienta en su cuento privado terriblemente demodé.
Así que dame una pista. Avisá con carteles de neón cuando piso terreno ajeno, y entonces voy a entender más simple y más fácil lo que diferencia querer, de pasar un rato ameno.
Al menos eso, sabélo, me lo debés.

Érase una vez

Érase una vez
todo tu cuento de hadas,
yo de princesa.

No supiste ver
toda mi magia viva,
sapo sin beso.

Otra vez la misma nube

"Se te nota el miedo en las alas,
estás volando en círculos
y te veo tropezar siempre con la misma nube."

martes, 4 de septiembre de 2012

La mar


La mar

Ahora paga, honra.
Mala, ama a la mar, ama ese mar.

Es él.
Sal, aroma sea.
Relato tomar, ámala, lo sé fácil.
Pasado generó más edad.
Oiga, dale amor a ese ser, ámalo, use eso.

“Pairo me mareó”: Leí. “Herí a ese ser.”
Ámalo sola, mar es ese aire, hielo era,
memoria posee su ola, mar es ese aroma, él adagio da.

Desamor en ego das, aplica fe.
Sol a la mar amó total, era, es amor,
alas le será, me sé.

Amará.
Mala, ama a la mar.
No haga paro, hará mal.




Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Cualquier cosa (II)

Calor. Claxón. Acelera. Frena. Sirenas. Vuelta a la izquierda. Semáforo en verde. En rojo. En ámbar. Cambio de estación. Soda Stereo. Vuelta a la izquierda. Se baja del auto y tal como lo previó, hay una larga fila en la tintorería. Como siempre en jueves. Por eso ella viene los miércoles, pero ayer se le atravesó la cita con el dentista. Se siente sudada y cansada y no son ni las doce. Piensa en su marido. Si le cortase el cuello haría mucho ruido. Y sería demasiado sucio. Y parecería que le guarda algún rencor. Sería una pena que su cuchillería alemana de hojas de acero acabara frente algún Ministerio Público. Cortarle el cuello no. Además, es su sitio favorito. Le gusta hundir la nariz en su cuello, y justo en el borde de la camisa olerlo y encontrarlo. Sonríe. Su cuello es su lugar favorito. Cortarle el cuello no.

(continuará...)

Sol negro



Hay demonios que ensordecen agitando la lengua, 
se palpan con la intención y el deseo malsano de herir, 
de gemir apenas apretando los dientes.

Ocurren en la inmensidad del espejo, en la mirada cargada de aleteos imposibles.

Imperceptibles apenas se sienten como puntos de fuga, 
con toda la propiedad de soles grotescos, burlones sí; 
pero soles hermosos conscientes de su belleza descarnada.

Están ahí, abriéndose en lo profundo de algo
que brota índigo entre la voz y las manos.

Se invocan en la penumbra con las piernas aladas,
y el vientre disfrazado de anémona,
ofreciendo la herida roja y palpitante;
aguardando sedientos, 
hasta desvanecerse
en un breve quejido hundido al final del grito.

Están ahí, soñándote, soñándome;
preguntando sin saber qué pasa, dudando entre
la piedra, la sombra,
el ave, el viento, 
tú o un pedazo de vida desmemoriada.


Están ahí, afuera.


Y yo aquí, respirando un mounstruo lleno de sangre y etcéteras. 


Alma E. Palma



Microcuento


¿en qué lugar te gustaría morir?

y ella, se acordó de ti.


claudia v
@claudiagvv

Emprendiendo el viaje


Y me encuentro emprendiendo el viaje,
con muchos anhelos,
sin ningún destino,
más que el vivir.

Y tomé mis cosas,
que sólo eran mis raíces,
y a emprender el viaje,
para no volver.

Y me encuentro sola,
en este éxodo,
con el único destino,
más que el vivir.

Veros Ruiz
@veros_ruiz
http://angela-natalia.tumblr.com/

La paradoja del Conejo blanco, cojo y saltarín

Y así empezó el día del conejo blanco de piernas invisibles y pies largos, que al despertar después de una larga noche se le hizo corto el amanecer.
El conejo blanco, de orejas largas y blancas no escuchó el gallo cantar, ni siquiera ese silencio aturdidor que estremece el suelo de donde estaba sujeto.
Vestido de piel de animal salió desnudo de alma y mente, con un corazón de una mano y un latido en otra, y aunque no creía en el amor a primera vista miró a aquella coneja, de rabo corto pero extenso, que sacudía el deseo en cada paso mientras volaba, firme y segura de su belleza, y aquel conejo, de ojos rojos y vista corta, se le acercó al futuro sin haberse movido del presente, con un beso entre labio y labio aunque sólo podía sentir su bigote, que fingía moverse al compás de la brisa, mientras los árboles quietos seguían escribiendo la paradoja de un conejo que intentaba saltar sin tener piernas de donde apoyarse.

Camilo Villanueva Esquivel
@LetraSilenciosa

Una mañana más

Una mañana más que me descubro pensando en ti, anhelando todas y cada una de tus caricias, suspirando por tus letras, extrañando tus besos.

Una mañana más que vivo lejos de ti, tu ausencia pesa, pero basta mirar hacía atrás y recordar todo lo que hemos vivido, sonreído y amado. Bien vale la pena todo lo vivido para encontrarte.

Quiero sentarme a platicar, como es que me enamoré de ti, un hombre único, autentico, soñador, escritor, excepcional… una mañana más que me descubro enamorada de ti.

Una mañana más en donde lo único que quiero es demostrarte lo feliz que me haces, a tu lado conocí la intensidad que existe dentro de mí.

Fernanda Acosta
@Desea_Me
http://elpuntofinal.tumblr.com/

Oquedad



Sabía que el tiempo era aquél, quien se encontraba dormido
sobre la mesa de noche,
y lo dejé dormir, escuchando sus respiraciones
con la saliva ahogando las palabras.

    Y se extinguía.

La ausencia lame la piel con un dedo dibujándola
el dolor sabe de qué color es la mirada,
ya no me atrevo a mírarle de frente.

    Déjame caer.

Abajo me espera un río de aguas revueltas,
y la realidad se parte entre líneas suspendidas.

La ausencia es la mirada que no tengo,
y en ella vive el dolor
y la historia se difumina en claroscuros
hay una escala de grises que se está sembrando en la piel.

    Déjame salir.

Afuera hay una página que quiere escribirme
y la tinta está mojando el papel
y el lápiz tiembla contra mí.

Y una canción se desvela en palabras repetidas,
entonces vi que el sueño dormía dentro de mí
y luego la noche que lastima,
porque no tiene quien la sueñe.

Hay un par de lágrimas bailando en las pestañas,
un leve parpadeo acabó derribándolas
cada gota es un camino que no sabe a donde va.

    Caemos.

Una madrugada me está mordiendo la piel,
es un ahora que se desliza porque me sabe.

Están cayendo las aguas de la boca,
tienen el sabor del miedo, y en ellos habitan mil abismos.

Una luz artificial baila en medio de la nada,
y la nada se difumina en silencios.

    Algún día se escucharán.

Hay un camino que se detiene,
me imagino que no sabe dónde encontrarse.

Hay una marea de madrugadas
erosionando los tiempos.
 
Y yo aquí, te veo desmoronarte entre mis dedos.


Alma E. Palma

Génesis (I)


    Las horas apenas se movían. Entonces miré el humo arremolinándose al tocar el techo, vi más allá y abrí los ojos cerrándolos mientras se abrían. Y así, casi sin quererlo, llegué al principio, cuando Dios todavía era un niño. Puedo suponer que Él no sonreía. ¿Qué caso tiene sonreír sin nadie que sonría a nuestra sonrisa? Puedo suponer que, ya cansado de tanta soledad, gritó tan fuerte que la nada supo que existía. Así la noche decidió ser noche y el día día. Miró hacia arriba para que sea el cielo. Dio un paso para que la tierra sea bienvenida. Pero el polvo sólo era polvo y eso dolía. Entonces lloró porque no entendía, y las lágrimas derramadas impregnaron el polvo. Y así nacieron el barro y la primera sonrisa.

     Rubén Ochoa

La clave de Sol


Exclusividad

Quiero amar con exclusividad y sólo me aparecen corazones compartidos. @mariana_aran

Algunas nenas no lloran

Manuel me dejó.

Para escribir un cuento hay que alejarse de la vida real. Porque en la vida real, es decir: lejos de los papeles en blanco y las suposiciones afiebradas de las escritoras standard como yo, que tratan de bucear hasta lo indecible en cuestiones sin importancia; como las miradas que alguna vez alguien me echó cuando me empeñaba en buscar respuestas en mi taza de café, o el sonido del viento jugando con la cortina de la ventana de mi cuarto; cosas así, sin vitalidad, sin fuerza, que sólo sirven para rellenar los relatos con frases hechas. En la vida real, como iba diciendo, las historias, y sobre todo las historias de amor, empiezan más o menos así: alguien, que puede llamarse Johnny o Manuel un buen día se da cuenta en la ducha, en un insomnio, en una esquina, mientras come un Big Mac, que Mariana o Michelle, tiene unos ojos verdes o azules o marrones que le calan hasta el alma, y que la misma piba que hasta ayer no le promovía más que un poco de ternura, hoy le empieza a picar en la garganta, en los brazos y en las piernas; o tal vez así: Michelle o Mariana una tarde cae en cuenta que el chico de al lado, que se puede llamar Johnny o Manuel, que hasta ayer no le promovía más que pena, por el saco demasiado largo y gastado, hoy le mueve los estantes al punto de pensar que lo más importante del mundo es abrazarle ese cuerpo flacucho y endeble, y decirle que el saco le cuelga mejor que a nadie.

En la vida real, los datos triviales del pasado de Johnny/Manuel y Michelle/Mariana, a nadie le importan. ¿O acaso alguien se pone a pensar al ver una de esas parejitas en la plaza, a qué edad largó el chupete, si se comía las uñas o si era el gordo del grado?; nadie piensa en telas de araña cuando pinta la pared, nadie se imagina tumbas cuando ve florecer un jazmín. Nadie. Al menos no la gente normal, y no está mal que así sea, porque sería desastroso (sobre todo para las escritoras standard como yo) que la gente quisiera encontrar en un cuento, las intrascendencias de las parejitas que pueblan las plazas y se matan un rato a besos, mientras vos paseás el perro y los mirás como diciendo “Quién pudiera”.

Para escribir un cuento, insisto, no hay que ser real. Una escritora standard como yo nunca debería relatarlo como si lo estuviera viviendo, como si estuviera en la plaza conocida y fuera uno de los lados de la parejita común presa de manoseos comunes y de su pasión poco común por las películas dirigidas por Kim Ki-duk, y tampoco deberá cometer el error de escribir ningún nombre verdadero, que a lo Pavlov le recuerde su historia, su plaza, y su “Quién pudiera”.

Mucho menos deberá acelerar los tiempos; me refiero a esa tentación de matar al gato antes de que huela el pescado, lo coma, se indigeste, y se sueñe el protagonista de Cementerio de Animales. Para ser clara: una escritora standard como yo, nunca debería comenzar una historia de amor por el final.

Será por eso que esto no es un cuento.

-.-

Mi cuento también fue publicado en el blog "Mujeres Con Espadas": Lado B: Algunas nenas no lloran

Ya me adivinó


Ya me adivinó,
sabe que soy de sombras
y luz brillante.

Ya me adivinó,
sabe que no me quiebro
pero me rompo.

Ya me adivinó,
sabe que soy principio
de sus finales.

Ya me adivinó,
sabe que estoy latiendo
por culpa suya.

Desierto blanco

"Esta poesía es en blanco. Espera tu tinta para hacerse."
@mariana_aran

Alguien

Dejando huella


Dejando huella...


                                          ...aunque tenga alas.

Ana R.

martes, 28 de agosto de 2012

Tengo algo que confesar


Tengo algo que confesar, no… no voltees, no quiero que al mirarme en tus ojos tiemble mi voz o escapen los pensamientos. Deja que lo diga de lejos, que mi voz vaya eliminando distancia y baje poco a poco hasta ser un susurro detrás de tu oreja. Yo, el que ha aprendido a no amargar sus deseos con lo que no puede tener… tengo envidia.
Envidia de los calendarios sin mi inicial en ellos. Tengo envidia de los espacios de tu corazón que han estado habitados. Tengo envidia de las pupilas que han visto tu sensualidad desbordarse. Tengo envidia de los rayos del sol que calientan tu piel. Tengo envidia de las ventanas que se han abierto en tu espacio. Tengo envidia de la cámara que sostienes entre tus manos. Tengo envidia que se aviva y cala, del pensamiento que anida tan dentro de ti, de la sangre que te recorre todo el cuerpo.
Tengo envidia de la buena y de la mala también. Tengo envidia de la fantasía que humedece tu deseo; De esa pasión que te arranca gemidos, de esa pared que se pega a tu espalda. Tengo envidia de tu almohada y del agua que te limpia, que te moja y refresca cada mañana, de la toalla que te seca y de la tela que te cubre, envuelve y aprieta; Tengo envidia del palpitar en tu pecho, de la mano que unta de crema cada posible destino de mis besos; Del aroma que flota a tu alrededor y del carmín que pinta tus labios al salir. Hasta de tu día y de tu noche…. tengo envidia.

it’s gone


he tenido un sueño hoy tarde. las cosas se habían invertido. el azúcar se había convertido en morena. los billetes se triplicaban de la nada (habían tres de quinientos juntos). el sepia, qué no decir del sepia, si era el alimento del sueño. solo sé que al despertar la ventana tenía una fisura pequeña. creo que alguna parte del sueño se me escapó.

n.u.b.e.s

esas nubes
discoidales
¿las ves?

abduciendo el bosque
¿las ves?


se acoplan
en la nada

igual que nosotros

¿nos viste?

Sin Bonhomía


Una cuerda suena oscura y ácida,
así como suena el miedo 
cuando abre los ojos.

Y para saber despertar
hay que saber morder escaleras
hasta sacarles chorreando 
todos los pasos 
(como jugo de subidas y bajadas)

Un hilo de música nos cose la estadía,
estamos parados, monteando,
castigando la piel del mundo,
pisando soles viejos.

Estamos también en la noche
sin saber siquiera qué significa
o si es un lugar tal vez, 
o un pedazo de limbo.

Hay suspenso en un sonido,
es el tún tún de una cuerda asustada
durmiendo con un ojo abierto 
sobre una cama de agujas.

Ahora sobre mis dedos solo 
me quedan estos sonidos
que al final son palabras repetidas
diciendo lo mismo,
y que con voz interesante
van cortando el silencio en muchas lonjas.

Y es eso es 
lo que 
escuchan.

Animales











El número uno

Estatua homenaje al fan no. 1 del Club América, Estadio Azteca, 2012.
Dicen que si eres hincha del América, eventualmente te conviertes en estatua de bronce.

Estrellas


Estrellas
Imagen tomada de Fotonostra.com


Allá
Brillan
Cientos
De
Estrellas
Fosforescentes
Grandes
Hibernando.
Imaginan
Jardines,
Kioskos,
Luces,
Montañas,
Nubes,
Ñeque,
Obscuridad,
Para
Querer
Recrear
Su
Tórrido
Universo.
Velada,
Whisky,
Xerografían
Y
Zarandean.

Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Instantes vacíos.

He hallado lugares vacíos entre los escombros
estábamos en cada uno de ellos
gritando, teníamos miedo
traté salvarnos, pero no quisimos ayuda de un extraño
entonces corrí a pedirte ayuda
pero era tarde
ya habíamos escapado.

El límite.

Aún sigue cayendo
y no hemos intentado evitarlo
no queremos salir.

Madre


Madre con trizteza observo que estas entregando la vida, esas ganas de no luchar en tu mirada perdida me sorprenden abriendo mis heridas
has dejado de ser la guerrera,
que por sus hijos diò la vida,
para dar paso a una total negativia,
a seguir batallando en contra del mal que aqueja tu vida,
no te dejes vencer,
mira que has sido ejemplo a seguir
a lo largo demi existencia.

Madre te quiero de vuelta aunque parezca egoìsta
si tu no te entregas serà màs fàcil lograr la lucha que siempre has sotenido,
de ti yo no lo esperaba pues siempre eres el roble de fuertes ramas que sostiene la tormenta de nueve razones de vida.

Se que no eres eterna, tan sólo te pido que no abandone la lucha que te ha puesto el destino, ruego al cielo que te llene de sabidurìa
para lograr tu cometido, seguir en este plano terrenaldisfrutando de la vida .

Madre dame la oportunidad lo que quizas no te correspondido, vence esas ganas de dejar esta vida, mira que tiernes nueve razones
y el fruto que ellos han rendido, esas pequeñas ramas esperan que guies sus pasos madre te de tus hijos te hablo.


Nurbia Cupares

Para la papisa

Intrigante mirada en los cuencos pálidos de días y noches de claustro, mirada que quebranta mi razón y me incita a crear destellos que se apagan al instante.

Nilza Vargas
@Plavalagunazul

El amor calla y es insoportable

Traía lentes oscuros de tanto tramontarle al sueño. Me besó de perfil, yo que no tenía apetito, y siguió a paso firme.
Beso a beso y fui recuperando las ventanas y la luz del cuarto, cerramos los ojos y abrimos las ganas.
Quedamos, de paso, rendidos ante la mañana. Se fue dejándome el recuerdo de perfil. Escríbeme más seguido, me dijo.
Yo desde ese momento que no la invento, pero ya se hace más seguido que viene a llevarse la revancha del olvido.
Mis labios ya han envejecido desde que no la tengo, se esconde detrás de mi sombra, se hace tempranía.
Ya después de los viernes jadeantes, la toco a cada instante, mi canción preferida.

Esteban A. Díaz.
@Estertor__

la excusa

que el tiempo nos conecta
ya los sabías, lo leíste
en aquel revelador poema

que de las dos cafeteras
una daba el mejor brebaje
y la otra la vida entera

que de los dos consumismos
uno era más agresivo y el otro,
vaciaba de placer tu instinto

que de tu cuerpo alguna marca
nueva tenía que aparecer, ahora
yo seguía conociéndote marcada

que la pérdida de apetito
nos asimilaba en la distancia,
y perdíamos nutrientes básicos
y trasnochábamos

con los ojos muy abiertos,
escuchando latir a la noche y al cielo,
quién sabía, misterio de luz y saliva,
si secretamente pensabas justo lo mismo

que yo

que podríamos comunicarnos bajo este manto de silencio,
que una noche sin tocarnos era una estrategia de la poesía,
que yo alternaba mil sabores y ganaba calor y tiempo,
que la incertidumbre nos sonreía a cada paso y nos unía,

que la rima, ahora y siempre, era el deseo sonoro de perderte
entre un enjambre de palabras, una acumulación de miembros
de otros cuerpos atacados y otras vidas precarias e inertes,
la palabra era solo la excusa,
o quizá, siendo del todo justa,
tú eras la excusa para la creación de este mundo redentor.


(Dicen que la belleza, una vez, se disfrazó de sueño para caminar tranquila. Sola)

Carmen García García
@mamenjohnboy
http://inventadotodoconpalabras.blogspot.com

No sé si lo siento

No sé si pedirte perdón por haberme ido, pero es que para mí nunca estuvimos. Nos conocimos y nos acercamos, pero nos alejamos antes de que nada pasara. ¡Porque no pasó nada! Claro, unas miradas, algunas palabras y un par de sonrisas. Pero nada grande, nada importante por lo qué disculparse. Que te ilucionaste, lo siento. No es mi responsabilidad, sí mi culpa. Mi intención no era jugar. No eres para mi ni yo para ti. Simple. Que lo que pasó lo demuestre. Que soy un cobarde, tal vez. Por no decirte que me iba. Pero es que nunca llegué. Que me disfracé de caballero, tal vez lo soy o tal vez así me quisiste ver. No lo sé. Supongo que se es un caballero porque se hace y cobarde porque se deja de hacer.


Juan Diego Maya Duque.
@Duloms
http://duloms.blogspot.mx

Con Fábula en Breviarios

Esta semana nuestros compañeros de Breviarios nos incluyeron en su programa de radio semanal. 

http://breviarios.com/con-fabula-blogrevista-literaria/

Aquí les dejo el link al podcast del programa.

Con Fábula en Breviarios. 

El calor de tus manos


De nuevo te tengo,
en el sueño de sentir el calor de tus manos.

De almas tan simbiontes,
de sueños tan acoples
de reconocerme en tu voz y
dejarme habitando en tus palabras.

El estremecer del cuerpo al saberte,
sentirnos complemento.
Nuestra complicidad al dedicarnos el último beso
el único sueño.

Tenerte tan cerca, tan dentro
tan lejos
tan sólo necesitar sentir el calor de tus manos,
tu cuerpo



Eva Beltrán

Añoranza

Lo que hoy hubiese dado por estar con esa tranquilidad.
Lo que desee hoy, estar ahí sentada con esa calma,
Observando la lluvia
Tranquila, despreocupada
Volver a ser niña

Al final del día


Te busco al final del día,
al final del pasillo
al final de éste camino
ahí donde queda el reflejo del mar
ahí donde está mi reflejo. Contigo

Una vez, en un sueño


Miré a Julio directo a los ojos.
Miré a los ojos al niño que mira
desde abajo de esas dos cejas
que gritan España.
En silencio le pregunté que qué pasaba.
En silencio me respondió que nada,
que todo,
que qué si pasa todo
o pasa nada.
En silencio asentí.
En silencio asintió
mientras me miraba.
Sonreí en silencio.
Sonrió en silencio
como quien escapa.
Nos miramos a los ojos
mirándonos en distintas mañanas.
Le di un beso en la frente
y le dije vuelve a casa,
que esto es un sueño,
que esto nunca acaba.
Me dijo adiós con una sonrisa
que decía,
en silencio,
ya estoy en casa.

         Rubén Ochoa

Cualquier cosa (I)

Decir que el reloj avanzaba era sólo un decir, porque llevaba quince minutos en el mismo lugar y no pasaba nada. La fila del supermercado seguía interminable, los niños de la mujer formada frente a ella seguían llorando y el calor insoportable hacía que la blusa y el pantalón se le pegaran a la piel, por la transpiración. Gotitas de sudor le perlaban la frente y sentía que se asfixiaba. Sin embargo, mantenía el gesto adusto y la mirada serena, y mentalmente se repetía que hacer gestos de hartazgo le provocaría arrugas y no solucionaría nada. Se repetía también que salir de la fila e irse a casa era una bobada: necesitaba la harina para el pastel de los niños, y seguro la fila que la esperaba en la tintorería no sería mejor que esta. Entonces se le ocurrió, así como cualquier cosa, que tenía que asesinar a su marido.

(continuará...)

Escenarios del pasado



Estoy aquí, y es tiempo de sentir.
Las luces ya no me ciegan, la grandeza ya no me asusta.
Abran el telón, estoy listo para dejar la actuación.

Quítese las mascaras, muestre su alma.
Baile al ritmo de la madera desgastada. Y tome el micrófono sin importar las miradas.
Disfrute la función, que hoy canto con el corazón.

Todo se resume a esto, no hay nada más qué pensar.
Es ahora o nunca, ¿te atreves a regresar?
No olvides que tú deseabas esto. No olvides las penas que lloraste bajo el pecado que llamamos recuerdo.


Estoy aquí, y es tiempo de robar un suspiro más.
Aplaude para mí, déjame fluir.
No te despidas, volverás a verme aquí.

18:15


Miro

Gente a la que miro pero no se deja ver,
y gente a la que sé con los ojos cerrados.

La Ilusión

La ilusión sabe que no es real, y se sienta a esperar que la sucedan como si fuera su único destino. No entiende que también puede quedarse en el camino, romperse como una pompa de jabón, o terminar archivada en el cajón de los olvidos.
La ilusión espera volverse cierta, pero a veces se cansa de esperar e inventa una estrategia. Se mete en cada resquicio de la duda, aparece en todos los sueños que pueda, y se apodera cuanto la dejen de la razón, en su afán de convencernos que su magia es verdadera.
Nosotros creemos enamorarnos de la ilusión que creamos, y la ilusión cree que nos crea. Es tal la fascinación que nos ejerce, que dejamos de mirar que hay detrás de su esperanza, y en ese minuto de ensueño nos sentimos inmortales, y la ilusión también se imagina que es eterna.
Pero siempre la realidad entra en escena, aburrida de vernos esquivarla. Nos roba la ilusión y la hace suya.
Así la cumple o así la rompe.
Nos deja en llanto, o nos da vida.

Pecado

Todavía

Te pinté de excusa por tapar mis miedos.
Te soñé presente por llenar mis días.
Te busqué tan cierto por quemar mis dudas,
y te hiciste humo cuando más me ardías.

Me vestí a medida de tus pretensiones.
Me ubiqué tan lejos como me pedías.
Me acerqué a mi modo, sin que lo notaras
pero me dejaste cuando te quería.

Me juré mil veces ya no repetirte.
Prometí olvidarte, no llorarte en vano.
Y me fui mintiendo todo lo que pude
que ya no te amaba, pero aún te amo.

Entre un silencio sombroso.


Un silencio tan denso que se podría escuchar el aliento del muro por entre las grietas.

Grietas tan profundas que se desbordaba el alma de esa palabra fija y pétreamente vertical.

Vertical como los que le buscamos significado a esa dama imponente como lo es la noche caída y en pleno enraizamiento.

El enraizamiento en los restos de instantes que se abisman sobre mi cada haber recostado sobre esta sombra.

Sombra de bandadas, de cobijo y extraña luminiscencia que nombra al misterio y es misterio de sí.

Así anochece en esta soledad. Un solitario sombroso entre las piedras y las siluetas que danzan al ritmo de la llama de una moribunda vela.

Velada de ausencias, presente transparencia.

Así el recorrido de lo quieto. Donde la noche es un silencio de cuervos, una ventana que se nos asoma tras el pecho impregnándolo todo.

Donde la vela crea el son de la sombra.

Donde la sombra lleva al enraizamiento.

Donde el enraizamiento desaloja lo vertical.

Donde lo vertical se ausenta y son grietas las presencias.

Donde mis grietas me regresan a este denso silencio.


Alexander Gnomo

Rojo

Rojo
como la sangre y el vino
como la tierra del norte.
Rojo
como mi boca y tu orgullo
como pisar tu camino.



Después de la tormenta... la calma

 

Ana R.