martes, 7 de febrero de 2012

Espejo

La realidad del espejo es que te mira mirarte.

Me miro mirándome mirarme en un reflejo y, quizás, en el espejo.

Lo que miras mirar mirarte es más real que la carne.

Lo que miro al mirar mirándome es tan intangible como el reflejo. La carne, por otro lado, es tan tangible como efímero es el intento.

¿Será real el reflejo o sólo cuando lo miro mirar mirarme; será que espera que me asome, para yo existir mirándome?

¿Será el espejo las cenizas del intento; será el reflejo lo que queda cuando las cenizas se entregan al viento?

Es el intento la ceniza del reflejo, la sonrisa fugaz y la mirada del espejo.

Es el otro lado del otro lado, del que no conocemos más que la mirada que dice conocernos y el silencio. El que ahoga los reflejos.

Es el otro lado el que es intento de ser real y me imagina mirarme mirarlo mirándolo.

Nos enredamos pensando y pesando, lo real y lo imaginario. El reflejo del reflejo que nos fue dado. Fracasando siempre al intentarlo.

A fin de cuentas da lo mismo: el reflejo que imagina imaginar lo real o lo real que mira mirando son lo mismo.

A fin de cuentas no es lo mismo los dos puntos y la coma, la carne y el reflejo. La luz y la sombra que, poco a poco, se van diluyendo.

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