martes, 21 de mayo de 2013

María


María

Bajo sus pies las calles vacías ardían en silencio, sus ojos solo miraban dentro, sus manos buscaban la salida.

Sólo los recuerdos le servían de soga. Soga de la cual tirar para encontrarse, o quizás con la que podría colgarse.

Mirara donde mirara solo encontraba lágrimas, humo y sentimientos ahogados en el fondo de la botella.

Un nombre de mujer se repetía en su cerebro. Creyó haber olvidado el suyo. Se encontró añorando su cordura.

Y caminó, caminó rápido para borrar los sentimientos, directo al abismo, donde todo empezó, donde él murió.

Corrió. No había retorno. Estaba lejos de ella y aún más de él mismo. Ella estaba muerta y él creía estarlo.

Fue cuando por primera vez en la noche se fijó en la carretera, la noche y el miedo había ocultado los cristales rotos, la sangre de sus manos, las lágrimas en sus ojos.

De repente se acordó de su propio nombre. El odio que le provocó lo tumbó en el suelo. Cansado y con la boca seca gritó su nombre. Esa noche acabó con su vida; su única vida: María.


Cadáver exquisito escrito por @RevoItoso & @Xulious 

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