martes, 24 de julio de 2012

Eventualmente


He estado sin mucho que decir.

Estos últimos meses he intentado encontrarme a mí mismo, pues ya me cansé de buscar sin éxito a la persona indicada.
Jamás he puesto mis esperanzas o mi felicidad en alguien más, pero el ser humano por ser tan débil, necesita compañía, cariño y lealtad de una forma que la amistad no te lo puede dar.

Y en este momento, no tengo respuesta alguna a cualquiera de las preguntas que la vida podría hacerme. Y si muero hoy, estaría estancado por siempre en una de las pruebas más difíciles que he tenido que pasar. Pero sé que todo terminará... eventualmente.
Siento como si estuviera bajando de una montaña, con los ojos vendados y los pies atados.

Siento como poco a poco el viento me hace más lento. Las estaciones cambian sin atraso, pero yo sigo en el mismo lugar.

¿Conoces esa frustación? ¿Sabes de lo que te estoy hablando?
Entonces déjame decirte que no eres la única persona que ha pasado o está pasando por lo mismo.
Incluso yo, sé que no soy el primero ni el último en experimentar esto.
Supongo (y quiero creer) que es "normal".

He estado sin mucho que decir, pero eventualmente tenía que escribir.

Si me preguntas la hora, probablemente te diría que ya es tarde. Pero mientras vivas, aún hay tiempo para seguir.

Por ti soy agua


Este rostro que te llueve,
estas lágrimas saladas,
cuando necesitas más;
yo llevo mar a la playa.

Toda esta piel que se hace agua,
no se queda, se derrama.
Nace río, se hace boca;
donde la tuya desemboca
y fluye como cántaro de ganas.

Cuando mi mar se depone
y los barcos ya no allanan,
cuando las caricias secan
yo llevo agua a tu playa.

Y mil rostros tiene el agua,
como rostros tiene el alma
soy la nube que te abraza
con sus lágrimas calladas.

Soy tormenta con el cielo
soy la rosa en la mañana
que cae a gota de rocío
entre el pasto que te abraza.

Soy de tu mil humedades
la que tus labios abrasa,
son tus manos los cortejos
de la blusa con tus ansias.

Soy el charco que se instala
en tus pies por la mañana
soy la gota que se expande
y te entrega sus rubores
en la piel como en la cama.

Soy la playa que te habita,
cuando se encienden tus aguas;
soy marea con tus brazos
y tormenta que te nada.

Soy la nube que te besa,
cuando llueve entre tus aguas,
eres mar y mi tormenta
cuando extraño ser tu calma.

Y la ropa que te quema,
son también mi sed de agua;
aún desierta de poemas,
de tus manos y distancia.

Para eso vuelo letra,
vuelo pluma y vuelo agua;
para llegar a tus ojos
y bajar hasta tus ganas.

y beber de tus entrañas,
como vida bebe el alma;
como el cuerpo las paredes
de mi piel y tus espadas.

Y entregarte así mi piel,
desde la sed hasta las lágrimas.
Desde la humedad que quema,
hasta mi explosión de agua.


Silvia Carbonell L.


La luna disfrazándose de sol


Ana R.

Tu recuerdo a migajas



Esto es todo lo que cargo, y todo lo que tengo. Mucho de nada y muy poco de tus besos.


Muchos recuerdos, muchos no hechos. Pesa de más lo que no tengo.


Y el daño ya está hecho, has acabado con mis sentimientos. Pero eso no significa que no anhele de tu cuerpo.


Ese cuerpo que lo tuve pero no me perteneció, que lo llené de humedad dulce y salada. ¿Qué pasó que no pudimos ser, cuando fuimos tanto?


Te di todo lo que podía dar. A distancia y de cerca. Mucha pasión, mucho calor. Orgasmos sin final. Llenamos la noche de promesas a olvidar.


Llenamos la noche de gemidos mudos, de calor abrasador. Me dejas en vacío deseo.


Pero no dudaste en destrozar mi mundo y mi corazón. Pagando el precio estoy. Todo por tu piel y tus migajas de amor.


Y a pesar de mí y mí dolor, volvería a aferrar mi cuerpo contra el tuyo. Volvería a dejar que me rompieras en pedazos.


Sin importar lo demás, daría todo por otra luna en tu mirada. Compartiendo roces y la misma alma. Así sea para despedirme o hundirme más.


Me quedo con tu trozo, mediocre, pero pedazo al fin. Y me lo llevo puesto en la piel, ahí donde dueles, ahí donde me pesas.


Me lo quedo, para repetirte a diario en soledad. Viviendo noches de insomnio y dolor. Regrésame a los tiempos donde todo era mejor.


Donde estabas tú y nada mas. Los tiempos en los que el "nosotros" existió.


Fernando Ruiz y Ana Rojas

martes, 17 de julio de 2012

Me quemo

"Me quemo. Comenzó hace mucho tiempo. La primera vez lo sentí en la punta de los dedos. Dejé el libro, abierto, y levanté mis manos al cielo." @OtroRuben
Ilustración: @CelsaMariana

Egotrón, el irreparable

no hay maquinaria ni mecanismo: un hombre es tan sencillo y demoledor como una cortina alzada por el viento, las cosas no son tan complicadas en la vida, son simples, llanas, indetenibles, irreparables, la diferencia está en la materia con la que se construye lo irremisible de cada acontecimiento, un hombre es un fracaso no un triunfo, en este caso un fracaso engranado que va por la carretera a exceso de irreparabilidad: un carro, un hombre, un niño, un robot de juguete, un paisaje que va quedando atrás, todo queda siempre atrás, el adelante no existe pero hay que intentarlo, quiero hacer pipí papá dice el niño sin mirarle mientras practica la onomatopeya de la destrucción que se produce al moverle una pierna al robot, ya para este momento deben haberse dado cuenta piensa el hombre, ya para este momento deben haberse dado cuenta vuelve a pensar el mismo hombre, quiero hacer pipí papá repite el mismo niño, su ingenuidad fría, afilada y cruel queda latiendo en el aire, el ring ring ring del teléfono queda latiendo intermitente en el aire del apartamento vacío del hombre, ya deben haberse dado cuenta, ya deben estar buscándonos, sólo falta un poquito hijo, aguanta un poquito más, aguanta un poquito más le dijo a la madre pero el fracaso ya estaba consumado, bello, completo, pleno, inaplazable, el único fracaso eres tú, el único fracaso soy yo, nosotros es un fracaso de trescientos sesenta grados, un hombre no es un robot, no es una maquinaria ni un mecanismo, un hombre se equivoca, fracasa, se degrada en su propio ejercicio de humanidad, un hombre siempre es algo único en su imperfección, un hombre es tan imperfecto que nunca es el mismo, siempre está cambiando, siempre es diferente, es tan imperfecto que muere, tiene que morir, la muerte es la única redención del hombre, un robot en cambio es perfecto, nunca muere porque nunca vivió, en todo caso se le destruye, se le transforma, se le reconstruye, un hombre es una idea rota que se intenta aglutinar, es imposible para un robot fracasar, el que fracasa es el hombre que lo programa, el niño lo sabe, el niño lo sabe todo mejor que el hombre, un niño sabe que nada es importante, o no lo sabe, que es lo mismo que no darle importancia alguna a algo, él lo sabe todo desde la infinita certeza de la intuición, él sabe que los robots nunca se equivocan, todo lo hacen bien, hasta cuando están mal programados el error lo ejecutan de manera correcta y eficaz, un robot nunca hubiera huido, un robot hubiera utilizado alguna de las ventajas que le da su condición de ajenidad al fracaso, tofggggrgrrrrrggggg hace el robot en la boca del niño al moverse, se han activado sus rayos positrónicos de convergencia dual y se han iniciado los programas de gestión autosostenida, ssssssssuuuuuuuuuuuusssssssssssh despega el robot propulsado por la mano del niño, comienza la expedición, el vuelo de reconocimiento busca el techo del carro, pasa cerca del brazo del hombre, regresa, no hay ninguna novedad, el robot comprueba que todo está en orden, todo en calma, la calma es la tormenta demoledora de la soledad, un robot no puede sentirse solo, un robot no tiene punto de comparación consigo mismo para sentirse solo frente a otro, un hombre no es ni una maquinaria ni un mecanismo, un hombre es una soledad en sí misma, llana, irreparable, consumada, un niño es una soledad que no se ha percatado de sí misma aún, el teléfono vuelve a repicar con insistencia asesina en el apartamento del hombre, la puerta del balcón quedó abierta, el viento alza la cortina, la cortina baila al ritmo del repique, la soledad hace un vuelo de reconocimiento, todo en orden, todo en la calma de la tormenta, todo en una ausencia furiosa, ausencia y furiosa no son buenas palabras para estar juntas en la cabeza de una mujer, no son buenas para escribirse seguidas en la historia del fracaso irreparable de un hombre, un robot de juguete y un niño, tuituituituituituituituitui suena la alarma en la boca del niño, algo está pasando, algo siempre está pasando, alerta, alerta, el robot queda levitando en la mano diminuta, escrander de seguridad activado, el hombre mira al niño, ambos esperan a que se manifieste el peligro invisible, en eso un hombre es como un robot, siempre esperando a que se manifieste un peligro invisible, toouuuuf toouuuf dos misiles salen de la pequeña boca y hacen estallar a un centinela que amenazaba con extrapolar la dimensión telemática del carro en movimiento, la situación ha sido controlada, el equilibrio ha sido restablecido, el robot de juguete en la mano del niño ha logrado en segundos lo que no ha podido el hombre en toda su vida, con toda su vida, a pesar de toda su vida, el robot no sólo vio el peligro, el robot se ocupó del peligro, el robot distingue la diferencia entre inminente e innecesario, el centinela estaba camuflado de aire, en esto los hombres se parecen a los centinelas, ambos usan el aire de camuflaje, ambos están camuflados de las circunstancias que viven en el aire, papi ya no aguanto las ganas de hacer pipí, el hombre se orilla, el hombre y el niño se bajan, el hombre le desabrocha el pantaloncito al niño, el niño le entrega el robot de juguete al hombre, le mira unos segundos, quiere estar seguro de que puede confiar en él, quiere estar seguro de que el hombre puede sostener en una sola mano la incapacidad de fracasar, el hombre toma con éxito a Egotrón, lo siente listo, consumado, inaplazable, perfecto, irreparable, húmedo de sudor, el niño voltea, ya no le importa si puede confiar en el hombre, nada es importante, nada importa, si las cosas importaran no fueran irredimibles, el niño activa el chorro de propulsión telemática de su propio cuerpo, comienza a moverse, a escribir con urea un mensaje encriptado en la tierra, nadie lo va a leer, el hombre cierra la compuerta de la mano, le da albergue a Egotrón aunque Egotrón no necesita albergue, ni protección, ni compañía, Egotrón no puede sentirse solo como se sienten los hombres solos, como se sienten las mujeres solas, la mujer ya no tiene compañía, ni compuerta, ni compartimiento, ni recipiente, ni nada que recibir, es el aire el que se ha camuflado con esta mujer, con su vacío perfecto, asesino, furioso, el peligro invisible se ha manifestado de nuevo, el peligro invisible es en este caso la invisibilidad de un niño, la ausencia de un niño, mensaje urgente del comando central, unidad Egotrón repórtese, alerta Egotrón, responde Egotrón, responde, alerta, alerta, peligro inminente, invisible, perfecto, la cortina ha dejado de batirse, la soledad ha aterrizado en el apartamento, la soledad siempre aterriza bien, perfecta, indetenible, inaplazable, la soledad es perfecta como un robot, siempre es literal, inequívoca, en vivo, una bestia precisa de la oportunidad, la soledad es perfecta como un robot, perfecta como el rencor de una mujer, como el fracaso de un hombre que fracasa, antes de montarse en el carro el niño extiende la mano, necesita a Egotrón, él es el único que puede salvar al mundo ante la inminencia del peligro invisible, se le expiró al hombre el único instrumento perfecto que ha tenido en su vida, antes de entregarlo el hombre mira a los ojos de Egotrón, no despedirse es una forma de despedida, el hombre entrega el robot con cierto pesar, al sentir la mano del niño Egotrón activa la unidad de reconocimiento de piloto, tuuuuuiiisssssshhh, se abren las válvulas de circulación sincrónica de fluidos, se activa de nuevo el robot de juguete, sin el niño Egotrón es una perfección inerte, sin los hombres la vida es una perfección inerte, en eso se parece un robot a la vida, ambos son necesidades artificiales, la mayoría de las cosas son necesidades artificiales, innecesarias, no había necesidad de llegar a este extremo, nunca hay necesidad de nada, todo es una circunstancia irremediable de la voluntad, del error, el hombre trató, el hombre lo intentó, la felicidad no se trata, la felicidad se ejerce, el ejercicio de la felicidad es complicado, el ejercicio de la felicidad requiere un nivel elevado de abstracción, de negación al fracaso que es ejercerse, el ejercicio de la felicidad es un mecanismo, una maquinaria, en esto se parece a un robot, hay que ser un héroe para ejercer la felicidad, no hay héroe sin sacrificio, la infelicidad es mucho más sencilla, llana, inaplazable, la infelicidad no requiere de ejercicio, la infelicidad sólo se porta, no se ejerce, es un traje, no necesita sacrificio, lo de ellos fue una infelicidad portada a cuatro manos, en esta historia el único héroe es un robot de juguete, el único que podría llegar a ser feliz es Egotrón, para ser feliz es necesario no saberlo, narííííí narííííí narííííí, un mensaje surca el aire en forma de onda, es un mensaje infeliz, el robot de juguete lo capta, lo procesa a doce mil teutrinos por segundo, están buscando a Egotrón, están buscando al niño, al hombre, así lo dice el mensaje, el peligro se reitera inminente, invisible, innecesario, el hombre acelera y la soledad despega a la velocidad de la luz.

Vicente Forte
@vforte

Matilde y la rosa

fragmento de Matilde y El mago

Una rosa blanca, de naturaleza pura
Me acuso de insolente, en mi propio jardín
Mágico por cierto, impregnado de jazmín
La rosa rió descarada, al escuchar mis palabras
Apenas en susurro pronunciadas
Apenas se animaron a salir
Y esa rosa tan hermosa como malvada se burlo de mí
Por cierto, me olvidaba, quise cortarla
Pero era tan preciosa que me dolía a mí
Ella me miro vanidosa y dijo:
Como te atreves a hablar niña del "amor"
Si tu joven piel huele a nuevo jazmín
Y tus ojos son tan puros como el blanco que me envuelve
Que sabes del "amor" niña que pareces princesita y no mujer
Que tus labios susurraron en mi hogar, mi jardín
Se atrevieron a decir "te amo" sin conciencia de decirlo
Entonces…explica tu insolencia que quisiste decir?
Quizá no sea mujer aun, pero si que te amo a ti, te arrancaría por
Tú soberbia, pero eres tan bella, hay tanta vida en ti,
Como podría no amarte? Si estas en mi jardín
Como a los jazmines, y los árboles
Y lo que rodea mi existir
Entonces dime tú rosa
¿Cómo no sabría amar a un hombre?
Si tanto supe amarte a ti.

Tatiana
@m_maraia
http://matildeyelmago.blogspot.com

Invierno bajo los párpados

¡Peter despierta! ¡Es hora de tu porción de comida diaria! Son los gritos que me despiertan a diario, al final de aquella historia, mi historia, mi pesadilla. 


Era invierno en el pecho de aquel cielo, frío y sin escrúpulos. De vez en cuando soltaba uno que otro resoplido para derribar algún árbol, provocar un tornado o cualquier otro desastre natural. Sin embargo, no era lo más frío que podía verse en aquella temporada.


Era un lugar muy sombrío y solo desde hace algunas décadas, de hecho, ver pasar autos por el lugar era casi un milagro. Un lugar lleno de pequeñas casas, alejadas cada una a unos 10 quizá 15kilómetros y con vecinos no muy sociables.


Diariamente se veía moverse por los rincones de las aceras una silueta que simplemente recorría esas calles sin motivo ni dirección, con un pasado tan grande que no le cabía en los ojos y llevando una sombra que era lo único <<o así parecía>> que podía mantenerse sobre la nieve, ya qué hasta sus pies se arrastraban bajo ella.


Alguien despeinado de ojos oscuros cual agujero negro, aún con marcas de pubertad en el rostro y 1.60 m. de estatura aproximadamente. Se le veía vestir casi siempre una camisa negra de mangas largas que ocasionalmente cambiaba por otras del mismo estilo, unos pantalones anchos con varios agujeros en las rodillas donde se dejaba ver el pus de sus mal curadas heridas de la infancia, y unos tenis muy desgastados que parecía nunca haberse quitado.


Nadie podía culparle de ser así, y es qué a sus cortos 16 años ya había presenciado la muerte de uno de sus padres a las manos de alguien a quién nunca delató, alguien que no dejo rastro alguno y alguien sobre quien nadie se atrevía a preguntar aunque hubieran pasado ya 6 años de aquel incidente. Desde entonces fue un niño aislado de todos, un chico sin amigos que a duras penas intervenía en clases, pero que con ello era suficiente para saber la increíble genialidad que yacía guardada en aquella cabeza.


Con el pasar de los años los pocos amigos de Peter Emmanuel habían desaparecido, simplemente se esfumaban del mundo así como así.


La soledad le había consumido hasta pieles, amarillentas y desaseadas. A pesar de su gran intelecto mucha gente se negaba a acercarse a él, quizá por su aspecto físico debido a su descuido o simplemente por el que dirán qué siempre importa mucho a la gente de "la sociedad".


¡¡TUM!! ¡¡TUM!! ¡¡TUM!!


"¡PETER DESPIERTA!"


Se escuchaba, en la puerta de la habitación.


"Calmaos amigos míos, nada pasa, duerman." Decía Peter.


Peter abrió la puerta, no había nadie allí.


No estaba seguro de si el mismo estaba allí. Su cabeza daba vueltas <<más de lo normal, si se me permite decir>> pero hizo caso omiso y volvió a la cama.  


La mañana siguiente era soleada, sin embargo el manto helado seguía ahí abrigando con su nieve todo árbol, casa o automóvil que en aquella ciudad se encontrase. Solo una cosa era inusual aquella mañana...


Chillidos y alaridos de aves, cuervos que salían de una gran casa con sus picos y garras llenos de sangre, alguno aún tratando de digerir un último ojo o buscando alguna vísera mal trecha de la que no se hubiesen percatado. Y es que lo que había sucedido era la escena más terrorífica de la historia, una escena sin testigo que pudiesen decir qué pasó.


Los pasillos de aquella casa yacían llenos de sangre, restos de piel y sesos manchaban las paredes, y en la habitación solo quedó la imagen de aquel muchacho acostado con una sonrisa en su rostro y varios dedos tirados bajo la sábana.


Al día siguiente todo volvía a la normalidad, la silueta de Peter Enmanuel Kirchov se movía por aquellas aceras, la gente lo seguía mirando pasar y la historia volvía a comenzar, hasta qué...


¡Peter despierta! ¡Es hora de tu porción de comida diaria! Son los gritos que me despiertan a diario, al final de aquella historia, mi historia, mi pesadilla.


Wilson D Perez
@lnverso
http://lnverso.blogspot.com/ 

He de extrañarte

He de extrañarte aun cuando no se escuchen en el corazón mis latidos
Cuando la respiración se me acabe se que también te extrañara mi alma.

He de extrañarte por las madrugadas frías cuando no tenga tu calor,
Cuando no sienta tu cuerpo junto al mío amándose, te extrañare.

He de extrañarte en cada ardor de mi pecho pensando en tu presencia.
Cuando te busquen mis sueños y no te encuentren, aún así lo haré.

He de extrañarte mientras busco en el dolor tu sonrisa que tanto me calma.
Cuando sienta que todo se me cae de las manos pensaré en ti…

He de extrañarte pues te has convertido en mi mujer tan soñada…
Cuando quiera dejar de soñar por tu culpa, habré padecido.

He de extrañarte cuando me acuerde de tu dulce mirada, que habla sin decir nada.
Cuando recuerde los silencios que nuestros ojos se han dicho, te pensaré.

He de extrañarte en mis otoños tristes cuando no pueda ver tu belleza.
Cuando recuerde tus besos tan bellos y mágicos, me encantarás otra vez.

He de extrañarte a sabiendas que no te he correspondido y te he perdido.
Cuando recuerde lo que hice me torturaré por siempre, y siempre y para siempre.
He de extrañarte, pero espero mujer eterna que por siempre, me recuerdes bien…

El Taxista Sentimental
@taxisentimental
http://eltaxistasentimental.blogspot.com.ar

Cadáver como un sueño




Estamos aquí, en un momento incierto.

Yo soy el mar que te abraza,

entre el sonido del viento.


Y hablo de ti con las aves,

y el viento sopla, para contarme un secreto.


¿Tanta luz hay en tu cielo?

¿Vendrás conmigo aunque no sepa a dónde llegaremos?

Confundo los matices.
(A veces se esconden detrás de un beso)

¿Cómo elegir un rumbo certero?
(A veces pasean por tu pelo)

Cruzaremos sobre las piedras, por el camino de agua.
(A veces no me encuentro y fabrico caminos)

¿Reconoceremos ese momento, luego?

(todos tus caminos me conducen hacia algo verdadero)

¿Sabremos descifrar el secreto?

Despertaré y devoraré tu playa, tu arena.
Aunque todo pudiera perder su peso mañana.

Pues nada detiene al viento cuando devora las flores,
¿no debería ser así con todo?
Para devorar un libro,
devorar a la mirada que devora al libro,
y devorar el tiempo que nos devora,
el tic-tac, tic-tac y su canibalismo.

La vida seguirá volviendo.
Regresará a pesar de todo.


Para amanecer en tu playa, para abrazarte en cada oleaje.

Y estaremos cansados pero no desistiremos.

Porque estaremos rendidos, pero no muertos.











En los ojos del gigante.

Era un universo tan pequeño, que tenía una sola galaxia, y era esa galaxia tan chiquita, que en ella no había más que un planeta, y era ese planeta tan reducido, que en él solamente habitaba una persona, y era tan inmensa esa persona, que en sus ojos se podían ver muchos universos.

Maestra, mi perro se comió mi mundo.

Era muy temprano y aún seguía pegado a mi cama mientras mi mamá me gritaba para que ya fuera a desayunar es curioso, mi mamá en las mañanas siempre grita. Terminaba de ponerme los zapatos y parecía como si todo a mi alrededor corriera; y yo no tenía ganas de correr... yo únicamente quería dormir, y que todo durmiese conmigo. He descubierto que mientras uno empieza a dormirse en las mañanas el resto del mundo también, es como si nos apagáramos de a poquito.

Ya estoy en el bus camino a la escuela y no alcanzo a recordar qué desayuné antes de salir. Creo que salí tan rápido que hasta se me olvidó despedirme de mis papás. Lo que sí recuerdo es que nuestro perro estaba ahí viéndolo todo.

Detesto tener que hacer fila para entrar a clases, una vez me quedé dormido mientras esperaba a que los otros entrarán... nadie ha pensado en el peligro de que me empujen mientras estoy durmiendo, puedo caer y seguir dormido, les aseguro que de ahí nadie me levanta, ni los gritos de mi mamá.

Ya dentro, aún tenía mucho sueño, y todos hacían demasiado ruido, yo solamente agaché la cabeza, quería que de a poquito todo se fuese apagando, fuera increíble que hubiera un botón que los apague a todos.

De pronto la maestra se acercó, y me pidió la tarea. Yo levante tan lentamente la cabeza, que estoy seguro que lo que me pedía era la tarea del día después, yo la miré y sólo atiné a decirle que el perro se había comido mi mundo.

El mar, la mar, amar.


Te guardé el azul, el sabor a sal y la arena. 
Te guardé mi  piel echándote de menos.
Te guardé dentro, tan dentro que ahogas los sentimientos. 
Te guardé y no te encuentro.

Mi insomnio recorre siempre tu cuerpo, 
te recuerdo,
y camino junto a tus latidos en busca de infierno.

Te quiero conmigo, contigo y por todos, 
te quiero porque eres tú, yo, nosotros. 
Te quiero a fuego lento. 

Huyes porque nunca te has tenido, 
huyo porque aún te busco. 
Huimos sin encontrarnos, solo nos anhelamos. 

Dicen que eres tú, digo que eres todos.

Julio Muñoz








¿Cómo dijo?

Pucara, Jujuy, Argentina, 2011.

Sueños prestados

Rubén se quedó dormido y pude escuchar con toda claridad lo que estaba soñando. Era un sueño extraño: Rubén nunca había estado en él y yo no lo había soñado. Caminaba en una calle que conocía: algunas personas miraban al cielo, señalando algo. Rubén volteó y vio un edificio alto. Supo que esa ciudad era ninguna en la que hubiera estado. Las calles tenían nombres extraños, y sentía sus pasos muy livianos. La gente dejo de ver al cielo y volvió a caminar sin mirar a los lados. Rubén se sentó en un banco. Recordó a la niña que brincaba charcos y de pronto estaba de nuevo en esa calle de casas con techos bajos. Oyó un gruñido a su lado: era un gato negro que lo estaba buscando. Se sentó junto a él en el banco y sin decir nada charlaron. Despertó. Yo no debería hablar de sueños prestados.

Tropezando con Nubes

Soy de las que tropiezan más veces con nubes que con piedras.

ParaSiempre

Ella quería un Parasiempre. Lo quería tanto y tan desesperadamente que se olvidó de imaginarse el color de sus ojos, el tono de su voz, el brillo de su sonrisa. Así, sin brújula y sin mapa, lo buscó en cualquier parte sin poder reconocerlo entre tantos MientrasTanto que se le cruzaron, y todos esos NuncaJamás que le rompieron un poco la ilusión, pero no lo suficiente como para hacerla dejar de buscar. Parasiempre, sin saberla ni esperarla, deambulaba entre algunas NoTeQuiero y otras tantas CasiAmor, que lo hacían sentir borracho de vida por un rato, pero en el fondo se sentía un poco solitario frente al espejo. Ella confundió su olor en muchos TampocoSoy, y casi creyó hallarlo en un ParezcoBueno que terminó siendo un MientoTodo, que de casualidad no le vació el corazón.
Ella quería un ParaSiempre, y ParaSiempre también quería una Ella. Pero como no se sabían reconocer siempre cruzaban la calle equivocada, esquivaban la indicada, frenaban cuando había que seguir, y seguían de largo cuando había que parar.
Una noche los vi mirarse a los ojos y pensé que así debía ser una explosión de estrellas. Pero ParaSiempre estaba tan ebrio de luna, que Ella no supo verlo detrás de su disfraz. Se besaron fugaces. Se rozaron sin pausa. Se alejaron con prisa.
ASÍ
SIN
MÁS
Yo pensé en decirles, traté de avisarles, pero Destino me pidió que mantuviera el silencio, y los dejara seguir creyendo en el azar.
Sé que Ella sigue buscando a ParaSiempre en cada corazón que se cruza. Sé que ParaSiempre sueña con encontrarla, y darse cuenta que es Ella sin dudar.
Sé que Ella a veces descree del amor y llora. Sé que ParaSiempre tiene miedo de enamorarse por error.
Sé muchas cosas pero Destino no me deja escribirlas. Por eso no las escribo, y tal vez por eso no te guste este final.
Ella quería un Parasiempre. Lo quería tanto y tan desesperadamente que se olvidó de imaginarse tu color de ojos, el tono de tu voz, el brillo de tu sonrisa. Pero sigue ahí, buscándote.

Cuento de Hadas

Érase una vez en tu cercano reino
que una dulce princesa intentó pasar.
La dejaste entrar de a poco, con celo,
como si algo malo te fuera a tocar.

Era la princesa también cautelosa,
se brindaba entera casi sin pudor,
pero se escondía al verse en tus miedos.
Era fuerte y frágil, tanto como vos.

La perdiste a veces, la tuviste siempre,
si ella se alejaba, te acercabas vos.
Sin decir te quiero tanto se querían
que a partir de un beso todo comenzó.

Fuiste el rey más tierno que vistió su alcoba.
Fue una noche mágica que la enamoró.
Y después volviste a tu torre de hielo,
y ella por orgullo tampoco lloró.

Te sacó del cuento con una estocada,
no te lo esperabas y eso te dolió.
Volvió a recibirte con brazos abiertos,
pero te asustaste y eso la asustó.

Se miran de lejos desde sus castillos,
los veo mirarse sin poderse hablar.
Yo sé que quisieran bajar las murallas,
pero hay tanto miedo que no hay libertad.

Mientras en el reino va pasando el tiempo
los veo temblando de rabia y pasión.
Cada quien jurando que no pasa nada,
y prometiendo adioses que nadie creyó.

Ojalá algún brujo de magia encantada
le entregue la llave de tu corazón.
Ojalá pudieras matar tus dragones,
y ver que en sus ojos podés verte vos.

Ojalá la historia no esté terminada,
porque faltan letras para algún final.
Siempre me gustaron los cuentos de hadas,
y espero que en este se sepan amar.

Yo no fui

Yo no fui, este amor me hizo.
@mariana_aran


Yo no fui, esa decepción es tuya.
@mariana_aran


Yo no fui. Esas faltas me cometieron.
@mariana_aran


Yo no fui, ese amor me mordió la boca.
@mariana_aran


Yo sola no fui, este vacío es nuestro.
@mariana_aran

Las huellas en el cenicero

   Renazco en la arena que ahoga los ojos que se abren de nuevo. Respiro como si fuera la primera vez. Inspiro el principio del tiempo y exhalo el universo entero. El dolor recorre lo gris de la piel que olvidó el tacto de los ciegos. Miro a mi alrededor y reconozco mi infierno. 
   El cuarto, el techo, la ventana y el cenicero.  
   La escena se repite en silencio. El gris empaña la superficie de un espejo que murió hace tiempo. El sol se hace trizas cuando la mañana lo empuja adentro del cuarto. 
   Me repito y juro. Juro que no seguiré repitiendo los días y las noches a las que me condené por miedo. Pero la voz conoce el camino y el miedo ata mis pies al suelo. 
Repito cada noche en cada palabra que escribo en este momento. Abrazo cada silencio que me da las buenas noches y, sabiéndome perdido, otra vez muero. 


Rubén Ochoa

Un árbol con historia

Un árbol con historia siempre deja que le leas las hojas.

Tiempo



Ana R.

La tragedia de la gota



El cielo amanecía como todos los días, siempre a la misma hora y vestido de índigos; azules mustios, y naranjas resplandecientes. 
Todos los días, pero éste no.

Hoy se veía en claroscuros tintes marinos, nubes desgajadas y trozos de azul distraído.

Y abajo el tiempo permanecía dormido, excepto para una gota que tiembla en su letargo.
Aquella gota, como atontada, una gota de agua como pocas; brillante y azul, 
iba rodando sobre la hoja verde y coruscante, color vida con orillas doradas; 
yo desde aquí puedo verle las venas.

Hilitos amarillo y ocres latiendo, palpitando con el torrente sanguíneo
lleno de savia. 
Y la gota va rodando y no. 
Llega a la punta de la hoja y se arriesga a la caída.

Cayendo es inmensa en su fragilidad, 
escucho el silbido del viento
y a la gota tratando de no despedazarse con el aire, 
y se abraza,
se prepara para el golpe, se hace bolita y por fin llega al triste suelo.

La tierra es fértil, café y húmeda, huele a algas, petricor y verdes; huele a verdes en todos sus tonos.

Y lluvia, huele a lluvia. 

Alma E. Palma

Cabalgata


Te suelto la rienda, anda.
Confío donde me lleven tus pasos.
Nos hacemos uno en velocidad y dirección.
Pongo mi vida en ti y me dejo llevar.
De confianza, consideración, cuidado, y cariño es nuestra relación.


Cabalgar se parece tanto al amor.


Ana R.


Nublado atardecer


Ana R.

martes, 10 de julio de 2012

Ganadores del 12o Concurso #ConFábula

Les dimos esta imagen:


Y crearon un Tuit. Aquí están los ganadores.

Primer lugar:



Segundo lugar:



Tercer lugar:



¡Muchas felicidades! Acá pueden ver sus participaciones: Microcuentos de la madriguera

Abrazarte

Al mirar esta imagen solo pienso que debo abrazarte más. Más fuerte, más constante. Abrazarte toda la vida

Al sur

Una tarde desbordándose
entre mis manos,
una mirada habitando
dentro de la mía.

Una boca que me canta
cuando estoy dormida
unas manos que me tocan,
me inventan
a distancias que no reconozco.

Una palabra que se escribe
al sur,
al sur de mi cuerpo
al sur de mis ganas.

Un horizonte que se pinta
de cielo de Marzo,
y noches regándose
de azul mar profundo.

Es ahí donde te espero.

Y entonces te pude ver,
y entonces te pude inventar.

Moldearte con mis manos,
hacer de ti, un exquisito
capricho mío.

Así.

Dibujarte
como escultura con pies de
arena, que se desmorone en mi
piel
y una boca que me muerda las palabras.

Sabes, a todo lo que
quiero,
sabes a palabra
húmeda, que se escribe
mojándome de sed.

Me sabes a lluvia, mi cielo.


Alma E. Palma


Blanco y Negro

(I)
Tu forma de mirar tan directa
mi forma de querer tan sincera,
blanco y negro somos siempre
o hielo
o quema.

(II)
Vos tan blanco a veces, tan lineal.
Y tan negro mi suspiro, si te vas.
Tan opuestos siempre, tan normal
que el juego se nos vuelve literal.

Te muestro mi pureza, te asustás.
Te abrís de la coraza y tiemblo yo.
Sos blanco sin matices, tan formal,
¡no pintes tan oscura mi verdad!

y no se conocieron


se vieron fijamente. él vio sus labios queriendo entregar una sonrisa de alegría. ella vio sus ojos tímidos. el vinilo paseaba y paseaba y paseaba cadenciosamente con sus treinta y tres revoluciones. había química, ciento dieciocho elementos que se multiplicaban haciendo innumerables reacciones. (sus labios queriendo entregar una sonrisa. sus ojos tímidos.) a punto estaba de invitarla a sentarse junto a él. en aquel café —la puerta a otro mundo— él la iba a invitar, incluso le preguntaría su nombre y sus libros favoritos y sus anécdotas de infancia y su música y sería su todo que despierta sonriendo cada mañana. entonces la siguiente canción se reprodujo. y no se conocieron.

Aleluya

Parroquia de la Virgen de San Juan de los Lagos, Guadalupe, Nuevo León, México, 2012.

Te escribo

Hoy, después de dos años de ausencia; hoy, después de infinitas letras quemadas por el frío de tu indiferencia; de versos raquíticos que yacen en el cubo de los desperdicios, junto con las cenizas de tus fotografías.

Hoy, después de haber derramado hasta la última gota de agua salada del océano que dentro de mis ojos existía; después de rasgar con mis uñas el pecho, que aprisionado tenía tu recuerdo, dentro de mi corazón.

Hoy, después de haber vendido en rebaja toda la inspiración que por ti guardaba en esta decena de dedos enjutos y desgastados por el humo del tabaco; después de entregarme, como puta, a la mejor postora, pues ni los “ánimo, amigo” de mis allegados lograba mitigar el dolor producido por las llagas que dejaste en mi alma.

Hoy, después de haber jurado no mirar a otra mujer, no besar a otra mujer, no tocar, lamer, escuchar, pensar, imaginar, acariciar, amar… A nadie más que no fueras tú.

Te escribo, hoy, antes de comenzar a llorar tinta y derramarla sobre todas tus cartas, que aún conservo; antes de aprisionar, nuevamente, a mi corazón, dentro de un baúl de cristal, esperando a que alguien, sea quien sea, se apiade y lo tire a la basura, de donde nunca debió salir, pues yo soy incapaz y cobarde, ya que tu recuerdo sigue ahí, muy bien guardado; antes de arrancarme los ojos con la lengua, misma lengua que te hirió tantas veces, mismos ojos que no se opusieron; antes de joder lo que resta de mi miserable existencia, de mi efímero existir; antes de pedirte un último favor… No que vuelvas, no, pues nunca te fuiste; sino que me dejes volver.



K.

Joel Estrada Nava
@JenEnav
http://jenenav.tumblr.com/ y http://jenenav.blogspot.mx/

Hoy suena la ciudad

Hoy suena la ciudad y se espanta el silencioso amanecer con los acordes de un sol que nunca aprendió a escuchar; se resbalan los agujeros en las calles por la brisa y su soledad.

Se estremecen las semillas de la llovizna como muriendo de sed, pasaron otoños sin hojas secas, fue un otoño primaveral.
Llegó el frío vestido de noche, y entre el aguacero y el invierno están tus ojos, desafiando al sol.

Está lo vivido del universo, en tus ojos se respira el olor del mundo y su sabor agridulce, habitan los fantasmas de una canción sin ritmo, habitamos dentro de tus ojos todos los que amamos amar.

Y entonces pasó la vida, como película sin fin, dando hincapié en recuerdos gloriosos y pasaron finales como principios; a fin de cuentas si el principio acaba en final, el final siempre será final aunque no haya principio.

Y quedó la noche como desnuda, se fueron las estrellas, se miraba frente al mar como apenada con los peces y tan libre como ave que aprende a forjar su vuelo.

Todo eso paso, en el instante eterno donde se desvanecen tus ojos para volver a nacer, donde pestañeas como abriendo y cerrando las puertas del infierno, como si en tu silencio gritara el abismo.

Giu Pironi
@gpironi

Corazón

Me quedé en lo que se va, entonces el afuera de un pecho infinito; ni lo que se desborda ni lo que se contiene, sino la grieta misma.

Un marco vacío, una piedra abierta por donde pasa el viento. El bombeo constante de un adentro que se abisma. Las calles de un pecho por donde transita un gentío a diario y nadie se queda, sólo lo constante de lo pasajero permanece. El caminar del pasado: la ida llena de patios donde el futuro es el gran portero que no deja asomarse a lo que viene. En ese desierto entre el pecho y la espalda, una espada congénita que se desgrana.

Así el corazón lleva al muerto puertas adentro, pasando por un cementerio donde la llave cuelga y palpita, palpita con los pasos de lo que no se detiene incluso cuando no se está, incluso cuando el cuerpo se queda ido como la sombra de un árbol quieto y caudaloso, como la corriente en las urbes violentas del silencio cuando se calla.

Ese caminar entre reflejos, calles y voces que llevan a los cuartos que callan los espejos tras el pecho.

Alexander Gnomo
@Ggnolex

Extranjera

Decidí quedarme, aunque fuese extranjera, aunque esta ciudad no fuese mía. Nunca hubo oportunidad, no podía evitarlo: me enamoré. Me enamoré de una ciudad a la que llegué sin darme cuenta y de la que ya no quiero salir. Me enamoré de ti porque tú eres ciudad y yo soy extranjera en tu cuerpo. Aprendí tu lengua, visité tus calles y sentí tus besos. Me perdí en tus recovecos y me encontré a mí misma. Así, poco a poco, me entregué a una ciudad que no es la mía. Así, sin previo aviso, me hice tuya.


Carla Patiño
@intelectuaIoide

Dolor

El Cristal

Ella mira el cristal, no hay nada afuera de la ventana, nada que le llame la atención al menos; el mundo girando por leyes cósmicas que no comprende del todo; mala gente disfrazada de buena gente, y viceversa; alguien que acaba de romper una ilusión, y alguien más que acaba de ver nacer una; ¿a quién le importan esas cosas?, si mira el cristal y no puede ver más allá, porque más acá tampoco consigue verse.
Él también mira el cristal, la ventana es apenas una muestra y él ambiciona todo lo que haya afuera; el mundo es su plato preferido, y quiere comerlo a mordiscos grandes, saciarse entero y volver a empezar una y otra vez, como sino existiera ningún: basta; ¿a quién puede importarle otra cosa?, si la ventana invita, y él ya puede verse como su huésped favorito.
Ella piensa en él y enciende un cigarrillo; hace horas que lo piensa y no logra moverse del sillón, frente a la ventana, encerrada hacia afuera; sabe que debería cerrar los ojos y descansar, pero el insomnio es su aliado y la sabe llorar mejor que nadie.
Él piensa en ella y apaga la luz; hace horas que debió llamarla y no logra entender por qué promete lo que luego no sabe cumplir, pero sólo puede pensar en dormir un rato, hasta que se se inicie el juego que mejor sabe jugar: cabalgar la noche sin montura y sin caerse; la misma noche que es su aliada y lo entiende como nadie más.
Ella llora porque ya no quiere soñarlo.
Él sueña que ya no sabe hacerla reír.

Silencio

Disfrazo una pared
con tu silencio
¿Oyes? está gritando

Sube

El cielo también se cree verde
cuando mira hacia abajo
y se ve tan árbol, tan bosque, tan vivo.
@mariana_aran

Cerca y Lejos

Cerca, nadie nos mira
(Sé que lo sientes)
Lejos, alguien nos cuida

martes, 3 de julio de 2012


No make up today.




¡A tu puta!

En un poema

Lo recuerdo con bastante claridad. Fue en la nevería que está en la peatonal. Yo tenía en los brazos una niña. Teníamos en los labios el sabor de un helado de vainilla. Ella sonreía por la novedad del frío y el dulce. Caminaba hacia afuera, cuando me di la vuelta para buscarte, y te veía. Tú también, en tus brazos, tenías a otro par de tus ojazos. Dos niñas pequeñas probando, quizá por vez primera, el helado. Dos cabecitas llenas de rizos, con tus ojos y mis labios. Por un momento volteé hacia el frente. Me vi en la vitrina de una tienda: reflejaba aquel presente. Era yo, eras tú, esas dos pequeñas eran un nosotros en futuro perfecto. Entonces caí en la cuenta de que aquello era una visión. “Tengo que poner ese sueño en un poema”, me dije al despertar, “para no olvidarlo, para que no se pierda”.

Nadia L. Orozco

Una historia / Muere también de frío / Cuando recuerdas

Sube el humo 
Del cigarrillo negro 
Cielo abajo 


Baja la tarde 
El paisaje plegando 
Cerros sin tiempo 


Abro tus ojos 
Cierro así los míos 
Todo olvido 


Ya nada queda 
Más que cenizas frías 
Sin cenicero 

            Rubén Ochoa

Pregúntale y dime

Por si alguna vez has dudado...
Pregúntale a las mariposas que tengo en el estomago, si no están cansadas de hacerme cosquillas.
Pregúntale a mi almohada si aún tiene espacio para unos sueños más.
Pregúntale al insomnio que me acompaña si ya tiene ganas de dormir.
Por si alguna vez he dudado...
Dime si tu sonrisa no se ha cansado de decorar tu rostro.
Dime si tus suspiros quieren dejarte respirar más.
Dime si a tu realidad ya no le gustan mis sueños.

Por si alguna vez has dudado...
Las mariposas te contestan que aun quieren volar y hacerme cosquillas.
Mi almohada es muy grande y aun tiene espacio, y el insomnio no tiene hora para dormir.
Por si alguna vez he dudado...
Haré que tu sonrisa no se canse, que tus suspiros sean más constantes.
Que tu realidad complete a la mía y así soñar al mismo tiempo.

Por si alguna vez hemos dudado... espero que esto aún no nos haya cansado.

Alejandro.
@noandesconadie

Sin Red

Me disfracé de loco para seducirte

Me disfracé de loco para seducirte con el aire de la libertad, declaré día mundial de la sonrisa el día que te conocí y puse tu foto junto a la palabra infierno debajo de mis alas. Así de intenso ha sido encontrarte entre tantas gotas de lluvia. Ya no se trata solo de vivir, se trata de vivir en ti, porque la vida sin ti solo era vida, ahora contigo es droga convertida en prosa, letras emanadas de una piel blanca y alocada.

Te leo hablando de tu cigarro y tu café, me dan ganas de fumar y tomar café; te leo hablando de tu piel y mejor no digo de qué me dan ganas. Ante tus ojos pequeños y afilados, coquetear se me da hasta con silencios, entretejo mis redes de forma natural con bromas y coqueteos, acaricio tu mente por el simple placer de imaginarte sonriendo a dos metros del cielo.

Ahora me fijo, que escribo más bonito con tu nombre entre mis dedos. Me da por mentirte, solo para imaginar que te contento con flores, te llamo encanto, porque el encantado soy yo.

Me quedan cortos los 140 espacios en blanco para explorarte y vuelo a otros cielos, cielo que se convierte en infierno; infierno que sobrevuelo de tu mano, sin saber si acaso eso sea peor que el fuego que siento en la palma de nuestras manos. Soy solo un ángel caído con un fuego especial bajo las alas, soy un loco errante disfrazado de poeta, soy quien te visita en el manicomio y te pide que si te vas, me dejes tu locura y si me voy yo, te quedes con mis latidos dentro.

Te demando en mis letras y te condeno en mis pensamientos, porque tengo mil cosas por hacer en viernes y por arte de magia lo transmutas en sábado y nada hago, solo leer(te) o escribir(te), otra vez fracasé en no distraerme contigo, mis dedos solo obedecen a tu recuerdo. Sentir mariposas en el estómago es de principiantes, los profesionales sentimos colibríes en todo el cuerpo.

Ahí donde nace tu sonrisa, empieza mi vida, ahí donde haya día, es un buen momento para decirte: Me gustas.



Renko.
@ArkRenko
http://arkrenko.tumblr.com/

Visión Marina

Ballena poeta
cetáceo telepático
 mamífero espiritual.

 Marian Pipitone
@marpipitone 
http://lasletrasalcaldero.blogspot.mx

Dejarte ir

Tratando de hacer tributo a la esperanza había colgado tu recuerdo con un segurito en mi corazón. Por algún motivo el día de hoy se desprendió y se fue volando, pasando por lugares muy bellos hasta que una nube lo envolvió y se convirtió en lluvia. Esa lluvia de tu recuerdo era muy cálida, y pude observar como mojaba otros lugares, otros cuerpos, otras esperanzas, tocando terrenos fértiles y ayudando a crecer a las flores más bellas. Inevitablemente dentro de mí empezó a llover. Después de llover torrenciales por dentro de mi cuerpo, llegó un día la calma y fue entonces cuando me di cuenta que te dejé ir. Esa lluvia había formado en mi corazón un vacío cristalino que hizo tan bellamente intensa la melodía de su latido, una oda a su libertad.

 Veros Ruiz
@labios_humedos
http://angela-natalia.tumblr.com/

Amor Fértil

Intenté sembrar el amor en tu corazón, no pude; porque todo el que antes anduvo en él, lo hizo férreo como una roca. Pero yo seguiré sembrándole mis semillas de amor y cada ave que decida llegar hacia ti, la espantaré; para que no se lleven en su pico mis esperanzas. Con mis lágrimas a diario regaré tu alma; y poco a poco la haré dúctil. Día a día limpiaré tu entorno de piedras y espinas para que logres crecer, sin alarmarte por cosa alguna y puedas exiliar raíces; y des fruto en abundancia a ese sentimiento y cuando empiecen a nacer mis áridos alegre sonreiré, yo sonreiré. Te enseñaré a timonear en la embarcación del amor y mi esperanza te otorgaré, para que sirva como tu áncora en momentos de tempestad y no naufragues hasta el final del sentimiento. Y al comienzo de este amor, amándote y amándome; un paraíso surgirá y con él un manantial de amor; para que vuelvas a tener fe. Y creerás en mí, en el amor; en ti. Yo te amaré, te haré cambiar; y así vivamos nuestro amor fértil. Roberto Becerra @OscuroPesar

La Montaña

Sube a la montaña y se siente libre. Casi llegando a la cima, se aferra a la rugosidad de la piedra, se lastima los dedos y quiere llorar; le cuesta respirar; el precipicio está tan cerca que parece imposible no caer. Desde abajo todo parecía tan simple como enamorarse y abrir los brazos; dejar que la enamoren y aferrarse a sus brazos. Desde arriba el mareo es más fuerte, y todas las certezas se vuelven dudas. Las preguntas en su cabeza gritan y el ruido no la deja pensar; se queda inmóvil, como si pudiera evitar que el mundo siga su curso, como si aferrada a la pared de la montaña el amor siguiera estando vivo.
Oye un grito y se ve caer.
No sabe si estarán los brazos de él para sostenerla una vez más. Tampoco sabe que así, también se descubren las alas y se aprende a volar.

Que ni yo te detenga

Que nadie te saque tus ganas de ser.
Que no te roben el alma.
Que ese brillo en tus ojos siempre sea una llama viva.
Que ni yo te detenga.

@mariana_aran

Un Minuto

Dentro del tiempo
hay un minuto breve
donde estuvimos tan cerca,
donde nos fuimos perfectos.

Sólo un minuto tal vez
que pareció un parasiempre,
que se sintió como nunca,
que se metió en nuestra sangre.

Sólo un minuto tal vez
que pareció un calendario,
que se rió del destino
y hoy recordé en un silencio.

Dentro del tiempo
hay un minuto breve
donde estuvimos tan lejos,
donde nos fuimos perdiendo.

El cartero no tiene quién le escriba


Ahora




¿Qué hora es? Responde: Ahora
¿Qué día es hoy? Responde: Ahora
¿Qué vas a hacer mañana? Responde: ¿Qué es lo que estas haciendo ahora?

Ayer y mañana... tan pasados, tan inciertos, tan dependientes de Hoy. 

Despierta, vive ahora, desvívete viviendo hoy.

Ana R.

Camino a un mundo paralelo




Ana R.