martes, 23 de octubre de 2012

Amor que duele

Me haces daño. Siento un golpe e inmediatamente la sangre brota de mi espalda y corre rauda por la espina dorsal.

Otro golpe. Mis muslos, mi cuello, mis hombros. Un golpe, ¡Dios!. Y otro más ¡Dios santo! Otro más, ya no puedo soportar. Otro golpe más, ¡No soporto, en serio ya no aguanto! ¡Me vas a matar! un golpe más y te detienes.

Satisfecha ante la visión de mi carne enrojecida, mis muslos amoratados, mis ojos inflamados, agarras el grueso látigo de cuero y yo te observo, amordazado, encadenado, ávido de deseo, con un miembro ultra inflamado a punto de eyacular, excitado por tu cuerpo enfundado en un traje de látex negro y tus increíbles tacones con plataformas.

Siento un espasmo de placer que recorren mis genitales.

Princesa, mi diosa, mi amor, ¡arráncame hasta los tatuajes! ¡mátame, mátame de placer!

Para que luego digan los necios que el amor no es causante de dolor.


@_Indeleble
 http://cuentosindelebles.wordpress.com

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