martes, 25 de septiembre de 2012

Al caer


Abrió los ojos de un crujido y se encontró con su niña interior rompiendo todas las hojas en blanco.
Aún transitando entre su estado hipnagógico, las boronas de sueño sobre los párpados se confundían entre los sinuosos retazos de papel ante el despertar.

Entre sueños vio a sus recuerdos, queriendo pintar cobrizos atardeceres sobre los trozos en blanco que caían. Viendo cómo danzaban los colores, se creía un rompecabezas de su propia vida.
Se marchitaba en el intento de no sentirse perdida.
Había acometido una aventura, se dejaba a sí misma dormida, atrapada. La niña había despertado y bajo sus pies una hoja en blanco.

El viento le despeinó los ojos, susurrando que llegaba el frío. Y la niña se bañó en la lluvia que la desnudaba, que la convertía en mujer.
Así caía, se desprendía, se vestía de la desnudez trazada por los nuevos vientos, por los viejos recuerdos que alfombraban sus nuevos pasos.

Remolinos de su otoño enredaban su melena. Leía historias marrones en las marcas de su piel olivo. Historias marchitas que el viento se había llevado hace tiempo.
Con cuerpo de siluetas abstractas, por la falta de identidad. Ya no sabe si proviene de un árbol o le debe su vida al tiempo, que la enseñó a amar.
Se desprende de sus cabellos una tempestad, y la carga del pasado aletarga su paso, abandona el cansancio en cada palabra. Ella es la hoja que cae.

Cae y se hace nostalgia, cae al otro lado de la ventana, resbalándose entre el dibujo de las gotas de lluvia. Atrapada por una manta y un café.
Hondeaba y se precipitaba. Llovizna de verde. La savia desprendida de una palabra enraizada, así se lleva, como el viento y la noticia que nace en la hojarasca.
Se desprende de sus raíces. Danza, danza esa niña con el viento. Se va con sus sueños a teñir de recuerdos los pasos de aquel caminante distraído.

Dice adiós, sabiendo que es un hasta luego. Se va deseando que su niña interior sea más que sólo un recuerdo.
Descubre la ventana a la mujer que sueña, que vive, descubre el frío del alma de quien sonríe. El amanecer despierta, con el otoño en sus labios.



Team Otoño, por: Ester Marfer, Alexander Gnomo, Ana Rojas, Fernando Ruiz y Ronald Dávila.

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