martes, 14 de agosto de 2012

El lavado de la culpa (parte II)

Me puse lentes de miedo
para ver monstruos:


Vi una columna gigante
que temblaba en do menor,
tenía dientes de luz amarilla,
y no sabía mirar en español,


una mujer arrodillada
sobre clavos invisibles,
sangrando ganas, 
gritando colores grandes, 

un fantasma 
que parecía estatua 
hecha de meses,
con ojos diciendo crepúsculos,

arriba una bóveda

hecha de agua,
llena de fosforescentes
ahogándose.

Y Dios 
era un sonido,
estruendoso.

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