martes, 31 de enero de 2012

ley de la conservación de las discusiones

el señor está plácidamente acomodado en el sillón, viendo la televisión. la señora está en la cocina, preparando el almuerzo, haciendo un pastel, sacando jugo a unas naranjas y respirando. llueve. llueve más fuerte. llueve y la señora le dice al señor que debería limpiar el canal porque está lleno de hojas secas y podridas, las cuales provienen del árbol del vecino. el señor queda cinco minutos pensando en las posibles excusas para no hacer dicha actividad (porque él está cómodo viendo el partido) y encuentra que todas conllevarían a una terrible discusión. llueve tupido y gris. entonces el señor corre a buscar la escalera de madera, y descubre que la escalera de madera está rota y oh, qué hastío. busca la escalera de metal, la pesada, y sube apresuradamente. se lleva una escoba vieja y una bolsa negra. con mucho esfuerzo limpia la mitad del canal metálico y el agua lluvia corre tranquilamente. llueve fuerte. el señor corre hacia el otro lado del canal y lo limpia en un santiamén. no llueve. la señora, que recién acaba el almuerzo, ve al señor entrar empapado, enlodado y lleno de hojas podridas en la cara. el señor comprende ahora que la terrible discusión de antes, se ha transformado ahora en una monumental discusión.

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