martes, 17 de enero de 2012

Agua

Alfonso veía agua por todos lados. Agua debajo del colchón, cuando buscaba sus ahorros. Agua en los ojos de Mariel, cada vez que la besaba con labios prietos. Agua en su escritorio de la Mutual, como si se le ahogaran las ganas de no hacer y no estar. Así, acuáticamente, Alfonso nadaba su vida, del mismo modo que otros la escalan, algunos la entierran, y otros la incendian. No había un minuto en la vida de Alfonso, que la acuosidad de las circunstancias cotidianas, no amenazaran con empaparle la felicidad. Agua en su primera vez, y también en la última. Agua cuando se recibió de bachiller, soñándose bombero. Agua desde el café con leche de las mañanas, hasta el whisky de la noche. Acuario en el horóscopo. Aqua de Bvlgari su perfume favorito. Y claro está, hoy llueve torrencialmente en su entierro, y dado el caso, es casi un homenaje.

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