martes, 4 de diciembre de 2012

Lo que no se dice en un listón detrás de la violencia

El día internacional de la erradicación de la violencia contra la mujer no debería ser un listón que se porta un día específico, opino.

Como mujer me he topado con 364 días del año de indiferencia a estos hechos lamentables.

Aparte del daño irreparable ocasionado, queda el veneno esparcido en la semilla de los hijos. Hombres que tal vez recorrerán el mismo camino de los padres. Hijos que padecerán las heridas irreversibles, que cambiarán su conducta para siempre y verán al mundo con nuevos ojos. Ojos que muchas veces, los harán empáticos y llevarán las marcas de sus duelos en silencio y con verguenza.

No es con un listón como se solidariza, es yendo a las instituciones a exigir cuentas de lo que no han hecho. Otorgar protección.

¿Sabías que para denunciar violencia doméstica a una mujer se le otorgan solo tres días de restricción del agresor hacia ella? El resto de los días ella está expuesta a cualquier cosa que pueda suceder. Es penoso reconocer que hay que salir todos los días a la calle con tu denuncia en mano, porque el día que la olvides en casa, estarás con el jesús en la boca de que nada suceda de nuevo.

Rogar por una autoridad cerca en tus recorridos diarios para sentirte “protegida” y a la vez una serie de situaciones como estas que no te permiten seguir tu vida con normalidad porque nada de esto ayuda a que comiences a recuperarte. Nada de esto “permite que olvides”.

Es como si la situación misma se asegurara de que tú recuerdes constantemente estar en el bache y cualquier paso en falso aún no siendo “tu culpa” te regresará de nuevo a la misma circunstancia de la que huyes.

¿Sabías que existe un porcentaje del 100% de que el agresor la busque y/o coaccione y amenace para retirar la denuncia?

De hecho hasta la misma “familia” se involucra.

Hermanos, parientes, padres que lo único que buscan no es ayudar, sino evitar que el familiar se haga responsable de los hechos. Coaccionan, amenazan, mienten e intimidan a la víctima con tal de lograr su objetivo. Que el sujeto quede impune.

¿Sabías que debes encontrarte golpeada y masacrada para que se le detenga durante los hechos y solo si tú solicitas que lo aprehendan lo hacen? No importa como te encuentren.

La autoridad solo se presenta en calidad de “testigo” ante una situación de diferencias entre cónyugues o pareja, sin que tengan la “libertad” de actuar con criterio propio.

Es la propia víctima la que debe suplicar porque se le detenga y eso, en el acto, con el sujeto presente (que como bien sabemos tomará represalias apenas tenga una sola oportunidad porque por supuesto él no olvidará este hecho) para estar a salvo, de lo contrario ellos - la autoridad,- se retiran sin hacer nada al respecto, (hayan visto lo que hayan visto).

No es con un listón como se celebra la “no-violencia” contra la mujer, es aplicando las leyes con rigor que ya existen y creando nuevas. Es formando gente capacitada y nuevas leyes que desde el primer momento que una mujer llega con dudas y miedo a denunciar un hecho, se le atienda por personal profesional capacitado que la guíe y asesore de manera adecuada, con delicadeza, de lo que ella llega suplicando en silencio porque su voz ha sido mutilada con los golpes o amenazas.

Nuevas leyes que protejan a la mujer y sus hijos porque a ellos no se les exigen pruebas pruebas psicológicas.

A ellas sí se les coacciona a tomarlas por su propio bien en instituciones que lejos de ayudar entorpecen.

Citas psicológicas donde la prioridad es no cancelar cuando la víctima se encuentra entre la espada y la pared y debe decidir si salir a buscar empleo inmediato como prioridad para cubrir las necesidades elementales de los hijos, o hacer caso de un citatorio en su proceso para que “pueda avanzar”.

Citas que generan un costo “simbólico” que más tarde hasta dictar sentencia se le exigirá al abusador si bien le va a la víctima, pero que ella debera cubrir e invertir de propio bolsillo para su “pronta recuperación”.

Una madre lastimada debe forzosamente buscar el sustento de sus hijos de inmediato - porque el próximo acto de violencia por el que se verá forzada a pasar es perder la pensión de las necesidades básicas de sus hijos.-  y aún así debe estar pendiente de su caso a la par, porque de lo contrario la denuncia se “estanca” y no pasa nada.

No es con un listón como uno se hace presente en estas denuncias de “ya basta”.

Es informando lo que nadie quiere opinar por verguenza.

Rara vez uso un espacio personal de poesía para externar mi voz detrás de mi cuenta. Pero hoy no usaré un listón como el resto.


Hoy denuncio lo que pasa, lo que me consta y he visto de primera mano.


En México, tenemos un sistema judicial del asco, totalmente misógino.

Donde es la mujer la que debe demostrar, cuidarse, protegerse con ayuda de familiares porque la autoridad no lo hace, no brinda ningún tipo de protección.

Mientras; el agresor, camina con una fianza, libre por la calle intimidando, amenazando de nuevo y agrediendo con resultados peores que la primera vez.

Para ellos es un “borrón y cuenta nueva” ignorando que tienen un problema psicológico que obviamente nadie les obliga a tratarse mientras ella debe lidear día a día con los resultados y daños de una agresión que la marcará el resto de su vida.

¿Sabías que retirando o no, la denuncia, la agresión se repite con peor consecuencia que la primera vez? Obvio, el sujeto sale bajo fianza.

¿Sabías que ellos gozan de un defensor de oficio de inmediato y el único representante legal de una mujer es el mismo?

Que obviamente lo que muchos de estos sujetos solo buscan, es sacar provecho financiero del proceso por ambas partes y no tienen la mayoría de las veces ni el tacto, ni el interés de erradicar conductas que como sociedad ellos no sienten responsabilidad alguna.

Dicho esto mi reflexión es la siguiente.

La cuna de estos problemas comienza en casa.

Madres y padres que tenemos la responsabilidad de educar con valores para poder exigir hombres responsables del mañana.

Padres que no solapen las malas conductas como resultado de su irresponsabilidad y desapego.

El deber que tenemos de educar con manos firmes hijos que no se les dé fácilmente todo en las manos.
Porque todos incluyendo sociedad somos responsables de los hombres que entregamos al mundo.

Sociedad a la que les es muy fácil opinar desde las trincheras, juzgando criticando y ofreciendo lo que ellos creen soluciones cuando en su vida se han cruzado en medio de una guerra de dolor donde la víctima es humillada y lastimada dentro de su propio espacio vital, su propio hogar.

Gente que juzga un “se lo buscó”, “no es mi asunto” o a mí no me va ni me viene.
Y se equivocan, a todos nos va o nos viene, ya que desgraciadamente vivimos en un mundo envenenado de lo mismo y si este asunto no nos pega en primera persona, nos golpea en segunda o tercera persona.

Yo pregunto, ¿hermanas, madres, hijas, amigas, compañeras, merecen esto? ¿Creen que el “no me ha tocado” los exenta?

Tarde o temprano, todos pasaremos por un hecho lamentable como estos de violencia, si la sociedad sigue caminando como hasta hoy. Creyendo que no serán tocados, creyendo que no es su asunto y observando indiferentes como un género completo es tratado completamente distinto por los valores inculcados a los hombres con respecto a qué valor tiene como ser humano una mujer.

Un hombre no tiene derecho a violentar a otro ser humano, llámese mujer, anciano o niño, si no ha logrado con amor diario, ganarse su respeto, su permanencia y su cariño.

Nadie tiene derecho de retener por amor a nadie, si es justamente amor ni respeto lo que no ha ofrecido. 

Nadie, absolutamente nadie, puede retener lo que no le pertenece.

Así como el mar no tiene derecho de retener la arena que permanece en la orilla.

"Ni el sol es capaz de retener al ocaso y evitar que la noche encienda todas las estrellas". 


Silvia Carbonell L.





Ni el sol es capaz de retener el ocaso y que la noche llegue a encender todas las estrellas.






Canción de cuna a la niña-luna



Te hice una canción de cuna niña luna 
que lleva tus colores de cocuyos de arena.

Mientras iban de copla los sonidos de las olas a tu ventana, 
como abrazos de salitre a darte el beso de las buenas noches.

Y las orillas de piedra chocaban, 
con los dulces sonidos de los besos del mar con la arena encendida.

Mientras el mar cantaba a tus sueños niña luna, 
las estrellas brillaban a través de tus ojos cayendo de sueño.

Y la luna te arrullaba despacio,
con sus suaves dedos de luz atravesando tu ventana.

Todo el cielo guardó silencio y dejó que los cantos de las caracolas 
en los oídos de la arena silbaran...

El bello canto a una niña luna que bajó a la tierra 
a llenar de sueños todos los ojos que la amaban.

No se supo nunca de un sonido tan dulce, 
donde la tierra abrazara a la noche para unir sus voces.

Era el canto a una niña luna que cuando abría sus hermosos ojos, 
la luz de su madre iluminaba la noche mientras menguaba.




Silvia Carbonell L.



martes, 20 de noviembre de 2012

#HaikuEnLaMadriguera

Los ganadores son:

1º.- heisJuandu

2º- TuAjenaLocura

3º- Renealonzo

Muchas gracias a los participantes.

El canto de la serena.




El canto de la serena.


Encantos
Un manto 
 En cantos

Un cuento
De aliento
Ungüento

Y cuento 
Encuentro
Al viento.



Ellos se tocan


Él se Masturba 

Por @Xulious




Ella se Masturba. 
Por @nadiamente



Brindis de dos amigos


“Brindis de dos Amigos”


Amigo, desde que la vi caminar, debí saber que era un peligro. No volveré a olvidarme del sonido de sus pasos, aunque ya no camine hacia mí.

Recuerdo las huellas de su lápiz labial, recuerdo las huellas de su tinta al mojar. Desde que la vi caminar, debí saber que era un peligro, amigo.

Bien me lo decía el brincoteo acelerado en el pecho: esa mujer, rompe corazones, ropa y en especial a un hombre derecho.

Me gustó su coqueteo, me gustó ese lienzo llamado cuerpo. Le dediqué cada verso para que fuera devuelto en forma de beso. Ella no es una mujer, y no te miento, porque una verdadera mujer, no juega con ese sentimiento.

Quizá no jugó conmigo, sólo lo hizo con la ilusión que podíamos ser perpetuos, que en su boca, pedazo de granada, había una promesa a mi nombre firmada.

Todo acabo siendo un juego, un juego donde las cenizas dejaron de ser fuego. Sólo queda su recuerdo, sus ojos, su risa y su aliento en forma de viento.

Me quedaron cientos de besos que no murieron contra la pared, decenas de mordidas que no se encerraron en su piel maldita; maldita porque ya no es mía y yo sigo siendo suyo.

A veces tengo fe de que volverá, a veces tengo sed de que se vendrá, y otras veces, sólo me pongo a llorar. Amigo, desde que la vi caminar, debí saber que era un suicidio.

Quiero olvidar su nombre, pero no puedo olvidar sus gemidos. ¿Cómo olvidarle, amigo? si aún galopa en mis venas. Muero un poco cada noche sin ella y solo el amanecer me consuela, nace de nuevo la luz de la esperanza de verla entrar con su caminadito de hembra coqueta.

Te daría consuelo, pero no puedo al compartir tu duelo, que en su momento estaba lleno de celo. Hoy, amigo, con este recuerdo que me mata por dentro, brindo por los mismos sentimientos.

Una copa más y corro a buscarla, que sea esta la última de esta noche en su recuerdo, si me ves que enturbio la mirada, no es dolor, es que el vino y su nombre se me van rápido a los ojos. ¡Salud amigo!

Imagen tomada de sakkarah.blogia.com


Por Arkady Renko y Pepe Aguilar Alcántara

@ArkRenko y @PepeAA

Hasta siempre


“Hasta siempre”


¿Cómo puedo comenzar? ¿Cómo puedo comenzar a sentir cuando me he quedado sin piel? ¿Cómo puedo comenzar a volar si me quedé sin alas para viajar? ¿Cómo puedo comenzar a ver si me quedé sin mar que contemplar?

¿Cómo puedo caminar? Si mis pasos ya no se encuentran a lado de él, cuando siento que desgarra mi piel, el frío de su ausencia que me empieza a quemar. ¿Cómo puedo respirar? Si su aliento ya no me llena de él, ya no abraza después de comenzar a exhalar.

Pudiste caminar porque te di mi mano para guiarte, pudiste respirar porque te di mi ser para llenarte. ¿Cómo puedo comenzar a olvidarte cuando cada nota de tu voz hace la mejor obra de arte?

Tomaste de mi mano cuando más necesitaste, incapaz de soltar cada uno de tus dedos comenzaste poco a poco a degollarme. Fue mi vida la que con filo de navaja comenzaste a destrozarme y no tuve más remedio que comenzar a soltarte.

Duelen más tus palabras que el tener que dejarte, duele más el eco que el silencio de tus gemidos al recordarte. Cómo puedes hacerme tanto daño si sólo procuraba amarte, cómo puedes hablar de un sufrimiento cuando yo empecé a velarte.

De la misma forma que tus palabras dieron inicio a mi desarme, al suicidio de mi voz ahogada con doble nudo en la garganta. Dueles tanto que las heridas comenzaron a sangrarme, cuando mis labios te reclaman y no estás aquí, ni estuviste nunca para calmar la sed de mi boca mientras yo secaba de esperarte.

Los dos hablamos de una ausencia, los dos hablamos de un dolor, los dos éramos esa esencia, que en resumen se llamaba amor. ¿Cómo puedo comenzar?

¿Cómo puedo continuar? Si tus pasos siguen sin estar, te has llevado media vida mientras yo te miraba marchar. Ni siquiera me quedé conmigo, fuiste tú quien me llevó contigo, mientras yo quedaba presa, en un camino que se extinguía por no verte regresar.

Al final de cuentas todo sigue igual, el Sol sigue saliendo en cada despertar, la noche se contempla cuando salgo a caminar. Diario salgo a trabajar, diario me pongo a cenar, diario me tengo que bañar, diario me pongo a soñar, lo único que necesito es aire para respirar.

Yo necesito tu recuerdo para poderlo guardar, para poder continuar, abrazarte y decirte que sin ti a mi lado nada me iluminará igual. Perdonarte y soltarte una última vez más, con el alma en pedazos sí, pero con pasos suficientes para poder avanzar.

Me quedo con mi alma, mi cuerpo y mi corazón para poder continuar. Te dejo y me quedo con los recuerdos para que tengamos que madurar, quizá el tiempo es el que nos haga regresar. El problema es que cómo puedo comenzar. ¿Cómo puedo comenzar? ¿Cómo puedo comenzar a sentir cuando me he quedado sin piel? ¿Cómo puedo comenzar a volar si me quedé sin alas para viajar? ¿Cómo puedo comenzar a ver si me quedé sin mar que contemplar? Quizá sólo el tiempo sabrá.

Quizá el tiempo lo sepa y tu sombra me acompañé sin quererme abandonar, lo que sane estas ansias de poderte abrazar. Tal vez si te veo en la esquina del bar, te sonría a lo lejos, en señal de la tregua que tanto necesitamos para poder perdonar.

Desde la obscuridad de mi cuarto, te deseo una vida luminosa, recordando lo que vivimos a cada rato, de una manera cariñosa. Me duele, no digo que no me duele, pero desde este momento te dejo a tu suerte.

Te mando mi luz en donde quiera te encuentres, yo solo quiero olvidar lo triste que fue nuestra suerte. Me quedo con lo bello que tus brazos me entregaron y te dejo mis risas y tal vez un poco de mi llanto. Ese que derramaba al verte entrar después de un largo esperar, por tu voz, tus labios, tu aliento y cada parte de tu cuerpo sin la cual me era imposible respirar.

Que tengas un buen viaje. Te dejo con los recuerdos, mis letras y mis celos, te dejo con mis velos, mis sueños y mis anhelos. Te dejo marcada en tu piel la tinta de mis besos. Hoy no es un adiós ni un hasta luego, es un hasta siempre.  Gracias por enseñarme y despertarme el más dulce deseo, hoy, sólo te dejo.

Comenzaré a respirar, ¿cómo puedo comenzar? Quizá respirando mis propios miedos.

Te dejo mis abrazos y cada uno de mis besos. Cada caricia que construí mientras tenía tus ojos puestos. Te dejó mi intimidad, la desnudez de nuestros cuerpos, el silencio de nuestros suspiros quietos. La llave bajo la alfombra de la puerta por si un día regresaras a la casa. Te dejo el café caliente en la mesa junto a la ventana. Me quedo tus ojos, porque solo con ellos llevo el paisaje puesto y si he de comenzar de nuevo, quiero empezar a caminar los senderos por donde tus pasos fueron primero. Hasta siempre Sol, nunca olvides mi fuente, nunca olvides mis manos que algún día, fueron capaces de sostenerte.

Hasta siempre, Sol.

Imagen tomada de Pensamientos.cc

Por Silvia Carbonell L. y Pepe Aguilar Alcántara

@shivisc y @PepeAA

SEGUIR APRENDIENDO

"Seguir aprendiendo"

Soy lo que observan tus ojos, mi ahora tiene este aspecto y, aunque trate de confundirlo con vistosas vestimentas y renovados aromas, no hay manera de cambiarlo, es la lógica mutación por los años transcurridos. Este envase, además, tiene contenido y es lo que más me interesa puedas ver. Es allí donde deseo que ingreses y conozcas angustias, alegrías y miserias, ese enorme conjunto de sentimientos que completan y conforman el mapa de toda mi existencia. Obviamente es un continente que ha tenido miles de habitantes desde su creación, muchos de ellos fueron fugaces en su recorrido y jamás regresaron, otros disfrutaron de sus comodidades y una gran parte entran y salen periódicamente. Entiendo tus miedos, son razonables, por eso te invito a que hagas el viaje, me visites y conozcas el paisaje. Sé que en la fotografía, en cierta medida, los retoques me favorecen, pero fueron necesarios para promocionar el territorio. Date el gusto, tal vez en tu estadía descubras regiones inexploradas y esa travesía enriquezca mis días logrando hacerme sentir que vale la pena seguir aprendiendo a vivir.

Hugo Accardi
@hugoaccardi

ME QUEDO CONTIGO

ME QUEDO CONTIGO

Hoy te vas de mí, 
pero me quedo con 
todo lo que me diste.

Me quedo con tu sonrisa, esa, 
que junto con tu mirada, 
un día fue inspiración y beso. 

Me quedo con tu poema, ese, 
que naciendo de tu corazón,
logró tocar al mío.

Me quedo con tus líneas, esas,
que nunca te atreviste  
a hacerlas mías.

Me quedo con tus palabras, esas, 
que sin pronunciarlas 
se llevaron mis sonrisas. 

Me quedo también con las cartas, esas, que por volar entre nubes, 
se quedaron sin ser canto. 

Me quedo por fin con la imagen, 
esa, que con el alma y el corazón,
un día me dijo "te quiero tanto".

Patricia Garrido


@TuAjenaLocura

Cada quien con su intención

Cada quien con su intención



Esa tarde de enero estuve de visita donde mi tío, casualmente veo a Valiente, su perro, un mastín amarrado afuera de su enorme casa la cual no posee ningún tipo de cerca exterior, noté su enorme presencia por el hecho de que ladra cada vez que me ve entrar.
El animal allí solo, no tenía muchas oportunidades de salir a pasear, pues mi tío es una persona muy ocupada, pero nunca le hace falta comida por montón y ganas de salir a dar una vuelta.
Las ganas estaban intensas ese día. Sin saber el porqué de su conducta no le presté mucha atención. No pasa ni media hora cuando divisé por la ventana que tenía una visita.
Se trataba de una perra de algún vecino, parece que el anfitrión la había esperado todo el día porque no paraba de brincar y revolotear en el recortado espacio que le permitía la cadena.
Por su parte, la perra también parecía muy contenta. Como es de costumbre «según lo que sé de perros» a penas hacen contacto se empiezan a oler las colas; la de la perra era bastante corta por cierto. Este acto desató una conducta aún más exaltada en el perro, pues este pareció oler que la perra estaba dispuesta al acto sexual.
Al cabo de dos minutos, terminado el protocolo de reconocimiento me di cuenta que la perra tenía otras intenciones, Valiente por su parte fue muy directo y empezó a buscar la manera de montarla.
Resultó que la perra fue solo a tratar de comerle la comida que él tenía ahí. Me pareció un acto muy chistoso el que ella fuera una y otra vez a seducirlo para robar su comida y se retiraba lo suficiente para que el perro no lograra montarla. Se la hizo hasta satisfacer su hambre y el pobre Valiente no la pudo montar ni una sola vez.
Tal vez suene algo machista o algo así pero es increíblemente estúpido ver cómo es que este tipo de historias se repiten una y otra vez en el mundo animal, sobre todo en la especie Humana.
 
 Arthur Constantine
@Neur0tico

Te imaginas

¿Te imaginas una noche sin estrellas, con la ausencia de su elegancia?. Así empieza esta narración, que tiene pinta de canción, de tragedia con un poco de superstición. Hablemos de la noche, la misma que mencioné al comienzo donde las estrellas estaban ausentes, porque en este presente las pecas de tu espalda eran mi cielo; Y qué cielo aquel, porque era también corriente de agua, que por tu espalda escribía mi historia, en esos hombros donde besé la gloria, razón y distracción de mis ideas.
Y hablemos de aquel cielo, que no tenía luna; solo tenía un cuarto de la misma, donde dormíamos los dos en esa sonrisa; que era aquel cuarto en donde cuento siempre la historia de mis dedos; la misma que pasaba de bien a mal en un instante con la pasión de la constante, que era esa “C” de la ecuación. Y hablando de variables y constantes, fuiste constante en cada paso y variaste mucho en las razones, eran tantas las pasiones que nos alborotamos a cada paso.
Soy cómplice de la ausencia cada vez que beso la distancia, ahora que estoy en la soledad cómplice de ella; la misma de aquella noche, la noche era ella y mis deseos su derroche. Podría pensar que la distancia no es tan mala o soñar que el tiempo es un buen muchacho que pasa a cada rato, y pasa sin ella, solo porque la está preparando para otra noche. También recuerdo que era arte cada vez que pensaba en amarte y besarte era una cuestión de egos, sonrisas y estrellas. ¿Recuerdas el camino a tu felicidad, ese que empezaba en mi boca y no era una cuestión de azar? Yo sí recuerdo por donde caminaban mis dedos, noche, ausencia y soledad que no me deja besarte; no sé si por envidia o por celos, porque la soledad es cariñosa cuando me pone a escribirte en versos.
“Hay historias que no tienen fin, porque el fin se quedó en sus ganas, las que no se ha quitado conmigo…ganas de amar en silencio y sin ausencia.”

@L_ex_

¿Nos conocimos?


¿Nos conocimos?
Muchos dirán que sí, que notábamos los ligeros cambios del otro, que podíamos respondernos con una sola mirada.

¿Nos conocimos?
Nuestros amigos pueden responder a eso, dirán que incluso terminábamos las frases del otro.

¿Nos conocimos? Te pregunté
Y vi la duda escaparse de tus ojos, escuche la pausa silenciosa en la que te debatías sobre qué responder

¿Nos conocimos? Me preguntaste
Y a pesar de querer decirte que si, solo el silencio te di por respuesta.

Y por esa sola pregunta nos dimos cuenta que a pesar de todo, en realidad éramos unos desconocidos, cada cosa que decíamos sobre el otro, tan solo eran hábitos que adoptamos al estar cerca.

¿Nos conocimos?
Mirándonos a los ojos dejamos ver más de lo que queríamos revelar con palabras. No nos conocíamos, no nos sabíamos.

Luego de un instante, cuando al fin me miraste dijiste aquello, que sin saberlo, quería oír:
Quizás no tuvimos la oportunidad, quizás solo nos dejamos llevar, pero, 
¿Qué tal si empezamos ahora, a conocernos, a sabernos y más que nada a tenernos?  


Camille
 @Proud_hika

Y yo miraba…


Y yo miraba…

Y yo miraba sus labios,
como si besara todo;
aunque no besaba nada,
aunque era una fantasía,
aunque sabía que soñaba.

Y yo miraba sus piernas,
como si la acariciara;
y mis ojos eran manos,
y mi tacto era la brisa,
y mi sentir era sin tiempo.

Y yo miraba su rostro,
como si no hubiera otro;
porque era casi perfecto,
porque parecía un ángel,
porque me hacía muy feliz.

Y yo miraba sus ojos,
como leyendo un poema;
a la luz de las estrellas,
a la gota de la noche,
al trance de un sueño roto.

Omer Correa


Camino al Sol


Tantos


Tenemos tanto miedo como podemos, tantas excusas como sabemos, tanta alegría como nos dejan y tanto amor como nos dan. Compramos tanto como nos vendan, vendemos tanto como nos pidan, pedimos tanto como soñamos, y soñamos tantas veces igual. Nos abrazamos con tantas excusas, nos tocamos con tanto cuidado, nos besamos con tanta ansiedad y nos dejamos siempre tan pronto. Buscamos tanto el silencio propio y tememos tanto al silencio ajeno. Edificamos tantas promesas que firmamos pronto, y rompemos tantos pactos de un sólo trazo. Ganamos tanto, perdemos tanto más y seguimos intentando. Decimos hasta cuándo, hasta dónde, hasta aquí y hasta siempre, tantas veces mentalmente y tan pocas con la voz. Gritamos tantas mentiras, callamos tantas verdades, y cantamos tantas canciones que nunca vamos a entender. Escribimos unos tantos, y otros tantos nos leen, y entre tantas letras a veces nos logramos reflejar.
Somos así, tantos.
Tantos somos así.

Patria

Calla por dentro
todo grita hacia afuera
fiera enjaulada.


Esa es mi patria
la que nunca se rinda
la que no lucha.

Esa es mi patria
la que no entiende nadie
la que se juzga.

Esa es mi patria
la que sigo queriendo
rota y dolida.

Mujer de letras

Solo soy un ave con la pluma en la mano.

Nos rompemos por dentro solo para comprobar
que aún con los pedazos
somos capaces de construirnos de nuevo.

Permitimos las heridas, 
para comprobar que estamos vivos
porque en este mundo de apatía,
el dolor escrito con sangre es lo único que vende.

Y el corazón es el precipicio
que nos abraza al cielo con la fe puesta en el vuelo
o nos arroja en el abismo 
de lo más profundo del infierno.

Solo hay que saltar con los brazos dispuestos
sin temer de caer en el vacío del averno.
Entonces nacerán tus alas y extenderán sus plumas
Hasta dejar en tu puño, 
la única que será capaz de escribir tu historia.


Silvia Carbonell L.




Baile de arena





Me gusta bailar desnuda sobre la arena, es un poco incómodo, a veces no cabemos el tiempo, la arena y yo en el viejo reloj.

Cada grano de arena marca de tiempo mi piel. Hace falta espacio, pero no hay tiempo para dejar de danzar.

Mientras la arena se desliza, caen todos mis pecados y con cada paso vuelvo a pecar. ¿Acaso nunca dejará de correr mi tiempo?

"Nunca dejes de caminar tú" me susurra el viento "El tiempo está ocupado atormentando a otros. Baila, peca, no te detengas, cuando mires atrás te arrepentirás de haberte detenido".

No me puedo detener, el baile y yo hicimos un compromiso. Antes de que existiera el tiempo, el pecado y toda esta arena que salió de mi bolsillo.

Desde entonces el baile y mi silueta nos hemos hecho uno. Mis dedos recorren mis contornos al compás de movimientos que hablan con el viento. 

El viento canta en lenguas extranjeras que no entiendo pero las siento. El viento despeina mis dudas y alborota mi cordura.

Me recorre toda y juega con mis poros pretendiendo seducirlos. Si lo logra, se eriza la piel y mis pies se esfuerzan en aferrarse a esta arena movediza.

Arena movediza como mis pensamientos, atrapan el tiempo, el viento y mi baile. Ahogan pecados, pendientes y mi amor. Si, aquel que fingí.

Ahogan todo, lo deja en el pasado y quedo yo, aquí, bailando este solo, en este viejo reloj que sigue desgastando piel y recuerdos.

Pero ya no escucho la música, solo la arena caer, ¿será que me estoy quedando sin alma?, ¿será que el reloj cambió de ritmo?.

¿Será que estos granos de arena que quedan tienen algún plan para mi?. No lo sé, pero hasta que el último grano de tiempo se disuelva no parare de bailar.


                               Evelyn Barker   y   Ana Rojas 





En las líneas de tus manos





Ana R.



Una nota más de un cuaderno roto

Hoy se rompió algo dentro de mí
como se rompe el cristal más puro
y preciado de mi alacena.

Hoy se rompió algo dentro tan mío
como se rompe el ruido
al caer en el más profundo silencio.

Hoy me rompo,
como los ríos rompen al quebrar sus aguas
dentro del frío salitre que rodea el mar.

Y nos rompemos
como rompen los rayos
al tocar con sus dedos 
la profundidad de la tierra.

Y al sangrar mis manos de la tinta negra
 chocan las nubes en la hoja,
comenzando a llorar el papel en lluvia.

Mil preguntas surgieron
como llamas que queman 
el cuerpo seco de una higuera.

Preguntas sin sonido
que a manera de llanto frío de helado viento,
caen en el rostro sin un solo ruido de respuesta.


Silvia Carbonell L.