martes, 9 de abril de 2013

Aquí estoy yo

Cuando encontré mil motivos para no seguir caminando, ella dijo: 
"Aquí estoy yo, espero que eso sea suficiente".
Así comenzó su historia, así comenzó mi destino.

Y nos tomamos del viento, 
porque no había más que cielo para abrir las alas y no soltarnos de la mano.
Nos agarramos del suelo, porque no había más camino 
que el que estábamos dispuestas a construir de nuevo.

Nos aferramos a la arena, 
porque los castillos en el aire desaparecieron. 
Construimos castillos nuevos, 
con el color del cielo y lo que nos prestaba el mar como terreno.


El ir caminando de su mano no pesaba, 
es más, aligeraba todo el peso del mundo detrás de nuestra espalda.
Era el motivo, no la carga,
Eran mis sueños creciendo en el vientre en su forma más liviana.


Y fue entonces que abrimos camino hacia los sueños. 
Donde ella ya pintaba todos los paisajes donde resurgía lo eterno.
Entonces tomó todos los ojos que la esperaban para iluminar sus rostros, 
con la hermosa sonrisa que llenaba todo mi cuerpo y su contorno.


Silvia Carbonell L.




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