martes, 16 de octubre de 2012

Desnudando silencios

Hay cosas que no se deben de contar pero igualmente es necesario relucirlas ya que el alma arde de dolor y muchas de esas veces no lo expresamos por miedo a lastimar a nuestros compañeros de destino pero simplemente somos nosotros los que nos herimos más con el silencio.

El silencio siempre ha sido uno de los puntos que la bailarina intentaba arrancar de su vida, ella aparentaba la felicidad en silencios y no en sonrisas, aquella expresión de felicidad la perdió una vez que se enamoró, aquel ladrón no tuvo compasión de ella, él se llevo todo de ella, su felicidad, su mismo corazón y aquella sonrisa que era la fuente de su arte, hablar de tal asalto hace que las cicatrices vuelvan a sangrar y traigan consigo lagrimas de cristal que sólo cortan aquellos versos que juraban ser sólo para ellos dos.

La bailarina sabía que no tenía sentido crear pasos efímeros y hechos pantomima para los demás, ella encontraba en si una profunda tristeza rezagada de tantas huidas a su propio reflejo era como si ella decidiera actuar ser feliz en vez de querer serlo, simplemente por miedo a que todas sus heridas en algún momento se la cobraran dejándola muerta en el intento – “Sé que el miedo me tiene atada pero sé también que cualquier amor agradecido me hará feliz”- Tantas palabras llenas de error o de dolor?

Era tiempo de que llegará ese día tan temido para la bailarina, como ya era costumbre se sentaba a llorar mientras un árbol la abrazaba y la consolaba pero esa vez la lluvia la dejo desnuda de lágrimas y la hizo verse reflejada, estaba asustada, su reflejo era tan diferente a ella, era todo lo que le tenía miedo ser, esta nueva bailarina era tan fuerte, no necesitaba conformarse con amores que sólo absorbían su brillo y no daban nada a cambio, tampoco necesitaba pretender ser feliz sin serlo, -“Tú día llego querida bailarina es tiempo de ser lo que tú quieres ser y no lo que tus miedos quieren hacer de ti”- Esas palabras desarmaron todos los fantasmas que la tenían atada al suelo, sus pasos se despegaron de la tierra por un momento y siento ese aroma a libertad, nunca lo había conocido pero era placentero y en cierta manera la hacía feliz pero era tiempo de enfrentar a ese último ladrón que se llevo parte de lo que era ella, este ladrón era conocido porque siempre conseguía sus objetivos hechizando a las doncellas con versos bien dominados por la magia de la mentira, al mirarlo supo que ya aquellas olas no iban hacia a él, que el sol ya no brillaba en sus ojos, ella sólo tomo sus cosas y partió él en ese momento se dio cuenta que sus latidos no podían dejar de seguirla pero ya era tarde ella era libre y él no era parte de su libertad.

La bailarina camino por todos los secretos que su alma temía volver a revelar, en ellos encontró muchas lagrimas que no habían sido lloradas, las disfruto aunque dolían pero sabía que en ese momento las estaba dejando ir, pronto se dio cuenta que sus latidos tenían esa melodía que su reflejo de aquel día de lluvia le mostró eso quería decir que iba por un buen camino. La lluvia volvió a desnudarla pero esta vez después de tantas lagrimas desnudo en su cara una sonrisa que solo había sido esculpida por ella misma ahí se dio cuenta que era el comienzo de un nuevo baile uno que nadie tenía que inspirarla, uno en donde ella misma era su espectador.

Natalie Martínez
@Nathoblade


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