martes, 25 de septiembre de 2012

La Primavera.

Érase una vez el Tiempo, que andaba de un lado a otro sin detenerse, a veces corría otras caminaba pero nunca llegaba a ningún lado.

Cierto día que el mismo tiempo había marcado encontró a la Madre Naturaleza, tratando de controlar a sus cuatro hijas, la mayor de ellas era gris, parecía que estaba muy triste además de no estar rodeada de flores como sus demás hermanas, la siguiente hija era un poco más joven pero se le caían las hojas de la ropa, tenía bonitos tonos su piel anaranjados y dorados, pero era igual de seria y fría que su hermana mayor, la otra hermana era más relajada pero estaba más ocupada sembrando y regando frutos, la más pequeña de todas, traía puesto el vestido más hermoso que jamás el Tiempo haya visto, estaba hecho de flores de todos colores, a su alrededor las aves la acompañaban con su hermoso canto, todo era vida para ella. Cada una de las hermanas peleaba por saber quien estaría primero en la Tierra, la mayor, quería el derecho pero la más relajada y calurosa quería sembrar sus frutos antes de que su hermana los estropeara con su gélido carácter.


El Tiempo las observo por un rato, pero no podía dejar de mirar a la más joven y hermosa de todas,  entonces fue que hablo con la madre de las hermanas, le dijo: - Tu hija la mayor es buena, pero no le dará vida a la Tierra, tu segunda hija ya no es fértil tampoco, la tercera necesita las semillas para poder sembrar los frutos, por lo que tu hija la menor será quien primero visite la Tierra, la seduzca y la llene de vida, ella será la Primavera, la seguirá Verano, quien se encargará de cuidar las semillas que han sido plantadas, Otoño será quien las coseche y por último invierno hará que la Tierra descanse, para el siguiente año.





Reacciones:

2 comentarios: