martes, 5 de junio de 2012

Caos




Y nos encontramos  bajo el sonido de una misma voz,
con restos de tinta y notas entre los dedos,
y algunas palabras  bailando al filo de una mentira.


Una puerta abre el horizonte 
disfrazado de piernas aladas.
Un río de murmullos se agita en las entrañas,
y los días y las noches 
tienen un nuevo ímpetu.




Toda una vida 
danza 
frente a los ojos.


Caos.


Espaldas erizadas 
arañandose 
entre los pliegues de la noche
y las horas avanzan  mordaces 
como viento frío.


Las miradas se ahogan en deseo rojo y saliva,
piel vibrante, pechos erguidos, 
erecciones embravecidas,
parpadeos furtivos, 
olas  de lenguas 
disfrutando el paladar.


Con manos temblorosas dibujando un mapa 
en la curva del vientre,
susurros de lluvia blanca y lechosa 
buscando el fin del viaje. 
Con sonrisas mordidas 
y ojos llenos de ambición
una boca se agita encendida.


Y un vaivén de mareas, ondula los cuerpos
el tiempo se detiene en cada embestida,
se estremece en el arco de la espalda;
sembrando en la piel
una maraña de promesas 
y de abrazos 
llenos de lunas.


El mundo se repliega en cuatro esquinas
una voz se desnuda entre gemidos de guitarra,
páginas de otoño y vientos agitando las alas.


Aquí, donde todo y nada existe.


Alma E. Palma.

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