martes, 11 de septiembre de 2012

¡Que hermoso encanto el del egoísmo!

¡Que hermoso encanto el del egoísmo!

¡Que hermoso encanto el del egoísmo! que nos revela la verdadera naturaleza de nuestros deseos, solo se necesitan zapatos libres y exploradores, para vernos sorprendidos de la nitidez con que se muestran las cosas que en verdad nos dan placer y felicidad.
Irónica es la “coincidencia” que justo cuando se empieza a sentir de nuevo la cercanía de una tacha más en el calendario, cae – o dejo caer, con las coincidencias nunca se sabe, si no hasta que se examinan bajo la lupa del tiempo y la perspectiva de los acontecimientos postreros- en mis manos El Retrato de Dorian Gray, la obra maestra de Oscar Wilde, una invitación a explorar la naturaleza humana, sus más bajas pasiones y sus más secretos pecados.
Alguien me comentaba alguna vez que soy severo al analizar y juzgar las actitudes de los demás, a lo que contesté que la vara con que me mido es del doble de tamaño, solo que esos juicios y reflexiones los guardo solo para mi, tan solo a mi atañen y solamente yo tengo la llave para mirar y observar el retrato de mi alma.
¿Por qué y en qué momento los seres humanos aprendemos a temer conocernos a nosotros mismos? ¿A qué se debe que nos esforcemos tanto en ocultar al resto nuestra auténtica forma de ser y sorpresivamente exitoso es el proceso que hasta para nosotros se conserva cubierta por pesadas cortinas y “nos creemos” que somos lo que los demás ven?
La presión que ejerce la sociedad, del medio en que nos desenvolvemos, provoca que nos rijamos por estereotipos de conducta, por códigos absurdos que solo consiguen reprimir nuestros deseos, los más sublimes y los más oscuros; Creando un falso sentido de realidad en el que una gran mayoría vivamos buscando la felicidad en lo que creemos que nos la dará y no en aquello que verdaderamente nos la proporciona. Escuchar la vocecita en la cabeza no es tan difícil, el problema estriba en el miedo que nos infunde la posibilidad de hacer aquello que nos sugiere. El miedo y el rechazo a la responsabilidad de las posibles consecuencias de nuestros actos cierran las puertas a la libertad de nuestro espíritu y tan solo nos contentamos con observar en artistas y famosos la ligereza con que dan rienda suelta a sus caprichos y pasiones.
Se elige vivir anclado por las circunstancias que nos rodean, encadenado por aquello que “nos tocó vivir”, negándonos la posibilidad de ser libres, de elegir sin temor alguno, hacer aquello que verdaderamente nos hace sentir bien, vendiéndonos mil mentiras para justificar seguir padeciendo nuestra elección de vida, tan solo por no perder la seguridad de lo que se tiene en mano, por no desprenderse de algo que ya es nuestro en miras de algo que se antoja incierto, peligroso, ¡si!, pero extraordinariamente atractivo y lleno de placeres y satisfacciones. Si deseamos que un sueño se haga realidad…hay que despertar de él y buscarlo, aceptar las consecuencias del éxito o el fracaso de la búsqueda, tomar lo bueno de la experiencia, y desechar lo negativo de ésta, sin permitirle a esto último, que vicie los aires futuros…

Canon en D


Tumba de Pachelbel en el Cementerio de Rochus, Nuremberg.  

Muy probablemente, J. Pachelbel, autor de esta pieza "de cajón", que todo el mundo ha escuchado en algúna parte, ni siquiera se imaginó que la misma sería tan popular.

Y es que sucede que el Canon en D, o Kanon und Gigue in D-Dur für drei Violinen und Basso Continuo, es hoy en día una de las piezas más famosas del Barroco: sólo en el NYT hay cerca de mil referencias a ella en los últimos cincuenta años.


Johann Pachelbel fue un músico alemán que perteneció a la generación predecesora de Bach. Su trabajo tal vez nunca hubiera destacado de no haber sido por Jean-François Paillard, quien en la década de 1970 rescató la pieza de Pachelbel para un disco de su Orquesta de Cámara. Esta es, a la fecha, considerada la mejor grabación que existe del Canon.

Pachelbel murió un primero de Marzo de 1706.
Aquí la grabación de Paillard, disfrútenla.




Depende de ti



Justo cuando crees tenerlo todo, cuando tu sonrisa no podría ser más grande.
Cuando ya no sabes qué podría salir mal.
Cuando olvidas los motivos que te llevaron a donde estás,
y todo lo que aprendiste, aprendido está.

Habrán cosas que te harán sentir mal,
personas tratando de arrancarte la felicidad.
Toma el mundo en ambas manos y comienza a volar. No necesitas de nadie para despegar.
Toma impulso y no mires hacia atrás.

Alter ego

Y a media noche comenzó a llover. Cuando pensaba que había finalizado el día, mis puntos suspensivos se rebelaron para continuar en tus mejillas el recorrido de un pensamiento perenne. El tono de tu voz armonizaba mis oídos atentos, manejabas tus relatos con el nivel adecuado de dulzura que, sin previo aviso, me embelezó con confidencias de cajón. La cercanía en complicidad con el silencio abrazó mis sentidos y el viento respiraba hondo, como aguardando cortésmente tus respuestas.
El tiempo se comportó a la altura, porque el día parecía detenido en el resplandor naranja de una tarde paciente. El sol yacía sobre la alfombra de hojas crujientes y aplicaba a tu piel una cálida acupuntura dorada que adornaba esa anímica manera tuya de hablar. Continuabas mostrándome tu apasionada colección de historias que se pelean con las mías para escribir estas líneas, mientras distinguí una hebra gris en tu densa cabellera, que me entretuvo a medida que hablabas con evidente placer, deteniéndote en los pasajes espinosos de un alter ego que fue sincero y ha cambio de eso, recibió un puntapié.

!Pero que más da! Si mientras exista la arquitectura de un árbol a nuestra disposición.


Evelyn Robles
@lyntribute
http://lyntribute.blogspot.com

Añoranzas mojadas de café

La tarde de agosto cae, una gota de fresco café en mi labio,
y mi lengua la levanta....

El dulce del café me trae recuerdos de la infancia.

De mi padre.

De Buitrago.

De verle marcharse a pescar, y antes de marcharse,
me lanzaba un guiño de ojo y beso.
Y yo con mis tareas del colegio.

¡Que tiempos! Ahora tan lejanos.
La añoranza me invade a la hora del café.

Nunca nos abrazamos lo suficiente papá. Ahora me doy cuenta.

Ahora veo.

Ahora me arrepiento, de tantas cosas...

Ahora siento.

Aprendo a sentir.
A valorar miradas, gestos, caricias, a temblar del dolor de la ausencia.
Sin temor a desfallecer o caer. Eso es la vida. Eso es vivir.

Tu marcha, me ha convertido en barro,
fuego,
lluvia,
ola y amor.

En letras incansables que salen de estas manos que besabas.


¿Sabes papá?
Escribo desgarrándome y me hace bien.
No importa sangrar, la sangre se renueva,
me limpia el dolor.

Es otra forma de respirar…. de vivir… de crecer.


Creo poder decir, que al fin, me he encontrado a mi misma.
Aquí en el papel y las letras.


Sí.
Estaba perdida.

Ana Margarita Pérez
@ana_marga
http://mirincondeescritura.blogspot.com.es/

Despedida

Después de tanto retroceder,
de nada serviría seguir,
acompáñame a la luz,
este túnel lo conozco bien,
que no te sorprenda el final,
que tus inicios sean mejores,
aprende a distinguir lo que deseas
de lo que deseamos,
que el tiempo te de la razón,
que no te cuente que la envío yo.

Harás feliz a quién no lo deseé,
olvidarás lo que quieras recordar,
lo que quieras olvidar irá en tu piel,
no te molestes, no maldigas,
cuando sólo queden recuerdos,
el pasado habrá sido real.

Espero recordarte,
no sé si quiera volverte a ver,
las despedidas son mejores sin
continuaciones inciertas,
un “hasta pronto” no iría bien,
comprende, perdona, no llores,
que tu llanto no abone
lo que ya se cortó.
Te regreso tus alas,
llévate las mías,
que tu vuelo sea mejor.

Carlos Jiménez
@JimenezSuchite
http://elpendesador.blogspot.com/

Callado y sin ti

Hubo quien, con fiereza animal,
inventó los silencios del ayer.
Siendo un símbolo entre ausencias.
Un dado sin herida ni sal.

Y aún me dijo, el sin final,
'atadme al filo del atardecer'.
No tiene sombra, ni ojos tristes,
solo un nombre que pronunciar.

Miradlo ahí, en el albor,
cansado, vano, sin caminar.
Al fin y al cabo, son solo dos,
los que deciden trastabillar.

Hubo quien, sin pudor ni placer,
obvió que callar es solo pensar.
Y ahí recostado, en ese burdel,
armó dos palabras, y quiso dudar.

Y aún me dijo, el pobre mortal,
que en el exilio se sabe perder.
Cantando silencios, de trino en juglar,
ahogando las penas en lunas sin mar.

David Laviè
@DavidLavie
http://davidlavie.es

Me noto


Me noto.

Dormido
Repito
Mis
Falsetes,
Sólo
Las
Sigo.
Siento
La
Soledad
Fatigando
Mis
Recuerdos
Dolidos.

Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Génesis (II)


    Otra noche mirando a las espirales gris azuladas haciendo lo que saben hacer: tocar el techo y desaparecer. Entonces vuelvo a cerrar los ojos para poder ver. Y veo más allá repitiendo un mantra que aprendí de niño. Creo, creo, creo. Creo que la esencia de la que están hechas todas las almas es la misma. Creo que todas las almas son el eco de la primera sonrisa. Creo que Dios sonrió cuando vio por primera vez el barro. Creo que lo tomó entre sus manos y modeló una cantidad infinita de criaturas diferentes mientras sonreía. Creo que sabía muy bien lo que quería. Creo que la infinita cantidad de reflejos que hoy caminan por esta tierra prometida, es exactamente lo que deseó ese día. Creo que sabía que el amor es independiente de la forma. Creo que ahí reside su infinita sabiduría.

    Rubén Ochoa

Hoja y árbol. (Haikus)




 I

Caes de tu cielo 
verde y enraizado 
¡Oh! Hoja lluvia.

II

Otoño lento
que cae sobre mi pecho.
Tu tierra fértil.

III

Fértiles rasgos
germinan transparentes
vuelos, palabras.

IV

Palabra savia
la del árbol de tinta
entre mis manos.

V

Manos que siembran
entre nubes y piedras,
ese puente, tú.

VI

Tú, Luna, menguas
en esta misma noche
llena del ayer.

VII

Ayeres bordan
en las orillas del hoy
nuestras espumas.

VIII

Espumas de río
este amorío: caudal,
 hoja y árbol.



Alexander Gnomo.


La vida tiene su ritmo propio

Del mismo modo que sin escribir no me siento yo, sin música no sé ser. Tal vez será porque siento que la música siempre me crea un espacio, y yo también siempre le encuentro un lugar en mi vida. Abro los ojos y los ruidos de la ciudad ya me regalan una sinfonía peculiar, y desde ese minuto en adelante siempre hay una canción en mi cabeza, como si mi día tuviera su soundtrack propio.
A veces cuando escribo siento que hasta las letras tienen su propio acorde, y juego a encontrarles la melodía según mi humor y mi armonía.
El amor se canta y baila de a dos.
El dolor sabe de tonos agudos.
La verdad se grita mejor a voz de cuello.
La mentira siempre falla al dar la nota.
La vida tiene su ritmo propio.
Yo también soy un acorde en este pentagrama, igual que vos.

Hay quien es música
aunque no siempre dé la nota,
y hay quien da la nota correcta
y no consigue hacerte cantar.
@mariana_aran

Sexo

Yo sé que no hay mañanas, sino ahoras. También sé que hay horas, y no tiempo. Yo sé que no hay palabras, sino gestos. Sé que no hay frases rotundas, sino sexo. Detrás de toda caricia, un silencio. Donde hubo amor queda esto, que cómo le decís no sé.
Lo que me da vergüenza es sentir que soy molesta. Un impúdico animal comiéndose los restos. Si me preocupa lo que te ocupa, me contestás excesivamente cortés. Cuando pregunto lo que no me explicás, siento que marcás con tiza un: Prohibido. Y entonces sí, creéme, me siento una puta por horas, que se soñó Cenicienta en su cuento privado terriblemente demodé.
Así que dame una pista. Avisá con carteles de neón cuando piso terreno ajeno, y entonces voy a entender más simple y más fácil lo que diferencia querer, de pasar un rato ameno.
Al menos eso, sabélo, me lo debés.

Érase una vez

Érase una vez
todo tu cuento de hadas,
yo de princesa.

No supiste ver
toda mi magia viva,
sapo sin beso.

Otra vez la misma nube

"Se te nota el miedo en las alas,
estás volando en círculos
y te veo tropezar siempre con la misma nube."

martes, 4 de septiembre de 2012

La mar


La mar

Ahora paga, honra.
Mala, ama a la mar, ama ese mar.

Es él.
Sal, aroma sea.
Relato tomar, ámala, lo sé fácil.
Pasado generó más edad.
Oiga, dale amor a ese ser, ámalo, use eso.

“Pairo me mareó”: Leí. “Herí a ese ser.”
Ámalo sola, mar es ese aire, hielo era,
memoria posee su ola, mar es ese aroma, él adagio da.

Desamor en ego das, aplica fe.
Sol a la mar amó total, era, es amor,
alas le será, me sé.

Amará.
Mala, ama a la mar.
No haga paro, hará mal.




Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA

Cualquier cosa (II)

Calor. Claxón. Acelera. Frena. Sirenas. Vuelta a la izquierda. Semáforo en verde. En rojo. En ámbar. Cambio de estación. Soda Stereo. Vuelta a la izquierda. Se baja del auto y tal como lo previó, hay una larga fila en la tintorería. Como siempre en jueves. Por eso ella viene los miércoles, pero ayer se le atravesó la cita con el dentista. Se siente sudada y cansada y no son ni las doce. Piensa en su marido. Si le cortase el cuello haría mucho ruido. Y sería demasiado sucio. Y parecería que le guarda algún rencor. Sería una pena que su cuchillería alemana de hojas de acero acabara frente algún Ministerio Público. Cortarle el cuello no. Además, es su sitio favorito. Le gusta hundir la nariz en su cuello, y justo en el borde de la camisa olerlo y encontrarlo. Sonríe. Su cuello es su lugar favorito. Cortarle el cuello no.

(continuará...)

Sol negro



Hay demonios que ensordecen agitando la lengua, 
se palpan con la intención y el deseo malsano de herir, 
de gemir apenas apretando los dientes.

Ocurren en la inmensidad del espejo, en la mirada cargada de aleteos imposibles.

Imperceptibles apenas se sienten como puntos de fuga, 
con toda la propiedad de soles grotescos, burlones sí; 
pero soles hermosos conscientes de su belleza descarnada.

Están ahí, abriéndose en lo profundo de algo
que brota índigo entre la voz y las manos.

Se invocan en la penumbra con las piernas aladas,
y el vientre disfrazado de anémona,
ofreciendo la herida roja y palpitante;
aguardando sedientos, 
hasta desvanecerse
en un breve quejido hundido al final del grito.

Están ahí, soñándote, soñándome;
preguntando sin saber qué pasa, dudando entre
la piedra, la sombra,
el ave, el viento, 
tú o un pedazo de vida desmemoriada.


Están ahí, afuera.


Y yo aquí, respirando un mounstruo lleno de sangre y etcéteras. 


Alma E. Palma



Microcuento


¿en qué lugar te gustaría morir?

y ella, se acordó de ti.


claudia v
@claudiagvv

Emprendiendo el viaje


Y me encuentro emprendiendo el viaje,
con muchos anhelos,
sin ningún destino,
más que el vivir.

Y tomé mis cosas,
que sólo eran mis raíces,
y a emprender el viaje,
para no volver.

Y me encuentro sola,
en este éxodo,
con el único destino,
más que el vivir.

Veros Ruiz
@veros_ruiz
http://angela-natalia.tumblr.com/

La paradoja del Conejo blanco, cojo y saltarín

Y así empezó el día del conejo blanco de piernas invisibles y pies largos, que al despertar después de una larga noche se le hizo corto el amanecer.
El conejo blanco, de orejas largas y blancas no escuchó el gallo cantar, ni siquiera ese silencio aturdidor que estremece el suelo de donde estaba sujeto.
Vestido de piel de animal salió desnudo de alma y mente, con un corazón de una mano y un latido en otra, y aunque no creía en el amor a primera vista miró a aquella coneja, de rabo corto pero extenso, que sacudía el deseo en cada paso mientras volaba, firme y segura de su belleza, y aquel conejo, de ojos rojos y vista corta, se le acercó al futuro sin haberse movido del presente, con un beso entre labio y labio aunque sólo podía sentir su bigote, que fingía moverse al compás de la brisa, mientras los árboles quietos seguían escribiendo la paradoja de un conejo que intentaba saltar sin tener piernas de donde apoyarse.

Camilo Villanueva Esquivel
@LetraSilenciosa

Una mañana más

Una mañana más que me descubro pensando en ti, anhelando todas y cada una de tus caricias, suspirando por tus letras, extrañando tus besos.

Una mañana más que vivo lejos de ti, tu ausencia pesa, pero basta mirar hacía atrás y recordar todo lo que hemos vivido, sonreído y amado. Bien vale la pena todo lo vivido para encontrarte.

Quiero sentarme a platicar, como es que me enamoré de ti, un hombre único, autentico, soñador, escritor, excepcional… una mañana más que me descubro enamorada de ti.

Una mañana más en donde lo único que quiero es demostrarte lo feliz que me haces, a tu lado conocí la intensidad que existe dentro de mí.

Fernanda Acosta
@Desea_Me
http://elpuntofinal.tumblr.com/

Oquedad



Sabía que el tiempo era aquél, quien se encontraba dormido
sobre la mesa de noche,
y lo dejé dormir, escuchando sus respiraciones
con la saliva ahogando las palabras.

    Y se extinguía.

La ausencia lame la piel con un dedo dibujándola
el dolor sabe de qué color es la mirada,
ya no me atrevo a mírarle de frente.

    Déjame caer.

Abajo me espera un río de aguas revueltas,
y la realidad se parte entre líneas suspendidas.

La ausencia es la mirada que no tengo,
y en ella vive el dolor
y la historia se difumina en claroscuros
hay una escala de grises que se está sembrando en la piel.

    Déjame salir.

Afuera hay una página que quiere escribirme
y la tinta está mojando el papel
y el lápiz tiembla contra mí.

Y una canción se desvela en palabras repetidas,
entonces vi que el sueño dormía dentro de mí
y luego la noche que lastima,
porque no tiene quien la sueñe.

Hay un par de lágrimas bailando en las pestañas,
un leve parpadeo acabó derribándolas
cada gota es un camino que no sabe a donde va.

    Caemos.

Una madrugada me está mordiendo la piel,
es un ahora que se desliza porque me sabe.

Están cayendo las aguas de la boca,
tienen el sabor del miedo, y en ellos habitan mil abismos.

Una luz artificial baila en medio de la nada,
y la nada se difumina en silencios.

    Algún día se escucharán.

Hay un camino que se detiene,
me imagino que no sabe dónde encontrarse.

Hay una marea de madrugadas
erosionando los tiempos.
 
Y yo aquí, te veo desmoronarte entre mis dedos.


Alma E. Palma

Génesis (I)


    Las horas apenas se movían. Entonces miré el humo arremolinándose al tocar el techo, vi más allá y abrí los ojos cerrándolos mientras se abrían. Y así, casi sin quererlo, llegué al principio, cuando Dios todavía era un niño. Puedo suponer que Él no sonreía. ¿Qué caso tiene sonreír sin nadie que sonría a nuestra sonrisa? Puedo suponer que, ya cansado de tanta soledad, gritó tan fuerte que la nada supo que existía. Así la noche decidió ser noche y el día día. Miró hacia arriba para que sea el cielo. Dio un paso para que la tierra sea bienvenida. Pero el polvo sólo era polvo y eso dolía. Entonces lloró porque no entendía, y las lágrimas derramadas impregnaron el polvo. Y así nacieron el barro y la primera sonrisa.

     Rubén Ochoa

La clave de Sol


Exclusividad

Quiero amar con exclusividad y sólo me aparecen corazones compartidos. @mariana_aran

Algunas nenas no lloran

Manuel me dejó.

Para escribir un cuento hay que alejarse de la vida real. Porque en la vida real, es decir: lejos de los papeles en blanco y las suposiciones afiebradas de las escritoras standard como yo, que tratan de bucear hasta lo indecible en cuestiones sin importancia; como las miradas que alguna vez alguien me echó cuando me empeñaba en buscar respuestas en mi taza de café, o el sonido del viento jugando con la cortina de la ventana de mi cuarto; cosas así, sin vitalidad, sin fuerza, que sólo sirven para rellenar los relatos con frases hechas. En la vida real, como iba diciendo, las historias, y sobre todo las historias de amor, empiezan más o menos así: alguien, que puede llamarse Johnny o Manuel un buen día se da cuenta en la ducha, en un insomnio, en una esquina, mientras come un Big Mac, que Mariana o Michelle, tiene unos ojos verdes o azules o marrones que le calan hasta el alma, y que la misma piba que hasta ayer no le promovía más que un poco de ternura, hoy le empieza a picar en la garganta, en los brazos y en las piernas; o tal vez así: Michelle o Mariana una tarde cae en cuenta que el chico de al lado, que se puede llamar Johnny o Manuel, que hasta ayer no le promovía más que pena, por el saco demasiado largo y gastado, hoy le mueve los estantes al punto de pensar que lo más importante del mundo es abrazarle ese cuerpo flacucho y endeble, y decirle que el saco le cuelga mejor que a nadie.

En la vida real, los datos triviales del pasado de Johnny/Manuel y Michelle/Mariana, a nadie le importan. ¿O acaso alguien se pone a pensar al ver una de esas parejitas en la plaza, a qué edad largó el chupete, si se comía las uñas o si era el gordo del grado?; nadie piensa en telas de araña cuando pinta la pared, nadie se imagina tumbas cuando ve florecer un jazmín. Nadie. Al menos no la gente normal, y no está mal que así sea, porque sería desastroso (sobre todo para las escritoras standard como yo) que la gente quisiera encontrar en un cuento, las intrascendencias de las parejitas que pueblan las plazas y se matan un rato a besos, mientras vos paseás el perro y los mirás como diciendo “Quién pudiera”.

Para escribir un cuento, insisto, no hay que ser real. Una escritora standard como yo nunca debería relatarlo como si lo estuviera viviendo, como si estuviera en la plaza conocida y fuera uno de los lados de la parejita común presa de manoseos comunes y de su pasión poco común por las películas dirigidas por Kim Ki-duk, y tampoco deberá cometer el error de escribir ningún nombre verdadero, que a lo Pavlov le recuerde su historia, su plaza, y su “Quién pudiera”.

Mucho menos deberá acelerar los tiempos; me refiero a esa tentación de matar al gato antes de que huela el pescado, lo coma, se indigeste, y se sueñe el protagonista de Cementerio de Animales. Para ser clara: una escritora standard como yo, nunca debería comenzar una historia de amor por el final.

Será por eso que esto no es un cuento.

-.-

Mi cuento también fue publicado en el blog "Mujeres Con Espadas": Lado B: Algunas nenas no lloran

Ya me adivinó


Ya me adivinó,
sabe que soy de sombras
y luz brillante.

Ya me adivinó,
sabe que no me quiebro
pero me rompo.

Ya me adivinó,
sabe que soy principio
de sus finales.

Ya me adivinó,
sabe que estoy latiendo
por culpa suya.

Desierto blanco

"Esta poesía es en blanco. Espera tu tinta para hacerse."
@mariana_aran

Alguien

Dejando huella


Dejando huella...


                                          ...aunque tenga alas.

Ana R.

martes, 28 de agosto de 2012

Tengo algo que confesar


Tengo algo que confesar, no… no voltees, no quiero que al mirarme en tus ojos tiemble mi voz o escapen los pensamientos. Deja que lo diga de lejos, que mi voz vaya eliminando distancia y baje poco a poco hasta ser un susurro detrás de tu oreja. Yo, el que ha aprendido a no amargar sus deseos con lo que no puede tener… tengo envidia.
Envidia de los calendarios sin mi inicial en ellos. Tengo envidia de los espacios de tu corazón que han estado habitados. Tengo envidia de las pupilas que han visto tu sensualidad desbordarse. Tengo envidia de los rayos del sol que calientan tu piel. Tengo envidia de las ventanas que se han abierto en tu espacio. Tengo envidia de la cámara que sostienes entre tus manos. Tengo envidia que se aviva y cala, del pensamiento que anida tan dentro de ti, de la sangre que te recorre todo el cuerpo.
Tengo envidia de la buena y de la mala también. Tengo envidia de la fantasía que humedece tu deseo; De esa pasión que te arranca gemidos, de esa pared que se pega a tu espalda. Tengo envidia de tu almohada y del agua que te limpia, que te moja y refresca cada mañana, de la toalla que te seca y de la tela que te cubre, envuelve y aprieta; Tengo envidia del palpitar en tu pecho, de la mano que unta de crema cada posible destino de mis besos; Del aroma que flota a tu alrededor y del carmín que pinta tus labios al salir. Hasta de tu día y de tu noche…. tengo envidia.

it’s gone


he tenido un sueño hoy tarde. las cosas se habían invertido. el azúcar se había convertido en morena. los billetes se triplicaban de la nada (habían tres de quinientos juntos). el sepia, qué no decir del sepia, si era el alimento del sueño. solo sé que al despertar la ventana tenía una fisura pequeña. creo que alguna parte del sueño se me escapó.

n.u.b.e.s

esas nubes
discoidales
¿las ves?

abduciendo el bosque
¿las ves?


se acoplan
en la nada

igual que nosotros

¿nos viste?

Sin Bonhomía


Una cuerda suena oscura y ácida,
así como suena el miedo 
cuando abre los ojos.

Y para saber despertar
hay que saber morder escaleras
hasta sacarles chorreando 
todos los pasos 
(como jugo de subidas y bajadas)

Un hilo de música nos cose la estadía,
estamos parados, monteando,
castigando la piel del mundo,
pisando soles viejos.

Estamos también en la noche
sin saber siquiera qué significa
o si es un lugar tal vez, 
o un pedazo de limbo.

Hay suspenso en un sonido,
es el tún tún de una cuerda asustada
durmiendo con un ojo abierto 
sobre una cama de agujas.

Ahora sobre mis dedos solo 
me quedan estos sonidos
que al final son palabras repetidas
diciendo lo mismo,
y que con voz interesante
van cortando el silencio en muchas lonjas.

Y es eso es 
lo que 
escuchan.

Animales