martes, 22 de octubre de 2013

Amores Libres


Ellos habían sostenido una calurosa discusión por la mañana, misma que se resolvió después de un café, la mejor sesión de sexo, un regaderazo y algo para desayunar antes de ir a trabajar. Todo parecía que sería un buen día, pues al final de cuentas él se fue a su oficina con una sonrisa en la boca y todo el amor de su mujer en la piel.

Al regresar a casa por a tarde, apresurado se dirige al estudio de su mujer; donde a ella le gustaba leer, escribir y trabajar, pues sus actividades le permitían trabajar desde casa y se encontró lo siguiente en la pantalla del computador.

Tú:


Las cosas sucedieron de una manera que no puedo decir que fuese inesperada. Seré honesta con mis palabras.

Esta unión que se dio entre tú y yo en muchas ocasione se sintió más de una vez con una necesidad de reconocimiento mutuo que de deseo. Llegamos a nuestras vidas en un momento en el que el amor estaba ausente y las ganas de sentir palpitar el pecho y la sonrisa se hacía cada vez más necesario.

No digo que nuestro amor y nuestros sentimientos fueran falsos, o que lo que vivimos no pasó, mucho menos que hayamos sido una ilusión, fuimos todo y a la vez no fuimos nada, pero sea como sea, fue hermoso.

Y por eso vengo a dejarte estas letras, para agradecerte cada una de las sonrisas regaladas, las ilusiones hechas, los planes coloreados y la idea de alguna mañana despertar entre tus brazos y sentir que nada falta.
Ese pedazo de vida que compartimos me deja una hermosa sensación en la comisura de mis labios y una cabeza llena de hermosos recuerdos.

Te quiero, te adoro, te añoro… incluso puedo decir que te amé o que te amo.

Pero es momento de partir y enfrentar la realidad de nuestras vidas. Tú y yo no somos el uno para el otro y se nos hizo fácil vivir bajo la sombra de esta fantasía.

No te diré que eres maravilloso, porque eso ya lo sabes, además es horrible que te digan palabras hermosas en la antesala de una despedida, te obliga a preguntarte “¿por qué si soy tan maravilloso/a te vas de mi vida?”, no me atrevería a ser tan cruel contigo.

Sin embargo te conocí ave y ave soy también y las aves nacieron para volar y tú y yo no nos debemos una jaula. Ve y vuela cariño mío, ve a besar ese cielo que tanto amas; yo haré lo mismo e iré a jugar a las olas de mi mar.

No me olvides. Te quiero.

El maletín cayó al piso, dejó caer también su cuerpo con la carta en las manos, dejó correr dos lágrimas y sonrió.


-Vuela mi amor, vuela mi colibrí con alma de quetzal, que aquí hay alguien que de verdad te ama.

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