martes, 28 de febrero de 2012

Hace tiempo


No recuerdo cuándo fue la última vez que escribí de verdad. No tengo idea de cuánto tiempo
pasó desde la última vez que gocé el olor de la tinta fresca y la textura de una hoja al sentirla
bajo el costado de mi mano; la última vez que de verdad escribí, cuando de mis dedos brotaban
constelaciones de letras que formaban grandes ejércitos de letanías; la última vez que sentí
confort al despojarme de esa inspiración que tanto me agobiaba por las frías madrugadas,
inspiración que exigía, a voces, salir de esta pequeña imaginación que tengo como regalo divino,
inspiración que revoloteaba por doquier y amenazaba con materializarse en cualquier momento,
inspiración que transformé en largas colas de caracteres; la última vez que con las musas me
permití jugar, tocando, besando y respirando su aroma, bailando al son que su voluntad marcara.
No recuerdo cuánto hace que fue la última vez.

Sólo tengo en cuenta que hoy por hoy, no escribo, no redacto, no creo textos, argumentos o
parrafadas de nimiedades. Hoy por hoy, lo único que tengo en cuenta, es que el olor de la tinta
fresca es como un cáncer para mis pulmones; las hojas me arrebatan a girones la piel que una
vez cubrió mis enjutas manos; no escribo, no lo hago más; ríos de sangre y lágrimas brotan de
mis dedos, como de un volcán lava, que se congregan para ladrar injurias y desprecios hacia mi
persona; se vuelve contra mí la inspiración, aquella que alguna vez me guió por el sendero de
la creación, y no hace más que saquear lo poco que queda de mi mente, confabula junto con la
imaginación para dar el último golpe a mi sensatez, que agoniza dentro de mi franqueable razón;
demonios sustituyeron a las musas, las devoraron, una por una, y hoy por hoy, como muestra
de su victoria, cuelgan las putrefactas cabezas de las deidades frente a mis ojos, para que nunca
olvide que no existen más.

La escritura se convirtió en mi verdugo. Encadenado por siempre a su ira, obligado a ser víctima
de su látigo, hoy por hoy no escribo. Obedezco al dolor y la agonía que ella plasma en mi corazón,
pues desde que te fuiste, todo se volvió en mi contra.

Joel Estrada Nava
@JenEnav
http://jenenav.tumblr.com


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