martes, 29 de enero de 2013

Para los que estamos en el suelo


Resulta que cuando creíste tocar fondo,
la vida te recuerda que solo te encuentras tirado en el suelo.
Y eso es bueno, porque justamente es el mismo suelo el que te sostiene mientras permaneces llorando y con los brazos heridos.
El mismo que estará ahí, firme, listo para ti, para levantar el vuelo.
para cuando tú tengas las fuerzas suficientes para comenzar de nuevo.
El que sostendrá tus pasos aún sin fuerzas, pero no se moverá de tus pies,
te dará soporte y camino nuevo para empezar otra vez.
Es simplemente la vida, cada paso, cada obstáculo, cada salida,
ese cielo que te eleva,
 y ese suelo que te sostiene cuando los demás te patean.
Esas caídas sin fondo cuando nada nos queda.
Esos golpes abruptos que nadie se espera,
para lo que no nos prepara  la mañana nueva.
Escribo para los que estamos en el suelo.
Algunos caminando,
algunos tirados porque las fuerzas nos han abandonado.
Algunos esperando que sus pasos se fortalezcan hasta encontrar un motivo nuevo.
Para los que escriben, para los que narran,
para los que guardan una herida a través de la ventana.
para los que perdieron la fe y no luchan,
los que se caen y no se levantan,
porque el día resulta tan pesado que les cae encima y les aplasta.
Para los que guardan fe y no me marchan,
solo se quedan quietos esperando soportar la mañana.
Para los que ríen disfrazando las lágrimas.
Para los que se muerden la herida mientras se callan.
Para los que creen que la fe es esa montaña ,
a la que todos nos aferramos  y necesitamos que venga a nosotros
de vez en cuando.

Silvia Carbonell L.

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