martes, 9 de abril de 2013

Retazos de un hombre surrealista


                                                                               
                                                                              A César Vallejo.

Hay un sitio
por donde empieza a nevar
y una mujer aconteciéndome.
como nombrada por mí.
como el relato de un regreso.
No me ve,  pero se ruboriza.      
               
Hay un amarillo
por donde empieza a envejecer el día.
como mi adiós,
en donde reside mi silencio.
Entonces callo, y al oírme lejano
me encuentro un nombre que no recuerdo
y una tristeza de no se sabe quién.

Hay una puerta,
por donde salió alguien rompiéndose en su lucha.
otorgándole al tiempo la ventura de la vida.
olvidando sus instantes
abandonándose en su verbo.
Pobre.  ¿Dónde estará?

Hay un hombre,
rodeado de imprevistos,
con una dosis exacta de risa
y otra excesiva de dolor.
Lo suficiente para hacer de él un diálogo.
Un conjunto de sordas e inefables quejas.
un viento del norte sin ni siquiera un sur.
Una causa,
un fin,
un posible sufrimiento,
o inevitablemente, una tumba.

Hay un nunca,
que avanza paralelamente entre una vida y otra.
uno que apenas cabe en mí
y aún no conozco.
De esos que si hubiera sido de otra época,
existiría hondamente en mi memoria.

Ahora,
hay un pensamiento idéntico a este,
contado desde alguna otra voz.
desde algún otro invierno,
otro idioma,
otra noche,
otro fin.
Alguien que de seguro me conoce de memoria,
o me ha leído desde siempre.
alguien que de seguro
está aconteciéndome
desde algún sitio
por donde empieza a nevar.


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