martes, 2 de octubre de 2012

Mariana y Leandro

Mariana acaba de cumplir 18 años. Es una chica baja, bonita, con ojos muy expresivos, sonrisa cautivadora y un poco ingenua. Es una niña de casa que disfruta jugando a ser rebelde. Por su lado, Leandro, quien es un par de años mayor, es todo un hombre de mundo: guapo, atlético, loco y aventurero.

Ellos tienen algún tiempo saliendo. Su relación no es nada formal, pero son inseparables. Cualquier cosa que hagan, así sea ir por un helado, terminará en una historia para contar. Todas las noches arman un plan, y se turnan para escogerlo. Esta vez le toca elegir a él su destino.

— ¿Estás lista?

— Hola, sí… ¿Dónde vamos hoy?

— Es la bienvenida de mi amiga Fabiola en un bar.

— Suena divertido, vamos.

Llegan a Las Peñas, y entran al bar. Todo está decorado con luces de colores y posters de surfistas. Los asientos son de madera y el lugar tiene un estilo rústico. Su dueño es un hombre bronceado, agradable a la vista y todo lleno de tatuajes. Es un pedazo de playa en el corazón de la ciudad.

Mariana agarra del brazo a Leandro, y caminan hacia el fondo del lugar. Ahí está la recién llegada sus amigos. Se saludan, él presenta a Mariana con el grupo, y finalmente con Fabiola.

Fabiola es una mujer baja, delgada, y está vestida como hippie, con pantalones de colores y su cabello está largo y suelto. Sus ojos son verdes y muy grandes, aunque se ven irritados. Ella los recibe con un gran abrazo. De inmediato, agarra la mochila que carga en su espalda, la abre, y saca un par de negritos, que son dulces de chocolate. Estos no son de tamaño normal, son pequeños, como para comerlos de un solo bocado. Pone uno en la mano de cada uno y les dice:

“Bienvenidos, espero que disfruten de nuestra compañía. Siéntanse como en casa y vayan a pedir cerveza, chicos.”

Ellos agradecen el gesto y se sientan en una mesa cercana.

Leandro mira a Mariana y le dice: “estos negritos no son normales, fueron hechos con marihuana. Nunca los he comido preparados de esa forma, pero deben ser riquísimos. Prueba tranquila, pero poco. Así que cómete la mitad y me dejas la otra.” Ella lo escucha, se come su mitad y le da el resto, mientras que Leandro ya se había zampado el suyo de golpe. Le dieron ganas de comer más, así que fue a pedirle a Fabiola.

— No siento nada. Regálame más, por favor.

— Dale suave. Ahora no sientes nada, pero ya verás más tarde.

— Igual, ¡dame, dame, dame, dame!

— Mira que te advertí. Toma y buen viaje.

Le da tres más y Leandro regresa tan emocionado como un niño después de reventar la piñata en una fiesta. Se come dos y le da uno a su chica. Mariana solo ríe nerviosamente al comerse el otro chocolate, y lo rebaja con una cerveza bien helada.

Se toman un par de cervezas más mientras chismorrean con los otros invitados, hasta que de repente empiezan a sentirse un poco extraños. Es una mezcla de pesadez y pereza, acompañada con un gruñido en sus panzas. Entonces deciden retirarse. Ambos comienzan a reírse y piensan: ¿será que nos hizo efecto?

Se despiden y salen del bar. Agarran un taxi, y van a la casa de él. Ella siente que el tiempo comienza a pasar muy lento, y se pone ansiosa. Leandro la besa despacio, y le dice

—Confía en mí, quedémonos un rato en mi casa hasta que se nos pase el efecto y luego te llevo a la tuya.

—¿Y si mi familia se da cuenta? ¿Tengo los ojos rojos?

—Shhhh, no tienes nada, pendeja. Ven acá y dame un beso…

Mariana es una niña tonta y obediente. Es la típica chica enamorada que no sabe nada de la vida. Por su parte, Leandro siempre ha sido un caliente, así que él la guía cada vez que se le ocurre hacer alguna pillería. Él da instrucciones y ella hace caso.

Entran a la casa de Leandro, pero no suben al departamento. Se sientan en el piso del corredor que está a la entrada, y se colocan frente a frente. La bomba de marihuana que llevan en el estómago acaba de estallar y ahora uno está más ido que el otro. Así que solo se miran a las caras, en completo silencio.

Al rato, Mariana empieza a balbucear: “Leandro, te estoy mirando… pero tu cara no es tu cara. Eres un niño de 7 años.” Y él responde: “¡Y tú eres un monstruo! No, mentira. Te veo igual, Marianita.”

Es un mal chiste, pero están drogados, así que ríen descontroladamente. Comienzan a besarse y él la acuesta en el piso. Leandro comienza a pelear con la blusa de Mariana usando una mano, mientras con la otra intenta abrirse el pantalón. Cuando lo consigue, saca su hombría bien despierta y le pide a Mariana que por favor la toque. Ella se sigue riendo y se hace la desentendida, pero él agarra su mano y lentamente la baja hacia donde desea que esté.

Leandro comienza a besar y morder el cuello de Mariana, y consigue ponerla a mil, ella comienza a respirar muy agitada. Él trata de quitarle la blusa, pero ella siente vergüenza y no se deja. Entonces pide que al menos le dé un beso a su herramienta que está dura como llave inglesa y ella accede.

Mariana le sigue dando amor oral a su garrote y él sabe que en cualquier momento va a explotar. Entonces le dice:

— Voy a acabar, quiero que te lo tragues esta vez.

— No, que horrible. No puedo.

— Por favor, hazlo. Necesito que lo hagas.

— No quiero, no puedo… lo siento.

— Hagamos esto: tenlo en tu boca y lo compartimos. Así los dos haremos lo mismo. ¿Está bien? Dale, por favor… por mí.

Así que Mariana regresa a la entrepierna de su hombre. Siente como su cuerpo comienza a temblar, y al instante un estallido dentro de su boca hace que esta se llene con leche caliente y espesa.

Ella, con todos estos fluidos bien resguardados, se acerca a la boca de Leandro y se dan el beso más apasionado de todos. Abren sus bocas, y ella le pasa buena parte del semen que tenía dentro, mientras juguetean un momento con sus lenguas. Luego, se separan un par de segundos y se lo tragan todo.

Ella se sonroja y comienza a limpiarse los labios con desesperación, y escupe un poco sobre la camisa de Leandro sin que él se diera cuenta. Él la vuelve a besar, la abraza y le dice:

“¿Viste que no tiene nada de malo?”

Esa noche despertó en ella un voraz apetito por este elixir rebosante de vida, y desde ese entonces es conocida como la traga leche más grande del mundo.



MJ García
@virgenvioladora
http://chicabuenaperramala.blogspot.com/

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