martes, 24 de julio de 2012

Esbozo

Disfrutar la danza de las cortinas blancas de mi ventana acariciadas por el aire tibio del verano. La luz del sol en ocaso juega con ellas, trata de tocar mi rostro pero ellas no la dejan; apenas se lo permiten y yo me entretengo observando, río. El viento roza mi piel, los destellos tornasol van y vienen; el juego continua, mientras, las sombras en mi piel van apareciendo lentamente… el sol se ha cansado de jugar.


Nilza Vargas
@Plavalagunazul

La huída


Y salí corriendo sin rumbo,
llorando por dentro,
con el corazón en las manos en cachitos,
con la esperanza fracturada en las espaldas.

Y salí corriendo con tu amor en otros brazos,
con mi amor atorado en el pecho,
y la garganta con un nudo,
queriendo gritar a los cuatro vientos.

Y salí corriendo con un futuro opaco,
caminando entre lodo y piedras sin ninguna mano,
con la soledad a cuestas y el dolor como aliado,
y la huida en este caso fue mi mejor acto …

Veros Ruiz
@Veros_Ruiz
http://angela-natalia.tumblr.com/

Nada

Repasó lo sucedido una y otra vez. Algún cálculo falló, algo salió mal; parecía imposible cuando hablamos de las mentes más brillantes y capaces que había en su planeta. La trayectoria y la fuerza que se le imprimió al salir parecían los correctos, carecían de fallos evidentes y así con seguridad se lanzó hacia el espacio exterior. Lo mandaron a un asteroide que no le correspondía. Estaba perdido en un lugar sombrío, temeroso de la nada en la que se encontraba y de las sombras que simulaban excéntricas figuras y viejas pesadillas que alguna vez lo acompañaron.

Sus amigos en la base ya no respondieron. Tal vez estaba demasiado lejos, ahora la nave estaba descompuesta y era muy tarde para echar el vuelo hacia atrás. La radio lo dejó incomunicado, el ruido interfería. La noche azul le dejó una espesa lluvia a su paso y ya no hubo manera de regresar a casa. Como si ya no hubiera una casa a la cuál volver.

Y allí varado se quedará dando vueltas en el silencio, con la nave descompuesta y el corazón dislocado.

—Este no es mi mundo—, se repetía. —Aquí no hay lunas ni pequeños astros que merodeen en silencio mientras los veo con ternura.

Entonces se echó la cobija encima y se dispuso a dormir, esperando algún día convertirse en polvo de estrellas, formar parte de esa nebulosa de colores hacia la que flotaba y así de la nada, convertirse en nada.



Juan De León
@escarchatron
http://escarcha.tumblr.com

Real

Abro los ojos:

Soy esa pregunta para todo el mundo: ¿Qué soy?, más no soy la respuesta que imaginas.

No es que busque que soy, busco que ser.

Un momento detenido en tus brazos, un niño u hombre que puedas tomar.

No me conoces, porque aun no estoy aquí.

Y yo deseo ser real, tocar cosas que no siento, detenerme y sentir que te pertenezco, decirle al mundo que no me conocen, porque aun no estoy aquí.

Tu que has visto que ellos no ven, quiero decirte, no estoy asustado, deseo decirte quien soy, porque no puedo desaparecer sin decirte que soy.

Nadie puede decirme quien soy, porque no soy lo que ellos en, mientras el mundo siga durmiendo y yo me mantenga soñando, sus palabras susurraran.

Deseo ser real, tocar cosas que aun no siento, porque soy el único que estoy aquí sin saber si soy real, solo estoy aquí por un momento real.

Pablo
@PabIoC
http://uncoyotemas.tumblr.com/

Yo abrazo

Un roto en el espejo.



El despertar fueron pasos sobre un reflejo de papel de arroz. Un día más en que la luz artificial de un bombillo difuminó hasta esos bosques serenos acunados en las esquinas donde descansaban mudos del movimiento. La luz, un grito proveniente de una garganta lumínica en la que su oscuridad radica en su incandescencia, dije, mientras mis pupilas se dilataban pasando a ser una par de pequeña islas naufragando en las formas que dictaba el espejo, ese estanque quieto fijado como ventana hacia lo que se devuelve. Despejo. Miro como una sombra a la que se asoma-a un mar fijo y vertical colgado sobre un rumor pétreo que ha heredado el silencio ancestral de una piedra informe.

Al volver de la atemporalidad de ser esos y sus marañas, logro enfocar las estrías que a primera vista parecen alojarse en el espejo. Lo roto. Aunque extraño, no paso de fruncir el ceño debido a la extrañeza de aquel evento y me pregunto, ¿Qué diferencia hay entre lo que ahora veo y el resultado de todos los que soy? Podría acostumbrarme a vivir con un espejo roto para poder dirigirme cada día a un fragmento diferente ¿En cuántas grietas nos trasformamos al momento de “darnos cuenta” y contarnos o-irnos descontando en cada interrogante?

Frente a todos en los que me observo, callo para escucharme. Una indómita curiosidad lleva la batuta en el movimiento que lleva mi mano en la misión de tocar las grietas que separa mi rostro y cuerpo entero en pedazos idénticos. Un cosquilleo ligero pero molesto se apodera de la parte de mi dedo que más próximo a tocar la superficie del fragmento al que se dirige, un vértigo en la punta de los dedos que se arrecia mientras más se acerca al espero roto.

Entre aquella tempestad de sensaciones, infinitas posibilidades revolotean como el exceso de aves encerradas en una jaula agitada por algún torpe y vetusto dios al que le divierte sentir el poder de alterar las libertades de quienes nacieron para ser aire. De allí se desprendía el sentimiento de que todo aquello fuese disfuncional, puesto que después de tocarlo, posiblemente todo terminaría en una mueca más de burla ante el reflejo, una media sonrisa seguida de algún sonido infraglotal que borraría todo y quedaría apilado junto a algún perenne rincón de la memoria.

Entonces pude sentir el frío cristal. La anormalidad de que no se hundiese, ni craqueara ante la presión de los dedos, entonces el valor de palpar con ambas manos se convirtió en desasosiego ante aquel mar petrificado con la esperanza, en última instancia, de sentir el corte que evidenciara que lo que se reflejaba era causa de la ruptura del vidrio frente a mí. Contrario a ello, permanecía liso, intacto, incólume. Al cabo de un instante, ambas manos olvidaron la posibilidad de los cortes que podría ocasionar los fragmentos, las mismas manos que escudriñaban eso que mis ojos aún no creían, esos trozos, estos pedazos, al fin entendieron, entendimos, que no había un espejo roto, sino un roto en el espejo.

Alexander Gnomo.

Errado hasta nuevo aviso.


Errado hasta nuevo aviso.

Despierto y la noche ya estaba en aquel patio mental en el que se aloja todo cadáver luego del ahora. Mi noche, claro está, no esa que ahora se hace peso sobre los párpados de aquellos al otro lado de la luz, esos que como pequeñas piedras frágiles, son llevados por un cauce, por una corriente que emana desde y tras la frente. No. Hablo de este retazo de sombra que es la noche entera cuando me arrimo a ella en plena vigilia.  

Entonces llega el peso. Me poso en mí y soy ese punto que se parte; un desierto que se despunta y naufraga en mi paso. 

En medio de ese silencio luego del despertar, ese que aún es del otro, me levanto, observo cómo se va desdibujando la silueta encima de la cama entre los fragmentos que la arbitraria luz dejó por doquier mientras el día se acomoda entre las esquinas. Así pasan segundos, minutos, días, esta vida y tantas muertes, siempre con la sensación de que aquella silueta entre sabanas no se desvanece sino que se levanta para reincorporarse a esta multitud, a esta grieta. 

Así este punto de fuga, este final y su eterno comienzo, lo sucedáneo de un errante ante lo esporádico, un errado hasta nuevo aviso.


Alexander Gnomo.






Es otoño

“Es otoño”





Tose, allá caer, atajo hace.
Sea, calle.


 Sí es, sal aroma ella te dará, dilo.
“Era hoja” Tal obra lee madera,
hoja bailó.


Esa ya, madre.
Se deja gota, flora dará,
dales a su manera cama de paz, agasajo.


Hojas agazapé.
Da, macarena musa se la dará.
Dar olfato, gaje de ser dama,
ya sé.


Olí abajo, haré, dame el árbol, atajo haré.
Olí, dará detalle amor a las seis.


Ella cae, seca hoja tarea calla,
es otoño, tose.



 Por Pepe Aguilar Alcántara

@PepeAA

Bar Vintage

Si cierran los ojos (si imaginan bien) podrían verme tomando mi café con leche a la mañana antes de entrar a la oficina. Es una de las cosas que más disfruto del día: ese breve instante de otra época, antes de meterme en la vorágine actual.

Esperanza

Es difícil recuperar la esperanza; mucho más cuando fue arrancada de golpe, pero también cuando ni siquiera se sabe perdida.
La mía volvió un abril que recordaste mi cumpleaños con un beso más tierno que un globo rojo, y partió otra vez con mi voz que temblaba de ira, y ese lacónico «No era importante» con el cual envolviste tu traición.
Regresó también un enero, en donde no podíamos parar de hablar y reírnos y sentir que el mundo era nuestro, que mi corazón explotaba de dicha, que el tuyo le hacía eco, que éramos un sólo sol en dos mares; volvió a desertar en un llanto que no lloré, y tu silencio sin explicación.
La vi volver en piyama y sorprendida, abrazada a tu cuerpo en un tobogán de manos, besos y miradas del cual no me quería bajar; se alejó en una mirada fría, y aquél «No sos vos» que me regalaste con filo de espada.
Volvió en tu «te amo» de manos fuertes, y se fue colando sin permiso en mi temor a sufrir otra vez, llenándome de risas las ganas, haciéndome creer un para siempre de cuento de hadas; se perdió en tu «No sé qué quiero» que me quebró las alas, que me dejó sin vuelo, que me dolió todo un cielo.
La esperanza no entiende tus idas y mis vueltas. Intenta quedarse desnuda en mis brazos, aunque seas vos quien la vista de adiós. Intenta encenderte los ojos, cuando yo los cierro harta del dolor.
Yo la imagino acercarse en un rostro sin nombre, y le pido al oído «No tardes tanto», y le miento al espejo que no la necesito.
La veo volver despacio, sonriente, besando mis miedos, borracha de sueños, con risa de niño, y tiene tu piel y mi color favorito; y dudo cada espera, pero no me resisto; y sufro cada punto suspensivo, pero todavía te siento el final correcto.
Sé que nos mira detenida y la miramos inmóviles; ya no sabemos si acercarnos, porque nos estamos quedando sin palabras y no queremos preguntarnos más; pero ella tampoco se aleja, tampoco nos deja.
A veces no puedo verla ahogada en mi pena, sabiendo la tuya, doliéndola nuestra; nos abisma apenas un paso, que no sé si nos acerca o nos aleja; es fuego si estamos juntos, y es hielo cuando volvés a dudar.
La esperanza nos es, aunque la neguemos cien veces. Está en cada letra no escrita, y en cada vez que te escribí. Guarda un tal vez en la mirada. Busca un quizás que le abra la puerta. No gana la batalla ni se da por vencida. Nos tiene y nos deja. No sabe morir sin renacer.
Esperanza, ¿Todavía nos ves?.

Prefiero pensar que no fue

Nadie te va a susurrar porquerías como yo
ni te va a acariciar el pelo y el cielo
en un solo ademán de pétalo y flor.
Nadie te va a regalar su luna y su ternura
ni te va a robar tu risa de chico
ni te comprará mi dolor.
Nadie va a saber jamás de algunas noches
que hicimos el amor sin tocarnos
tomando algún café, mirándonos.
Nadie te va a jurar un te quiero
ni te va a acariciar sin los dedos
en silencio o a gritos, como lo hice yo
No te van a besar tan despacio
Ni a morderte la espalda
Ni a pedirte más.

Y es rabia, lo sé
Y te miento y lo sé
Pero prefiero pensar
que es tan cierto
que nadie va borrar esta hoja
ni contará otra vez la historia
si prefiero pensar que no fue.

La incertidumbre es el pintor



Aquí me encuentro, estático.
Sin saber de dónde vengo ni a dónde me dirijo.
Con la incertidumbre, pintándome una falsa sonrisa en la cara.
Esperando la piedra que me haga tropezar, para por fin poderme levantar.

Soy Fernando.
Es todo lo que sé y todo lo que tú tienes que saber.

Eventualmente


He estado sin mucho que decir.

Estos últimos meses he intentado encontrarme a mí mismo, pues ya me cansé de buscar sin éxito a la persona indicada.
Jamás he puesto mis esperanzas o mi felicidad en alguien más, pero el ser humano por ser tan débil, necesita compañía, cariño y lealtad de una forma que la amistad no te lo puede dar.

Y en este momento, no tengo respuesta alguna a cualquiera de las preguntas que la vida podría hacerme. Y si muero hoy, estaría estancado por siempre en una de las pruebas más difíciles que he tenido que pasar. Pero sé que todo terminará... eventualmente.
Siento como si estuviera bajando de una montaña, con los ojos vendados y los pies atados.

Siento como poco a poco el viento me hace más lento. Las estaciones cambian sin atraso, pero yo sigo en el mismo lugar.

¿Conoces esa frustación? ¿Sabes de lo que te estoy hablando?
Entonces déjame decirte que no eres la única persona que ha pasado o está pasando por lo mismo.
Incluso yo, sé que no soy el primero ni el último en experimentar esto.
Supongo (y quiero creer) que es "normal".

He estado sin mucho que decir, pero eventualmente tenía que escribir.

Si me preguntas la hora, probablemente te diría que ya es tarde. Pero mientras vivas, aún hay tiempo para seguir.

Por ti soy agua


Este rostro que te llueve,
estas lágrimas saladas,
cuando necesitas más;
yo llevo mar a la playa.

Toda esta piel que se hace agua,
no se queda, se derrama.
Nace río, se hace boca;
donde la tuya desemboca
y fluye como cántaro de ganas.

Cuando mi mar se depone
y los barcos ya no allanan,
cuando las caricias secan
yo llevo agua a tu playa.

Y mil rostros tiene el agua,
como rostros tiene el alma
soy la nube que te abraza
con sus lágrimas calladas.

Soy tormenta con el cielo
soy la rosa en la mañana
que cae a gota de rocío
entre el pasto que te abraza.

Soy de tu mil humedades
la que tus labios abrasa,
son tus manos los cortejos
de la blusa con tus ansias.

Soy el charco que se instala
en tus pies por la mañana
soy la gota que se expande
y te entrega sus rubores
en la piel como en la cama.

Soy la playa que te habita,
cuando se encienden tus aguas;
soy marea con tus brazos
y tormenta que te nada.

Soy la nube que te besa,
cuando llueve entre tus aguas,
eres mar y mi tormenta
cuando extraño ser tu calma.

Y la ropa que te quema,
son también mi sed de agua;
aún desierta de poemas,
de tus manos y distancia.

Para eso vuelo letra,
vuelo pluma y vuelo agua;
para llegar a tus ojos
y bajar hasta tus ganas.

y beber de tus entrañas,
como vida bebe el alma;
como el cuerpo las paredes
de mi piel y tus espadas.

Y entregarte así mi piel,
desde la sed hasta las lágrimas.
Desde la humedad que quema,
hasta mi explosión de agua.


Silvia Carbonell L.


La luna disfrazándose de sol


Ana R.

Tu recuerdo a migajas



Esto es todo lo que cargo, y todo lo que tengo. Mucho de nada y muy poco de tus besos.


Muchos recuerdos, muchos no hechos. Pesa de más lo que no tengo.


Y el daño ya está hecho, has acabado con mis sentimientos. Pero eso no significa que no anhele de tu cuerpo.


Ese cuerpo que lo tuve pero no me perteneció, que lo llené de humedad dulce y salada. ¿Qué pasó que no pudimos ser, cuando fuimos tanto?


Te di todo lo que podía dar. A distancia y de cerca. Mucha pasión, mucho calor. Orgasmos sin final. Llenamos la noche de promesas a olvidar.


Llenamos la noche de gemidos mudos, de calor abrasador. Me dejas en vacío deseo.


Pero no dudaste en destrozar mi mundo y mi corazón. Pagando el precio estoy. Todo por tu piel y tus migajas de amor.


Y a pesar de mí y mí dolor, volvería a aferrar mi cuerpo contra el tuyo. Volvería a dejar que me rompieras en pedazos.


Sin importar lo demás, daría todo por otra luna en tu mirada. Compartiendo roces y la misma alma. Así sea para despedirme o hundirme más.


Me quedo con tu trozo, mediocre, pero pedazo al fin. Y me lo llevo puesto en la piel, ahí donde dueles, ahí donde me pesas.


Me lo quedo, para repetirte a diario en soledad. Viviendo noches de insomnio y dolor. Regrésame a los tiempos donde todo era mejor.


Donde estabas tú y nada mas. Los tiempos en los que el "nosotros" existió.


Fernando Ruiz y Ana Rojas

martes, 17 de julio de 2012

Me quemo

"Me quemo. Comenzó hace mucho tiempo. La primera vez lo sentí en la punta de los dedos. Dejé el libro, abierto, y levanté mis manos al cielo." @OtroRuben
Ilustración: @CelsaMariana

Egotrón, el irreparable

no hay maquinaria ni mecanismo: un hombre es tan sencillo y demoledor como una cortina alzada por el viento, las cosas no son tan complicadas en la vida, son simples, llanas, indetenibles, irreparables, la diferencia está en la materia con la que se construye lo irremisible de cada acontecimiento, un hombre es un fracaso no un triunfo, en este caso un fracaso engranado que va por la carretera a exceso de irreparabilidad: un carro, un hombre, un niño, un robot de juguete, un paisaje que va quedando atrás, todo queda siempre atrás, el adelante no existe pero hay que intentarlo, quiero hacer pipí papá dice el niño sin mirarle mientras practica la onomatopeya de la destrucción que se produce al moverle una pierna al robot, ya para este momento deben haberse dado cuenta piensa el hombre, ya para este momento deben haberse dado cuenta vuelve a pensar el mismo hombre, quiero hacer pipí papá repite el mismo niño, su ingenuidad fría, afilada y cruel queda latiendo en el aire, el ring ring ring del teléfono queda latiendo intermitente en el aire del apartamento vacío del hombre, ya deben haberse dado cuenta, ya deben estar buscándonos, sólo falta un poquito hijo, aguanta un poquito más, aguanta un poquito más le dijo a la madre pero el fracaso ya estaba consumado, bello, completo, pleno, inaplazable, el único fracaso eres tú, el único fracaso soy yo, nosotros es un fracaso de trescientos sesenta grados, un hombre no es un robot, no es una maquinaria ni un mecanismo, un hombre se equivoca, fracasa, se degrada en su propio ejercicio de humanidad, un hombre siempre es algo único en su imperfección, un hombre es tan imperfecto que nunca es el mismo, siempre está cambiando, siempre es diferente, es tan imperfecto que muere, tiene que morir, la muerte es la única redención del hombre, un robot en cambio es perfecto, nunca muere porque nunca vivió, en todo caso se le destruye, se le transforma, se le reconstruye, un hombre es una idea rota que se intenta aglutinar, es imposible para un robot fracasar, el que fracasa es el hombre que lo programa, el niño lo sabe, el niño lo sabe todo mejor que el hombre, un niño sabe que nada es importante, o no lo sabe, que es lo mismo que no darle importancia alguna a algo, él lo sabe todo desde la infinita certeza de la intuición, él sabe que los robots nunca se equivocan, todo lo hacen bien, hasta cuando están mal programados el error lo ejecutan de manera correcta y eficaz, un robot nunca hubiera huido, un robot hubiera utilizado alguna de las ventajas que le da su condición de ajenidad al fracaso, tofggggrgrrrrrggggg hace el robot en la boca del niño al moverse, se han activado sus rayos positrónicos de convergencia dual y se han iniciado los programas de gestión autosostenida, ssssssssuuuuuuuuuuuusssssssssssh despega el robot propulsado por la mano del niño, comienza la expedición, el vuelo de reconocimiento busca el techo del carro, pasa cerca del brazo del hombre, regresa, no hay ninguna novedad, el robot comprueba que todo está en orden, todo en calma, la calma es la tormenta demoledora de la soledad, un robot no puede sentirse solo, un robot no tiene punto de comparación consigo mismo para sentirse solo frente a otro, un hombre no es ni una maquinaria ni un mecanismo, un hombre es una soledad en sí misma, llana, irreparable, consumada, un niño es una soledad que no se ha percatado de sí misma aún, el teléfono vuelve a repicar con insistencia asesina en el apartamento del hombre, la puerta del balcón quedó abierta, el viento alza la cortina, la cortina baila al ritmo del repique, la soledad hace un vuelo de reconocimiento, todo en orden, todo en la calma de la tormenta, todo en una ausencia furiosa, ausencia y furiosa no son buenas palabras para estar juntas en la cabeza de una mujer, no son buenas para escribirse seguidas en la historia del fracaso irreparable de un hombre, un robot de juguete y un niño, tuituituituituituituituitui suena la alarma en la boca del niño, algo está pasando, algo siempre está pasando, alerta, alerta, el robot queda levitando en la mano diminuta, escrander de seguridad activado, el hombre mira al niño, ambos esperan a que se manifieste el peligro invisible, en eso un hombre es como un robot, siempre esperando a que se manifieste un peligro invisible, toouuuuf toouuuf dos misiles salen de la pequeña boca y hacen estallar a un centinela que amenazaba con extrapolar la dimensión telemática del carro en movimiento, la situación ha sido controlada, el equilibrio ha sido restablecido, el robot de juguete en la mano del niño ha logrado en segundos lo que no ha podido el hombre en toda su vida, con toda su vida, a pesar de toda su vida, el robot no sólo vio el peligro, el robot se ocupó del peligro, el robot distingue la diferencia entre inminente e innecesario, el centinela estaba camuflado de aire, en esto los hombres se parecen a los centinelas, ambos usan el aire de camuflaje, ambos están camuflados de las circunstancias que viven en el aire, papi ya no aguanto las ganas de hacer pipí, el hombre se orilla, el hombre y el niño se bajan, el hombre le desabrocha el pantaloncito al niño, el niño le entrega el robot de juguete al hombre, le mira unos segundos, quiere estar seguro de que puede confiar en él, quiere estar seguro de que el hombre puede sostener en una sola mano la incapacidad de fracasar, el hombre toma con éxito a Egotrón, lo siente listo, consumado, inaplazable, perfecto, irreparable, húmedo de sudor, el niño voltea, ya no le importa si puede confiar en el hombre, nada es importante, nada importa, si las cosas importaran no fueran irredimibles, el niño activa el chorro de propulsión telemática de su propio cuerpo, comienza a moverse, a escribir con urea un mensaje encriptado en la tierra, nadie lo va a leer, el hombre cierra la compuerta de la mano, le da albergue a Egotrón aunque Egotrón no necesita albergue, ni protección, ni compañía, Egotrón no puede sentirse solo como se sienten los hombres solos, como se sienten las mujeres solas, la mujer ya no tiene compañía, ni compuerta, ni compartimiento, ni recipiente, ni nada que recibir, es el aire el que se ha camuflado con esta mujer, con su vacío perfecto, asesino, furioso, el peligro invisible se ha manifestado de nuevo, el peligro invisible es en este caso la invisibilidad de un niño, la ausencia de un niño, mensaje urgente del comando central, unidad Egotrón repórtese, alerta Egotrón, responde Egotrón, responde, alerta, alerta, peligro inminente, invisible, perfecto, la cortina ha dejado de batirse, la soledad ha aterrizado en el apartamento, la soledad siempre aterriza bien, perfecta, indetenible, inaplazable, la soledad es perfecta como un robot, siempre es literal, inequívoca, en vivo, una bestia precisa de la oportunidad, la soledad es perfecta como un robot, perfecta como el rencor de una mujer, como el fracaso de un hombre que fracasa, antes de montarse en el carro el niño extiende la mano, necesita a Egotrón, él es el único que puede salvar al mundo ante la inminencia del peligro invisible, se le expiró al hombre el único instrumento perfecto que ha tenido en su vida, antes de entregarlo el hombre mira a los ojos de Egotrón, no despedirse es una forma de despedida, el hombre entrega el robot con cierto pesar, al sentir la mano del niño Egotrón activa la unidad de reconocimiento de piloto, tuuuuuiiisssssshhh, se abren las válvulas de circulación sincrónica de fluidos, se activa de nuevo el robot de juguete, sin el niño Egotrón es una perfección inerte, sin los hombres la vida es una perfección inerte, en eso se parece un robot a la vida, ambos son necesidades artificiales, la mayoría de las cosas son necesidades artificiales, innecesarias, no había necesidad de llegar a este extremo, nunca hay necesidad de nada, todo es una circunstancia irremediable de la voluntad, del error, el hombre trató, el hombre lo intentó, la felicidad no se trata, la felicidad se ejerce, el ejercicio de la felicidad es complicado, el ejercicio de la felicidad requiere un nivel elevado de abstracción, de negación al fracaso que es ejercerse, el ejercicio de la felicidad es un mecanismo, una maquinaria, en esto se parece a un robot, hay que ser un héroe para ejercer la felicidad, no hay héroe sin sacrificio, la infelicidad es mucho más sencilla, llana, inaplazable, la infelicidad no requiere de ejercicio, la infelicidad sólo se porta, no se ejerce, es un traje, no necesita sacrificio, lo de ellos fue una infelicidad portada a cuatro manos, en esta historia el único héroe es un robot de juguete, el único que podría llegar a ser feliz es Egotrón, para ser feliz es necesario no saberlo, narííííí narííííí narííííí, un mensaje surca el aire en forma de onda, es un mensaje infeliz, el robot de juguete lo capta, lo procesa a doce mil teutrinos por segundo, están buscando a Egotrón, están buscando al niño, al hombre, así lo dice el mensaje, el peligro se reitera inminente, invisible, innecesario, el hombre acelera y la soledad despega a la velocidad de la luz.

Vicente Forte
@vforte

Matilde y la rosa

fragmento de Matilde y El mago

Una rosa blanca, de naturaleza pura
Me acuso de insolente, en mi propio jardín
Mágico por cierto, impregnado de jazmín
La rosa rió descarada, al escuchar mis palabras
Apenas en susurro pronunciadas
Apenas se animaron a salir
Y esa rosa tan hermosa como malvada se burlo de mí
Por cierto, me olvidaba, quise cortarla
Pero era tan preciosa que me dolía a mí
Ella me miro vanidosa y dijo:
Como te atreves a hablar niña del "amor"
Si tu joven piel huele a nuevo jazmín
Y tus ojos son tan puros como el blanco que me envuelve
Que sabes del "amor" niña que pareces princesita y no mujer
Que tus labios susurraron en mi hogar, mi jardín
Se atrevieron a decir "te amo" sin conciencia de decirlo
Entonces…explica tu insolencia que quisiste decir?
Quizá no sea mujer aun, pero si que te amo a ti, te arrancaría por
Tú soberbia, pero eres tan bella, hay tanta vida en ti,
Como podría no amarte? Si estas en mi jardín
Como a los jazmines, y los árboles
Y lo que rodea mi existir
Entonces dime tú rosa
¿Cómo no sabría amar a un hombre?
Si tanto supe amarte a ti.

Tatiana
@m_maraia
http://matildeyelmago.blogspot.com

Invierno bajo los párpados

¡Peter despierta! ¡Es hora de tu porción de comida diaria! Son los gritos que me despiertan a diario, al final de aquella historia, mi historia, mi pesadilla. 


Era invierno en el pecho de aquel cielo, frío y sin escrúpulos. De vez en cuando soltaba uno que otro resoplido para derribar algún árbol, provocar un tornado o cualquier otro desastre natural. Sin embargo, no era lo más frío que podía verse en aquella temporada.


Era un lugar muy sombrío y solo desde hace algunas décadas, de hecho, ver pasar autos por el lugar era casi un milagro. Un lugar lleno de pequeñas casas, alejadas cada una a unos 10 quizá 15kilómetros y con vecinos no muy sociables.


Diariamente se veía moverse por los rincones de las aceras una silueta que simplemente recorría esas calles sin motivo ni dirección, con un pasado tan grande que no le cabía en los ojos y llevando una sombra que era lo único <<o así parecía>> que podía mantenerse sobre la nieve, ya qué hasta sus pies se arrastraban bajo ella.


Alguien despeinado de ojos oscuros cual agujero negro, aún con marcas de pubertad en el rostro y 1.60 m. de estatura aproximadamente. Se le veía vestir casi siempre una camisa negra de mangas largas que ocasionalmente cambiaba por otras del mismo estilo, unos pantalones anchos con varios agujeros en las rodillas donde se dejaba ver el pus de sus mal curadas heridas de la infancia, y unos tenis muy desgastados que parecía nunca haberse quitado.


Nadie podía culparle de ser así, y es qué a sus cortos 16 años ya había presenciado la muerte de uno de sus padres a las manos de alguien a quién nunca delató, alguien que no dejo rastro alguno y alguien sobre quien nadie se atrevía a preguntar aunque hubieran pasado ya 6 años de aquel incidente. Desde entonces fue un niño aislado de todos, un chico sin amigos que a duras penas intervenía en clases, pero que con ello era suficiente para saber la increíble genialidad que yacía guardada en aquella cabeza.


Con el pasar de los años los pocos amigos de Peter Emmanuel habían desaparecido, simplemente se esfumaban del mundo así como así.


La soledad le había consumido hasta pieles, amarillentas y desaseadas. A pesar de su gran intelecto mucha gente se negaba a acercarse a él, quizá por su aspecto físico debido a su descuido o simplemente por el que dirán qué siempre importa mucho a la gente de "la sociedad".


¡¡TUM!! ¡¡TUM!! ¡¡TUM!!


"¡PETER DESPIERTA!"


Se escuchaba, en la puerta de la habitación.


"Calmaos amigos míos, nada pasa, duerman." Decía Peter.


Peter abrió la puerta, no había nadie allí.


No estaba seguro de si el mismo estaba allí. Su cabeza daba vueltas <<más de lo normal, si se me permite decir>> pero hizo caso omiso y volvió a la cama.  


La mañana siguiente era soleada, sin embargo el manto helado seguía ahí abrigando con su nieve todo árbol, casa o automóvil que en aquella ciudad se encontrase. Solo una cosa era inusual aquella mañana...


Chillidos y alaridos de aves, cuervos que salían de una gran casa con sus picos y garras llenos de sangre, alguno aún tratando de digerir un último ojo o buscando alguna vísera mal trecha de la que no se hubiesen percatado. Y es que lo que había sucedido era la escena más terrorífica de la historia, una escena sin testigo que pudiesen decir qué pasó.


Los pasillos de aquella casa yacían llenos de sangre, restos de piel y sesos manchaban las paredes, y en la habitación solo quedó la imagen de aquel muchacho acostado con una sonrisa en su rostro y varios dedos tirados bajo la sábana.


Al día siguiente todo volvía a la normalidad, la silueta de Peter Enmanuel Kirchov se movía por aquellas aceras, la gente lo seguía mirando pasar y la historia volvía a comenzar, hasta qué...


¡Peter despierta! ¡Es hora de tu porción de comida diaria! Son los gritos que me despiertan a diario, al final de aquella historia, mi historia, mi pesadilla.


Wilson D Perez
@lnverso
http://lnverso.blogspot.com/