martes, 25 de septiembre de 2012

Invierno



Cayó el invierno en tus ojos y entonces se llenó la calle de los recuerdos de un frío que congeló la última 
imagen de un suspiro aún latente, aún caliente en el pecho.
Era tu beso, el último que recuerdo. El que se abrazó a la vida negándose a soltarla. El que se quedó viviendo entre los labios y el sabor de nuestras noches largas.
El que caía en el cuerpo como ángel sin alas.
El que movía al mundo cuando nos quedamos quietos.
El que se negó a morirse aunque nosotros nos fingimos muertos.
El que se congeló en el tiempo y nos convirtió de hielo.

Silvia Carbonell L.

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