martes, 3 de diciembre de 2013

Un silencio

Somos ese silencio bailando en armonía 
y cada palabra que se escapa en una carta.
El rubor de todo nudo en la garganta que no habla,
que se guarda porque ahoga sacar tanta luz diciendo nada.

Cada paso de tu risa entre las ganas,
cada voz que se pierde entre la boca y nuestras almas.
Y tú, que en tus ojos iluminas toda sombra que nos baña
sin dejar que nos envuelvan las lenguas con cizaña.

Con tus manos rodeando mi cintura desde la espalda
mientras guardas mi nombre y sonríes sin palabras.
Con la luz de mis ojos entre tu risa
y mis brazos acunando un sol en las rodillas.

Así la calma, que nació de una tempestad de mil falacias
donde la tierra murmuraba los latidos
de un silencio que en realidad no se acababa.

Sin embargo tus ojos cansados de las sombras,
abren cielos cargados de ventanas
si la luz se filtra a las paredes,
las paredes abrazan la mañana.


Silvia Carbonell L. 



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