martes, 3 de diciembre de 2013

Paz a los hombres de buena voluntad

Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad por todas partes. Uno lo escucha y te resuena bonito en los oídos pero realmente uno no digiere su profundo significado la mayoría de las veces.

Sin embargo tengo que admitir que soy ambos tipos de personas. Las que escuchan la frase perfecta y la editan en su cabeza analítica y la que en algunas ocasiones como hoy, se cimbran mientras se eriza la piel porque el significado completo te traga y te deja inmerso en la respuesta. Y es que no hay que ahondar mi ahogarse demasiado cuando la frase te toca y necesité todos los años de esta vida, no para darme cuenta, pero sí para que la frase abarcara todo el contorno fijo de mi existencia. La profundidad de mi paisaje ahí pincelada y sus colores. Cada uno de sus bellos y profundos colores con toda su luz y sus sombras.

Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, es un cierre al círculo de todo lo que proteges dentro de tus brazos y toda la benevolencia de lo tus brazos irradian. Paz en la tierra me recuerda que si tú analizaras mi vida a profundidad tal vez dirías, ¿cómo? ¿es posible? ¿después de todo? ¿después de tanto? y te diría sí. Sí porque el perdón de quien respira paz en cada bocanada de aire sabe lo que es la libertad de vivir en armonía con sus conceptos y valores. Porque podrán existir vibras duras y complicadas, vidas vacías que se empeñan en empañarte, pero cuando cargas los pies con sus valores bien plantados en el suelo por donde caminas, no hace merma,  y no es que no duela, es que se convierte en efímero un sentimiento tan carente de valor que no consigue otra cosa que afianzar tus brazos a lo que tus brazos rodean y sabes de inmediato que lo que cubre tu abrazo es el sol, la luna, tu tierra y todas tus estrellas.

Paz a los hombres de buena voluntad nos permite caminar con fe en un mundo que se empeña en extinguirla.
Sin embargo la fe que queda es suficiente para que agradezcas un día nuevo lleno de luz no importando las sombras, para poder disfrutarlo y dejar tu huella.

Silvia Carbonell L.



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