martes, 4 de diciembre de 2012

Era ella

Sí, era ella, tal como la esperaba. 
Con la luz de sus ojos encendiendo la mañana.

Era ella, con el rosado de sus mejillas ruborizando las tardes, 
con el verde de sus ojos iluminando los colores del agua.

Con sus manos blancas como caricias de nube 
y con el rojo de sus labios maquillando las rosas de la ventana.

Ella, la que encendía el sol de mis desvelos 
y bajaba cada noche en sus párpados las estrellas.

La que pateaba el vientre de luna 
e iluminaba sus mejillas con los reflejos del agua.

La que tocaba el cielo con sus dedos 
y abrazaba todos los sonidos que le susurraba el viento.

La que hacía girar la tierra, 
y caminaba con sus pies desnudos 
desde los bosques hasta la arena.

Ella, la que cimbraba los cimientos de todo silencio
la que al abrir los ojos se encendía como un sol entero.



Silvia Carbonell L.




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