martes, 12 de febrero de 2013

Viento sin memorias.



Aún sigo sentada, esperando que me traigan mi pasado; esas horas que imaginé nunca echar a perder. Sigo dibujando con los pies descalzos, en la arena del parque, una canción que me abrace.


Hay cielos, mares e interminables kilómetros sustentando este banco, que me sustenta a mí, que sustento un presente sin respuestas. Hay una vida que rueda junto a las piedras desorientadas, al golpe de mis patadas.


Y mis manos vacías, sin destinos en sus líneas, buscan un futuro infinito en la madera del banco. Cae la eternidad de mi otoño junto a la noche y retumba en el eco de todos mis pensamientos.




No soy lo que quise ser, ni seré lo que pretendo; no soy ese seremos que anhelo. Tan vacía de pasado que mi presente suspira por un futuro.




Este tiempo efímero, este viento de otoño deshoja mis diarios en blanco, y yo, y yo... yo ya no espero. Yo, me enredo en el viento.

Ester Marfer.


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