martes, 27 de marzo de 2012

Contra el cristal


Contra el cristal



Contra el cristal su respiración dibujaba la línea del deseo. Sus pechos aplastados eran dos nubes a punto estallar en una tormenta.

Cada empujón la aplastaba más, cada golpe le recordaba el placer del dolor. Dolor... sentía que estaba viva. Gritaba, y sin casi poder moverse, abrazaba la libertad.

Él se sentía poderoso dentro de ella y alargaba el placer abriéndose paso entre su fuego mientras las gotas caían sin descanso por su espalda. 

Ni nombres, ni pasados y mucho menos futuros. Eran tan solo un ahora mojado de sudor, saliva y semen. Tan del uno para el otro, que sobraba el amor.

Dos cuerpos que se funden, uno con el otro, otro con uno y la electricidad al sentir sus dientes en el cuello y el fuego en el vientre.

Ella explota y se empapa y le empapa, y se recuesta rendida sobre el cristal, pero él sigue moviéndose y en segundos vuelve a despertar su voracidad.

Y gime desenfrenada, cada embestida la penetra más dentro, al centro, y ella se eleva, escapa, vuela.

Él deja que todo su instinto animal se apodere de esos últimos segundos, y gruñe y aúlla y clava sus garras y deja de controlar su fuerza

Poderoso siente que su erección sujeta el universo, con un gruñido gutural se derrama dentro. Los ojos cerrados, el cuerpo abierto.

Y ella vuelve a sentir como se encharca su cuerpo y se derrite. Se separan y el mundo real empieza a levantarse de nuevo a su alrededor.


Ester Marfer & Julio Muñoz

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