martes, 14 de agosto de 2012

Buen fin


“Buen fin”

“Buen fin” fue lo último que se dijeron físicamente, refiriéndose al fin de semana, cada quien con sus planes o sus actividades amistosas y familiares.

Ambos se conocieron en la Universidad desde el primer semestre, sin llevarse mucho, saludos cordiales, estudiando la carrera de Contaduría Pública.
A partir del segundo semestre empezaron a llevarse, se sentaban con otra compañera en los salones de clases.

A partir del tercer semestre sus encuentros eran en las aulas, así como también fuera de ellas.
Pasó el tiempo y a partir del sexto semestre su relación ya no solo sería amistosa y escolar, si no también laboral. Era época de realizar prácticas profesionales obligatorias en la escuela y en clase de Control Interno, al realizar el examen del segundo parcial, el profesor comentó quién quería trabajar con él y algunos alzaron la mano. Ambos fueron a una entrevista al día siguiente y fueron contratados por tres meses que se convirtieron en 3 años y medio.

En esos tres años y medio pasaron enojos y sonrisas, más sonrisas que enojos. Miguel se caracterizaba por un humor negro que al principio era difícil de entender pero a nadie ofendía, al contrario, le aplaudían. Se graduaron juntos y convirtieron esa amistad en hermandad al convivir día con día compartiendo esos detalles con una amiga de la escuela, como tres socios. Un día, después de tres años y medio, él decidió dejar el trabajo por una mejor propuesta y Miguel se quedó en ese trabajo. Al principio fue raro, hablaban muy  seguido, chateaban diario y se veían frecuentemente. Miguel decide a los seis meses salirse de ese trabajo y recibe la misma propuesta donde trabajaba él.

La convivencia continuó siendo amena y diaria, amantes de la música ochentera y varios géneros más, la vida de ambos siempre estuvo llena de música. Él, mucho más antisocial que Miguel, tiene un grupo de amigos pequeños pero  duraderos, un grupo muy cerrado, tanta era su amistad con Miguel que lo incluyó al mismo círculo.

Después de varios años llenos de música, números, problemas, botellas de alcohol, comidas, hermandad y convivencia diaria se volvió un hábito, una necesidad. Cualquier duda contable o personal eran los primeros en enterarse, y podrían existir otros amigos que se les podría contar después o con un mayor sentimiento, pero Miguel y él siempre estaban a una distancia de escasos tres metros para ir a platicarse o por Skype estando a la misma distancia y siempre, escuchando música, desde Beatles, Doors, The Who, Madonna, Michael Jackson, Toto, George Harrison, Benny, Miguel Bosé, Sting, Phil Collins, Fun, Bruno Mars, Gotye, Yeah Yeah Yeahs, hasta La Sonora Dinamita o Bronco (A Miguel le gustaba de niño y él lo molestaba por su gusto musical.)

Me imagino que todos han tenido amistades así, normal y casual. Testigos de planes desde ir a un concierto de Madonna en noviembre en el Foro Sol, o su plan de el día siguiente, el lunes siguiente, su cita a la visa a finales de agosto, sus deseos de Miguel de comprarse un Mazda 3 en diciembre, quejas, deudas, planes de ahorro, planes de viaje, consejos, el deseo de abrir un despacho en cinco años, cómo se veían de viejos, cómo le pondrían a sus hijos, cómo les gustaría morir, miedos, fracasos, todo.

Él tiene problemas con el sueño, le cuesta mucho despertar y nunca escucha el despertador o lo escucha y lo apaga inconscientemente o simplemente se quedaba dormido y Miguel siempre le hablaba por teléfono para despertarlo, Miguel era su despertador que le hacía plática para que no colgara y se volviera a dormir, él manejaba rumbo al trabajo mientras hablaban por teléfono cotidianamente para decirse su ubicación, problemas de tránsito o un “ya llegué y ya llegó el jefe, apúrate.”

 
El viernes tres de agosto de 2012 Miguel le platicó sus planes del viernes por la noche que en teoría ya se habían cancelado, Miguel no tenía coche y él siempre le daba aventón en Periférico en la Glorieta de San Jerónimo en la Ciudad de México. Ese día lo dejó un poco más delante de su ruta, en Periférico a la altura de Avenida Toluca. Cantando a todo pulmón “Hope of Deliverance” de Paul McCartney y “Más de ti” de Benny Ibarra, se bajó del coche y Miguel le dijo “Buen fin” y él le contestó con las mismas palabras. Una hora más tarde hablaron por teléfono para una duda contable que tenía con un familiar y al colgar se dijeron las mismas palabras: “Buen fin”

Horas más tardes, sábado en la madrugada, pasaron cosas de la vida que son inesperadas, inexplicables y dolorosas, Miguel dejó de existir.

Después de un fin de semana doloroso y triste, un lunes sin que sonara el despertador de regreso al trabajo, ver su lugar vacío y pertenencias personales, simuló trabajar por unas horas y partió a sepultar a su amigo.

Miguel está descansando, y él, aprovecha este medio y las letras como catarsis en un medio de “gente desconocida” que lo entienden más que un perfil de facebook con gente conocida y/o morbosa.

Hoy él enterró a Miguel, hoy dejó de sonar su despertador, mi despertador, cambiando la connotación de un “Buen fin” por un “Buen fin…”


Escrito el 6 de agosto de 2012
Por Pepe Aguilar Alcántara
@PepeAA








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2 comentarios:

  1. Si Miguel era tu amigo, mis mas sentidas condolencias.

    Una amiga.

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  2. Miguel es mi amigo.
    Gracias, amiga. Te mando un beso grande, tú sabes quién eres.
    T.Q.M.

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