martes, 22 de octubre de 2013

Toda voz

Una voluntad que no se cierra 
y el eco de tu voz en mi garganta.
Unos ojos que jamás se apagan mientras duermen 
y una mano que no suelta lo que agarra.

Una boca que no calla lo que habla 
y un silencio capaz de escribir dos mil palabras.
Una duda que se muere si me agarras 
y un deseo que no apaga la distancia.

Toda voz que camina en mi silencio 
y una sombra que me abrasa las palabras.
Es tu cuerpo quemando mi universo 
y mi piel abarcando toda llama.

Tú no incendias el mar sin un motivo, 
y el motivo se encuentra entre mis aguas.
Toda arena se muda del desierto, 
y el desierto se queda sin cizaña.

Mis orillas se quedan en tu boca 
y mi boca se ahoga en tu garganta.
Y si al final el mundo es lo que acaba, 
ya no importa mientras vaya de tus alas.

Si se queda la tierra sin los mares, 
ya no llora de temor porque la amarras,
A la brisa que lleva tempestades, 
mientras tú la diriges a tu calma.



Silvia Carbonell L.



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