martes, 23 de abril de 2013

Con olor a mandarinas



Era una mañana de esas que brillan en los árboles, que respira con fuerzas, una como cualquiera; o tal vez no. Ya desde hacía un tiempo ningún día pasaba desapercibido, tenían algo especial que merecía ser sacado a la luz. Es que me acompañaba una sensación diferente; y es que después de escuchar su respiración, no había muchos vacíos en los que yo pudiera habitar.
Después de compartir el mismo sueño, al tiempo, dormir tenía más sentido y aún después de escucharle agitarse un poco por mí, gemir tenía su cabida especial.  Sin hablar de lo mucho que me gusta ahora sonreír, porque a él le gusta que lo haga.
Pronto pude percibir una fragancia, venía de adentro, como lo que estaba sintiendo: era dulce y ácido. Ese agridulce sutil con momentos tan bonitos que parecían escritos por un poeta y otros; no tan lindos pero sí necesarios. Era un amor con olor a mandarinas que nos estaba alegrando los días, y a mí, me estaba haciendo un poquito más especial.
Por eso las mañanas, aunque fueran unas más, no lo eran; ni las noches, ni las tardes; ya nada es igual y me gusta. Ya nada es como antes y me gusta.



@Soycatarsis.
Adriana Julio.
http://soycatarsis.tumblr.com/

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