martes, 27 de agosto de 2013

en ese sitio

en ese sitio


donde hubo un nido de serpientes latiendo
donde fraguó el rigor de la argamasa
donde el pozo se tragó al niño y se hizo la siesta 
bajo la manta del espino en la espesura 
donde las ascuas de la fiebre se ovillaron 
donde el nudo se arrancó los ojos y los cabos
donde el cerrojo se embutió sin preámbulo 
ni coqueteo
donde pisó descalzo el silencio
donde hundió su huella el silencio
donde sembraron sus plantas los pies desnudos
del silencio

donde el silencio se parió a sí mismo
con los labios tan secos como la horca
del cordón que lo nutrió con ceniza y con el jugo
de las piedras

donde la mitad derecha del hombre partido que soy
le rebanó la garganta a la izquierda
sin perdones ni guerra ni amenazas

ahí
en ese sitio
apareció de entre la selva
agreste y desnuda tu boca
tu boca y la fauna alada de tu voz
tu voz que libó de mi nombre un día
que un día tu voz me dio un nombre
y entonces existía

tu voz pájaro de la mañana
tu voz que me dio una voz
tu voz que anidó perenne
en la mía

ahí
en ese sitio
el accidente germinal de nuestras voces
plantó su canto

y no habrá piedra
y no habrá pozo
que nos haga parte 
de lo caído

aunque de tu boca a la mía
aunque de mi boca a la tuya
aunque entre nuestras bocas
solamente quede en pie 
lo callado.
 
por diego villaseñor.
@arbolador

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