martes, 27 de agosto de 2013

No estoy en venta



No soy mujer de precios ni me pongo en venta.
Soy mujer de principios que no se pone en oferta.
Si usted pretende pagar mi lealtad, se equivoca; se gana.
Debe comenzar por ofrecer un sentimiento genuino;
de esos que no se fingen, que no se disfrazan de adulaciones
para conseguir sus propios beneficios.

Debe comprender que a una mujer como yo,
no se le lastima; se le ama.
Se le aprende y se le enseña a bajar la guardia.
porque cuando una mujer como yo se entrega;
no existe más devoción en mi cuerpo,
ni pasión que usted conozca;
que le entregue hasta su alma.

Cuando una mujer como yo, ama;
se viste de usted;
baja infiernos y enciende camas.
Entrega el corazón envuelto en sus ojos
y se queda viviendo en el suyo para siempre.

Cuando una mujer como yo, se entrega;
va incluida con cualidades y defectos.
Con lealtades e inseguridades.
con el aliento para sostenerlo
y con la suavidad de mis manos para acariciarlo.

Hablar de mis virtudes, sería ponerme en la vitrina
de un triste aparador por donde todos miran,
y no soy mercancía de las que se calan
para que usted considere que se lleva una rebaja.

Quien pretenda adquirir mis sentimientos,
debe luchar con demonios existenciales.
Lamer las heridas que me han marcado,
y no desperdiciar ni una sola de mis lágrimas.

Así que usted no puede pagar lo que yo entrego,
ni ponerle cifra a lo que ofrezco.
Sería ponerme precio, y no me vendo.

No hay valor que se compare,
ni precio que sea suficiente,
para pagar el amor y lealtad de una mujer
que arranca su corazón aún latiendo,
para poderlo entregar a expensas
que cualquiera lo pise y le haga daño.

Y recuerde;
cuando una mujer como yo, se quede a su lado;
es porque hombres como usted no me han comprado,
es porque he elegido compartir mi camino;
con un hombre de esos no existen en cualquier sitio.


Silvia Carbonell L.






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