martes, 22 de octubre de 2013

Real


Es oír "bello" y se nos acumulan en la imaginación paisajes bucólicos y arco iris de colores vivos... y no voy a negarme que es una gran idealización, pero cansa y agota.

He tropezado con poetas que se ahogan entre epítetos y sosas metáforas que no llegan ni a burdas comparaciones, mientras yo me volvía loca de mi sinestesia por una dulce caricia o un buen hipérbaton que me descolocara.

Cuanto ser absurdo que pierde el tiempo ensalzando medidas exactas y virtudes en el justo medio, que se rinde ante esos mitos que tarde o temprano estallarán en los mil pedazos de la decepción.

Ni sencillez, ni complejidad; ni tan siquiera naturalidad... a mí darme la belleza pura, y en esencia, de lo real.

Aceptar un defecto sin maquillarlo, sin disfrazarlo, es el acto más hermoso que he podido disfrutar.

Y es por esto que te quiero, y sí, te quiero real. Te quiero porque me lees y me transcribes como nadie, porque consigues hacer un poema épico de cada una de mis derrotas. Porque has cogido el grotesco reflejo de mi espejo y lo has convertido en una fantástica fotografía de Witkin... y porque sabes lo que todo esto significa para mí.



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